PRIMEROS COMPASES DE LA PRECAMPAÑA

Guante blanco con Errejón: Sánchez ignora a Más País y minimiza los reproches a Iglesias

Los socialistas, por ahora, no incluyen en sus discursos al exportavoz morado, actitud que contrasta con las invectivas contra Podemos: estas se han reducido, pero prosigue la acusación por el "bloqueo"

Foto: Pedro Sánchez, este 29 de septiembre, en la Fiesta de la Rosa del PSC en Gavà, con Meritxell Batet, Manuel Cruz y Miquel Iceta. (EFE)
Pedro Sánchez, este 29 de septiembre, en la Fiesta de la Rosa del PSC en Gavà, con Meritxell Batet, Manuel Cruz y Miquel Iceta. (EFE)

Si la campaña del 28-A fue la de la fragmentación de la derecha, la del 10-N es la de la división de la izquierda. Si la primera fue la de la competición virtuosa de las fuerzas progresistas, la segunda... no tendrá una única dirección ni una lucha homogénea. Los socialistas diferencian ya, en la pugna que queda por delante, entre Unidas Podemos y Más País. Hacia Pablo Iglesias se han reducido ya los reproches, se ha bajado la tensión, pero se recuerda que ha sido partícipe y culpable del "bloqueo". Y se le sitúa en la "extrema izquierda". Íñigo Errejón, para Pedro Sánchez, no existe explícitamente en sus discursos, más allá de una referencia indirecta a la "abundancia de ofertas" que pueblan las próximas urnas. Y la intención es no atizarle. Guante blanco del PSOE con el nuevo partido.

El presidente se enfrenta a una campaña compleja, por las incertidumbres y los riesgos evidentes —Brexit, ralentización económica, sentencia del 'procés'— y, también, por las dudas sobre el rendimiento electoral de la fuerza liderada por el exportavoz morado. En la Moncloa ya adelantaban en los últimos días que hay que esperar a que el panorama se despeje y la situación se asiente. Todavía no se sabe con exactitud en qué circunscripciones concurrirá Más País, por lo que sostienen que es más complicado afinar en la proyección de escaños. Más aún: en Ferraz se ha interrumpido por unos días la realización de encuestas a la espera de que el escenario se acabe de reconfigurar y el 'fenómeno Errejón' se haya estabilizado. "Es mejor aguardar un poco", convienen en el comité electoral a este diario.

A falta, por tanto, de recabar más elementos sobre el devenir del camino hacia las urnas, el sanedrín estratégico del PSOE ha decidido, al menos en esta fase de la precampaña, obviar casi por completo la emergencia de Más País. El secretario general empleó el sábado, ante el comité federal de su partido, y el domingo, durante su primer mitin del 10-N, en Gavà (Barcelona), una fórmula parecida: ahora que el número de ofertas electorales ha crecido, se comprueba que el único que puede plantear una "salida al bloqueo", en el que "la derecha y alguna izquierda" han sumido al país, es el PSOE. Los socialistas se erigen, por tanto, en la "alternativa a la parálisis".

El mensaje es que Más País es una escisión de Podemos y que, por tanto, su irrupción supone la "recomposición" del espacio a la izquierda del PSOE


Esa es la mención velada a Errejón. Una actitud que se corresponde con la cierta falta de inquietud en los cuadros del partido respecto a la vuelta del exportavoz morado a la arena nacional. En la cúpula distintos dirigentes siguen insistiendo en que a quien robará votos es a la formación de la que se escindió, Unidas Podemos, y no al PSOE. El propio Sánchez ya marcó la pauta el pasado miércoles en Nueva York, cuando afirmó que a lo que asistimos es a la "recomposición del espacio político que en el pasado representó UP y sus confluencias". El PSOE veía la aparición de una sexta fuerza de ámbito estatal "con distancia", "con respeto", sin voluntad de "inmiscuirse" en los asuntos internos de otra formación. Lo mismo repite el presidente este lunes en una entrevista con el diario 'La Razón': se trata de una "disputa entre dos vectores encabezados por los dos fundadores [de Podemos] por imprimir una orientación u otra a ese espacio". "No encontrarán ningún reproche por nuestro lado. Haremos una campaña abierta y en positivo".

¿Daña también al PSOE?

