La revalorización se limita al 1,6%

El acuerdo PP-PNV para subir las pensiones ya no garantiza el poder adquisitivo

El Gobierno se negó a revalorizar las pensiones con el IPC y limitó la subida al 1,6%. El IPC está ya en el 2% y amenaza con seguir subiendo en los próximos meses

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dialoga con el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dialoga con el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban. (EFE)

Cuando el PNV anunció que apoyaría los Presupuestos del Gobierno, lo hizo presentándose como el ‘salvador’ de los pensionistas. El portavoz de su grupo parlamentario en el Congreso, Aitor Esteban, se colgó todas las medallas: “Algunos partidos tienen votos en sí mismos como para generar mayorías, pero ha tenido que ser un pequeño partido quien haya conseguido subir las pensiones con el IPC”. Es cierto que su partido logró la revalorización de las pensiones, pero Esteban mentía en su frase. La subida de las pensiones que está contemplada en los Presupuestos Generales del Estado es del 1,6%, pero no se vincula al IPC.

En otras palabras, si finalmente se aprueban los PGE de 2018, las pensiones subirán un 1,6% (salvo en el caso de las pensiones más bajas y las de viudedad) con independencia del IPC. Hasta hace un mes, este incremento parecía razonable para cubrir la inflación y, por tanto, evitando pérdidas de poder adquisitivo para los pensionistas. Sin embargo, el repunte del petróleo y el desplome del euro han elevado el IPC hasta el 2%, lo que amenaza el poder adquisitivo de los pensionistas.

Nadie esperaba una aceleración tan fuerte de la inflación, pero que sea inesperado no quiere decir que no pueda ocurrir. Las principales casas de análisis estimaban que el IPC se quedaría en mayo en el entorno del 1,7%, y nadie esperaba una subida por encima del 1,8%. Sin embargo, el dato adelantado del INE es claro y muestra que la inflación ha escalado ya hasta el 2%.

Bastará con que el IPC se mantenga en el 2% hasta el final del año para que la media anual resulte por encima del 1,6%. En ese caso, los pensionistas perderán poder adquisitivo sin remedio. PP y PNV fueron muy claros en su enmienda para subir las pensiones: el incremento se ceñirá al 1,6% tanto este año como el próximo. Un dato que podría quedarse corto y provocar pérdidas de poder adquisitivo. Por ejemplo, si el IPC se mantiene en el 2,1% durante el resto del año, la inflación media del año será superior al 1,7%, lo que supone más de una décima de pérdida de capacidad de compra.

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El PSOE presentó una enmienda a los Presupuestos Generales del Estado para evitar la pérdida de poder adquisitivo a la que se arriesgaban los pensionistas, pero fue rechazada por el Gobierno. En concreto, los socialistas proponían que si el IPC acumulado desde noviembre de 2017 superaba ese 1,6%, se actualizasen las pensiones con carácter retroactivo al 1 de enero para evitar la pérdida de poder adquisitivo. El ajuste se establecería a través de una paga única a pagar antes del 1 de abril del año siguiente.

De esta forma, el PSOE pedía recuperar la fórmula tradicional por la cual se han revalorizado las pensiones con el IPC. Sin embargo, su enmienda fue rechazada, con el objetivo de minimizar el incremento del gasto en pensiones. Esto deja a los pensionistas bajo la amenaza de los precios, justo lo que el PNV dijo que había conseguido solucionar.

Efecto base

El IPC inició el año a la baja, cayendo hasta el 0,6% en enero en tasa interanual, esto es, medido con respecto al mismo mes del año anterior. Hacía más de un año que no se veía una inflación tan baja en España y fue, sin duda, una noticia muy positiva para los hogares. Sin embargo, esta caída tiene una explicación que sirve también para estimar cómo se pueden comportar los precios en los próximos meses, el ‘efecto base’.

Este concepto es sencillo: como el IPC compara los precios hoy con los de hace un año, la subida depende del nivel actual y también del punto en el que estaban hace un año. En el inicio de 2017, el IPC vivió un fuerte repunte como consecuencia de la subida de los precios de la energía, alcanzando el 3% en enero y febrero. Esta subida situó el punto de partida (base) muy alto, lo que ayudó a rebajar el cálculo del IPC en el inicio de este año hasta el 0,6%.

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A lo largo de 2017, los precios se fueron frenando, hasta acabar el año en el 1,1%. Esto hace que la base para el resto de 2018 sea baja y, por lo tanto, cualquier subida incrementará rápidamente el IPC. Una noticia que amenaza el poder adquisitivo de los pensionistas.

El efecto base también es importante en el caso del petróleo. En el inicio del año, la subida del crudo fue menor, porque ya había repuntado con fuerza un año antes (la base estaba ya alta). En concreto, el precio del barril de Brent (medido en euros) en enero de este año fue un 8% superior al de enero del año anterior. Sin embargo, a mediados de 2017, el precio del barril se relajó. De esta forma, la base estaba baja y esto ha permitido que la subida de las últimas semanas supere ya el 40% en tasa interanual.

Y en el caso de que los precios del petróleo se mantengan en los niveles actuales durante el resto del año, la subida interanual de junio, julio y agosto será superior al 50% y se mantendrá por encima del 30% hasta final de año. Con estos datos sobre la mesa, ¿quién se atreve a aventurar que el IPC no seguirá acelerando?

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