EL DESAFÍO SOBERANISTA

El PSOE insta al Gobierno a que actúe contra la reforma exprés para romper con España

Fernández recuerda que el Estado dispone de "mecanismos" para evitar que "se vulneren las leyes". El presidente de la gestora y el primer secretario del PSC firman la paz y dan por liquidada su crisis

Foto: Javier Fernández hace un gesto de cariño a Miquel Iceta tras su rueda de prensa conjunta en Ferraz, este 7 de marzo. (Inma Mesa / PSOE)
Javier Fernández hace un gesto de cariño a Miquel Iceta tras su rueda de prensa conjunta en Ferraz, este 7 de marzo. (Inma Mesa / PSOE)

Los socialistas no van a decir al Gobierno cómo debe actuar para atajar la "vulneración" de las leyes en Cataluña y, en concreto, cómo parar la reforma exprés del Reglamento del Parlament para agilizar la aprobación de las leyes de desconexión con España. Pero sí cree que el Ejecutivo tiene mecanismos suficientes para parar ese desbordamiento de la legalidad.

Es la posición tanto del PSOE como del PSC, y ambos la expresaron este martes en Ferraz, tras la firma de la actualización del protocolo de unidad y el cierre de su mayor crisis interna en 39 años de hermandad, un nuevo texto que vigoriza las relaciones entre ambas organizaciones y que está "para quedarse", ocurra lo que ocurra en el 39º Congreso Federal, como reconocía el primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta.

El presidente de la gestora no descarta el apoyo a la aplicación del artículo 155 de la Constitución: "Hay mecanismos para evitar la ilegalidad"

Javier Fernández, presidente de la gestora, advirtió de que lo que ocurre es que está en marcha un "proceso de secesión", con dos vertientes. Desde el "punto de vista político", el Gobierno debe "llegar a acuerdos políticos que preserven la unidad del Estado" y den solución a los "problemas" de Cataluña. O sea, que urge abrir una negociación. "Pero desde el punto de vista jurídico se han saltado la ley y el Estado tiene mecanismos y evitar en este caso que se vulneren las leyes". El presidente asturiano señaló que el PSOE, en consecuencia, está "en sintonía" con el diálogo pero en "absoluta discrepancia con que se sobrepase el marco legal del país". Fernández no quiso precisar si había conversado sobre este capítulo de 'rebelión' con el presidente del Gobierno —la noticia se había producido poco antes de su comparecencia conjunta en Ferraz—, tan solo aseguró que habla "lo indispensable" con Rajoy, y "en este caso el asunto es de legalidad, que está siendo vulnerada en Cataluña".

Llevar al TC la disposición presupuestaria

¿Cómo pararlo? ¿Acudiendo al artículo 155 de la Carta Magna, que podría conllevar la suspensión de ciertas competencias de la Generalitat? Fernández no lo descartó: "No vamos a hacer planteamientos de lo que debe hacer el Gobierno. Hay mecanismos para evitar la ilegalidad".

Iceta coincide con que los socialistas quieren renovar el pacto de convivencia con España, pero no romper con la democracia ni el Estado de derecho

El líder de la gestora mostró plena sintonía con Miquel Iceta, y de hecho se remitió a la posición que este había expresado minutos antes a colación de este mismo asunto: "No se pueden romper las reglas del juego y el Gobierno independentista ha decidido saltarse todas", afirmó el dirigente catalán. El primer secretario recordó que la Generalitat no solo desoye a los órganos estatales, como el Tribunal Constitucional, sino que también desobedece al mismísimo Consell de Garanties Estatutàries (CGE), ya que este —el TC catalán— declaró inconstitucional y antiestatutaria la partida presupuestaria para organizar el referéndum secesionista este año, y pese a eso el Govern mantiene sus planes, ya que el dictamen no es vinculante. "Si se empeñan en mantenerla [la disposición adicional número 31 del proyecto de Presupuestos], será el PSC el que se plante a la puerta del TC para pedir que eso sea anulado", dijo Iceta, quien recordó que su partido quiere la "renovación" del pacto con el resto de España, pero rechaza con rotundidad "romper con la democracia y el Estado de derecho".

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"Más PSOE en Cataluña y más PSC en España"

Iceta y Fernández habían acudido a Ferraz más a "celebrar que a firmar", como lo describió gráficamente el primero. Hoy se zanjaba definitivamente su crisis con la firma de la actualización del protocolo de unidad de 1978 [aquí en PDF], que hicieron acompañados de la comisión negociadora que ha trabajado en los últimos meses para salvar las diferencias y que estaba encabezada por los responsables de Organización de los dos partidos: Mario Jiménez, por el PSOE, y Salvador Illa, por el PSC. "Un éxito para el PSC y para el PSOE, para Cataluña y para España", se congratuló el presidente de la gestora. "Yo quiero más PSOE en Cataluña y más PSC en España, no solo entendimiento, sino más compromiso, más presencia, más empeño, porque las relaciones de Cataluña y España así lo exige", completó Iceta, mucho más dicharachero que el reservado dirigente asturiano.

