CRISIS EN LA CASA SOCIALISTA

La mayoría del Grupo Socialista se alinea con la abstención y con la unidad de voto

Javier Fernández llama a un "congreso de reconstrucción" porque el PSOE es ahora mismo un "solar". Solo tres de los 17 parlamentarios que toman la palabra abogan por mantener el no

Foto: Javier Fernández, entre los portavoces de Congreso y Senado, Antonio Hernando y Tini Álvarez Areces, este 18 de octubre en la Cámara alta. (EFE)
Javier Fernández, entre los portavoces de Congreso y Senado, Antonio Hernando y Tini Álvarez Areces, este 18 de octubre en la Cámara alta. (EFE)

El PSOE debe elegir sabiendo que está "en el territorio del mal menor", porque "ninguna solución es buena". Javier Fernández lleva advirtiendo desde que asumió el cargo de presidente de la gestora que los socialistas se encuentran en una encrucijada dificilísima y que ninguna salida es óptima. Aunque él cree que la mejor sería la abstención para facilitar el Gobierno del PP. Una decisión que tocará adoptar el domingo, en el comité federal, a toda prisa, porque el partido se sumergió en un "silencio mineral" con Pedro Sánchez, cuando parecía que el debate estuviera "prohibido". Y cuando cruce ese paso fronterizo, deberá abordar su "congreso de reconstrucción", una cuesta muy empinada porque lo que le queda al PSOE ahora mismo es el "solar". 

Fernández presidió este martes la reunión con sus diputados y senadores en la Cámara alta, a cinco días de la reunión del máximo órgano de poder entre congresos que determinará hacia dónde se inclina el PSOE. Allí enhebró un discurso doloroso, como suele hacer, para al final avisar a los suyos de que toca discutir "sabiendo que nadie tiene la verdad absoluta ni el monopolio de las buenas intenciones", que hay que debatir "como compañeros y no como bandos enfrentados" en un partido que "debe seguir marcando el rumbo político del país". En el fondo, el presidente de la gestora estaba apuntando a su principal preocupación, la fractura interna, la división que día a día percibe entre la dirigencia y con las bases a cuenta de la posición que casi con seguridad triunfará, la abstención.

A su intervención (casi trágica) siguieron las palabras de sus compañeros. Se pidieron 36 turnos, pero no hubo tiempo para que pudieran hablar todos, ya que Fernández tenía reunión de la gestora en Ferraz para fijar la fecha del comité, finalmente el 23 de octubre. Pero el sentir mayoritario de las 17 intervenciones fue próximo a la doctrina de la cúpula provisional y sentada por la federación más potente, la andaluza. Solo tres parlamentarios, de hecho, defendieron el no a puerta cerrada: la madrileña Margarita Robles, el vasco Odón Elorza y el catalán Marc Lamuà. Sánchez no acudió a la cita en el Senado. 

En su discurso abierto a los medios, el presidente asturiano se inclinó, en tono dramático, por facilitar el Ejecutivo al PP, sobre la base de que "abstenerse no es apoyar" y que esta via solo es posible en democracia "cuando no hay ninguna alternativa", ya que el acuerdo con Podemos y Ciudadanos, que preconizaba Sánchez, no era factible porque los dos se consideraban "antagónicos" y por tanto era una premisa "falsa", como tampoco era viable un Gobierno sustentado en la formación morada y con la anuencia de las formaciones independentistas, porque los socialistas están "comprometidos" con la unidad de España, más aún esas fuerzas defienden un planteamiento "insurrecional". Así que hablar de una alternativa, alertó, es como una "hoja de parra" que se usa para "ocultar que hay una disyuntiva: o abstención o elecciones". "Eso es lo que hay. Sobre eso debemos discutir, porque si no faltamos el respeto a la gente". 

