El panel de PwC pide recortes de gasto para reducir la deuda de la pandemia
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CONSENSO ECONÓMICO DEL 2º TRIMESTRE

El panel de PwC pide recortes de gasto para reducir la deuda de la pandemia

Los expertos consultados en el informe de la consultora mejoran las previsiones de crecimiento para España: ocho décimas más en 2021 (6,3%) y seis en 2022 (5,4%)

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Logo de PwC. (Reuters)

La pandemia ha puesto patas arriba las finanzas públicas. Todos los dogmas han volado por los aires, incluso las reglas fiscales de la UE, suspendidas hasta el fin de 2022. La prioridad ahora es gastar y, pese a que los planes de estímulo aprobados por el Gobierno son más modestos que los de otros países de la Unión, España encabezó el año pasado el déficit de la zona euro (10,97%) y tiene por delante la mayor consolidación fiscal de Europa. ¿Cómo emprenderla? El panel de expertos de la consultora PricewaterhouseCoopers (PwC) cree que no debe conseguirse a costa de una subida de impuestos y prefiere una reducción del gasto corriente. Objetivo: no entorpecer una recuperación que se traducirá en un crecimiento del PIB del 6,3% este año y del 5,4% para el próximo.

En su informe 'Consenso Económico' correspondiente al segundo trimestre, que incluye un monográfico sobre la reforma fiscal, los 109 expertos encuestados por PwC dibujan un escenario optimista sobre el futuro de la economía española, empujada por los vientos de cola que soplan desde el continente en forma de una política monetaria expansiva y del estímulo de los fondos de recuperación.

Foto: (EFE)

El panel mejora sus previsiones de crecimiento respecto al anterior informe: ocho décimas más para 2021 y seis para 2022. No es un hecho aislado. La mayoría de los organismos internacionales están revisando al alza sus pronósticos para España, pero el 6,3% contemplado por el consenso de Price para este año iguala al del FMI y supera al 5,9% de la Comisión Europea o al 6,2% que dibuja el Banco de España en su escenario central. Por encima, solo el 6,5% proyectado por el Ejecutivo.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha fiado la recuperación al éxito de la campaña de vacunación, que antes de que finalice el verano debería lograr la ansiada inmunidad de rebaño y, con ella, el control de la pandemia y la progresiva vuelta a la normalidad. Ese escenario, que hace tres meses no estaba nada claro, se impone ahora con una clara mejora del optimismo entre los expertos consultados por PwC: el 84% cree que la economía estará mejor en el próximo trimestre, 33 puntos más que el consenso anterior. La diferencia entre quienes consideran que mejorará y quienes apuestan que empeorará es la mayor desde el comienzo de la serie histórica, en 2010.

Solo uno de cada cinco cree que la situación económica de las familias y de las empresas es mala. En el trimestre anterior, superaba el 50%

Como en la anterior crisis, la recuperación llegará de la mano de las exportaciones (un 80% cree que aumentarán en los próximos seis meses) y —esta vez muy especialmente— del tirón del consumo interno. Hasta un 82% prevé que el gasto de las familias se incremente de aquí a final de año, tras un periodo pandémico caracterizado por los récords en la tasa de ahorro, e incluso uno de cada cuatro ve posible que las empresas aumenten los precios ante el repunte de la demanda. Aunque en menor medida, los expertos también consideran que se recuperarán la inversión productiva (63%) y el mercado inmobiliario (55%). Todas las variables mejoran respecto al consenso de los dos trimestres anteriores.

Si bien el informe no incluye previsiones sobre la tasa de paro, la mejora general de la economía conllevará una mayor creación de empleo para el 72% de los panelistas. De hecho, los brotes verdes ya empiezan a asomar: solo uno de cada cinco cree que la situación económica actual de las familias y de las empresas es mala. En el trimestre anterior, cuando apenas acabábamos de salir de la tercera ola, esta percepción superaba el 50%.