Otros mandos son algo más escépticos que en Ferraz y apuntan que Más País pescará "en todos los caladeros", por lo que no infligirá daño solo a Iglesias. Pero, al menos por ahora, Errejón no es materia de alarma en el PSOE. No lo manifestaban distintos dirigentes el pasado sábado en los pasillos del cuartel general, a la salida del comité federal, ni ninguno de ellos mentó al ex número dos de la formación morada en sus reflexiones a puerta cerrada y ante sus compañeros. Responsables de los territorios anticipan que la fuerza de Errejón puede ser más limitada de la que hoy por hoy avanzan las primeras encuestas. El último sondeo publicado, el de Sondaxe para 'La Voz de Galicia' lanzado este domingo, señala que Más País irrumpiría con 19 diputados, por los 119 del PSOE (cuatro menos) y los 41 de UP (uno menos). De cumplirse esta estimación el 10-N, las tres izquierdas sumarían una mayoría absoluta más que holgada, sin necesidad del PNV o de los independentistas: 179 escaños, por los 135 de las derechas (87 el PP, 27 Ciudadanos y 21 Vox).

Sánchez sí ha incidido en las diferencias "muy notables" de talante entre Iglesias y Errejón, y en la actitud "más posibilista" del exportavoz morado

La estrategia diseñada por la cúpula socialista pasa, en cualquier paso, por no hacer alusión explícita a Errejón en los discursos. Pero también pasa por contrastar la actitud más colaborativa del ex secretario político con la de Iglesias. Sánchez ya aseguró en su última entrevista, con Antonio García Ferreras en 'Al rojo vivo' (La Sexta), que había percibido que Errejón había dicho y hecho cosas "positivas", "esperanzadoras". Así, valoraba que no hubiera puesto pegas a una investidura de Ángel Gabilondo incluso con los votos de Ciudadanos si con ello se desalojaba al PP en la Comunidad de Madrid y se hacía irrelevante la participación de la ultraderecha de Vox. Y que hubiera admitido que habría facilitado la formación de un "Gobierno progresista" en España. "Yo creo que hay diferencias muy notables entre la estrategia y cómo entiende la política el señor Errejón y como lo entiende el señor Iglesias", concluyó. Días después, en Nueva York, señaló, en conversación informal a los periodistas españoles desplazados hasta la ciudad estadounidense, que veía al jefe de Más País "más posibilista" que el líder de UP a la hora de buscar un acuerdo. Errejón ya ha avisado de que sus votos no serán "gratis" pero servirán a "un objetivo político", programático, no de siglas.

Guante blanco con Errejón: Sánchez ignora a Más País y minimiza los reproches a Iglesias

No habrá, por tanto, reproches al líder de Más País, ni acusaciones por dividir más a la izquierda, salvo que decidiera competir en circunscripciones más pequeñas, en las que si se presentara, sus votos irían directamente a la basura. No es raro, porque ya Sánchez agitó esa amenaza de la vuelta del exportavoz morado durante sus negociaciones con Iglesias. En las alturas del PSOE siempre se vio con buenos ojos que Errejón construyera una plataforma estatal. La lectura es que la erosión que generaría a Podemos 'abarataría' también el coste de una alianza con Iglesias. En plata: no tendría la misma fuerza una UP con 42 escaños que otra con 30 o menos y con una escisión, Más País, en ascenso.

De todos modos, en el comité electoral señalan que la competición del 10-N "no ha hecho más que empezar", y aún faltan unos días para que se reconfigure el espacio de la izquierda y comprobar qué hueco se abre Errejón. "Eso en parte condicionará la actitud de Podemos y la nuestra. Si hubiera más encuestas como la de Sondaxe de este domingo, quizá nos tuviéramos que replantear la estrategia, pero la idea es mirar hacia el otro lado", señala una fuente del órgano. Es decir, que la prioridad será combatir a las derechas para crecer por el centro. "Pensamos que si Pablo e Íñigo se zurran, nosotros quedamos como la izquierda responsable y moderada, sin entrar en sus peleas", razona este mismo cargo. Si hiciera falta, no obstante, algunos cuadros enseñan parte del arsenal: Más País "no tiene proyecto conocido", ni experiencia, ni programa. Y la única manera de garantizar la estabilidad para los próximos cuatro años es conceder una mayoría más amplia al PSOE, aducen.

