hacia el 39º congreso federal

El PSOE de Sánchez: Estado plurinacional, abstención como error y blindaje en el poder

El líder avanza hacia la aprobación de su proyecto político, que muda la piel del partido en aspectos sustanciales. Los susanistas le acusan de querer caminar hacia un PSOE "bonapartista"

Foto: Pedro Sánchez, a su llegada al Congreso para la reunión con la cúpula del grupo socialista, el pasado 26 de mayo. (EFE)
Pedro Sánchez, a su llegada al Congreso para la reunión con la cúpula del grupo socialista, el pasado 26 de mayo. (EFE)

La victoria no es todavía completa, aunque muy probablemente lo será. Pedro Sánchez venció de forma arrolladora en las primarias socialistas a Susana Díaz hace justo una semana, pero le queda la segunda parte del partido: que su proyecto gane y se imponga, y que su ejecutiva salga validada sin problemas en el 39º Congreso Federal, para tener plenas manos libres. Porque si lo consigue, y es casi seguro que alcance su meta, podrá amasar un poder enorme y estará acorazado frente a cualquier posibilidad de derribo. Y además podrá hacer valer su relato y su remozada visión del modelo de Estado, un punto de fricción por cuanto plantea un diseño de España plurinacional que escapa, o eso dicen sus contrarios, de los márgenes de la 'Declaración de Granada' consensuada en 2013. Pero los barones le dejarán hacer y rehúsan hacer del cónclave federal una segunda vuelta de las primarias, aunque intentarán en lo posible dar la batalla por las ideas y rebajar sus posiciones más maximalistas.

Sánchez presentó su proyecto político durante la campaña: una primera versión la ofertó en febrero y, tras recibir las aportaciones de sus bases, publicó en mayo, justo después de la entrega de los avales, el texto definitivo. Ese documento es el que su equipo ha traducido en enmiendas a la ponencia marco patrocinada por la gestora y coordinada por Eduardo Madina y José Carlos Díez. Son 84 modificaciones [aquí en PDF] que, en realidad, suponen la demolición casi completa del texto oficial, sobre todo en lo que afecta a la parte política y orgánica. El secretario general ha promovido en los 'congresillos' provinciales e insulares de este fin de semana que salieran adelante sus enmiendas para que finalmente puedan ser aprobadas en el cónclave federal, del 16 al18 de junio. Es la forma de garantizarse que su proyecto sea el triunfador. El modo de cambiar la piel del PSOE de forma efectiva, de acompasar el rumbo del partido al de su nuevo liderazgo.

El primer paso para lograr su objetivo lo dio el pasado lunes, trasladando a los partidarios de Susana Díaz y de Patxi López su deseo de que hubiera listas de integración en los 'congresillos' provinciales e insulares, que son los órganos encargados de elegir a los 1.035 delegados que compondrán el 39º Congreso. Con ello lanzaba la señal de que había que comenzar la distensión y evitar proseguir la guerra, pero al tiempo conseguía que en el cónclave haya una traslación casi mimética del resultado de las primarias y de los porcentajes obtenidos por cada aspirante (50,26% él mismo, por el 39,90% de Susana Díaz y el 9,84% de Patxi López). De haber chocado en las listas de compromisarios, el líder habría tenido más que perder, ya que los aparatos, los nodos de poder en el PSOE, siguen estando más inclinados hacia la presidenta andaluza. Al disponer de una mayoría de delegados, Sánchez se asegura que su proyecto político también salga adelante sin demasiadas cortapisas.

El documento de Sánchez tiene de entrada la garantía de que saldrá adelante sin muchas resistencias dada la composición del cónclave

Los barones susanistas ya han anticipado que no pondrán objeciones a la ejecutiva que el líder presente. Otro cantar es la ponencia que salga del 39º Congreso. La estrategia no está decidida, porque quieren estudiar con calma las enmiendas presentadas por el equipo de Sánchez, pero son conscientes de que en su mayoría no podrán frenarlas. El equipo del líder, por su parte, está dispuesto a transaccionar, siempre que no se "desvirtúe" el proyecto, porque es el que han respaldado con su voto los militantes. Son básicamente tres cuestiones las que se conviertirán en caballo de batalla: el modelo de Estado, el relato y la reforma del funcionamiento del PSOE. En la parte económica las discrepancias son menores.

