EL PRIMER BARÓN QUE DA UN PASO ATRÁS

Fernández anuncia su marcha como líder del PSOE asturiano tras perder contra Sánchez

Cederá el testigo en septiembre. El jefe del Principado y de la gestora ya había tomado la decisión hace tiempo, pero ha sido derrotado por el ya reelegido líder. Tampoco será el candidato electoral

Foto: (Raúl Arias)
(Raúl Arias)

Ya lo tenía pensado hace tiempo. El presidente de la gestora del PSOE y del Principado, Javier Fernández, sabía que no repetiría una vez más como secretario general de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE). Pero no lo había anunciado. Ahora el paso está decidido y no hay vuelta atrás y esta tarde lo comunicó a la dirección de su partido. La jefatura del Gobierno, sin embargo, seguirá en sus manos. Solo cede el testigo en el partido, pero por ahora no en el Ejecutivo. Como tampoco pega la espantada a nivel federal, puesto que seguirá dirigiendo la cúpula provisional hasta el 39º Congreso, que se celebrará el 16, 17 y 18 de junio.

Aunque su renuncia a revalidar el cargo de jefe de la FSA ya estaba madurada "desde el verano pasado", como comentan desde su entorno, lo cierto es que las primarias del partido han sido un hachazo terrible para él. Su candidata, por la que él apostaba, Susana Díaz, perdió en Asturias. Y no por la mínima: cosechó el 39,62% de los votos, por el 53,41% que se marcó Sánchez. Su debilidad después del domingo era más que evidente, aunque su marcha no esté relacionada con la humillación en las urnas en su propio territorio, tal y como subrayan en su entorno más cercano, que para nada se ha sorprendido del anuncio. Los sanchistas también lo esperaban, aunque no tan rápido. No obstante, la victoria tan abrumadora del hombre con el que ya no conecta y no tiene relación hacía mucho más insostenible su permanencia al frente de los socialistas del Principado.

Fernández anuncia su marcha como líder del PSOE asturiano tras perder contra Sánchez

El mismo Fernández lo confirmó en rueda de prensa tras la ejecutiva de su partido: las primarias "para nada" influyeron en su decisión de no repetir como jefe de la FSA, porque estaba "tomada previamente" y así se lo había adelantado a su círculo más cercano, pero la victoria "clara y nítida" de Sánchez sí sirvió para "ratificar" su idea de no concurrir en el próximo cónclave autonómico, informa EFE. Su paso atrás, "no exento de tristeza", reconoció, también pretende colocar el partido "a disposición de lo que va a ser su nueva dirección" de una formación que arrastra "una evidente división" y que requerirá de la ayuda de toda la organización para recuperar "la sintonía y la concordia". Su siguiente estación será dejar paso a otro candidato electoral en su momento. Él no repetirá en los comicios de 2019.

El barón subraya que las primarias "para nada" influyeron en su decisión, pero la victoria "clara y nítida" de Sánchez sirvió para "ratificar" su idea

Fernández, de 69 años, no optará de nuevo al cargo en el congreso regional que se celebrará en septiembre. Será entonces cuando dará el relevo a su sucesor y cuando se comprobará si su ascendente dentro de la FSA se ha resentido mucho tras el proceso federal. El dirigente asturiano pondrá así punto final a 17 años al frente del partido, porque llegó al liderazgo en noviembre de 2000, venciendo a Álvaro Álvarez, el aspirante aupado por el sector renovador del partido (el felipista) que encarnaba el entonces presidente del Principado y hoy todavía portavoz en el Senado, Vicente Álvarez Areces. En aquel momento Fernández se hizo con las riendas de la FSA gracias al impulso decisivo del sector guerrista nucleado en torno al sindicato minero SOMA-UGT, el mismo que le ha acabado abandonando y que ahora ha apoyado de manera aplastante a Pedro Sánchez y a una de sus máximas colaboradoras, la diputada Adriana Lastra.

Gobernabilidad complicada

La bicefalia se prolongó durante una década, hasta que en 2011 reemplazó a Areces en la candidatura a las autonómicas. Pero entonces fue elegido presidente del Principado el exvicepresidente del Ejecutivo Francisco Álvarez-Cascos, el cabeza de lista de Foro, el partido que él creó tras abandonar el PP. Pero su experiencia fue un fracaso y a comienzos de 2012 disolvió el Parlamento asturiano y convocó unas elecciones en las que, esta vez sí, el PSOE fue de nuevo la formación más votada. Fernández pudo acceder al Gobierno en un momento en el que casi toda España estaba pintada de azul. Solo en Andalucía seguían al frente los socialistas. En 2015, el líder de la FSA repitió como candidato y ganó los comicios, aunque obtuvo solo 14 de los 45 escaños de la Cámara. La gobernabilidad, con un Podemos muy enfrentado a él y con amplia representación en la Cámara (9 diputados), se ha tornado muy complicada. Los últimos Presupuestos, sin ir más lejos, los sacó gracias al PP y Ciudadanos.

