LAS CLAVES DE LA NUEVA ETAPA DE LOS SOCIALISTAS

Ábalos y Lastra: los pretorianos llamados a protagonizar la nueva era de Sánchez

Los dos diputados, coordinadores de la campaña de primarias, son los dos báculos del reelegido líder. Ambos le han sido fieles en los tiempos de zozobra y han sido claves en su éxito

Foto: Adriana Lastra, Pedro Sánchez y José Luis Ábalos, a su llegada este 24 de mayo a Ferraz. (Borja Puig | PSOE)
Adriana Lastra, Pedro Sánchez y José Luis Ábalos, a su llegada este 24 de mayo a Ferraz. (Borja Puig | PSOE)

Pedro Sánchez ya no llegaba a Ferraz del brazo de su mentora. Ya no se dejaba fotografiar en el paseíllo hasta la sede federal al lado de Susana Díaz. Eso fue en 2014, apenas un día después de ganar en las primarias en las que había emergido como líder gracias al impulso decisivo de la presidenta andaluza y de los grandes aparatos regionales. Ahora Sánchez ha ganado contra ella y contra ellos. Sus compañeros de viaje son otros. Y aquellos con los que quería hacer su primera aparición pública en el cuartel general tras su segunda victoria en las urnas, también. Eran José Luis Ábalos, a su izquierda, y Adriana Lastra, a su derecha. Sus pretorianos, los que han contribuido decisivamente a su triunfo. Sus dos coordinadores de campaña. Dos dirigentes de su máxima confianza. Él ya es el portavoz provisional en el Congreso, en sustitución de Antonio Hernando. Una ordenación interina a falta de la que resulte del 39º Congreso Federal, en tres semanas, pero del que, sin lugar a dudas, Ábalos y Lastra saldrán reforzados, situados en el primer escalón de poder, muy cerca del líder. Él es el favorito para ocupar un área estratégica: Organización.

Ambos, de hecho, ayudarán a Sánchez en este tiempo que queda hasta el cónclave a ir componiendo el puzle, a ir armando su ejecutiva y reorganizando las direcciones de los grupos institucionales. Un procedimiento muy distinto al que el madrileño empleó en 2014: entonces recibió en Ferraz a los barones para intercambiar con ellos impresiones y pedirles opiniones y nombres. Una negociación que duraría hasta el mismo congreso extraordinario, en el que alumbró una cúpula amadrinada por Díaz y que integraba a 38 personas, 10 de ellas líderes territoriales (cinco con cartera). Era una dirección avalada y promovida y casi impuesta por los barones, porque habían sido ellos quienes lo habían aupado al poder como una vía para derrotar a Eduardo Madina, visto en aquellos días demasiado escorado a la izquierda y como el favorito del secretario general saliente, Alfredo Pérez Rubalcaba, y de su número dos, Elena Valenciano. Sánchez fue haciendo el difícil encaje de bolillos con un dirigente de su confianza, César Luena, secretario general de La Rioja, al que hizo responsable de Organización. A otro de sus amigos en el partido de toda la vida, Antonio Hernando, lo destinó a la portavocía parlamentaria.

En 2014, Sánchez recibió a los barones en Ferraz para intercambiar impresiones y pedir opiniones. Ahora la ejecutiva será más suya que nunca

Tres años después, Sánchez no debe nada a los barones —algunos de ellos ya investidos además como presidentes autonómicos— y mucho menos a Díaz, que puso tierra de por medio casi desde el primer momento y que se acabó enfrentando a él en estas primarias, hasta ser vencida de forma humillante, más de 10 puntos por detrás del ganador. Sánchez quiere confeccionar su ejecutiva, la de verdad, repleta de fieles porque, como ha repetido en las últimas semanas, no quiere que se repita lo que pasó el 28 de septiembre, cuando 17 miembros de la dirección dimitieron para forzar su salida. Aquella escena no se reproducirá, entre otras cosas, porque la reforma estatutaria que prevé aprobar el líder en el congreso prevé que los abandonos dentro de la ejecutiva no acarreen ni la caída de los que se mantengan en el cargo ni la convocatoria de un cónclave extraordinario.

