Quiere que el PP los apruebe en el Senado

¿Por qué Sánchez quiere gobernar con los Presupuestos de Rajoy?

El secretario general del PSOE aseguró que estos PGE son “coherentes con los recortes, la desigualdad y la precariedad”, pero asumirlos es la opción menos mala que le queda

Foto: El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la moción de censura. (EFE)
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la moción de censura. (EFE)

“Estos Presupuestos son ideológicos, no sociales. Estamos ante el intento de consolidar un Estado social mínimo, ‘low cost”. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, fue uno de los líderes políticos más duros contra los Presupuestos Generales del Estado (PGE) del Gobierno; sin embargo, ahora quiere que sean ‘sus cuentas públicas’. Sánchez pretende que el Partido Popular utilice su mayoría absoluta para aprobar los PGE sin enmiendas y, así, tenerlos listos en un par de semanas. Y que lo haga olvidando la moción de censura que podría desalojar a los populares de Moncloa.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tachó a Sánchez de incoherente por este cambio de opinión. Sin embargo, lejos de ser un cambio de opinión, es la forma de Sánchez de adaptarse a un escenario muy complicado que se abrirá si prospera la moción de censura. Primero, porque tiene que conseguir que finalmente la mayoría del Congreso vote a su favor. Y, segundo, porque después tendrá muy difícil sacar adelante cualquier ley con solo 84 diputados. Pero no conviene confundir, estos no son los Presupuestos de Sánchez, son los menos malos.

“Este no es nuestro Presupuesto, pero no lo vamos a retirar por responsabilidad de Estado”, afirmó Sánchez durante su intervención inicial en el pleno. Es complicado comprender por qué es responsabilidad de Estado mantener unos Presupuestos de otro Gobierno, pero no es tan complicado entender que el movimiento de Sánchez es pura supervivencia política. La máxima de Darwin de adaptarse para sobrevivir.

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A estas alturas del año, Sánchez tenía que elegir entre gobernar con los Presupuestos de Rajoy o mantener la prórroga actual. Ya no hay tiempo para elaborar y tramitar unas nuevas cuentas públicas. Ante la disyuntiva, sin duda son mejores los Presupuestos actualizados. Estas cuentas contienen las nuevas entregas a cuenta que recibirán las comunidades autónomas, como indicó Sánchez para justificar su decisión. Es cierto, pero esa entrega a cuenta no es lo más importante.

Estos Presupuestos son ideológicos, no sociales. Estamos ante el intento de consolidar un Estado social mínimo, ‘low cost'

El PP elaboró estos Presupuestos para seducir al PNV. Esto significa que, si Sánchez quería ganarse el apoyo de los nacionalistas vascos, no podía bajar su oferta. La puesta en marcha de las cuentas públicas permitirá incrementar la inversión estatal en el País Vasco un 33% para acelerar la Y vasca y el resto de infraestructuras de la comunidad. Sin duda, el PNV hubiese tenido mucho más complicado apoyar a Sánchez sin asegurarse primero todos los beneficios de las cuentas públicas.

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Los puntos más valiosos para el PSOE de los nuevos Presupuestos son la subida de las pensiones y el acuerdo para el empleo público. Estos dos puntos son un avance importante para estos dos colectivos, y Sánchez lo sabe. Sin los PGE, los socialistas tendrían que buscar los apoyos para sacar adelante esas dos medidas, pero su minoría en el Congreso no augura un final feliz.

Los sindicatos de los funcionarios ya han anunciado que, gobierne quien gobierne, exigirán que se cumpla el acuerdo de empleo alcanzado con el Gobierno. Tanto el de este año como el de 2017. Los Presupuestos Generales para 2018 ya contemplan su aplicación, por lo que tumbarlos provocaría un enfrentamiento con los sindicatos. Y eso es lo último que quiere Sánchez. Al contrario, su intención es “impulsar el diálogo con los agentes sociales”, explicó en el Congreso.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tras participar en el debate de la moción de censura. (Dani Gago)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tras participar en el debate de la moción de censura. (Dani Gago)

El problema es la estabilidad

El verdadero problema que puede tener Pedro Sánchez con los Presupuestos de Rajoy es el desequilibrio que incluyen. Todos los organismos y casas de análisis, desde la Comisión Europea hasta la AIReF pasando por la banca de inversión, han asegurado que estas cuentas públicas no conseguirán cumplir con el objetivo de déficit. Esto es un problema para Sánchez, ya que la Comisión pedirá ajustes a partir del verano para asegurar que el desfase presupuestario cae hasta el 2,2% del PIB.

En ese caso, el líder de los socialistas tendría que asumir la tarea de realizar ajustes para cumplir con las exigencias de Bruselas. No es la primera vez que el PSOE pasa por esta situación: el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ya tuvo que pasar por ese mal trago. Y su partido sigue pagando las consecuencias una década después.

Sánchez hereda unos PGE que no cumplen el objetivo de déficit, por lo que Bruselas podría exigir ajustes antes de que acabe el año

La Comisión Europea ha sido clara con el Gobierno de Rajoy: sus Presupuestos elevan el déficit estructural del país hasta el 3,3% del PIB, por lo que es muy probable que exijan un esfuerzo en la recta final del año. En ese momento, será complicado enmendar las cuentas con una subida de impuestos, por lo que corre el riesgo de tener que tirar de recortes para cumplir con Bruselas. Pero esa sería la herencia de Rajoy.

¿Qué pasa ahora con los Presupuestos?

Si finalmente prospera la moción de censura, Pedro Sánchez será el nuevo presidente de España. A partir de ese momento, se pone en marcha el proceso para formar Gobierno, pero la tramitación legislativa en las Cámaras no se ve alterada. El líder socialista tendría que tomar posesión, nombrar a sus ministros y al resto de altos cargos, y así comenzaría su etapa de presidente.

Este proceso no tumba los Presupuestos Generales del Estado, que siguen su tramitación parlamentaria en el Senado. Los parlamentarios seguirán siendo los mismos y continuarán su actividad como hasta ahora. El Partido Popular cuenta con mayoría en la Cámara Alta, por lo que podría seguir con la tramitación de las cuentas públicas y tenerlas listas en apenas medio mes. Eso sí, la clave pasa por conocer si Rajoy aceptará dejarle las cuentas públicas ‘en bandeja’ a Sánchez o si optará por boicotear el inicio de legislatura del nuevo presidente tumbando sus propios PGE. Sería una escena nunca antes vista, pero tampoco se había visto antes una moción de censura que triunfe.

A partir de ese momento, Sánchez intentará poner en marcha la tramitación de los Presupuestos de 2019. El primer paso es la aprobación del techo de gasto y el reparto de los objetivos de estabilidad de las diferentes administraciones públicas en el Congreso. Ese será el primer gran reto de Sánchez para demostrar que su legislatura no nace muerta.

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