Javier Fernández y Miquel Iceta firman el acuerdo PSOE-PSC ante los miembros de la comisión negociadora: Salvador Illa, Mario Jiménez, Meritxell Batet, Elena Valenciano y Antonio Balmón. A la derecha, la exdiputada Teresa Cunillera, miembro de la gestora por el PSC. (EFE)
Javier Fernández y Miquel Iceta firman el acuerdo PSOE-PSC ante los miembros de la comisión negociadora: Salvador Illa, Mario Jiménez, Meritxell Batet, Elena Valenciano y Antonio Balmón. A la derecha, la exdiputada Teresa Cunillera, miembro de la gestora por el PSC. (EFE)


El primer secretario dio en todo momento muestras de sentirse plenamente cómodo con el acuerdo alcanzado. Negó, para empezar, que suponga una pérdida de autonomía del PSC, ya que a partir de ahora deberá "consensuar" sus alianzas en Cataluña con el PSOE, y tiene por escrito que la última palabra sobre la investidura de un presidente del Gobierno —la razón que motivó la crisis— depende del comité federal. Al contrario, sostuvo, "ha ganado peso político", ya que ambas organizaciones se comprometen a "compartir más, a estar más encima el uno del otro". "No es una tutela, sino una compañía", un "fortalecimiento" de la relación, en la que ninguno "pierde" y los dos "ganan mayor compromiso y ganas de trabajar juntos".

Iceta insistió en que el documento aprobado no habla de "acatar" y "subordinar" y sí de "reconocimiento mutuo", de "análisis conjunto", de "consensuar", de "coordinación política". Los catalanes no van a "establecer ningún acuerdo sin antes hablarlo con el PSOE". En la misma línea, Fernández subrayó que este acuerdo "fortalece y clarifica" el marco de relación, y hace que esta sea "más ordenada y clara", de forma que ahora será "más fácil gestionar los disensos".

El primer secretario niega que haya una pérdida de autonomía y recalca que el acuerdo habla de consensuar todo mucho más y no de "tutelar"

Con este texto, en efecto, existe una herramienta, un instrumento para solventar las discrepancias: una comisión de coordinación política, que compondrán cuatro dirigentes de cada partido. Este órgano ya existía, pero ahora se refuerza y se le dota de mayor nivel. Aun así, no se reunirá con una periodicidad fija por el momento. La comunicación sí será "muy fluida", máxime con el conflicto catalán caliente sobre la mesa. Pero los socialistas, advirtió Iceta, tienen un "fondo de armario muy potente" como para saber cómo responder al desafío soberanista, y se llama 'Declaración de Granada'.

Lo que está claro es que tanto la gestora como el PSC arrebatan a Pedro Sánchez uno de sus argumentos de campaña. El ex secretario general repetía en sus mítines que rechazaba el "voto rogado" de los militantes catalanes y prometía devolver la situación al estadio anterior si gana la batalla interna. No será así: como decía a los periodistas Iceta tras su rueda de prensa conjunta, el acuerdo "está para quedarse".

El PSOE insta al Gobierno a que actúe contra la reforma exprés para romper con España

El primer secretario recordó que no habrá "voto rogado", ya que los militantes del PSC que estén al corriente de pago pasarán directamente a engrosar el censo especifico que el PSOE abra para su periodo congresual. Solo aquellos que no quieran participar deberán comunicarlo explícitamente. Iceta subrayó que el censo del PSC lo gestiona el propio PSC, porque es un partido autónomo, de forma que Ferraz "no tiene acceso a la gestión de las cuotas" de los afiliados catalanes. Lo que se ha hecho ahora es aplicar "un criterio de transparencia para que la gestión de los censos sea la misma". Así, los militantes del PSOE y los del PSC deberán cumplir el mismo requisito: estar al corriente de pago.

Pérdida de peso del PSC

¿Qué números se manejan? Son 17.000 los afiliados catalanes en total, pero son unos 14.000 los que están al día con sus cuotas, y menos de 10.000 son los que participan en los procesos internos. ¿Qué ocurría? Que el PSOE da de baja automáticamente a quien no pague sus recibos, mientras que Nicaragua, la sede del PSC, hacía la vista gorda. Lo que se hace es imponer un mismo criterio. "No hay humillación de nadie", abundó.

