PRIMEROS PASOS DEL REELEGIDO SECRETARIO GENERAL

Sánchez se "entronizará" como líder del PSOE con un gran mitin con militantes

Planea romper la tradición para llevar la clausura a un espacio distinto al que se empleará para el cónclave. Los susanistas creen que desvirtúa la esencia del congreso y hablan de "coronación"

Foto: Pedro Sánchez, durante la clausura del último congreso extraordinario del PSOE, el 27 de julio de 2014, en el hotel Auditórium de Madrid. (EFE)
Pedro Sánchez, durante la clausura del último congreso extraordinario del PSOE, el 27 de julio de 2014, en el hotel Auditórium de Madrid. (EFE)

No será un congreso federal del PSOE al uso. No solo por las excepcionales circunstancias a las que llega el partido después de una intensa batalla fratricida que ha acabado con la victoria rotunda y sin ambages de Pedro Sánchez. También por cómo se concluirá. No habrá únicamente un discurso del nuevo secretario general ante delegados, observadores e invitados. El formato de la clausura en la que trabaja el reelegido líder, aunque no está del todo amarrado, es otro mucho más espectacular: un mitin multitudinario con militantes que sirva como proclamación. O, como ya empiezan a deslizar algunos dirigentes que se asombran del cambio de guion, que haga las veces de "entronización" y "coronación".

Al poco de ganar las primarias, el equipo de Sánchez, capitaneado por su mano derecha y responsable del Gabinete, Juanma Serrano, y el secretario de Organización navarro, Santos Cerdán, fue deslizando al comité organizador del 39º Congreso Federal —liderado a su vez por el portavoz de la gestora, el andaluz Mario Jiménez— su intención de cerrarlo de forma muy distinta a como mandaba hasta ahora la tradición: con un gran acto, ante por lo menos unas 4.000-5.000 personas. Primero preguntaron a la cúpula provisional, que es la que todavía tiene en sus manos la dirección ejecutiva, si estaba reservado y pagado el espacio previsto para la celebración del cónclave, el Palacio Municipal de Congresos de Madrid. Y en efecto, Ferraz ya había entregado una señal y tenía ya todos los trabajos bastante avanzados, hasta el diseño, la escenografía, el logo y el lema. Pero todas las decisiones tomadas hasta entonces quedaban sometidas a revisión, lógicamente, por el nuevo secretario general, porque además para eso se dejó un lapso entre las primarias, el 21 de mayo, y el congreso, el 16, 17 y 18 de junio, de un mes.

La gestora había reservado y pagado una señal en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid. La clausura se podría llevar a un pabellón de Ifema

Cerdán visitó el pasado lunes con la mano derecha de Mario Jiménez, la exdiputada Laura Seara —quien ha asumido en estos meses de interinidad las labores de coordinación y organización de la maquinaria socialista—, y con el personal técnico de la sede federal el Palacio Municipal de Congresos, el mismo que el PSOE utilizó para sus cónclaves federales de 2000, 2004 y 2008, y para la conferencia política de 2013. El auditorio tiene capacidad para 1.812 personas (1.339 en el patio de butacas y 473 en el anfiteatro). Un espacio muy justo para el equipo de Sánchez. Como comentaban fuentes de su gabinete a El Confidencial, las cuentas no salían: en el 39º Congreso participarán 1.035 delegados (1.004 con derecho a voto), a los que hay que sumar observadores y —según las previsiones— otros 2.000 invitados. Por otro lado, un sala que el palacio tiene ubicada en el sótano y que se aprovechaba en otras ocasiones para facilitar que más gente pudiera seguir las intervenciones por plasma está cerrada. Así que había que buscar otro lugar complementario para celebrar la clausura.

No alterar el "ritual" del cónclave

Salieron los nombres del Madrid Arena —también gestionado, como el Palacio Municipal, por la empresa pública de eventos Madrid Destino, dependiente del Ayuntamiento de Madrid— y de alguno de los pabellones de Ifema. Este jueves la decisión no estaba del todo cerrada, porque en principio la adoptará definitivamente el propio líder en las próximas horas, pero se da prácticamente por hecha. Los pabellones del recinto ferial de Ifema están próximos al Palacio Municipal, y fue en uno de ellos, el 1, en el que Susana Díaz lanzó su campaña a las primarias rodeada de todos los popes del PSOE, el pasado 26 de marzo. Ella congregó a 6.000 personas en la sala y otras 3.000 en un auditorio anexo, según los organizadores. Sánchez rivalizará dentro de poco más de dos semanas con esa imagen, en un contexto bien distinto. Para empezar, porque está por ver que confirmen su asistencia los ex secretarios generales y expresidentes socialistas, a los que la gestora no ha cursado aún la invitación.