Fernández siempre ha sido considerado como uno de los referentes intelectuales y morales del PSOE. Socialista de vieja escuela, adusto y discreto

Fernández (Mieres, enero de 1948) siempre ha sido considerado como uno de los referentes intelectuales y morales del PSOE. Ingeniero de Minas y diplomado en Calidad Ambiental, funcionario de carrera, exconsejero autonómico, exdiputado en el Congreso, es un dirigente cultivadísimo, de sólidos principios. Un socialista de la vieja escuela. Adusto y discreto, parco en palabras, pero de cabeza privilegiada. Es de los pocos mandos que sabe hacer vibrar a su auditorio, que enhebra discursos sin echar mano de un solo papel y que podía llevar a gala el saberse escuchado por sus compañeros.

Javier Fernández, con la gestora detrás, durante su intervención a puerta cerrada en el último comité federal del PSOE, el del pasado 1 de abril. (EFE)
Javier Fernández, con la gestora detrás, durante su intervención a puerta cerrada en el último comité federal del PSOE, el del pasado 1 de abril. (EFE)


En las primarias de 2014, optó por Eduardo Madina —como hizo otro barón con el que sintoniza, el extremeño Guillermo Fernández Vara— y se negó a encumbrar a Susana Díaz y, después, a apoyar a su elegido, Pedro Sánchez. Pero cuando este ganó el congreso, se puso a su lado, sin rechistar. Igual que Vara. Pero su relación se rompió con el paso del tiempo, y alcanzó un punto de no retorno cuando el secretario general colocó por sorpresa a la ex de UPYD Irene Lozano en las listas por Madrid de las generales del 20-D y cuando vio que Sánchez se atrincheraba pese a la derrota en las urnas. Nunca apreció posibilidades reales de que pudiera haber Gobierno alternativo al de Rajoy y siempre se opuso a que el PSOE volviera a La Moncloa con el concurso de las fuerzas independentistas.

La sartén de la gestora

Las hechuras de líder respetado y de consenso hizo que los barones que orbitaban en torno a Díaz pensaran en él para presidir la gestora del PSOE, el órgano ejecutivo y provisional que siguió a la caída del líder. No lo veía muy claro pero accedió. Sabía que se exponía mucho y que el trayecto no sería fácil. Su primera misión sería apaciguar el "incendio interior" que ya latía en las bases y conducir al partido hacia la abstención, un doloroso viraje que las primarias han demostrado que la militancia jamás perdonó.

Fernández anuncia su marcha como líder del PSOE asturiano tras perder contra Sánchez

Su papel en estos meses ha sido determinante pero también muy discreto. Intentó poner en orden la casa, estiró los tiempos de convocatoria del congreso —para acomodarlos al calendario de Díaz, denunciaban los sanchistas—, algo que ahora los susanistas creen un error, cerró la actualización del acuerdo con el PSC y condujo un partido que se había convertido en un "solar" hasta el cónclave. Además, dejó una frase lapidaria en el único comité federal en el que intervino como presidente de la cúpula interina, un íntimo reconocimiento de que todos los dirigentes evitaron decir la verdad para ganarse a las bases: "Al día siguiente de las elecciones del 26 de junio, la inmensa mayoría sabíamos qué había que hacer, no cómo ganar el congreso después de hacerlo".

El dirigente asturiano ha sacrificado parte de su crédito en los últimos meses. Y aunque apoyaba a Díaz, no se pudo movilizar por ella en estos meses

Pero Fernández ha sacrificado buena parte de su crédito en estos meses. Los sanchistas le han acosado sin rebozo, acusándole de falta de imparcialidad y de actuar casi a la orden de Díaz. Fracasó al intentar que se pospusiera el debate de nombres, porque enseguida Pedro Sánchez y Patxi López saltaron a la carrera. Él ha intentado pasar a un segundo plano, cediendo todo el protagonismo a su número dos, al portavoz de la gestora, Mario Jiménez.