En unas nuevas elecciones estaría en juego "cómo y con cuántos diputados gobierna la derecha" y el PSOE sería señalado como el culpable del "bloqueo", dice

Fernández adelantó los pros y contras de cada camino, sabiendo las críticas que llegarán desde uno y otro flanco. Así, si los socialistas hubieran optado por un Gobierno con Podemos, serían vistos como "cambio" y si se abstienen finalmente la formación morada les acusará de ser "casta". También corren el riesgo de ser "el primer partido de la oposición y no ser alternativa de gobierno". Y, en sentido contrario, si el PSOE se aferra el no y por tanto conduce el país a elecciones, ha de ser consciente de que los ciudadanos no las "quieren" y "van a señalar a aquella fuerza política que entienden que genera el bloqueo". Como también han de tener en cuenta los socialistas, avisó, de que los terceros comicios "lo más probable" es que digan es "cómo, cuándo y con cuántos diputados va a gobernar la derecha". "Eso es lo que hay que discutir, y sabiendo que aquí nadie tiene la verdad absoluta ni el monopolio de las buenas intenciones". 

La mayoría del Grupo Socialista se alinea con la abstención y con la unidad de voto

"Miedo oficial, de diseño"

Ahora bien, al tiempo que se inclinaba por la abstención, Fernández no ahorró críticas hacia el partido para el que cree que es mejor facilitar el Gobierno: el PP, el "antagonista" natural de los socialistas, que tiene un "proyecto profundamente reaccionario en lo económico y lo social". Un PP que tiene "las arterias morales muy endurecidas, que a veces quiere escribir su historia con tinta de calamar pero está escrita con la pluma de un elegante gerente", Luis Bárcenas. "Un partido cuyo presidente", Mariano Rajoy, parece "ajeno, distante de la cadena de corrupción". Pero el PP es también, reconoció, un partido "berroqueño", que ha sido capaz de resistir como la fuerza más votada en las generales del 20-D y del 26-J, y que lo ha conseguido "apelando a la división de la izquierda y al miedo, al miedo a la radicalización de esa izquierda". Ha inyectado ese "miedo oficial, de diseño", para luego presentarse ante los ciudadanos como la única formación "capaz de parar" ese movimiento. 

Fernández urge a un cónclave de refundación porque "el edificio político del PSOE está muy dañado" y toca reconstruir discurso, ideas y liderazgos

El presidente de la gestora se dirigió igualmente a Podemos, un partido que ha podido "convertir la indignación en política", que pretende "resolver el presente haciendo una enmienda de totalidad del pasado" y que recurre a un "lenguaje simplificador, emocional, sin argumentos, con adjetivos", con el objetivo de hacerse con la hegemonía de la izquierda, aislando al PSOE como una fuerza "subalterna" y pequeña. "Ese es el panorama que a mi juicio tenemos que afrontar". 

La mayoría del Grupo Socialista se alinea con la abstención y con la unidad de voto

Y una vez que tome la decisión, el PSOE tendrá que encarar un "congreso de reconstrucción", porque hay que rehacer "el discurso, el proyecto, las ideas y los liderazgos". "Y hay que hacerlo porque el edificio político del PSOE está muy dañado, pero conservamos el solar y eso resulta esencial". Fernández suele prodigarse en las imágenes de destrucción del partido después del tumultuoso comité federal del pasado 1 de octubre, un "espectáculo de enfrentamiento y lucha cainita", precedido por la "extraordinaria tensión" de los días previos y que produjo "una corriente eléctrica que corrió por la espina dorsal y por las entrañas mismas del partido". 

Fernández comparó el "vertiginoso" momento que vive el PSOE con la coyuntura que tuvo que vivir tras la Guerra Civil y el franquismo. El partido, subrayó, estaba "debilitado por la derrota", "cuarteado" y "dividido" en el exilio "calcinador" que siguió a la contienda, pero que fue capaz de convertirse en uno de los "actores fundamentales" de la Transición y que en el Gobierno pudo cumplir sus "promesas modernizadoras".

