LOS PREPARATIVOS DEL 39º CONGRESO FEDERAL

Sánchez no aclara si se abstendrá o votará en contra de la moción de censura de Podemos

El líder adoptará la decisión y la hablará con la gestora. El equipo del ganador presenta las enmiendas a la ponencia del 39º Congreso, un desmontaje profundo del texto coordinado por Madina y Díez

Foto: Adriana Lastra, con Manu Escudero y José Félix Tezanos, explicando este 25 de mayo en Ferraz las enmiendas al 39º Congreso Federal. (EFE)
Adriana Lastra, con Manu Escudero y José Félix Tezanos, explicando este 25 de mayo en Ferraz las enmiendas al 39º Congreso Federal. (EFE)

La primera decisión parlamentaria de peso que deberá tomar Pedro Sánchez es qué hacer con la moción de censura a Mariano Rajoy presentada por Podemos. Lo único claro a estas alturas es que el PSOE no la apoyará, pero poco más. El sentido del voto, si se traducirá en una abstención o en un no, se adoptará más tarde, en este tiempo que falta hasta la discusión en el pleno del Congreso, el 13 de junio. Si es que llega a debatirse, porque en el equipo del nuevo secretario general dudan de que Pablo Iglesias llegue hasta el final habida cuenta de la falta de apoyos y de que este mismo jueves se le descolgó Compromís, pidiéndole un aplazamiento hasta que el PSOE tenga una nueva ejecutiva al frente.

Adriana Lastra, coordinadora de la campaña de Sánchez y una de las personas de máxima confianza de su equipo, explicaba este jueves a los periodistas que precisamente por eso, porque no hay una dirección política definitiva —la cúpula será elegida en el 39º Congreso Federal, del 16 al 18 de junio—, no hay todavía una decisión cerrada. El secretario general ya proclamado hablará con la gestora de Javier Fernández para adoptar la postura definitiva y trasladarla a la dirección del grupo en el Congreso. El sentido del voto dependerá de la evolución de las próximas semanas y de la actitud de Podemos, según añadían fuentes del equipo del líder.

"Rajoy es censurable, pero Iglesias no es presidenciable", advierte Lastra, que no descarta en el futuro que el PSOE lidere su propia moción

"La estrategia del PSOE la marca el PSOE. No hay acuerdo, no hay consenso ni programa detrás. Mariano Rajoy es censurable, pero Pablo Iglesias no es presidenciable. Además estamos ahora en un proceso congresual, luego vendrán los congresos autonómicos, provinciales y locales y por tanto estamos centrados en esto y no en una moción de censura que nos llevaría a la frustración por no verla salir adelante", aseguró Lastra. ¿Podría encabezar el PSOE su propia moción contra Rajoy? "Nada es descartable a futuro, pero ahora no se dan las condiciones", añadió.

Sánchez no aclara si se abstendrá o votará en contra de la moción de censura de Podemos

84 enmiendas en total

Y es cierto que lo que más ocupa y preocupa al PSOE es su 39º Congreso Federal, para el que quedan aún tres semanas. Este jueves Lastra presentó las enmiendas [aquí en PDF] que defenderán los delegados sanchistas acompañada de los dos autores intelectuales del proyecto político del líder, José Félix Tezanos y Manu Escudero. 84 enmiendas condensadas en 72 páginas y que suponen el desmontaje casi completo de la ponencia marco [aquí en PDF] impulsada por la gestora y que coordinaron Eduardo Madina y José Carlos Díez. Lo que hace Sánchez es encajar su documento definitivo, el presentado a primeros de mayo, dentro del documento oficial, para hacer que el cónclave federal lo apruebe en junio. Y tiene a priori la garantía de que lo podrá sacar adelante, pues todas las federaciones, salvo Andalucía, están aceptando la oferta de que el congreso tenga un reparto de delegados que refleje los resultados de las primarias.

