FIN DE SEMANA DE 'CONGRESILLOS' EN TODA ESPAÑA

Page sigue a Puig y marca distancias con Sánchez: no va de delegado al congreso

El presidente manchego renuncia a encabezar a los representantes de su federación por "decisión personal", aunque sí asistirá al cónclave federal como miembro nato, al ser barón autonómico

Foto: El presidente manchego, Emiliano García-Page, el pasado 24 de mayo en rueda de prensa en Toledo. (EFE)
El presidente manchego, Emiliano García-Page, el pasado 24 de mayo en rueda de prensa en Toledo. (EFE)

Ximo Puig no será el único presidente autonómico que no acuda al 39º Congreso Federal del PSOE como delegado. Tampoco lo hará el manchego Emiliano García-Page. Por una "decisión personal", pero que "conecta" con los mensajes que ha lanzado en los últimos días: no dará la cara por un proyecto que se separe de sus "convicciones" y que no sea coherente con lo que ha defendido siempre.

Durante todo este fin de semana se celebran en toda España los 'congresillos' provinciales e insulares, encargados de designar a los 1.035 delegados que compondrán el cónclave federal del 16 al 18 de junio. La tónica dominante es la esperada: listas de integración de los partidarios de Pedro Sánchez, Susana Díaz y Patxi López, tal y como deseaba el secretario general, para así garantizarse que su proyecto político y su ejecutiva salen adelante. Pero entre los 69 compromisarios elegidos en Castilla-La Mancha, con voz y con voto en el 39º Congreso, no está García-Page. No ha habido en ningún caso ánimo de confrontación directa con el reelegido jefe de los socialistas. Es más, siguiendo la directriz regional, se han consensuado en las cinco provincias listas de unidad, aprobadas todas este sábado.

El presidente, uno de los apoyos más firmes de Susana Díaz en los últimos años y en las primarias, no quiso. Como explican fuentes de su círculo más directo, rechazó encabezar su delegación para dejar sitio a otros compañeros. Pero sí acudirá al cónclave como miembro nato que es, al pertenecer al comité federal en calidad de secretario regional del PSOE. Eso sí, no tendrá voto.

En las cinco provincias manchegas ha habido consensos entre los partidarios de cada uno de los candidatos, siguiendo la directriz regional

Puig también decidió apearse de la lista por varias razones. Una, para no tener que pronunciarse directamente sobre cuestiones polémicas, como la definición de España plurinacional que quiere Sánchez, o su explicación del declive electoral —situando el origen de la debacle en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero—, o el propio modelo orgánico, diseñado para fortalecer la figura del líder. Dos, para no tener que tensionar a su organización. Los sanchistas ponían pegas que no encabezase la delegación de su provincia, Castellón. Su enemigo interno, el secretario provincial de Valencia y nuevo portavoz provisional de Sánchez, José Luis Ábalos, hizo gestiones para que sus compañeros reconsiderasen su idea, pero no funcionó, así que Puig optó por apartarse: no iría como delegado aunque sí como barón autonómico y presidente de la Generalitat.


Diferencias con Valencia

La situación no es exactamente igual en Castilla-La Mancha. Puig fue barrido en las primarias: Sánchez obtuvo en toda la federación valenciana el 62,77% de los votos, por el 28,54% que se apuntó su candidata, Susana Díaz, que salió derrotada en las tres provincias. La diferencia entre los dos contrincantes fue mucho más reducida en la federación de Page: él ganó, pero por un 48,32%, frente al 43,86% cosechado por la baronesa andaluza, que además venció al madrileño en una de las cinco provincias, en Cuenca. La debilidad interna de Puig es mucho mayor que la del presidente manchego.

Page habría podido capitanear la plancha por Toledo sin problemas: uno de los suyos, el secretario provincial, susanista, es quien la lidera

De hecho, fuentes próximas a Page recordaban que la lista aprobada por el 'congresillo' del PSOE de Toledo, donde él milita, la encabeza el secretario provincial, Álvaro Gutiérrez, susanista y muy próximo al líder regional, y eso que allí ganó Sánchez por apenas 171 votos. Es decir, que si Page hubiera querido capitanear la delegación manchega, arguyen, habría podido hacer sin problemas. Pero él renunció a hacerlo. En su repliegue influyen factores que esgrimen otros barones: su voluntad de centrarse en las tareas de Gobierno y en consolidar la región para el PSOE.