Juanma RomeroJuanma Romero


01. Una nueva visión territorial

La ponencia marco preparada por Madina y Díez [aquí en PDF] no sacaba los pies del tiesto de la 'Declaración de Granada' de 2013. Se recordaba la apuesta por la reforma federal del Estado y se introducía como novedad la recuperación de los elementos del Estatut de Cataluña anulados por la sentencia del Tribunal Constitucional. Pero Sánchez va mucho más allá: sostiene que en el avance hacia una España federal, y "manteniendo que la soberanía reside en el conjunto del pueblo español", se debe "perfeccionar el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado apuntado en el artículo 2 de la Constitución". Una redacción que satisface al PSC, que tradicionalmente ha llevado esta definición de España como "nación de naciones" como divisa.

Los críticos creen que el líder se salta los márgenes de la 'Declaración de Granada', pero en su equipo lo niegan y dicen que cabe en la Carta Magna

La tesis de los sanchistas, que se acerca a la visión de Podemos pero prescinde del derecho a decidir, no es nueva. La redacción es igual a la del primer borrador, el de febrero. Entonces suscitó un reguero de críticas públicas (y privadas) por parte de los susanistas, que denunciaban el viraje del candidato, que jamás defendió esos postulados cuando ocupó el trono de Ferraz. Él argumentaba que había "evolucionado" y que el concepto de España "plurinacional" ya fue manejado por los padres de la Constitución. Pero ahora él ha ganado y su posición es la que intentará que triunfe en el 39º Congreso. La diferencia es que esta vez, pese al malestar existente, no se han alzado voces en contra para no perturbar los intentos de recomposición de la unidad interna.

Susana Díaz con el presidente manchego, Emiliano García-Page, el pasado 22 de abril en Albacete. (EFE)
Susana Díaz con el presidente manchego, Emiliano García-Page, el pasado 22 de abril en Albacete. (EFE)


Para barones como el extremeño Guillermo Fernández Vara, el manchego Emiliano García-Page, la propia Susana Díaz o el líder de la gestora, el asturiano Javier Fernández —que como presidente del consejo territorial en 2013 estuvo muy encima de la confección del documento de Granada, como se encargó de recordar este viernes—, este asunto es motivo de conflicto. Ya se debatió hace cuatro años y no hubo consenso: el punto de equilibrio entre las distintas sensibilidades del PSOE está en el texto de Granada, que solo habla del reconocimiento de las "singularidades" territoriales. "Es que además no sirve de nada para resolver el conflicto con Cataluña. Lo que habría que hacer es recuperar el Estatut y hacer una reforma rápida de la Constitución", apunta un presidente regional.

Los sanchistas no entienden la polémica. José Félix Tezanos, redactor del documento del líder junto con Manu Escudero, insiste en que ese carácter "plurinacional" del Estado cabe en la Constitución, que ya distingue en su artículo 2 entre nacionalidades y regiones, y en que tampoco se sale de la 'Declaración de Granada'.

Juanma RomeroJuanma Romero


02. La revisión de lo ocurrido

La ponencia de la gestora hacía una severa autocrítica de la última etapa: recordaba que el PSOE había encadenado "los dos peores resultados" de su historia en las generales del 20-D y del 26-J. La parálisis del país durante casi un año, producto de los "vetos excluyentes" de distintas formaciones obligó al PSOE a "asumir en solitario el desbloqueo institucional para evitar la amenaza de unas terceras elecciones" que habrían "reforzado" al PP.

Sánchez "reescribe" el pasado reciente del PSOE: achaca el declive electoral a Zapatero y dice que la abstención "deja el camino expedito al PP"

Sánchez revisa ese diagnóstico y lleva a sus enmiendas el relato que ha venido sosteniendo en su campaña. Responsabiliza a José Luis Rodríguez Zapatero del declive electoral del PSOE, al perderse en 2011 4,5 millones de votos y 58 escaños. El texto sanchista se felicita de que en 2015 y 2016 el partido consiguiera evitar el 'sorpasso' de Podemos, resalta que en los comicios del 20-D se recuperaron dos millones de votos que se perdieron en las europeas de 2014 y destaca que en las legislativas del 26-J hubo incluso una "ligera remontada" de 0,6 puntos.