Sánchez no incorpora ninguna aportación del texto que presentó Díaz, pero no se cierra a transaccionar ideas que no "desvirtúen" su proyecto

Las propuestas del secretario general incluyen algunas medidas ya asumidas del proyecto de Patxi López pero ninguna del texto que presentó Susana Díaz la pasada semana en Madrid. "Leímos su documento pero no incorporamos nada", reconoció Escudero. No obstante, en el marco de discusión del cónclave los colaboradores del jefe de Ferraz están dispuestos a transaccionar enmiendas de las otras dos candidaturas, siempre y cuando, avisó el dirigente, no "desvirtúen" el proyecto del madrileño, y que ha ganado en las primarias por un 50,26% de los votos.

Sánchez no aclara si se abstendrá o votará en contra de la moción de censura de Podemos

Las partes más sustantivas de las enmiendas sanchistas son las que afectan al preámbulo de la ponencia marco y el modelo de partido. En el primer caso, porque hacen una relectura de lo ocurrido en los últimos meses y del porqué del declive electoral. Y en el segundo, porque trasladan cambios profundos en la forma de organización del PSOE que confieren más poder al secretario general y hacen más difícil derribarlo.

Sánchez no aclara si se abstendrá o votará en contra de la moción de censura de Podemos

Para empezas, los sanchistas quieren que conste que la abstención en la investidura de Mariano Rajoy fue un error. Aluden al "nuevo escenario" en España que tiene su origen en "un fracaso político que puede llegar a ser institucional", fracaso "debido a la forma en la que se ha gestionado la crisis de gobernación derivada de las dos últimas elecciones generales, en la que el PSOE al final se limitó a dejar el camino expedito al PP", en un momento de "regresiones sociales y laborales" y de sucesión de escándalos de corrupción que afectan al PP, y "sin olvidar la crisis territorial que se sufre en Cataluña". "Esto supone dejar al sistema sin alternativa y con un riesgo general de involución".


"Nueva etapa"

El documento presentado por Lastra, Tezanos y Escudero asegura que se ha conformado así un clima de opinión que "guarda algunos paralelismos" con el que se vivía en 1982, el de la victoria aplastante del PSOE, "cuando se inauguró un nuevo ciclo político". Porque ahora España vive un "final de ciclo" del que el PSOE ha salido "con heridas y desgastes", aunque tiene la oportunidad de "emprender una nueva etapa".

El líder quiere que conste que la abstención fue un error y que el declive del PSOE arranca en 2011, no bajo su mandato, cuando hubo "ligera remontada"

Además, los sanchistas plantean sustituir el párrafo que en la ponencia marco hace referencia a que tras abandonar el Gobierno central a finales de 2011, "el PSOE ha encadenado los dos peores resultados" de su historia en las generales de 2015 y 2016. Sánchez no quiere que el documento que salga del 39º Congreso le recuerde sus dos derrotas. Plantea así sustituir ese pasaje del documento coordinado por Madina por este otro: que tras dejar el Ejecutivo en 2011, el PSOE perdió 4,5 millones de votos y 58 escaños en las elecciones que encabezó Alfreo Pérez Rubalcaba. Después, la "espectacular difusión de los movimientos del 15-M, la aparición de Podemos y Ciudadanos" y la "intensa campaña diseñada por la derecha económica y política para hacer un sándwich al PSOE y forzar el 'sorpasso' al PSOE", no se ha logrado "relegar" a los socialistas.

Es más, en la enmienda se subraya que en los comicios del 20-D el PSOE perdió 1,5 millones de votos respecto a 2011 pero recuperó 2 millones respecto a la convocatoria nacional anterior, las europeas de 2014. Y en las generales del 26-J, con una menor participación y la bajada de 120.000 votos, "se produjo una ligera remontada de 0,6 puntos en porcentaje de voto" [del 22% al 22,63%]. Aunque ahí se perdieron otros cinco diputados. En suma, Sánchez impone en su documento su propio relato, el que le ha llevado a la victoria, en el que evita la autocrítica, se congratula de su actuación en las elecciones por evitar el 'sorpasso' y condena la abstención.


Podemos no es ya populista

Sánchez quiere que se definan los dos adversarios del PSOE: el "capitalismo neoliberal" y el "conservadurismo del PP". Y si en la ponencia marco se identificaba como riesgos tanto el populismo (de izquierdas) como la ultraderecha, el documento del jefe de los socialistas alerta sobre la "extrema derecha populista", pero no equipara a Podemos con el populismo.