El equipo del líder aduce que muchos afiliados están ilusionados y quieren acompañarlo en el cierre del 39º Congreso y no caben en el palacio

El equipo de Sánchez no quiere sin embargo alterar "el ritual" de un congreso: llegada de los primeros delegados y apertura de la ventanilla para recoger las acreditaciones a lo largo del viernes, inauguración oficial y debate de los informes de gestión de los órganos federales —la gestora, el comité federal y la comisión de garantías— el sábado por la mañana, trabajo en las comisiones por la tarde mientras se ultima la confección de la dirección y plenario y votación de los estamentos de poder el domingo por la mañana, seguidos por la clausura y la intervención del secretario general, cerca del mediodía.

Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y Santos Cerdán, el pasado 26 de mayo en Ferraz. (EFE)
Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y Santos Cerdán, el pasado 26 de mayo en Ferraz. (EFE)


En esta ocasión, lo que se prepara es desgajar esta última parte: tras el cierre de las urnas para que los delegados voten, estos, los observadores, los invitados y la prensa se desplazarían a Ifema para el cierre. Allí se conocería el escrutinio, se proclamaría uno a uno a los miembros de la ejecutiva y el líder se dirigiría a las bases. Habría cabido la opción de mover el \'timing\', hacer que el congreso arranque el viernes para que la votación se hiciera el sábado por la noche. Pero esa programación está por ahora descartada. "No pretendemos hurtar el debate ni cambiar nada, solo buscar un aforo en el que quepamos todos", argumentaban desde el \'staff\' sanchista, que aducían también razones económicas: la mayoría de delegados suelen llegar el mismo sábado al cónclave y así las federaciones solo corren con el gasto de una noche de hotel en Madrid, y no de dos.

Los costes del evento

En el equipo de Sánchez estaban convencidos de que había que dar empaque a este primer gran discurso del madrileño como reelegido líder. Y la fórmula barajada es la del mitin multitudinario. Ese planteamiento entronca con uno de sus ejes de campaña: él representaba "la candidatura de la militancia". Así que su estreno en su segunda etapa debía ser distinto. "Queremos un gran acto de cierre del congreso, donde se impulse el proyecto, donde se vea que coge fuerza...", explicaba un máximo colaborador del líder. El ejemplo puede buscarse, decían, en las convenciones de los partidos americanos. El formato por el que se inclina el secretario general contenta asimismo a buena parte de sus apoyos, que no han podido ser designados como delegados y que han manifestado su "ilusión" por acompañarle en su segundo congreso.

Los críticos creen que se tensiona sin necesidad la organización y que de nuevo Sánchez desprecia la democracia representativa

La gestora de Javier Fernández aún no tiene la "comunicación oficial" de los planes de Sánchez, aunque sí es consciente de sus intenciones, y no pondrá pegas, aunque suponga un aumento del gasto. Alquilar el Palacio Municipal de Congresos cuesta 60.000 euros al día, y los pabellones 1 y 2 de Ifema —que pueden acoger un graderío de unas 6.000 personas—, para toda la jornada, cerca de 8.000 euros, según las tarifas oficiales, cifras a las que hay que sumar el montaje. "Estamos a disposición de Pedro y a lo que nos diga. Igual pasa con el logo y el lema, que no lo ha elegido todavía. Ya estaba todo organizado, pero él y su equipo quieren ver todo, y nos parece normal", indican desde el entorno de Jiménez.

El responsable de Organización y portavoz de la gestora, Mario Jiménez, y su adjunta, Laura Seara, el pasado 18 de abril. (EFE)
El responsable de Organización y portavoz de la gestora, Mario Jiménez, y su adjunta, Laura Seara, el pasado 18 de abril. (EFE)

Sin embargo, la idea no ha gustado a dirigentes susanistas, que en las últimas horas tuvieron conocimiento de los planes del líder. Acusan a Sánchez de buscar su "entronización" y de "desvirtuar la esencia de un congreso del PSOE", que se cierran siempre del mismo modo, con las votaciones a los órganos federales —muy importantes para comprobar el grado de contestación al jefe y el nivel de aprobación de su ejecutiva— y el discurso de clausura ante los delegados. "Es como si quisiera saltar por encima de ellos y señalarles como casta frente a las bases", indicaban algunos diputados este miércoles en la Cámara Baja.

