Los trabajadores que pasaron al paro cayeron

La subida del salario mínimo no ha provocado un aumento de los despidos

La EPA muestra que el flujo de trabajadores al desempleo en los tres primeros meses del año fue el más bajo desde la burbuja inmobiliaria, con 693.500 nuevos parados

Foto: Foto de archivo de una oficina de empleo. (Reuters)
Foto de archivo de una oficina de empleo. (Reuters)

La subida del 22,5% del salario mínimo interprofesional (SMI) era una gran incógnita. Un incremento tan elevado supone un gran riesgo para cualquier país y España no es ninguna excepción. Sin embargo, los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre del año muestran que las empresas optaron por asumir esta subida de sueldos antes que despedir a sus trabajadores.

Según estos datos, en el primer trimestre hubo 693.500 personas que se quedaron en el paro (pasaron de la ocupación al desempleo). Esta cifra puede parecer muy alta, pero en realidad es la más baja en un inicio de año desde 2008, cuando España estaba en el pico de la burbuja inmobiliaria. En el primer trimestre de 2018, se quedaron en paro 737.100 personas, y en 2017 fueron 747.000 los nuevos desempleados.

El flujo de ocupados al paro ha seguido una tendencia a la baja constante desde el año 2015, y 2019 no ha sido ninguna excepción. Y era un riesgo claro, como consecuencia de la subida del SMI. Pero los datos de la EPA muestran que la pérdida de empleo siguió esa tendencia a la baja. Esta evidencia mostraría que cuando las empresas tienen demanda de trabajo, prefieren asumir ese mayor coste de las nóminas a perder producción.

Esto no significa que la subida del salario mínimo no haya tenido ningún impacto. Todavía es necesario conocer datos más desagregados para analizar la evolución exacta del mercado laboral tras la subida del SMI, pero para eso será necesario esperar unos años (la mejor estadística, la Muestra Continua de Vidas Laborales, solo está disponible hasta 2017). Lo que sí hacen las cifras de la EPA es descartar que la subida del SMI haya provocado un gran aumento del paro, de ser así, habría aparecido en esta estadística como un fuerte flujo de ocupados hacia el desempleo.

Hay más datos que apuntan en esta dirección. Los datos de flujos de ocupación en las comunidades con mayor porcentaje de trabajadores cobrando el SMI han sido positivos en el primer trimestre. Por ejemplo, el flujo de trabajadores al paro en Andalucía se redujo en 20.800 personas; en Castilla-La Mancha, en 13.800 personas, y en Extremadura, se recortó en 8.900 personas. No solo eso, el número de ocupados en Andalucía aumentó en 24.800 personas en el primer trimestre respecto al último de 2018; en Castilla-La Mancha subió un 3,9%, y en Extremadura, bajó un 1,9%.

Los sectores más afectados por el SMI también han mostrado un buen comportamiento en el inicio del año. La agricultura y la ganadería es el sector con los salarios más bajos y ahí el número de ocupados aumentó en 14.100 personas en el primer trimestre. Se trata del mejor dato desde 2017 y el tercero mejor desde 2011. La construcción, que también abusa de los bajos salarios, sumó 1.500 ocupados más. Por su parte, la hostelería restó 86.900 ocupados en el trimestre, pero, a pesar de la caída, el dato fue mejor que el del primer trimestre de 2018.

No todo son buenas noticias

Estos datos de los flujos de la EPA no significan que todo vaya bien tras la subida del SMI, para resolver esa duda todavía hace falta tiempo. Lo que hacen es descartar una oleada de despidos tras la subida del salario mínimo.

De hecho, el principal riesgo de la subida del SMI no es el aumento del paro sino la ralentización de la contratación. Esto es: empleos que se habrían creado pero que no lo han hecho como consecuencia del encarecimiento de la mano de obra. La EPA no despeja esta duda, es más, la acrecienta.

En el primer trimestre, pasaron del paro a la ocupación 602.300 personas, casi 48.000 ocupados menos que en el mismo trimestre del año anterior y el segundo peor dato de la serie histórica. Este dato muestra una ligera ralentización en la contratación de parados, que podría estar afectada por la subida del SMI.

El grupo de edad más afectado por el salario mínimo son los jóvenes, y fue precisamente el que peores datos de ocupación tuvo en el primer trimestre del año. Entre diciembre y marzo se perdieron 70.100 ocupados de menos de 30 años, el peor dato desde 2014. Este es un indicador a vigilar, porque podría mostrar que la subida del SMI dificulta la incorporación de los jóvenes al mercado laboral.

En definitiva, los datos de la EPA descartan que el SMI produjera una oleada de despidos. Ahora bien, a partir de aquí, la subida del salario mínimo podría entorpecer la recuperación precisamente entre los grupos más desfavorecidos, que son a los que se intenta ayudar con esta medida.

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