El cónclave de junio deberá pronunciarse sobre dos aspectos muy controvertidos: la concepción de la España "plurinacional" y la relación con Podemos

El 39º Congreso tendrá que votar sobre dos asuntos muy controvertidos dentro del proyecto de Sánchez. Por un lado, la concepción de España y por otro, las alianzas. Sánchez no se apea de su posición y defiende, como en sus documentos anteriores, "perfeccionar el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado", y recogerlo en el Título VIII de la Constitución, el que aborda la organización territorial de España. Este es un asunto capital que suscita el rechazo de los barones susanistas. Respecto a las alianzas, el secretario general se remite a la última versión de su documento: enfría los lazos con Podemos y se limita a apostar por un pacto social de progreso con los sindicatos.

¿Y el modelo de partido? Aquí están las innovaciones más poderosas. Se plantea hacer obligatorias las consultas a la militancia sobre acuerdos postelectorales —y que el comité federal regule otros referéndums sobre temas de especial relevancia—, que haya primarias para la elección del secretario general a doble vuelta y con un mínimo y máximo de avales, que se utilice el mecanismo de las primarias abiertas a la ciudadanía para la designación de candidatos electorales, que se establezca un código de buena conducta en redes sociales... Se pretende asentar el principio de un militante, un cargo, de forma que un socialista solo pueda tener un puesto ejecutivo orgánico y otro institucional como máximo.

Esto impediría, en línea con lo avanzado ayer por el propio secretario general, que un barón autonómico pueda ser a la vez miembro de la ejecutiva del PSOE. O que el secretario provincial valenciano, José Luis Ábalos, pueda compaginar ese cargo con el de secretario de Organización, su más que probable nuevo destino.

Para fomentar la participación de las bases, se arbitran más canales, como la posibilidad de elevar propuestas (iniciativa política de los militantes), que elijan una parte del comité federal y que tengan el poder para revocar al líder. De hecho, lo que propone Sánchez es reforzar la figura del secretario general y de los afiliados, en detrimento de las estructuras intermedias. Así, para tumbar a un líder hará falta que se apruebe la moción de censura por el 51% del comité federal (u órgano territorial análogo) y que lo valide la militancia. Si esta dice que sí, se nombrará una comisión gestora con un mandato limitado a 90 días y con una única función: convocar primarias y congreso. No podrá adoptar decisiones de carácter político. El censo de afiliados no podrá variar a partir de la constitución de una cúpula interina.

Secuencia congresual a la inversa

Además, se elimina de los estatutos la previsión de que si dimite la mitad más uno de los miembros de la ejecutiva cae el secretario general. El texto de Sánchez señala que los abandonos sucesivos dentro de la dirección no llevan aparejado el cese de los componentes que sí deciden seguir al frente, ni tampoco implica la convocatoria de un congreso federal. Es decir, que no se repetiría la situación de finales de septiembre y el culmen de octubre pasado. Se otorga así un extraordinario poder al secretario general, y prácticamente será imposible sacarle de Ferraz. Para Tezanos, se "perfecciona" el sistema, pues a un jefe de filas elegido por un cuerpo electoral amplio (las bases) no pueden tumbarle un pequeño número de dirigentes, observó. Se evitan así "redes clientelares", subrayó. Según su versión "no hay blindaje" del secretario general. Lo cierto es que es una modificación profunda del modo de funcionamiento de la formación.

Adriana Lastra, con Manu Escudero, a su izquierda, y José Félix Tezanos, este 25 de mayo en Ferraz. (Borja Puig de la Bellacasa | PSOE)
Adriana Lastra, con Manu Escudero, a su izquierda, y José Félix Tezanos, este 25 de mayo en Ferraz. (Borja Puig de la Bellacasa | PSOE)


Se propone asimismo un cambio sustancial en la cultura del PSOE: que el proceso de renovación orgánica del partido se haga a la inversa: hasta ahora el primer paso siempre era el congreso federal, luego los congresos regionales, luego los provinciales y luego los locales. El líder quiere hacer la secuencia al revés, para renovar el PSOE de abajo arriba.