Ábalos y Lastra: los pretorianos llamados a protagonizar la nueva era de Sánchez

Los impulsores de su candidatura

En el equipo de Sánchez cuenta que la relación con Ábalos y Lastra, y con otros tantos dirigentes y diputados que le han dado cobertura en esta campaña —Santos Cerdán, Sofía Hernanz, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, Margarita Robles, Paco Salazar, Quico Toscano, José Félix Tezanos, Manu Escudero, Cristina Narbona, Pepe Borrell, Óscar Puente, Carmen Calvo, Susana Sumelzo...— es casi "familiar", de amistad, muy personal. Los dos defendieron con ahínco el 'no es no' a Mariano Rajoy pero se abstuvieron por respeto a la decisión del comité federal (ella, "por imperativo"). Los dos estuvieron junto a él "a las duras y a las maduras", tras su "derrocamiento" del 1 de octubre y también en los momentos en los que sus fuerzas flaqueaban y pensaba tirar la toalla, viendo que le dejaban en la estacada dirigentes que habían estado muy cerca en sus dos años como jefe de Ferraz, empezando por Luena, que prestó su apoyo a Patxi López. Ábalos y Lastra fueron quienes coordinaron, junto con el jefe de Gabinete de Sánchez, su fiel escudero Juanma Serrano, y su jefa de prensa, Maritcha Ruiz —amiga desde la época en la que ambos militaban en Juventudes—, el encuentro con una sesentena de cargos orgánicos y públicos en diciembre, cuando muchos le daban por muerto. Una cita pensada para animarle a no desistir. No lo hizo.

Los dos defendieron el 'no es no' con ahínco pero se abstuvieron. Y fueron quienes animaron al madrileño a no desistir cuando le daban por muerto

No por casualidad Sánchez escogió la localidad valenciana de Xirivella para reaparecer tras su renuncia al escaño, a finales de noviembre. Como tampoco fue azarosa la elección del municipio asturiano de El Entrego para su segundo acto, quince días más tarde. En ambos sitios pudo palpar que la militancia se había activado y que quería que regresara a Ferraz. Cuando decidió dar el salto, espoleado por el paso al frente de Patxi López, Sánchez les nombró coordinadores de su campaña. Ambos han sido claves en su éxito. Lastra ha vencido con holgura a Javier Fernández en Asturias (53,41% frente al 39,62% de Susana Díaz), gracias al apoyo del sindicato minero SOMA-UGT. Y Ábalos se puede anotar el 63,07% de Sánchez en la federación valenciana, la segunda más importante tras Andalucía, aportando más de 9.500 votos a su bolsillo.

Lastra (Ribadesella, Asturias, 1979) ya era de sus colaboradores más fieles en su primera ejecutiva. Salió elegida en el congreso extraordinario de 2014 como secretaria de Política Municipal, una cartera que en el PSOE siempre ha sido considerada como estratégica. Pero ella supo crecer a la sombra de Sánchez, convirtiéndose en una de las personas de su máxima confianza y encabezando las listas a las generales de 2015 y 2016 por el Principado. Pero ella no entró en política de su mano. Lo hizo a través de Javier Fernández, a quien está radicalmente enfrentada.

Juanma RomeroJuanma Romero

Amadrinada por Luisa Carcedo

Militante desde los 18 años, se incorporó a la ejecutiva regional de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE) en 2000. La primera que montó Fernández. Primero fue vocal, desde 2004, como secretaria de Movimientos Sociales y ONG y entre 2008 y 2014 como responsable de Política Municipal. Diputada regional elegida en las autonómicas de 2007, 2011 y 2012, era, de hecho, una de las pertenecientes al núcleo duro del líder socialista del Principado, al que accedió gracias al impulso de la veterana exconsejera y senadora Luisa Carcedo, una dirigente muy reconocida en la FSA y que durante años fue muy cercana a Fernández. Pero el choque de las dos con él se comenzó a larvar en 2014, cuando ambas optaron por Sánchez en lugar de por Edu Madina, el diputado vasco al que el presidente asturiano quería como sucesor de Rubalcaba. Carcedo y Lastra permanecieron fieles al secretario general cuando Fernández se distanció de él y su relación se fue agrietando. Hasta la total ruptura. Fernández, ya como jefe de la gestora, castigó a ambas apartándolas de los cargos de relumbrón en el Congreso (a Lastra) y en el Senado (a Carcedo).