Entrada en la nueva fase

En el fondo, el trato que el PSOE tiene pensado dispensar a Errejón es el mismo que empleó con Iglesias el 28-A. Sánchez no mencionaba a Unidas Podemos en sus discursos, y en los debates apenas se rozó con el jefe morado. De hecho, el buen tono con el que se dirigieron mutuamente contrastaba vivamente con la pugna sangrienta entre PP, Cs y Vox. Ahora, la guerra se sitúa en los dos bloques. A diestra y siniestra.

El tono con Errejón es a fin de cuentas el mismo que empleó Sánchez con Iglesias para el 28-A, cuando la competición entre ambos era virtuosa

Con Unidas Podemos, la relación se complica. Pero ha habido una mutación en los últimos días. Si los ataques de Sánchez y los suyos hacia Iglesias fueron implacables en los días que rodearon la desembocadura de las negociaciones y que siguieron a la constatación de que España iría a elecciones, ahora se han relajado, tal y como había avanzado la cúpula. Los socialistas entienden que no se puede prolongar más el relato de las culpas por ir a nuevas generales, porque se agota en sí mismo y solo introduce más frustración en un electorado progresista, más sensible a las desavenencias de los partidos de ese espectro.

Guante blanco con Errejón: Sánchez ignora a Más País y minimiza los reproches a Iglesias

El sábado, Sánchez introdujo a su partido en esa nueva fase —en realidad, lo había hecho unos días antes, en una carta a sus militantes—, cuando advirtió de que no había que perder ya "ni un minuto" en "reproches". Tocaba encarar el futuro. Ayer domingo, en Gavà, reiteró esa idea: "Os propongo que dejemos atrás los lamentos de una victoria que nuestros rivales políticos no reconocieron. Os propongo que dejemos atrás los reproches ante aquellos que malograron el Gobierno que querían los españoles y muchos catalanes, que era un Gobierno liderado por el PSOE. Os propongo que no miremos ni para atrás ni para los lados". Miquel Iceta, primer secretario del PSC, también señalaba a UP por no haber investido a Sánchez y ofrecía su partido frente a los "montapollos", los que azuzan "el conflicto" (o sea, Cs), y los "pagafantas", los que no dicen lo que piensan "para no quedar mal ante el independentismo" (los comunes, aliados de Iglesias en Cataluña). Iceta afeaba así el comportamiento de los de Ada Colau, que se abstuvieron el jueves con una moción separatista que pedía la salida de la Guardia Civil, y que el Gobierno recurrirá. Más material para echar en cara a Iglesias, llegado el caso.

El presidente, pues, no olvida el "bloqueo" ni exime a Unidas Podemos de su responsabilidad, y lo seguirá recordando, pero ya no hará sangre. El cambio de tono es evidente. El adversario "son las derechas", sintetizaba un miembro del comité federal. Sánchez, en una entrevista con CNN Internacional, se quejaba del "frente" formado por PP y Cs y la "extrema izquierda" contra él, y reiteraba que, por cuarta vez, esa "extrema izquierda" —o sea, Podemos— había impedido su investidura. Pero ya no introducía sentencias tan severas y gráficas como que "no dormiría" por las noches si hubiera aceptado las exigencias de Iglesias.

Guante blanco con Errejón: Sánchez ignora a Más País y minimiza los reproches a Iglesias

Ferraz, pues, no quiere volar todos los puentes con UP, consciente de que tendrá que recorrerlos una vez pase el 10-N, si Sánchez vuelve a ganar. Pero eso no quita para que la convicción de que es "inviable" una coalición como la que planteaba Iglesias se mantenga intacta. El presidente es contrario a la formación de un Gobierno "compartimentado, dividido", rechaza por completo la visión de "dos gobiernos en uno" que endosa al jefe de UP. La esperanza, pues, es que el resultado de las urnas fuerce a Iglesias a reconsiderar su posición, especialmente si sufre el mordisco de Errejón. Pensar en un Ejecutivo con los tres líderes de izquierdas dentro resulta casi imposible.

Cataluña, en campaña

Sí ha habido una pequeña corrección del planteamiento de la estrategia en cuanto a la visualización de los bloques. Sánchez está comenzando a recuperar algunos mensajes del 28-A, situando la competición en el eje ideológico izquierda-derecha. Los españoles, señala en los últimos días, tienen que escoger entre "avanzar" o "retroceder". "El 10-N tenemos que salir todos a votar. Llegó la hora de la verdad, de elegir entre estabilidad e incertidumbre, entre un Gobierno de progreso o un Gobierno ultraderechista", apuntó ayer en Gavà. "Dibujar una campaña sin bloques no da demasiado juego. Ya estamos en el discurso avanzar/retroceder, que nos aproxima al debate ideológico izquierda/derecha", comentaban este domingo en Ferraz. De hecho, el lema utilizado en las últimas jornadas, y que cuelga de la fachada de la sede federal desde el jueves es "¿Y ahora? Avanzar".