Sánchez, con Margarita Robles, Cristina Narbona, Manu Escudero y José Félix Tezanos, el pasado 11 de mayo, en la presentación del documento definitivo de su proyecto político. (EFE)
Sánchez, con Margarita Robles, Cristina Narbona, Manu Escudero y José Félix Tezanos, el pasado 11 de mayo, en la presentación del documento definitivo de su proyecto político. (EFE)


El "fracaso" de la gestión de la crisis institucional derivó, dice el documento de Sánchez, en la abstención, con la que el PSOE "se limitó a dejar el camino expedito al PP", lo que "supone dejar al sistema sin alternativa y con un riesgo general de involución". Sánchez, por tanto, devuelve al partido al 1 de octubre y busca que abjure de la abstención y asuma su relato, que se ha demostrado eficaz y poderoso de cara a las bases. Para los susanistas, se trata de un "intento de reescribir la historia".

03. El modelo orgánico

Aquí están las principales modificaciones y aquí radica el cambio de piel que Sánchez quiere operar en el PSOE. Se transita hacia un partido "más democrático", según subraya Tezanos, o "mesiánico", "bonapartista" y "presidencialista", según los susanistas. El texto refuerza enormemente al secretario general, impidiendo en la práctica su derribo.

Para tumbar al líder haría falta el sí del 51% del comité federal y de la mayoría de las bases. El jefe no caerá aunque le dimita más de media ejecutiva

De aprobarse en sus términos las enmiendas de Sánchez, no se reproducirá lo que ocurrió el otoño pasado. Él mismo repetía que no podía volver a pasar que un secretario general tuviera que renunciar a su cargo "por cumplir con la palabra dada": mantener el no a Mariano Rajoy. Entonces, dimitieron la mitad más uno de los miembros de la ejecutiva federal, con el propósito que el secretario cayera. En el comité federal del 1 de octubre, los críticos con él promovieron la recogida de firmas para una moción de censura. No hizo falta activar ese resorte porque el líder perdió la votación de su congreso exprés y dimitió.

Las enmiendas sanchistas plantean que la revocación del secretario general ha de ser acordada por el 51% del comité federal y ser aprobada por la militancia en una consulta. Si las bases aprueban su caída, se pondría al frente una gestora con un mandato limitado a 90 días, y con la única función de convocar primarias y congreso. No podrá variar el censo durante el periodo en que esté al frente del partido. El texto también señala que las dimisiones que pueda haber en la ejecutiva federal no conllevarán ni el cese de los demás componentes ni la convocatoria de un cónclave. Asimismo, amplía la participación de la militancia, que deberá ser consultada obligatoriamente sobre los pactos postelectorales y de forma facultativa en cuestiones trascendentes.

Los susanistas acusan a Sánchez de querer imponer un modelo "cesarista" y "asambleario" de partido que no está en la cultura del PSOE. Un esquema de "líder y bases", sin estructuras intermedias ni órganos control. Creen que en la práctica "vacía de poder" al comité federal, al imposibilitar que por sí mismo pueda deponer al secretario general. Temen que se camine hacia un sistema "presidencialista", como el que funciona en EEUU, que se activa con las primarias pero que cuenta con un aparato muy débil.

En el equipo de Sánchez, sin embargo, aun reconociendo el reforzamiento de la figura del líder, se subraya que lo que se pretende es un "perfeccionamiento del sistema democrático interno", al hacer que el mismo cuerpo electoral que elige al secretario general sea el único que puede tumbarle. Niegan que se reste poder al comité federal, puesto que a partir de ahora los miembros que sean elegidos por los territorios deberán ser votados por toda la militancia de esa federación, y no por los delegados en el congreso regional. "Su legitimidad de origen será mayor y podrán responder con su conciencia, evitándose redes clientelares o esto de que uno se deba al jefe", contrapone Tezanos. Los susanistas, en cambio, recuerdan que una moción de censura al presidente del Gobierno, por ejemplo, o el 'impeachment' en los modelos presidencialistas, no pasa por un referéndum ciudadano. "Reescribe la historia y hace normas para que no se le quite del cargo, como hacen los dictadores. Es decir, que entre el líder y el pueblo no hay nada", le recrimina muy dura una diputada, resumiendo una percepción muy extendida entre los derrotados en las primarias.

Los sanchistas están dispuestos a recibir aportaciones de matiz, pero no a rebajar su proyecto, con el argumento de que ha sido elegido por las bases. Y están preparando la maquinara para encontrar pocos obstáculos. Este sábado, en el 'congresillo' de Madrid —la federación del secretario general—, los relatores de las comisiones en que se divide la ponencia marco (la parte política, la económica y la orgánica) anunciaron que asumían directamente y en bloque el texto de Sánchez, de forma que el documento de referencia era este, y no la ponencia oficial de Madina y Díez. La iniciativa se sometió a votación y ganó. La decisión provocó malestar entre los delegados próximos a Díaz y López, que consideraban un "primer signo de autoritarismo" que se les obligase a debatir sobre el documento de Sánchez y no sobre el texto marco.