Lastra creció en política del lado de Javier Fernández, quien la incluyó en sus ejecutivas y la hizo diputada regional. Luego ambos rompieron

La parlamentaria asturiana conoce bien la 'fontanería' del PSOE. Primero por su dilatada experiencia en la dirección regional, y después por su cargo como responsable de Política Municipal en Ferraz. Con estudios en Antropología Social y Cultural, su vida profesional se ha centrado, de hecho, en el partido. Es correosa, vehemente, segura, con "mucho desparpajo", como la define uno de sus compañeros de bancada que la conoce bien. "Es una esponja, tiene capacidad para hacer suyo lo que escucha y lo que ve. Es una buena generalista, no especialista como Luisa, que es muy reconocida en temas sociales y medioambientales", prosigue. Varios diputados socialistas la ven tanto como portavoz definitiva en el Congreso como en un puesto de relieve en la ejecutiva, incluso como secretaria de Organización. Pero algunos advierten de su falta de "cintura" o "experiencia" en un cargo que es un potro de tortura para cualquier dirigente.

Pedro Sánchez, con la senadora Luisa Carcedo y la diputada Adriana Lastra, el pasado 2 de abril en Gijón. (EFE)
Pedro Sánchez, con la senadora Luisa Carcedo y la diputada Adriana Lastra, el pasado 2 de abril en Gijón. (EFE)

Esa mano izquierda sobra en cambio, a juicio de sus compañeros, a José Luis Ábalos (Torrent, Valencia, 1959). Básicamente, por su dilatada trayectoria política y por su conocimiento profundo del aparato. Procedente del PCE, se incorporó en 1981 al PSPV-PSOE. Fue secretario general de la agrupación municipal de Valencia Norte (1988-1995), líder en la ciudad de Valencia (1995-2000), concejal del Ayuntamiento de Valencia (1999-2009), vicesecretario general y portavoz de la ejecutiva autonómica (2000-2004), candidato a la secretaría general del PSPV en el congreso de 2000 —perdió por 10 votos frente a Joan Ignasi Pla—, diputado provincial (2003-2007), candidato de nuevo al liderazgo de la federación valenciana en 2008 —se retiró por falta de apoyos—, diputado en el Congreso desde 2009 y secretario provincial de Valencia, por la mínima, desde 2012.

La opción de Santos Cerdán

El ascenso de Ábalos está ligado a Sánchez. Él apostó por el madrileño en el congreso extraordinario de 2014. Entonces remó a su favor junto a Ximo Puig, jefe del PSPV y el que le había ayudado a acceder al liderazgo de los socialistas en la provincia de Valencia. Puig entró en la ejecutiva de Sánchez como secretario de Reformas Democráticas y Ábalos se quedó como portavoz adjunto dentro del Grupo Socialista, un puesto de menor visibilidad. Puig se fue despegando poco a poco del líder del PSOE, igual que Díaz. Pero Ábalos se mantuvo a su lado y se enfrentó al 'president'. Este no le castigó. No es su estilo. Cree que es mejor integrar y dejar hacer. Pero el tiempo ha demostrado que la fortaleza del secretario provincial y el impulso de Sánchez han acabado por debilitarle en su federación. Ahora Puig está más expuesto que nunca.

Ábalos conoce muy bien el aparato y es por ahora el favorito para ocupar la Secretaría de Organización, la más importante del organigrama socialista

El madrileño aprecia de Ábalos su lealtad y también sus buenos oficios como 'fontanero' y su talante como negociador. Es un experto en eso, aptitud que le reconocen hasta sus rivales. Porque, como sucede con Lastra, su vida es el partido: no ha ocupado cargos de gobierno ni tampoco ha sido cabeza de lista. Su trayectoria es, sobre todo, orgánica. De ahí que ambos perfiles coticen al alza para formar parte del núcleo duro de la ejecutiva de Sánchez. Serán su 'guardia de corps'.