No obstante, para "adecuar los actuales estatutos y reglamentos del PSOE" a los criterios y principios que previsiblemente se aprobarán en el congreso, "se celebrará una conferencia de organización y estatutos en el plazo máximo de un año". Una idea que sí aparecía reflejada en la ponencia marco.

Sánchez no piensa "interferir" en el congreso andaluz de julio, pero tampoco "impedirá" a ningún militante a que compita contra Díaz

Mientras, sigue en el aire la relación con las federaciones. Y en particular con Susana Díaz, que ha prometido enterrar el hacha de guerra y ayudar a Sánchez en todo lo que pueda. A cambio de paz en Andalucía, eso sí. Sánchez no piensa "interferir" en el congreso regional de finales de julio, pero tampoco "impedirá" a ningún militante que presente candidatura contra la baronesa. Porque la actitud del reelegido líder y de su futuro equipo de cara al cónclave andaluz y al resto de congresos autonómicos será "como siempre respetar la voluntad de la militancia, de Andalucía y de toda España".

Sánchez no aclara si se abstendrá o votará en contra de la moción de censura de Podemos

"Si la presidenta de la Junta es la secretaria general del PSOE de Andalucía concita el apoyo de la militancia, como parece que así es [el domingo pasado cosechó el 62,98% de los votos, frente al 31,85% de Sánchez], seguirá siendo secretaria general", dijo Lastra a los periodistas. "Cuando se convoca un proceso todos los compañeros son libres de dar un paso al frente, nosotros lo que no vamos a hacer es ni pedirle a nadie que lo haga ni impedir a nadie que lo haga", añadió.

Resultados definitivos: Sánchez gana las primarias por un 50,26% de los votos... y no será senador

La comisión federal de ética y garantías proclamó este jueves 25 de mayo a Pedro Sánchez como secretario general del PSOE [aquí en PDF], de acuerdo con los resultados definitivos del escrutinio de las primarias del pasado domingo, una vez transcurrido el plazo de recursos, aunque no se había formalizado ninguno presentado por las candidaturas. Tampoco se habían impugnado mesas enteras y las incidencias del escrutinio comunicadas a la comisión habían sido mínimas, en torno a una treintena, según fuentes del órgano.  

Los números finales de las primarias, facilitados este jueves por el secretario de la comisión de garantías, el madrileño Félix Bolaños, son los siguientes: 

-Censo de votantes: 187.815 electores (algunos menos de los 187.949 comunicados previamente, y es así porque algunos estaban duplicados)

-Votos emitidos: 149.951 (la participación fue del 79,83%).

-Votos en blanco: 977 (0,52%).

-Votos nulos: 125 (0,06%).

-Votos válidos a candidaturas: 148.849 (79,25% del censo total). 

Sobre los votos válidos a candidaturas, los resultados fueron estos: 

-A favor de Pedro Sánchez: 74.805 (50,26%).

-A favor de Susana Díaz: 59.392 (39,90%).

-A favor de Patxi López: 14.652 (9,84%)

Estos datos no cambian sustancialmente los provisionales facilitados el pasado domingo. Finalmente, la presidenta andaluza obtuvo menos votos (59.392) que avales (60.231). Le separaron de Sánchez 15.413 papeletas y 10,36 puntos porcentuales. 

Desde el domingo, el líder ya ha sido felicitado por dirigentes políticos de todos los partidos. Pero, según recordó Adriana Lastra, ningún cuadro del PP ni el presidente del Gobierno le ha llamado para darle la enhorabuena. 

El secretario general ejercerá su labor desde Ferraz. Desde allí liderará la oposición. En un encuentro informativo con los medios el miércoles, descartó tajantemente ser senador. Explicó que solo admitiría serlo por su comunidad, Madrid, pero el Estatuto regional impone que solo puedan ser miembros de la Cámara Alta aquellos que también sean diputados autonómicos. Y él, obviamente, no lo es. Así que no tendrá acta de parlamentario en esta legislatura.

Su papel será intentar "construir una mayoría social" progresista, tejiendo "complicidades" con referentes sociales, y haciendo descansar la tarea de oposición institucional al Gobierno en los grupos en el Congreso, el Senado y la Eurocámara, cuyas cúpulas renovará por completo. 

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