Además, un mitin multitudinario obliga a las federaciones a tensionarse de nuevo para mandar a militantes a Madrid. Y obliga también a los perdedores —a Díaz y con ella a todos los barones y los notables del PSOE que apoyaron su candidatura y salieron derrotados— a aclamar a un Sánchez al que no pondrán problemas para configurar su dirección pero del que siguen recelando profundamente. Con un baño de masas, además, el dirigente puede eclipsar tanto los resultados de las votaciones como las ausencias en la fila de invitados vip. "Es insultante para el congreso. Vergonzoso. Podría hacer un mitin el domingo siguiente, pero no. Quiere decir que a él le elige el pueblo, y no los delegados", señalaba un parlamentario.

El rompecabezas de la dirección

Sánchez no comenzará a ir componiendo las piezas de su ejecutiva hasta los días previos al 39º Congreso. Él ya ha dicho que quiere una cúpula muy renovada, de confianza, paritaria, "intergeneracional" y sin barones. Para el cargo de mayor relieve, el de secretario de Organización, el mejor situado es el valenciano José Luis Ábalos, que fue nombrado la semana pasada portavoz provisional en el Congreso. Tras el cónclave, lo previsible es que él se haga con las riendas del aparato de Ferraz y ceda la dirección del partido en la Cámara Baja a otra de las personas de la máxima confianza de Sánchez, la asturiana Adriana Lastra. El líder podría incluso optar por premiarla más y asignarle la vicesecretaría general, un puesto que ocupó por última vez la eurodiputada Elena Valenciano (2012-2014) en la época de Alfredo Pérez Rubalcaba y, antes que ella, José Blanco y Alfonso Guerra. Si el número dos es finalmente Ábalos —la alternativa más afianzada por el momento—, la presidencia del PSOE la ocuparía, de nuevo, y tras Micaela Navarro, una mujer. Las quinielas que circulan, aunque ninguna obviamente confirmada, son muchas, desde la exministra Cristina Narbona hasta la histórica dirigente andaluza Carmeli Hermosín o la cordobesa Carmen Calvo, extitular de Cultura.

Organización parece afianzada para Ábalos, igual que la portavocía para Lastra. Se cuenta con Celis, Escudero, Cerdán o Tezanos para la ejecutiva

El secretario general pretende incorporar en su dirección a aquellos que han colaborado más estrechamente con él durante su campaña y en estos meses de tribulaciones. Manu Escudero en la secretaría de Economía y José Félix Tezanos en la cartera de Ideas y Programas se dan casi por seguros. Ellos han sido los redactores del proyecto político de Sánchez y los que coordinarán la negociación de las enmiendas para el 39º Congreso. Son también nombres de peso el navarro Santos Cerdán y el andaluz Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que se están ocupando de la logística del cónclave.

Son previsibles las entradas de los alcaldes de Valladolid y Dos Hermanas (Sevilla), Óscar Puente y Quico Toscano, y tal vez de la regidora de Santa Coloma de Gramenet, Núria Parlon, fundamental para atraer los votos del PSC, que se volcó en masa con el madrileño. Tampoco sorprendería el ingreso de la exministra de Vivienda Beatriz Corredor.

Sánchez deberá repartir el poder entre la ejecutiva y el grupo parlamentario, en el que sin embargo escasean los diputados de confianza. Lo son, además de Lastra y Ábalos, la zaragozana Susana Sumelzo, la palentina Luz Martínez Seijo o la balear Sofía Hernanz, que es amiga personal. La magistrada en servicios especiales Margarita Robles ha sostenido sin descanso al reelegido líder, aunque al no ser militante solo podría ser promocionada dentro del grupo, tal vez a la portavocía —sus compañeros susanistas aprecian el buen trato que reciben de ella y su valía profesional— o a otro cargo de la cúpula. Y diputados como Odón Elorza o Zaida Cantera han actuado en estos meses de eficaces heraldos sanchistas, por lo que muy probablemente serán premiados.

