Mejora en 0,4 puntos respecto a septiembre

La recaudación del Estado se dispara un 9% y permite reducir el déficit hasta el 0,69%

El IRPF tira de los ingresos con un incremento del 11,3% hasta octubre. El Estado consiguió un superávit primario de 13.413 millones en los 10 primeros meses del año, un 56% más

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

La demanda interna ha sido el motor de la economía en los últimos meses. La inversión empresarial y el consumo de los hogares han sostenido el ritmo del PIB en un contexto internacional adverso. Los datos de recaudación dan buena muestra del buen ritmo de la demanda interna, con un fuerte crecimiento de los ingresos del Estado en octubre. Según los datos de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), los ingresos del Estado se dispararon un 9% hasta octubre respecto al mismo periodo del año anterior. Un fuerte crecimiento que se sostiene sobre el aumento de la recaudación de impuestos y los dividendos generados por los organimos del Estado (Banco de España, Loterías y Enaire) y que permitió financiar el aumento del gasto público aprobado en los Presupuestos Generales del Estado de 2018.

El incremento de los salarios y de los beneficios empresariales, evidenciado en el IRPF y el impuesto sobre sociedades, han permitido este fuerte avance de la recaudación que ha llevado al déficit hasta el 0,69% del PIB, esto es, cuatro décimas menos que en septiembre (todos los datos en contabilidad nacional). Esto significa que el déficit del Estado se ha reducido un 36,8%, hasta 8.384 millones de euros. Al mismo tiempo, el Estado logró un superávit primario (antes del pago de los intereses de la deuda) de 13.413 millones, nada menos que un 56% más que en el mismo periodo del año anterior.

El inesperado ritmo de la recaudación en la recta final del año gracias a la fortaleza de la demanda interna es lo que está permitiendo reducir el déficit a un ritmo acelerado. El incremento de los salarios ha elevado las retenciones del IRPF, cuya recaudación se ha disparado un 11,3% en este periodo. Por su parte, la recaudación del impuesto sobre sociedades crece nada menos que un 15,1%, hasta 29.713 millones de euros, tras el ingreso del segundo pago a cuenta. La IGAE explica que este fuerte incremento se debe básicamente a la aportación de cinco grandes grupos empresariales, el resto de empresas ingresan un 4% más.

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También el Estado logró importantes dividendos gracias a sus organismos dependientes. En total, las rentas de la propiedad alcanzaron los 5.095 millones de euros, un 75% más que en el mismo periodo del año anterior. La mayor aportación corrió a cargo del Banco de España, que generó unos dividendos de 942 millones, seguido de Loterías, que generó 622 millones (en parte por un dividendo a cuenta de los resultados de 2018), y Enaire, que pagó 582 millones de euros.

El inesperado ritmo de la recaudación es lo que permite reducir el déficit del Estado sin que sea necesario reducir el gasto

Tal fuerte incremento de los ingresos permitió reducir el déficit sin que el Estado esté haciendo ningún esfuerzo por recortar el gasto. Al contrario, en los 10 primeros meses del año, el gasto del Estado aumentó un 5,4%. Las transferencias a otras administraciones públicas aumentaron un 4,9% como consecuencia de la liquidación del año 2016 y los pagos a cuenta de 2018, además de la financiación extraordinaria a la Seguridad Social aprobada en los Presupuestos. También destaca el incremento de la inversión (formación bruta de capital fijo), que se incrementó un 50%, hasta los 5.170 millones de euros. Este crecimiento del 5% en el gasto no financiero contrasta con la caída del 4% que experimentaba en el mismo periodo de 2017, lo que muestra hasta qué punto este año el Estado está realizando una política expansiva.

Eso sí, España pierde una oportunidad histórica de reducir el déficit público sin necesidad de realizar un ajuste fiscal, bastaría una política neutra para que el país consiguiese una importante rebaja del desfase estructural.

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También los números de la Seguridad Social mejoran este año, a pesar de la subida de las pensiones. Lo hacen gracias al incremento de las cotizaciones sociales y a la transferencia del Estado aprobada en los PGE. En concreto, el déficit de la Seguridad Social se situó en 5.282 millones de euros, equivalente al 0,44% del PIB. Los ingresos por cotizaciones sociales se dispararon nada menos que un 5,41% hasta octubre, y las transferencias corrientes recibidas aumentaron un 12,74% gracias a esta financiación extra del Estado. Este crecimiento de los ingresos permitió financiar el aumento del gasto del 4,84%, generado principalmente por la subida de las pensiones.

¿Camino del cumplimiento?

La Agencia Tributaria también ha publicado los datos de la evolución del déficit de las administraciones públicas (sin corporaciones locales) hasta septiembre, esto es, los tres primeros trimestres del año. En este periodo, el déficit alcanzó el 1,53% del PIB, lo que supone 0,51 puntos menos que en el mismo periodo del año anterior. A este déficit habrá que descontar el superávit de los ayuntamientos, que este año estará en el entorno del 0,5% del PIB. Esto significa que a falta de un trimestre para el cierre del año, el margen con el que cuentan las administraciones públicas para lograr el objetivo de déficit del 2,7% del PIB es holgado. También es importante tener en cuenta que en la recta final del año se acumulan muchos gastos, especialmente en las comunidades autónomas y en la Seguridad Social (con el pago de la extra de diciembre).

Las comunidades autónomas tuvieron el mejor desempeño de todas las administraciones, ya que aumentaron su superávit en 1.554 millones de euros, esto es, lo multiplicaron por cuatro. Todo gracias al fuerte crecimiento de sus ingresos, que avanzaron un 5,5% en este periodo gracias a la mayor recaudación y las transferencias del sistema de financiación. Sin embargo, sus gastos también subieron con fuerza: un 4,3% más. La remuneración de asalariados, con un incremento del 3%, y las transferencias sociales en especie, que avanzaron otro 3%, tiraron del gasto público en estos meses.

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De todas las regiones, hay tres en riesgo de incumplimiento del objetivo de déficit, que es del 0,4% del PIB. Son Castilla-La Mancha, Murcia y Comunidad Valenciana, con un desfase presupuestario que superó el 0,3% de su PIB hasta septiembre. Por el contrario, Canarias y País Vasco van camino de lograr un importante superávit gracias a la mejora de la financiación que pactaron con el Gobierno del PP a cambio de aprobar sus Presupuestos.

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