"Somos más que unas siglas, somos tradición, somos historia, cultura de partido", con las "lealtades incrustadas", remarcó, en una velada alusión a que siempre se ha cumplido la disciplina de voto. Un debate nada baladí ahora que se plantea la rebelión de varios diputados (empezando por los siete del PSC) en caso de que prospere la abstención. "Lo hicimos con responsabilidad, cambio, solvencia, moderación y discurso para el conjunto de España". Esos fueron los "ingredientes" para que el PSOE "volviera a ser un partido grande". Y ahora deberá volver a intentarlo, sostuvo, en un discurso muy "catastrofista" y carente de "ilusión", como le recriminó, incluso ante los medios, la independiente Margarita Robles

Los andaluces, de nuevo en tromba

Robles fue una de las voces que se escucharon a puerta cerrada a favor de mantener el no a Mariano Rajoy hasta el final. La exjueza fue un fichaje personal de Sánchez, que la ubicó como su número dos por Madrid, y no tiene carné del partido. En declaraciones a los medios reiteró que votará contra la investidura del candidato del PP por el "compromiso con los votantes" contraído por el PSOE, pero añadió también que no se ausentará del pleno ni dimitirá como diputada, una posibilidad que abrió ella misma la semana pasada. En el no se posicionaron igualmente el exalcalde de San Sebastián Odón Elorza y el diputado por Girona Marc Lamuà, en representación del PSC, cuyo recién reelegido primer secretario, Miquel Iceta, ya ha insistido en que no habrá forma de convencer a su partido para girar a la abstención. Elorza y Lamuà, según fuentes asistentes en la reunión, apelaron a la libertad de voto recogida en el artículo 33 del reglamento del grupo parlamentario. Los afines a la gestora recuerdan que no se trata de una cuestión que afecte a la conciencia, sino a una decisión política.  

Lamuà y Elorza piden libertad de voto. Luena señala que la abstención estará "deslegitimada" porque no se consulta a la militancia pero que la cumplirá

Lamuà, en concreto, pidió a Fernández que buscara una "fórmula" que refleje la "pluralidad" del PSOE en la votación y advirtió de que "cuando se hinca la rodilla una vez [ante el PP], uno está más confortable con la rodilla hincada que volviéndose a poner de pie". Y respondiendo a Juan Cornejo, el número dos de Susana Díaz, que ayer sostuvo que no le produce "urticaria" la palabra abstención, señaló que a él sí se la produce, y "más si es para poner en La Moncloa al partido más corrupto de España", informa Efe. 

Los sanchistas acordaron no inundar la reunión del grupo con múltiples intervenciones, en "coherencia" con la posición que mantuvieron en el pasado: que el grupo no se debe dejar "contaminar" por el partido, y además son los órganos de este los que han de marcar la posición. Pactaron, no obstante, que les representara Ander Gil, senador por Burgos, pero no se le dio la palabra por falta de tiempo.

Javier Fernández, con la gestora y las direcciones de los grupos de Congreso y Senado, este 18 de octubre en la Cámara alta. (EFE)
Javier Fernández, con la gestora y las direcciones de los grupos de Congreso y Senado, este 18 de octubre en la Cámara alta. (EFE)

El resto de parlamentarios, 14, se posicionaron a favor de la abstención o, en todo caso, de evitar terceras elecciones, como ya ocurrió hace 15 días. En esa línea intervinieron los andaluces Paco Menacho, Gregorio Cámara, José Andrés Torres Mora, Pepe Caballos y Pepe Martínez Olmos, más José María Barreda (Castilla-La Mancha), Pedro Muñoz (Castilla y León), Nacho Sánchez Amor (Extremadura), Marcelino Iglesias (expresidente de Aragón), Ricardo Varela (Galicia) y Antonio Trevín (Asturias). Nómina a la que hay que añadir dos nuevos pesos pesados, el vizcaíno y diputado por Madrid Edu Madina y el portavoz en el Senado, el asturiano Tini Álvarez Areces. El murciano Pedro Saura fue menos categórico, comprensible dada su cercanía a Sánchez hasta su caída: defendió que esta es una "situación compleja", en la que se ha ido "reduciendo el margen de maniobra", por lo que es preciso "poner inteligencia a la decisión" y que es "muy importante salir unidos" de esta coyuntura en el grupo y en el partido y se mostró "optimista" sobre el futuro, porque "la vieja izquierda de Podemos no ha sabido leer el nuevo contexto que supone una economía globalizada y abierta". 