Foto: El turismo nacional impulsa la creación de empleo. (Efe)

Sin embargo, en el largo plazo surgen los nubarrones. Y no en forma de inflación, ya que el panel prevé una subida del Índice de Precios al Consumo (IPC) del 2% en 2021 y del 1,7% en 2022, en el umbral de los objetivos marcados por el Banco Central Europeo (BCE). El problema es más bien el contrario: la retirada de estímulos. El miedo a que la política monetaria —amén de la fiscal— deje de favorecer el ciclo de crecimiento provoca un descenso de ocho puntos entre quienes piensan que la situación económica será mejor que hace un año. Ahora ya no superan el 80%.

La estrategia del organismo presidido por Christine Lagarde para paliar los efectos de la pandemia se ha basado en dos pilares: dinero barato y programas masivos de compras de activos. Entre los expertos, ya son más quienes auguran una subida de tipos que los que creen que se mantendrán en el 0% actual, mientras que el 59% por ciento considera que el BCE habrá reducido las políticas expansivas en junio de 2022, el doble que en el informe anterior.

La reforma fiscal

Será entonces cuando se empiece a ver la letra pequeña del dopaje recibido por la economía en los últimos meses. No solo porque el empujón se convertirá en una caricia, sino porque tendremos que comenzar a pagar el recibo de la pandemia. El Gobierno ya ha anunciado que aplazará el grueso de la reforma fiscal a 2023, cuando se prevé que la economía española haya recuperado con creces los niveles previos al coronavirus. Pero lo cierto es que los programas de estímulos han generado una deuda pública récord (125,3% del PIB) y en algún momento habrá que devolverla. El consenso de Price advierte: la consolidación no se puede hacer vía subidas de impuestos.

La alternativa preferida para amortizar el endeudamiento galopante provocado por la pandemia es la reducción del gasto corriente

El 69% de los panelistas se muestra contrario a un recargo extraordinario del IRPF y apenas un 8% rechaza tomar medidas adicionales a las de la reforma fiscal. La alternativa preferida para amortizar el endeudamiento galopante del sector público provocado por la pandemia es la reducción del gasto corriente, que defienden tres de cada cuatro encuestados. Las opiniones estás más divididas cuando se les pregunta por un incremento de los tipos de IVA, aunque son mayoría quienes se oponen.

Hasta aquí nada nuevo: existe un acuerdo bastante generalizado entre políticos y economistas en que no es el momento de aplicar un hachazo fiscal, especialmente a las rentas del trabajo. La prioridad consiste en asegurar la recuperación, pero el estado de ánimo cambia si se piensa en el largo plazo. ¿Cómo hacer sostenible el sistema? El trauma de la pandemia y la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca han generado un nuevo clima más favorable a un nuevo marco que permita financiar el gasto público con una mayor recaudación. Prueba de ello es el acuerdo de las principales economías del mundo para establecer un tipo mínimo global del 15% en el impuesto de sociedades. Sánchez se quiere subir a la ola con su reforma.

Foto: María Jesús Montero, ministra de Hacienda. (EFE)

Sin embargo, los expertos consultados por PwC prefieren ser cautos. El 68% se opone a garantizar la suficiencia financiera de las administraciones públicas a través de un aumento generalizado de tributos, tres de cada cuatro advierten contra el aumento de los gravámenes a las rentas salariales y las cotizaciones sociales y un 56% por ciento aboga por suprimir el impuesto de sucesiones, como han hecho algunas autonomías. Solo el 10% desecha bajar el tipo de sociedades para armonizarlo con la media europea. A juicio de los analistas, la simplificación del complejo entramado de deducciones y bonificaciones, el establecimiento de una fiscalidad verde y la lucha contra el fraude son las mejores vías. Ahí sí coinciden con los planes del Gobierno.

Pero en pandemia nada está escrito. La mitad de los encuestados cree que el coronavirus todavía es un riesgo para la economía mundial, lo que afectaría gravemente a la recuperación en España. Lagarde controla la política monetaria, Sánchez el grueso de la fiscal y las empresas recibirán muy pronto los fondos europeos. Pese al increíble esfuerzo colectivo de la campaña de vacunación, nadie puede garantizar que una nueva variante aparezca como un cisne negro para dar al traste con los planes de todos.

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