El presidente está introduciendo también el eje ideológico izquierda/derecha: lo que está en juego el 10-N, dice, es "avanzar o retroceder"

Esa componente ideológica ha de ser combinada, según explicaban en la Moncloa, con el mensaje de "Gobierno sí, Gobierno no", con la presentación de un Sánchez "muy hecho" que es presidente ya, y no aspirante, y que puede dotar de "estabilidad" al país. No es baladí, por tanto, que el líder socialista insista en que su partido tiene "proyecto para cuatro años", programa, equipos listos, a diferencia de sus rivales.

Guante blanco con Errejón: Sánchez ignora a Más País y minimiza los reproches a Iglesias

Sánchez cultiva el voto de la izquierda, pero al tiempo quiere crecer por el flanco de centro. Pretende conseguirlo proyectando una imagen de moderación y metiendo en campaña, sin rehuirla, la cuestión catalana. En Gavà, el presidente requirió de nuevo a los separatistas que condenen cualquier indicio de violencia y amenazó, sin citarlo, con un nuevo 155. Si el independentismo, dijo, "vuelve a quebrar el Estatuto de autonomía", el Gobierno responderá "con serena firmeza para garantizar la convivencia, la integridad territorial y la soberanía nacional". "Ley y diálogo, por este orden", remarcó. Cataluña se volverá un personaje más del viaje al 10-N, y el PSOE no está dispuesto a que en esa contienda le ganen las derechas.

Sin cambios sustanciales en las listas

Este lunes por la tarde se reúne la comisión federal de listas del PSOE, que recibió el pasado sábado el mandato del máximo órgano del partido, el comité federal, para que aprobase las candidaturas del 10-N, que habrán de registrarse en las juntas electorales antes del 7 de octubre. 

Según confirmaron ayer domingo a este diario fuentes de la Moncloa y de Ferraz, sigue sin estar prevista ninguna incorporación estrella. Los cambios serán mínimos y debidos a cuestiones más técnicas que políticas. Por ejemplo, el número uno por Cantabria, Luis Clemente, renunció a repetir por razones personales, por lo que le reemplazará el actual portavoz municipal socialista en Santander, Pedro Casares, miembro también de la ejecutiva de Pedro Sánchez. Y en Ciudad Real, la cabeza de cartel de las generales del 28-A, Blanca Fernández, fue nombrada posteriormente portavoz del Gobierno castellanomanchego, presidido por Emiliano García-Page. Su puesto en la lista lo ocupará quien la sustituyó en el Congreso, Cristina López, que compitió en abril como número tres. 

 

No habrá mudanza, por tanto, en la lista más importante, la de Madrid. La cúpula sí barajó incluir en ella al exministro de Educación Ángel Gabilondo, pero finalmente desechó la idea. Ferraz busca una salida para su candidato autonómico de 2015 y 2019, pero no será el de las listas del 10-N.

El encaje habría sido muy complicado, porque en la plancha liderada por Sánchez figuran cuatro ministras: la vicepresidenta, Carmen Calvo (la dos), y las titulares de Transición Ecológica, Teresa Ribera (la cuatro); Justicia, Dolores Delgado (la cinco), y la de Industria, Reyes Maroto (la seis). Además, la completan el secretario general del PSOE-M, José Manuel Franco (el tres); el número dos del Grupo Socialista en el Congreso, Rafael Simancas (de siete); la responsable de Vivienda de la ejecutiva federal, Beatriz Corredor (de ocho), y la comandante retirada Zaida Cantera (la nueve). En puestos de peligro, por la irrupción de Errejón, figuran Dani Viondi (el diez) y la exresponsable de Reto Demográfico del Gobierno, Isaura Leal (la once). Fueron exactamente 11 los diputados logrados por el PSOE en las anteriores generales.

Por la mañana, Sánchez estará rodeado de los miembros de su Gobierno y de la cúpula del PSOE en la presentación de la precampaña del 10-N. Será en el espacio La Próxima Estación, cerca de la estación madrileña de Príncipe Pío, y a las 12 horas.   

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