Confía en cambiarla a lo largo del año

El Gobierno impondrá su senda de déficit (1,8%) aunque no haya Presupuestos en 2019

El Ejecutivo ya trabaja en un escenario de prórroga presupuestaria. Gobernará con decretos y seguirá reduciendo el déficit público, aunque no se compromete con la senda aprobada

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (Reuters)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (Reuters)

Aunque en público se resista a desistir de sus Presupuestos, el Gobierno comienza a trabajar con un escenario de prórroga de las cuentas públicas de Mariano Rajoy para 2019. Moncloa reconoce que no cuenta con los apoyos suficientes en el Congreso para sacar adelante la ley más importante del año y ya ha empezado a planificar el próximo ejercicio con un Gobierno apoyado en decretos. Eso sí, aunque no haya Presupuestos Generales del Estado, el Ejecutivo de Pedro Sánchez mantiene su compromiso con la senda de reducción del déficit.

Los ministerios de Economía y Hacienda confirman que el Gobierno no renunciará a los compromisos adquiridos con la Comisión Europea incluso aunque no consiga aprobar las cuentas de 2019. Así se lo ha trasladado el Ejecutivo a la Comisión Europea para evitar una sensación de descontrol económico por la debilidad del PSOE en el Congreso. El Ejecutivo garantiza que la falta de Presupuestos no conllevará una dejación de funciones por su parte, sino todo lo contrario, gobernará por decreto para cumplir sus compromisos.

Las previsiones de las distintas casas de análisis y entidades públicas muestran claramente que España no conseguirá cumplir su objetivo de déficit de 2019 solo con el ciclo económico. Es normal que sea así, ya que en 2018 España tendrá un déficit en el entorno del 2,7%-2,8% del PIB y tendrá que reducirlo hasta el 1,8%. Esto significa un ajuste de un punto del PIB, superior a 10.000 millones de euros.

Lo que no hace el Gobierno es comprometerse con la senda de déficit de Rajoy, que es la que está aprobada actualmente en el Parlamento. Para alcanzar ese objetivo, sería necesario realizar un ajuste superior a los 15.000 millones de euros, una cifra muy elevada para un solo año que provocaría un fuerte frenazo de la economía. Si finalmente no hay Presupuestos, se comprometerá con su senda de déficit y tratará de aprobarla a lo largo del año. Para ello, necesita modificar la Ley de Estabilidad, que está ya en tramitación, para quitarle al Senado el poder de veto de los objetivos de estabilidad. Posteriormente, llevaría una nueva senda al Congreso.

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El objetivo del 1,8% sí es factible, aunque no deja de ser exigente. Por muy bien que vaya la recaudación gracias al ciclo económico, el Gobierno estará obligado a realizar un ajuste estructural por la vía de los ingresos para cumplir el objetivo, esto es, subida de impuestos. Y más si se tiene en cuenta que en 2019 habrá nuevas políticas de gasto, como son la subida de las pensiones y del salario de los funcionarios, el nuevo gasto sanitario o la contratación de nuevos trabajadores públicos.

Para cumplir la senda de déficit de Rajoy, tendría que aprobar un ajuste de 15.000 millones en 2019, lo que pondría en riesgo el crecimiento

El propio Gobierno estimaba en su plan presupuestario que el déficit público a políticas constantes bajaría hasta el 2,2% del PIB, esto es, cuatro décimas por encima del objetivo. De ahí que sean necesarios nuevos ingresos para cumplir el compromiso.

Por el momento, ya hay tres medidas en marcha que incrementarán la recaudación en 2019 y hay otras planeadas que ayudarán a ajustar el déficit presupuestario. El Consejo de Ministros ya ha aprobado tres anteproyectos de ley para elevar la recaudación que se tramitarán con independencia de los Presupuestos. Dos de ellos son nuevos impuestos: el de servicios digitales (tasa Google) y el de transacciones financieras, que no pueden incluirse en la Ley de Presupuestos, sino que tienen que tramitarse como una ley propia. El tercero es el que incluye todas las nuevas medidas de lucha contra el fraude fiscal.

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Solo con esos tres proyectos de ley el Gobierno prevé recaudar casi 1.800 millones de euros. Una previsión que tanto la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) como la Comisión Europea han considerado sobrevalorada, pero que servirá para mejorar el saldo de las cuentas públicas en 2019.

Persisten dudas sobre cuándo se aprobarán las medidas acordadas, la efectividad recaudatoria de algunas ellas y su impacto económico

El Gobierno también prevé aprobar por real decreto la subida del salario mínimo interprofesional y de las bases de cotización a la Seguridad Social que están ligadas al SMI. Este incremento permitirá también una importante subida de ingresos estructurales, lo que también contribuirá a ajustar el déficit en 2019.

Todas estas medidas todavía no se han aprobado, de modo que el Gobierno todavía tiene trabajo por delante para asegurar que en 2019 puede reducir el déficit en un punto completo del PIB. “Persisten dudas sobre cuándo se aprobarán las medidas acordadas, la efectividad recaudatoria de algunas ellas y el impacto que puedan tener sobre la actividad económica”, advierte BBVA Research en su último 'Observatorio fiscal'.

¿En la buena dirección?

El Gobierno ha presumido en los últimos días de reducción del déficit público. El ajuste este año será de tres o cuatro décimas del PIB, desde el 3,1% de 2017 hasta el entorno del 2,7%-2,8%. Si bien asume que este ritmo es insuficiente, considera que va en la buena dirección. No obstante, un análisis crítico del saldo presupuestario muestra que los números no son tan positivos.

Si bien es cierto que el déficit nominal se va reduciendo, el déficit estructural experimentará este año una fuerte subida. Esto significa que todo el ajuste es cíclico y el agujero de las cuentas públicas sigue estando ahí, aunque quede maquillado por el crecimiento y la inflación. BBVA Research estima que el déficit estructural primario se incrementará este año en nada menos que seis décimas del PIB (unos 7.000 millones de euros).

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Esta subida es la consecuencia de los Presupuestos expansivos de Mariano Rajoy, que provocaron una reducción de los ingresos estructurales y un aumento de los gastos. “En ausencia de medidas estructurales, la recuperación de los ingresos estaría siendo fundamentalmente cíclica”, explica BBVA Research. La mala técnica presupuestaria del anterior Gobierno fue tal que la enmienda del PNV para subir las pensiones un 1,6% no tenía respaldo presupuestario en las cuentas.

El resultado es una desviación del déficit público que se irá hasta el 2,7%-2,8% al cierre del ejercicio, esto es, un desfase de más de 6.000 millones respecto al objetivo inicial. Como consecuencia, España será el país de la eurozona con más déficit público en 2018, por delante de Portugal, Grecia o Italia.

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