¿Tiene que subir a 1.000 o a 1.200 euros?

División en los sindicatos: discrepan sobre qué salario mínimo exigir al Gobierno

UGT reclama una subida del 33%, hasta 1.182 euros, y CCOO pide un aumento más moderado, hasta 1.003 euros. Los sindicatos lamentan que Sánchez no acuda a la primera reunión

Foto: Los secretarios generales de CCOO, Unai Sordo, y UGT, Pepe Álvarez. (EFE)
Los secretarios generales de CCOO, Unai Sordo, y UGT, Pepe Álvarez. (EFE)

El Gobierno quiere conocer la opinión de los sindicatos y la patronal antes de aprobar la subida del salario mínimo interprofesional, que los agentes sociales esperan para el próximo martes, día 28 de enero. El presidente, Pedro Sánchez, no quiere cometer el error de 2019 de aprobar una subida del SMI sin antes negociarlo con los sindicatos y la patronal, por lo que ha convocado a ambas partes a la primera reunión de la legislatura, en la que, además de discutir sobre la subida salarial, se dará el pistoletazo de salida al diálogo social.

La reunión, que comenzará a las 17:30 de este miércoles, estará liderada por la ministra de Trabajo de Unidas Podemos, Yolanda Díaz, y acudirán los máximos representantes de los agentes sociales: Pepe Álvarez y Unai Sordo, por los sindicatos UGT y CCOO, y Antonio Garamendi y Gerardo Cuerva, por las patronales CEOE y Cepyme. El objetivo del Gobierno está claro: que el SMI alcance el 60% del salario medio al final de la legislatura, tal y como marca la Carta Social Europea.

Sin embargo, están por determinarse la cuantía exacta que supone ese 60% y también el ritmo de la subida a lo largo de los cuatro años de legislatura. Y en estos detalles está el diablo. No solo porque la opinión de la CEOE sea opuesta a la de los sindicatos, sino porque los propios sindicatos tienen grandes diferencias sobre qué cuantía pedirán. Las discrepancias de interpretación entre CCOO y UGT son tan amplias que se avecina una importante discusión entre las dos organizaciones en el seno del diálogo social. Para empezar, no han acordado una propuesta conjunta para esta primera reunión en el Ministerio de Trabajo y cada una propondrá su cuantía y su ritmo de subida ideal.

[Así han sustituido los beneficios a los salarios]

Para UGT, el 60% del salario medio actual (con datos de 2018) asciende a 1.182 euros, y al final de la legislatura prevé que se sitúe en unos 1.200 euros brutos al mes en 14 pagas, tomando como base los datos de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral. El secretario general del sindicato explicó en una entrevista en este medio que el cálculo del SMI debe realizarse sobre salarios brutos, porque el neto varía en función de la carga fiscal que soporte cada trabajador.

Sin embargo, CCOO estima que el 60% del salario medio sería de 1.003 euros netos al mes, también en 14 pagas, obtenido a partir de los datos de la Encuesta de Población Activa. La diferencia es significativa, ya que para UGT el SMI tendría que subir un 33% a lo largo de la legislatura, mientras que para CCOO tendría que incrementarse en poco más del 11%.

Los sindicatos también discrepan sobre el ritmo de subida que debería adoptarse a lo largo de la legislatura. Álvarez ha señalado claramente que UGT no aceptará dejar la mayor parte del incremento del SMI para los últimos años de la legislatura, ya que eso supondría hipotecar la mejora de la situación de los trabajadores más precarios al futuro del Gobierno. Que es igualmente precario.

Por el contrario, CCOO considera que después de la fuerte subida de 2019, superior al 22%, se puede adoptar un incremento menor este año para permitir que el mercado laboral se adapte, y dejar para los próximos años los mayores aumentos. Para el sindicato, la prioridad sería alcanzar un gran acuerdo con la CEOE para la subida del salario mínimo interprofesional. El consenso en una medida tan importante no solo mejoraría su implementación, sino que lanzaría un mensaje positivo de los agentes sociales remando en la misma dirección. Su efecto podría ser equiparable al del IV Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, firmado hace ya más de un año y medio. Una posición que choca frontalmente con la de UGT, que pide al Gobierno que sea resolutivo y que actúe incluso si no hay acuerdo con la patronal.

Los sindicatos también confían en poder resolver en esta primera reunión la derogación del artículo 52.D del Estatuto de los Trabajadores

Además del SMI, los sindicatos confían en poder resolver en esta primera reunión la derogación del artículo 52.D del Estatuto de los Trabajadores que contempla el despido objetivo por absentismo justificado. El Tribunal Constitucional avaló este artículo en una sentencia reciente con una importante discusión interna, y para los sindicatos es prioritaria su derogación, ya que “se están despidiendo trabajadores cada día por esta normativa”. CCOO y UGT confían, y aquí hay acuerdo absoluto, en que pueda quedar derogado ya en el Consejo de Ministros de la próxima semana.

Malestar entre los sindicatos

La primera reunión de Pedro Sánchez cuando llegó a la Moncloa en 2018 fue con los agentes sociales, para mostrarles su voluntad de llegar a grandes acuerdos en materia de empleo y Seguridad Social. La reunión será esta vez en el Ministerio de Trabajo y no contará con la presencia del presidente, que se encuentra en el Foro Económico de Davos.

La convocatoria ha generado malestar en los sindicatos por la ausencia de Sánchez. En esa política diseñada al milímetro no hay lugar a la casualidad, y la realidad es que el presidente no recibirá a los agentes sociales en Moncloa. Al menos de momento. Una situación que no gusta entre los altos responsables de los sindicatos. “Estamos extrañados, nos hubiera gustado otro modelo de reunión”, explica un líder sindical.

La división del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en dos carteras provoca que en esta primera reunión no se puedan tratar temas relativos a las pensiones o a la subida de las cotizaciones sociales. Tampoco se podrán abordar los temas relativos a la formación para el empleo, que salvo sorpresa de última hora, el presidente quiere sacar de Trabajo para incluirlos en el Ministerio de Educación.

La división del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social provoca que tampoco se pueda abordar el futuro de las pensiones en esta primera reunión

Todos estos cambios provocan que la reunión de este miércoles en el ministerio no pueda considerarse como un diálogo de inicio de legislatura, sino como una negociación sobre un tema muy concreto: el SMI. Los sindicatos consideran que el presidente ha tenido tiempo suficiente desde la formación de Gobierno para convocarles en Moncloa, pero ha optado por no hacerlo. Eso sí, confían en que el presidente realice la tradicional convocatoria lo antes posible para marcar una primera toma de contacto y trazar los principales desafíos para la próxima legislatura.

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