Tres de las planchas manchegas las abren tres susanistas (por Toledo y Cuenca, sus secretarios provinciales Álvaro Gutiérrez y José Luis Martínez Guijarro, número dos del Gobierno, y por Ciudad Real, la alcaldesa de la capital, Pilar Zamora); otra, un sanchista (por Albacete, su líder provincial, el diputado nacional Manuel González Ramos), y por Guadajara, un neutral, el regidor de Cabanillas, José González Salinas.

Las relaciones del presidente de la Junta de Comunidades con el reelegido secretario regional son más que frías. Sánchez siempre lo incluyó en el listado de dirigentes fieles a Díaz, y digirió mal, muy mal, que él fuese uno de los comensales en la cena que José Bono organizó en Madrid con Zapatero, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón a finales de 2014. En el último comité federal del PSOE, el 1 de abril, Page vinculó su futuro político al resultado de las primarias federales y este pasado miércoles, en rueda de prensa, dejó en el aire su continuidad como líder del partido en Castilla-La Mancha.

En el entorno del presidente sí reconocen que su decisión "conecta" con los mensajes lanzados: su continuidad depende del proyecto que se apruebe

Que opte o no a la reelección, dijo, dependerá de la "fotografía" y las "políticas" que resulten del 39º Congreso Federal. El secretario manchego se siente muy incómodo con la defensa que Sánchez hace de la España "plurinacional", porque cree que esa posición no sería entendida por los ciudadanos de su comunidad que votan al PSOE. Una concepción que también preocupa a otros barones, como al aragonés Javier Lambán o al extremeño Guillermo Fernández Vara. Y, por supuesto, a Susana Díaz, aunque ella en privado sí ha reconocido que habría de abordarse en su momento esta cuestión. Es difícil, no obstante, que Sánchez pueda encontrar una alternativa competitiva contra Page, en caso de que quisiera plantarle cara, porque es uno de los barones más respetados por sus bases. Al menos, hasta ahora.

Emiliano García-Page y Pedro Sánchez, en Albacete, el pasado 22 de junio, en la pasada campaña de las generales del 26-J. (EFE)
Emiliano García-Page y Pedro Sánchez, en Albacete, el pasado 22 de junio, en la pasada campaña de las generales del 26-J. (EFE)


Consenso en Sevilla con 15 sanchistas

"La decisión de no acudir al 39º Congreso como delegado es suya, de Emiliano. Pero conecta con lo que él ha venido diciendo, porque él siempre es muy coherente con lo que dice", explicaban desde su entorno más cercano. El miércoles pasado, él se mostró dispuesto a colaborar con Sánchez "en la medida de lo posible", pero "sin renunciar a convicciones propias y planteamientos que están detrás del modelo de partido". El secretario general aún no ha conversado con Page desde que salió vencedor en las primarias del domingo. Sí ha charlado, en cambio, con Puig —que incluso le previno que no sería delegado—, o con Vara.

Díaz, Lambán y Vara sí encabezan las delegaciones por sus territorios, al frente de listas de integración. Lo mismo ocurre con la balear Francina Armengol

Los presidentes de Castilla-La Mancha y Valencia son los únicos que no encabezarán sus delegaciones en el 39º Congreso. Díaz lidera la lista por Sevilla, en la que al final hubo consenso y en la que la dirección provincial, pilotada por su amiga Verónica Pérez, integró a 15 sanchistas (de un total de 56 representantes), entre ellos dos dirigentes muy cercanos al madrileño, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y Quico Toscano, alcalde de Dos Hermanas. Lambán capitanea la plancha por Zaragoza, también pactada. Y lo mismo ocurre con Vara: es número uno de la lista por Badajoz, aprobada por el 94,34% de los miembros del 'congresillo' provincial. La presidenta de Baleares, Francina Armengol, que primero apoyó a Patxi López pero luego acabó pidiendo el voto para Sánchez, encabeza la delegación socialista de las islas por Mallorca. El asturiano Javier Fernández es miembro nato del 39º Congreso, al ser presidente de la gestora, pero no tiene voto.