El sanchista Adrián Barbón, alcalde de Laviana, el pasado 9 de febrero en Oviedo. (EFE)
El sanchista Adrián Barbón, alcalde de Laviana, el pasado 9 de febrero en Oviedo. (EFE)

Él no se manifestó a favor de la presidenta andaluza, ni se movilizó personalmente en Asturias por ella. Ni hizo el más mínimo gesto. Descargó esa responsabilidad en su número dos, su fiel escudero Jesús Gutiérrez, y el líder de las Juventudes Socialistas de España (JSE), el diputado autonómico Nino Torre. Pero todos sabían que era su candidata y que él no quería convivir otra vez con Sánchez en caso de que este ganara. Apenas pudo disimular su incomodidad cuando le recibió en Ferraz el pasado 15 de mayo, el día del debate entre los tres aspirantes. El pasado domingo, aunque siguió el escrutinio desde la sede federal, evitó la foto con el ganador, con el que sin embargo sí se reunirá el próximo lunes.

La decisiva ayuda del SOMA

Antes de esa cita Fernández ha querido despejar su futuro. En estos meses ha visto cómo perdía también apoyos dentro de una federación que hasta la caída de Sánchez controlaba sin mayores problemas, si bien en los meses previos Lastra, con la ayuda de la ejecutiva federal y del SOMA, le había abierto un boquete interno. Sin embargo, una gran mayoría de los cuadros regionales seguía con él. Todos los miembros de su Gobierno —salvo uno, el consejero de Empleo, Francisco Blanco, que dimitió el jueves—y todos los parlamentarios autonómicos respaldaron a Díaz. Pero no fue suficiente. Dentro y fuera de Asturias los susanistas defendían que el hecho de que el presidente del Principado no pudiera movilizarse a su favor para preservar su condición de árbitro en la contienda hizo que la entrada de Sánchez en la FSA fuera más explosiva. Y así fue. Los casi 14 puntos de diferencia en las primarias lo atestiguaron.

El nombre que circula entre los sanchistas como potencial sucesor de Fernández es el de Adrián Barbón, alcalde de Laviana, de 38 años

Los sanchistas, muy fuertes en Asturias, tienen muchas posibilidades de hacerse con el bastón de mando si se produce la traslación de la contienda federal al ámbito autonómico. Uno de los nombres que han venido circulando en los últimos meses como potencial sucesor de Fernández es el de Adrián Barbón, de 38 años, el alcalde de Laviana, municipio de 13.500 habitantes en plena cuenca minera y que gobierna desde septiembre de 2008. Barbón lidera la sexta agrupación socialista asturiana, con casi 400 militantes, y ha sido miembro del último comité federal: se distanció de Fernández, al que era un dirigente próximo, cuando este contribuyó a la caída de Sánchez y apostó por el no en la investidura de Mariano Rajoy. También presidente de la Asociación de Comarcas Mineras (ACOM), es además amigo personal de Lastra desde sus tiempos en Juventudes y ha sido uno de los puntales de la campaña del madrileño en Asturias, junto con la senadora Luisa Carcedo. Pero desde el entorno del regidor se insiste en que aún "no se ha hablado nada" ni se tiene decidido quién será el candidato sanchista que intente hacerse con el poder de la FSA. Alegan que es todavía pronto, y que el primer reto será pasar el hito del 39º Congreso Federal, en tres semanas. Ambos, Lastra y Barbón, acudirán como delegados.

Javier Fernández saluda a Pedro Sánchez a su llegada al debate de los tres candidatos a la secretaría general del PSOE, el pasado 15 de mayo en Ferraz. (EFE)
Javier Fernández saluda a Pedro Sánchez a su llegada al debate de los tres candidatos a la secretaría general del PSOE, el pasado 15 de mayo en Ferraz. (EFE)


Fernández no se va ya. No deja de forma automática la jefatura de su federación. Y seguirá al frente de la gestora hasta el cónclave, como advertían en Ferraz. En septiembre cederá el testigo en el congreso regional. Y quedará por resolver la incógnita del Gobierno autonómico. Él ya había dicho que esta sería su última legislatura, que ya no repetiría como candidato presidencial. Sus dirigentes de confianza barruntan que también dará paso a un sucesor en el Ejecutivo, quizá antes de las próximas autonómicas. Pero ese paso aún no está descubierto. De hecho, en su comparecencia ante los medios recordó que aún le quedan dos años por delante, y reclamó a la futura dirección regional una actitud como la que él tuvo cuando ganó frente al candidato impulsado por Areces en un momento también de "división muy profunda" que "con ayuda de todos" lograron superar.

Lastra emplazó el pasado lunes a los barones a pedir "disculpas" a las bases por no representarles. Fernández contestó a la que un día fue su pupila y ahora es su principal adversaria interna: "Yo pido perdón por equivocarme, no por perder", sostuvo el dirigente asturiano. Y añadió: "A lo largo de estos 17 años algunas veces he ganado y a los que perdieron no les exigí que pidieran perdón, solo que se integrasen". Y eso es lo que hoy sigue en duda tras la cruenta batalla de las primarias.

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