¿Créditos? No, gracias: las familias no pueden endeudarse pese al dinero barato
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¿Créditos? No, gracias: las familias no pueden endeudarse pese al dinero barato

La política de tipos de interés cero no logra uno de sus objetivos: facilitar los préstamos. Razones estructurales explican que no crezca el crédito mientras aumentan los depósitos

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¿Créditos? No, gracias: las familias no pueden endeudarse pese al dinero barato

Un viejo axioma atribuido a Keynes sostiene que es posible llevar el caballo al abrevadero a beber agua, pero no se le puede obligar a que lo haga. El sabio de Cambridge se refería a los estímulos económicos, en particular a la rebaja de los tipos de interés, que, al menos en teoría, debe propiciar el crecimiento económico por el aumento de la inversión y del consumo.

¿Está sucediendo eso? En absoluto. Keynes tenía razón. Lo acaba de poner de manifiesto el Banco de España, que estima que al acabar el tercer trimestre del año pasado, y respecto del mismo periodo del año anterior, la financiación nueva captada por los hogares “fue nula”.

Foto: El economista jefe del Grupo BBVA, Jorge Sicilia. (Efe)

En el caso de las empresas, la financiación nueva apenas representa el 0,8% del producto interior bruto (PIB), muy por debajo de lo que cabría esperar, habida cuenta de la política monetaria del BCE, que ha apostado por tipos de interés cero para impulsar el crecimiento. El único segmento que sigue endeudándose de una forma significativa es el sector público. En concreto, en una cantidad equivalente al 2,9% del PIB. O lo que es lo mismo: 36.116 millones de euros en los últimos 12 meses.

Los datos del banco central muestran que al acabar el tercer trimestre de 2019, el total de los préstamos a los hogares equivalía a 708.499 millones de euros, ligeramente por debajo de los 711.306 millones de un año antes, pero si se compara con una década atrás, el resultado es elocuente. Desde 2011, el endeudamiento de las familias se ha reducido en nada menos que 169.375 millones de euros.

El proceso de desapalancamiento de los hogares era lógico, y es una buena noticia, a la vista de su elevado endeudamiento, acumulado de forma recurrente durante los años anteriores de expansión económica. Lo significativo ahora, sin embargo, es que ese proceso continúa pese a la mejora del contexto económico y a la política monetaria ultraexpansiva del BCE, lo que sugiere que hay problemas de fondo que impiden que funcione con eficacia la estrategia monetaria.

Márgenes financieros

Aunque la transmisión de la política del BCE está funcionando (el banco central presta a las entidades de crédito y estas están hoy en condiciones de trasladarlo a sus clientes, aunque sea con un margen de intermediación más reducido), la liquidez que sale al mercado (el agua del abrevadero) no sacia la sed. De hecho, el proceso de desapalancamiento ha sido tan intenso que la deuda de los hogares ya representa solo el 57% del PIB (casi la mitad que el sector público), ya por debajo de la media de la eurozona.

Foto: El peso del gasto público cae al 41,3% del PIB con la menor partida de sanidad desde 2007

Las causas de esta evolución tienen que ver, principalmente, con razones coyunturales vinculadas a la ralentización de la actividad económica, pero, sobre todo, con argumentos de naturaleza estructural. En particular, debido a fenómenos como el envejecimiento, los bajos salarios, la inestabilidad laboral o, incluso, razones sociológicas vinculadas a nuevos comportamiento menos proclives al endeudamiento. Por ejemplo, a la hora de adquirir los jóvenes un automóvil en favor del coche compartido.

A esto hay que añadir la caída en el peso relativo de los hogares jóvenes respecto del conjunto de la población. Precisamente, el sector más propenso al endeudamiento en caso de que se dieran las circunstancias adecuadas. En concreto, el peso de los menores de 35 años ha pasado del 8,9% a finales de 2014 al 7,6% a finales de 2017.

Hogares propietarios

Hay que tener en cuenta que el 63,7% de la deuda de los hogares está ligado a la compra de la vivienda principal, como revela la última 'Encuesta financiera de las familias', elaborada por el Banco de España. Es decir, que el menor crédito (por causas objetivas o condicionantes subjetivos) ha hecho que entre 2014 y 2017 el porcentaje de hogares propietarios de su vivienda principal se haya reducido desde el 80,4% hasta el 75,9%, con una caída más intensa entre los hogares con el cabeza de familia menor de 35 años. En este caso, la caída es de 8,3 puntos porcentuales. Y menos propietarios, lógicamente, suponen menor demanda de préstamos por parte de los hogares.

Por el contrario, lo que crece más es el crédito al consumo. Un dato lo acredita. Desde finales de 2014, ha aumentado de forma significativa el porcentaje de hogares con préstamos personales, al pasar del 17,5% al 22,6% para el conjunto de los hogares, con incrementos generalizados para todos los grupos, en particular, en los hogares cuyo cabeza de familia es menor de 35 años.

Foto: Alarma en el crédito al consumo: la morosidad alcanza máximos de cinco años

Este proceso de desendeudamiento ha hecho que en la actualidad el 26,2% de los hogares tenga pagos hipotecarios pendientes, y con una clara tendencia a la baja. Por el contrario, y en coherencia con esa evolución, el efectivo y los depósitos en manos de los hogares siguen creciendo, hasta los 902.384 millones de euros en el tercer trimestre de 2018. Es decir, un 73% del PIB.

Detrás de este aumento del efectivo se encuentran factores como la política de tipos de interés cero, que puede estar desanimando la inversión debido a su baja rentabilidad, pero también el hecho de que cada vez son más las familias que han amortizado su préstamo más importante destinado a la adquisición de una vivienda, lo que les permite tener excedentes. En concreto, según el Banco de España, el porcentaje de familias que destinaban más del 40% de su renta bruta al pago de sus deudas ha caído en 2,1 puntos entre 2014 y 2017, mientras que en el caso de las familias cuya deuda superaba en más de tres veces sus ingresos brutos anuales, el descenso ha sido equivalente a 4,4 puntos.

Es decir, un segmento cada vez más importante de la población (los mayores con vivienda en propiedad ya amortizada) tiene capacidad de ahorro, mientras que otro (los menores de 35 años) no está en condiciones de solicitar con éxito un crédito.

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