Sara Hernández y Patxi López, el pasado 19 de mayo en un acto de primarias en Madrid. (EFE)
Sara Hernández y Patxi López, el pasado 19 de mayo en un acto de primarias en Madrid. (EFE)


Sin embargo, quienes no acudiránal cónclave de junio como delegados son los secretarios regionales de Castilla y León y La Rioja, Luis Tudanca y César Luena. En el primer caso, su ubicación lógica habría sido de uno por Burgos, donde milita, pero ha renunciado como un acto de "generosidad" para que se pudiera conformar una plancha "en la que todo el mundo estuviera atendiendo a criterios de representación política, territorio y cremallera [alternancia de hombres y mujeres]". Tudanca es uno de los barones también más cuestionados. En el proceso de primarias no se ha inclinado por ningún candidato, aunque se le situaba cercano en un primer momento a Patxi López y después a Sánchez, consciente de que en Castilla y León la pugna estaba muy polarizada. Luena fue secretario de Organización con Sánchez pero luego se alistó con el exlendakari y está ya de salida como barón regional, puesto que no repetirá en el cargo. Para este 39º Congreso da un paso atrás y ha decidido "dejar paso a otros compañeros".

Tudanca y Luena renuncian a ir de representantes por Castilla y León y La Rioja, pero Tovar en Murcia o Mendia en Euskadi sí lideran sus delegaciones

El murciano Rafa González Tovar, en cambio, sí lidera a los representantes de su región. Igual que Idoia Mendia abre la delegación del PSE-EE, como el propio Patxi López.

Susana Díaz, el pasado 26 de mayo en Sevilla. (EFE)
Susana Díaz, el pasado 26 de mayo en Sevilla. (EFE)


41-24-15 en Madrid

En Madrid, la lista del 'congresillo', que será votada mañana domingo, se acabó de cerrar cerca de las ocho de la tarde, al límite del plazo fijado (20:30). Hubo acuerdo entre las tres candidaturas finalmente. Los sanchistas, del total de 80 puestos en juego, se hacen con 41 asientos, por los 24 de los susanistas y los 15 de los patxistas. La plancha la abre el propio secretario general, Pedro Sánchez (el PSOE-M es su federación), y la dos es la baronesa regional, Sara Hernández. La sigue el presidente del partido en la comunidad, Manuel Robles, alcalde de Fuenlabrada —partidario del exlendakari, como ella—, y la número cuatro es la eurodiputada Elena Valenciano, en representación de Díaz.

Tras horas de negociación, se llega a un acuerdo en Madrid, en la lista que encabeza Sánchez, entre los partidarios de cada uno de los aspirantes

Los sanchistas habían advertido por la mañana, a través del portavoz de su plataforma regional, el diputado autonómico José Manuel Franco, que el hecho de que Hernández fuera de número dos era una fórmula "negociable". Hernández, que defendió a López hasta el final, se ha quedado en minoría en Madrid: el exlendakari obtuvo el 18,75% de los votos, por el 49,49% de Sánchez y el 31,76% de Díaz. La baronesa autonómica quería que, para el reparto de delegados, se tuviera en cuenta una prima para la ejecutiva que ella dirige (el aparato se volcó con López), pero al final la distribución se atuvo bastante fielmente a los porcentajes obtenidos en Madrid por los tres aspirantes. Los negociadores de cada sector se congratularon del acuerdo y confiaron en que sirva para fortalecer la federación. Era importante llegar a la foto del consenso al ser la plancha encabezada por el ganador de las primarias. Pero pasada la medianoche aún no se había facilitado la lista a la mesa del 'congresillo', presidida por el parlamentario autonómico José Ángel Chamorro, de la agrupación de Alcorcón. La defensa de la misma se dejó para primera hora de la mañana del domingo.

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