Los sanchistas defienden que las enmiendas van dirigidas a un "perfeccionamiento del sistema de democracia interna" del PSOE

Para Tezanos, el procedimiento era el lógico, toda vez que en muchas agrupaciones y en otros puntos de España se había discutido tomando como punto de partida el documento de Sánchez. Así que lo normal, indicaba, es que se trasladase ese mecanismo al 39º Congreso Federal. Eso significaría que, de entrada, los delegados del cónclave asumirían los postulados del líder, que incorporan "avances muy claros y netos" en la democracia interna del PSOE y novedades como que los candidatos electorales sean elegidos por primarias abiertas a los ciudadanos. También es un cambio en la cultura del partido que en las primarias entre militantes para elegir a su líder se imponga un máximo de avales (y no solo un mínimo) y se celebren a dos vueltas.

Los partidarios del líder acogen con satisfacción la remodelación profunda del PSOE que se alumbrará en el 39º Congreso. Los susanistas son mucho más escépticos, advierten de la 'podemización' del partido y de los peligros de convertirlo en una formación "presidencialista". Habrá que esperar al desarrollo del cónclave pero el camino del nuevo PSOE, del PSOE de Sánchez, para bien o para mal, está asfaltado.

Acuerdos en la mayoría de provincias para el reparto de delegados

La unidad, aunque sea impostada y casi obligada por las circunstancias, está extendiéndose en el PSOE. La muestra la dieron los congresos provinciales e insulares extraordinarios (los llamados 'congresillos') celebrados hasta ayer sábado para elegir a los 1.035 compromisarios que acudirán al cónclave federal de junio. Las listas de integración que respetan los resultados obtenidos por Pedro Sánchez, Susana Díaz y Patxi López han sido la tónica dominante en toda España. De esa marea ha participado incluso Andalucía y se ha separado, en cambio, Galicia. 

Hubo listas de unidad en Sevilla, Jaén, Cádiz, Almería y Granada, pero no en Huelva, y en Córdoba y Málaga los 'congresillos' se celebran este domingo. El pacto ha sido costoso en Sevilla, la agrupación provincial de Díaz que pilota Verónica Pérez. La presidenta de la Junta encabeza finalmente una lista en la que 15 de los 56 representantes son sanchistas. Entre ellos, dos destacados dirigentes muy cercanos al líder, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, y Quico Toscano.

En Madrid, la tercera federación en número de militantes, también fue muy trabajoso conseguir un consenso entre los dirigentes afines a cada aspirante. Tras horas de negociaciones, se consiguió: la lista del PSOE-M, de 80 miembros, se compone de 41 partidarios de Pedro Sánchez (él mismo la encabeza, porque es su federación), 24 seguidores de Díaz y 15 de López

En Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón, comunidades gobernadas por un barón susanista, se alcanzaron acuerdos entre las tres candidaturas. En el País Vasco, el reparto de delegados se ha hecho entre sanchistas y patxistas, porque el peso de la jefa de la Junta fue muy menor. Los presidentes Guillermo Fernández Vara y Javier Lambán encabezan la representación de sus delegaciones regionales por Badajoz y Zaragoza, respectivamente. La balear Francina Armengol, de nuevo del lado de Sánchez, también abre la lista de su federación, confeccionada por consenso. El manchego Emiliano García-Page y el valenciano Ximo Puig, en cambio, han optado por no acudir al 39º Congreso como delegados, aunque sí asistirán como miembros natos, sin voto pero con voz. 

Otros dos barones que han rehusado liderar sus delegaciones son el castellanoleonés Luis Tudanca (tendría que haberlo hecho por su provincia, Burgos) y el riojano César Luena, secretario de Organización con Sánchez. La vasca Idoia Mendia y el murciano Rafa González Tovar abanderan en cambio a sus representantes. 

Pacto también en Tenerife y Gran Canaria... pero no en toda Galicia. En A Coruña se eligió una lista unitaria. En Ourense se enfrentaron dos candidaturas, con victoria de Sánchez sobre Díaz en un 5-4. Los delegados de Lugo y Pontevedra se eligen este domingo. En Valladolid, rivalizaron dos planchas. Se impuso la del sanchista Óscar Puente, alcalde de la capital, frente a la opción susanista —en la que por cierto no figuraba la diputada nacional Soraya Rodríguez, por decisión personal—, por un 7-2

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