Iceta asegura que el acuerdo "está para quedarse" y para que "nadie pueda abusar" anuncia que el censo del PSC se cerrará esta misma semana

La consecuencia es que el PSC, que hasta ahora era el segundo territorio de los socialistas en número de militantes, tras Andalucía, pierde posiciones, ya que sus 14.000 miembros al corriente de pago le colocan por detrás de Valencia y Madrid. Esa rebaja de peso hará que su representación mengüe en los órganos de poder. "No quiero que me regalen dos delegados [para el congreso] ni más miembros en el comité federal, queremos jugar con igualdad de reglas. Su gestión del censo ha sido más rigurosa en lo que tiene que ver con el cobro de cuotas por banco, y nosotros no. Me da igual ser cuarta o quinta federación", explicó Iceta, quien hizo hincapié en que la comisión negociadora ha encontrado la solución precisa que da "tranquilidad" y "garantía de limpieza". En el cónclave anterior, el de 2014, el que dio la victoria a Pedro Sánchez, el PSC comunicó a Ferraz un censo más voluminoso, el de los militantes con sus recibos pagados y el de aquellos que debían dinero, según reconoció él mismo. Pese a todo, negó que el PSC tenga "un censo inflado", porque para su dirección sus bases siguen siendo 17.000, otra cosa son los que podrán votar en primarias.

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El primer secretario adelantó que para que no haya problemas, su partido cerrará "con rapidez" su censo de cara al cónclave federal: "No queremos que nadie pueda abusar, ni que haya una avalancha [de afiliaciones] a efectos de alterar las relaciones de fuerzas en el congreso". El censo, según especificaron después fuentes de la dirección catalana, se bloqueará "esta misma semana". El del PSOE se cerrará cuando el comité federal convoque formalmente el cónclave, en aproximadamente un mes.

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El PSC se arrepiente... no de haber votado no a Rajoy, sino de no haber hallado el cauce de consenso

Una vez pasada la crisis, toca hacer balance de lo ocurrido. Miquel Iceta, parlanchín y simpático, como acostumbra, reconoció que no se arrepentía del voto no del PSC a Mariano Rajoy en la investidura, pero sí de no "haber encontrado una solución acordada a ese problema". "Me hago directamente responsable y mi único consuelo es que el PSOE vivía un momento muy difícil que no favoreció la relación entre los dos partidos. Era muy difícil". Como decía el primer secretario, "nadie imaginó en 1978", cuando se firmó el protocolo de unidad, que las dos organizaciones se iban a "encontrar en esa", en una colisión a cuenta de la investidura de un candidato del PP. 

La "garantía" que ahora existe es que se han articulado los "instrumentos de diálogo" suficientes para "compartir, consensuar, dialogar, prevenir, evitar, resolver discrepancias", y para eso se ha desarrollado la relación bilateral, el reforzamiento de la comisión de coordinación política. Esta, hasta el 39º Congreso Federal, quedará integrada por las dos delegaciones que han negociado el acuerdo: Mario Jiménez, Elena Valenciano y Paco Fuentes, por el PSOE, y Salvador Illa, Meritxell Batet y Antonio Balmón, por el PSC. 

Miquel Iceta y Javier Fernández coincidieron en que "nunca" estuvo la fractura cerca. "Nunca he pensado que hubiera una ruptura, nunca nadie me dijo que quisiera romper o se pensara en privar del voto [en las primarias del PSOE] a los militantes del PSC. Nunca, nadie, jamás. Sí que vivimos con mucha preocupación la discrepancia", señaló el primer secretario. A su lado, el presidente de la gestora le daba la razón, apuntalando que no estuvo en la mesa de la negociación el sacar al PSC de los órganos federales. No estuvo allí, pero sí en conversaciones entre dirigentes del PSOE. "Sí sabíamos que el acontecimiento era duro y difícil y que había que buscar soluciones", indicó, sin mentar el foco original de conflicto, la investidura. 

En cualquier caso, los dos partidos hermanos quieren seguir mirando hacia delante. No hay un cambio de protocolo. El de 1978 [aquí en PDF], como recordó Iceta, sigue "vigente", y sus cimientos por tanto siguen intactos. "Podemos cambiar las habitaciones y pintar la casa, pero esos son los fundamentos". 

Cerrada la crisis, ahora queda materializar un último fleco: la reincorporación automática de la representante del PSC, la diputada Meritxell Batet, en la dirección del Grupo Socialista en el Congreso. Falta cubrir un paso más: el visto bueno de sus compañeros de la Cámara Baja y tramitar el cambio de escaño. En los próximos días todo estará resuelto. 

En primera fila de la sala de prensa de Ferraz seguían la rueda de prensa, con evidente satisfacción, la comisión negociadora (solo faltó el extremeño Paco Fuentes) y la integrante catalana de la gestora, la exdiputada Teresa Cunillera. Fin del riesgo de divorcio, vuelta a la normalidad. 

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