La mayoría del Grupo Socialista se alinea con la abstención y con la unidad de voto

Madina no habló directamente de abstención. Subrayó que la obra "dañina" de Rajoy y sus cuatro años de mayoría absoluta podría estar derogada desde los comicios de diciembre, y que el PSOE está discutiendo "cuál es la mejor vía" para acabar con ella. "Hay quien cree que es a través de unas nuevas elecciones, y hay quien cree que en este Parlamento la situación es infernal para el PP". Recordó, de hecho, que Íñigo Errejón, número dos de Podemos, reconoció que este Congreso puede dar la vuelta al legado de Rajoy. "Lo bueno de esta etapa —observó— es que los que defienden una vía y otra han empezado a escucharse", elogió, haciendo por tanto hincapié en que el debate se está produciendo desde la dimisión de Sánchez. 

Fernández deplora que el PSOE se hubiera sumergido en un "mutismo", un "silencio mineral". Madina también celebra que ahora se debata internamente

Ya lo había recalcado anteriormente Fernández: el partido se había sumido en un "mutismo", en un "silencio mineral", porque los cuadros que creían que era mejor solución no ir a elecciones pensaban que el "no es no" era en realidad un "de entrada no". Los responsables, admitió, fueron los dirigentes, porque no supieron "encarar el problema con lealtad y sentido crítico". "Cuando hubiéramos debido tener debate no tuvimos ni diagnóstico ni reflexión". 

La mayoría del Grupo Socialista se alinea con la abstención y con la unidad de voto

Mensaje de Sánchez por Twitter

La nueva dirección del partido también pudo escuchar una corriente mayoritaria a favor de mantener la unidad de voto. En principio, quien está dispuesto a romperla es el PSC o la diputada aragonesa Susana Sumelzo, que este mismo martes ratificó su intención de 'rebelarse' contra el máximo órgano de poder socialista. Pero no todos los sanchistas están en las tesis de esta última. Así, César Luena, exsecretario de Organización, señaló a los periodistas que si se aprueba la abstención, esta "se cumplirá", no por "disciplina de voto", sino por "democracia". "Todos debemos cumplir lo que decida el partido". Pero el que fuera número dos de Sánchez lanzó su carga de profundidad: la decisión que adopte el comité será "legítima" orgánicamente, pero "estará deslegitimada en el fondo político, por no escuchar a los militantes, que son los que tienen que tener la voz".

El PSC y Susana Sumelzo mantienen que votarán no. La sanchista Adriana Lastra, sin embargo, apunta que respetará la disciplina de voto

Otra diputada muy fiel al ex secretario general, Adriana Lastra, que en principio se contaba con que siguiera los pasos de Sumelzo, aclaró que no será así. La exsecretaria de Política Municipal adelantó que ella "nunca rompería la disciplina de voto", aunque intentará que la posición mayoritaria sea la del anterior comité, el no a Rajoy. 

Y aunque Sánchez no fue a la reunión del grupo —viajó con su mujer y sus dos hijas a Estados Unidos de vacaciones desde el pasado 7 de octubre hasta ayer lunes—, sí dejó un mensaje en Twitter, recordando la memoria del fundador del PSOE, Pablo Iglesias, y advirtiendo de que la "obligación" de los socialistas es tenerle presente "todos los días". 

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