Susana Díaz y Ximo Puig, el pasado 21 de abril en Ontinyent. (EFE)
Susana Díaz y Ximo Puig, el pasado 21 de abril en Ontinyent. (EFE)


Lastra y Ábalos podrían ser, uno u otro, tanto responsable de Organización como portavoz parlamentario, las dos figuras más importantes del engranaje socialista. Él es, de hecho, el candidato con más opciones para ese cargo. Pero el líder podría querer a ambos para su dirección en Ferraz para puestos de mucho peso —por ejemplo, podría resucitar el cargo de vicesecretario general, que antes ocuparon Alfonso Guerra, José Blanco y Elena Valenciano, o bien conceder a uno Organización y a otro Política Federal, otra de las carteras fundamentales—, o incluso tenerlos muy cerca en su ejecutiva pero ofreciendo el control del aparato a otro hombre clave en su campaña, Santos Cerdán, secretario de Organización del partido en Navarra.

Sánchez pretende que su nueva dirección sea más reducida, paritaria, "intergeneracional", con una estructura más eficiente y sin barones

Todas las combinaciones están abiertas y Sánchez no ha dado por ahora muchas pistas. Pretende que su ejecutiva sea más reducida que la anterior y sí tiene claro que no responderá a cuotas territoriales, y que será "intergeneracional, paritaria y sin barones", como él mismo adelantó a los periodistas en conversación informal este miércoles. Además, desea innovar en la estructura para reforzar las áreas y mejorar la coordinación de las secretarías, y para eso está incluso examinando modelos de organigrama de otros partidos socialdemócratas. Promete que acogerá a dirigentes de las candidaturas de Díaz y López, que será "plural", aunque sin desvirtuar su esencia y objetivo: llevar a cabo el proyecto político que los militantes eligieron en las urnas. Por eso esta vez será más que nunca su cúpula, su PSOE. Y no encontrará objeciones por parte de los barones, que ante todo quieren resguardarse en sus territorios y no interferir en la dinámica federal a cambio de paz en sus federaciones. Sánchez subraya que protegerá a los presidentes y Gobiernos autonómicos, pero los liderazgos regionales y provinciales, avisa, serán decididos por los militantes en las urnas. Él ha salido reforzado de las primarias. Cuenta con más poder que en 2014. Y por eso esta vez el PSOE será más Sánchez que nunca.

Ábalos y Lastra: los pretorianos llamados a protagonizar la nueva era de Sánchez

Sánchez y Puig comienzan el "deshielo"

Ximo Puig fue uno de los 17 dimisionarios de la ejecutiva de Pedro Sánchez. Aquello no fue más que el estallido público de una relación rota desde hacía mucho más tiempo, y que tuvo su punto de no retorno cuando el entonces líder se negó a que el presidente valenciano pudiera firmar listas conjuntas al Senado con Compromís (socio de gobierno) y Podemos en las generales de junio de 2016. 

Puig apoyó decididamente a Susana Díaz, de quien se considera amigo personal. Pero Sánchez ha ganado y no le toca más que plegar velas, igual que a otros barones. El secretario general llamó este miércoles por la tarde al presidente valenciano. Una contestación al wasap que este le envió el domingo por la noche para felicitarle por su victoria en las primarias.

La conversación, según reconocieron fuentes próximas a Puig, fue "absolutamente cordial y en muy buen tono". "Un buen paso para el deshielo", indicaban las mismas fuentes, que agradecían la llamada y confiaban en que las relaciones se puedan enderezar. El líder del PSPV se ha comprometido a ayudar a Sánchez y le ha demandado "lealtad de ida y vuelta". Es decir, que no interfiera en la dinámica propia de la federación valenciana y él a su vez no se inmiscuirá en la política desplegada por Ferraz. 

Por ahora, el único aviso más contundente de los presidentes autonómicos ha llegado del manchego Emiliano García-Page. Este miércoles condicionó su futuro como líder del partido en su región a la foto que salga del 39º Congreso Federal. Si no le gusta y va en contra de sus "convicciones" —para él es nuclear cómo quede la parte de modelo de Estado—, no optará a la reelección como secretario autonómico, y "en su momento" decidirá si repite como candidato a la Junta. E instó a Sánchez a que le diga que si no quiere que siga, se lo diga, porque así "acelerará" su decisión de marcharse. 

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