Los diputados socialistas Lola Galovart, Antonio Trevín, Elvira Ramón, Rocío de Frutos, David Serrada, Javier Antón, Ricardo García Mira, Esther Peña, Guillermo Meijón y Margarita Pérez, este 30 de mayo en la \'gastrocena\' del Ábaco. (Cedida)
Los diputados socialistas Lola Galovart, Antonio Trevín, Elvira Ramón, Rocío de Frutos, David Serrada, Javier Antón, Ricardo García Mira, Esther Peña, Guillermo Meijón y Margarita Pérez, este 30 de mayo en la \'gastrocena\' del Ábaco. (Cedida)

La confección de la ejecutiva y de la dirección del grupo dará igualmente pistas de las intenciones de Sánchez en los territorios. Las cabezas de los barones regionales siguen sin estar aseguradas, y el jefe se ha limitado a decir que decidirán los militantes. El único que ya ha anunciado que da un paso atrás es el asturiano Javier Fernández, pero Adriana Lastra no piensa competir para ocupar su plaza. Ella aspira a seguir cerca del líder, aunque influirá en la elección del contendiente sanchista —muchas papeletas tiene el alcalde de Laviana, Adrián Barbón— que pueda enfrentarse al candidato oficial, si es que lo hay.

Cena de fraternidad de los diputados socialistas

Hace cinco años que en el PSOE quedaron instauradas las 'gastrocenas'. A saber: unas 'jornadas gastronómicas' en que los diputados de algunas comunidades aportan comida típica de su tierra y la llevan a un restaurante cercano al Congreso, el Ábaco, para disfrutar de ella y pasar un buen rato juntos. Se han ido celebrando de cuando en cuando. La última cita había sido en diciembre pasado, justo antes de Navidad y de que comenzara la guerra de primarias. Hasta este martes, 30 de mayo. Más de 60 parlamentarios del PSOE se reunieron otra vez en el Ábaco para tender puentes y crear buen rollo. La cita se había previsto antes de la votación del 21 de mayo, pero se confirmó tres días después. 

El asturiano Antonio Trevín, la zamorana Mar Rominguera, la lucense Margarita Pérez y la granadina Elvira Ramón son los encargados de preparar estas 'gastrocenas'. Pero no se imaginaban que la de este martes iba a tener ese exitazo. No solo por el número de asistentes —y algunos, como Margarita Robles, Micaela Navarro o Susana Sumelzo, no pudieron acudir porque tenían otro compromiso 'institucional', la gala por el 60º aniversario de la agencia Europa Press en el hotel Villa Magna de Madrid—, sino porque se acercaron diputados que han apoyado a los tres candidatos. 

Patxistas había, empezando por el propio Patxi López (la madrileña Carlota Merchán, el navarro Jesús Mari Fernández, la murciana María González Veracruz o el balear Pere Joan Pons, aunque estos dos últimos acabaron inclinándose por el madrileño), pero también sanchistas como Zaida Cantera, Manuel González Ramos o Rocío de Frutos. Aparte de parlamentarios del PSC como Meritxell Batet, Marc Lamuà o Mercè Perea. José Luis Ábalos y Adriana Lastra, pretorianos del líder, no estuvieron. Tampoco el susanista vasco Eduardo Madina. 

Sobre la mesa, platos y alimentos típicos de Galicia, Castilla y León y Asturias. Desde cecina y chorizo de León a empanada, pulpo, morcilla de Burgos, anchoas de Cantabria y distintos tipos de quesos (gamonéu, cabrales, Vidiago, con nueces de Taramundi, La Peral, Afuega'l Pitu [con y sin pimentón], Montelarreina...). De postre, cerezas del Jerte que llevó la cacereña Pilar Lucio, pastas de Zamora y canutillos de crema. Al final, los diputados dieron la sorpresa a Margarita Pérez, que el martes cumplía 62 años. Hubo dos tartas (de chocolate y limón), velas y cumpleaños feliz. En resumen, buen rollo y fraternidad socialista, que falta hacía. E integración de todos. 

La cena empezó pronto, sobre las 21:00 (el pleno había acabado poco antes) y concluyó sobre las 22:30... Pero luego algunos se marcharon a tomar una copa a la terraza del céntrico hotel Óscar, en el corazón de Chueca. Este miércoles, algunos parlamentarios confesaban que habían pasado mala noche, hinchados por la cena. Menos Patxi López, que daba lecciones a todos. Él es comilón y todo le sienta bien. O eso dice él y dicen sus compañeros. 

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