PARA APROVECHAR EL NUEVO CLIMA POLÍTICO

Sectores de CEOE quieren adelantar las elecciones: Garamendi será presidente

Las elecciones en CEOE se deben celebrar en diciembre. Pero sectores de la patronal reclaman en privado que se adelante el proceso para aprovechar el nuevo clima político

Foto: El presidente de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Antonio Garamendi, durante su intervención en un foro. (EFE)
El presidente de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Antonio Garamendi, durante su intervención en un foro. (EFE)

La elección de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno se ha colado como un obús en las elecciones a la presidencia de la CEOE. Aunque la junta directiva de la patronal todavía no ha convocado formalmente las elecciones —el plazo límite finaliza la tercera semana de diciembre—, el nuevo clima político alimenta la idea entre muchos dirigentes empresariales de que hay que adelantar los comicios.

En primer lugar, porque el nuevo tiempo político ha propiciado que se vaya a cerrar de forma inmediata el acuerdo sobre negociación colectiva, que permanecía encallado desde hace meses. Y, en segundo lugar, porque se pretende presentar el acuerdo como una especie de carta de buenas intenciones a Moncloa, que de esta manera puede capitalizar políticamente la paz social que supone un pacto de rentas que afecta a miles de convenios colectivos y millones de trabajadores.

Los estatutos de CEOE habilitan al presidente (artículo 19) a convocar elecciones anticipadas cuando así lo considere oportuno, siempre que cumpla los plazos previstos.

Es decir, el periodo electoral debe comenzar al menos 40 días antes de la votación en asamblea general. Se trata, por lo tanto, de una decisión personal de Rosell, quien, sin embargo, estaría interesado en culminar sus ocho años de mandato —no cabe legalmente una tercera reelección— con un acuerdo social que ha costado mucho sacar adelante.

Sería, por lo tanto, una especie de testamento político de alguien que ha dirigido la CEOE durante un periodo especialmente convulso. En particular, por la cuestión catalana. Fuentes de la actual dirección de la CEOE aseguraron a este periódico que “sería lo lógico” que Rosell adelantara las elecciones ante la evidencia de que “todo está cambiando y se ha inaugurado un nuevo ciclo político”.

Se descarta, sin embargo, que se vayan a producir presiones para que eso ocurra. Entre otras cosas, porque eso añadiría tensiones innecesarias en la organización a pocos meses de que se vaya a conocer el sustituto del actual presidente de CEOE. Por el momento, el presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, que ya compitió hace cuatro años con Rosell y perdió por un estrecho margen de votos, es el único candidato. Y todo indica, salvo sorpresas, que logrará su objetivo.

Un margen muy estrecho

En las últimas elecciones, Rosell fue reelegido presidente de la gran patronal por un margen muy pequeño. De los 660 votos emitidos, el vencedor logró 345 papeletas, mientras que el aspirante, Antonio Garamendi, obtuvo 312, lo que da idea de lo reñida que estuvo la votación. Los tres restantes fueron votos en blanco.

Algunas organizaciones territoriales muy relevantes, como las de Andalucía, Madrid y el País Vasco, ya se han decantado por Garamendi, según fuentes de su candidatura. Queda la incógnita de lo que hará la poderosa Foment del Treball Nacional, que siempre ha tenido una gran influencia sobre los empresarios españoles, ya desde los primeros tiempos de Carlos Ferrer Salat.

Josep Sánchez Llibre, en el Congreso, en una imagen de 2015. (EFE)
Josep Sánchez Llibre, en el Congreso, en una imagen de 2015. (EFE)

Su presidente, Joaquim Gay de Montellà, no puede presentarse a un nuevo mandato por razones estatutarias, y aunque el proceso electoral aún no ha comenzado formalmente, hay algunos nombres, como el del exdiputado democristiano Josep Sánchez Llibre, vicepresidente de Conservas Dani, que han mostrado su interés por la elección. Sánchez Llibre, ahora trabajando para CEOE como enlace ante el parlamento, estaría bien visto por Garamendi, e incluso por Rosell.

Garamendi destaca el carácter transversal y no rupturista de su candidatura, a medio camino entre los más ‘nacionalistas’ y los más ‘españolistas’. Esta opción, en todo caso, tendría que enfrentarse a sectores del empresariado más soberanistas que desde hace años quieren asaltar la patronal catalana en el marco del proyecto de construcción nacional.

Las elecciones en Foment se celebrarán, probablemente, antes de las de CEOE, de ahí la importancia de la identidad de los posibles candidatos. Por el momento, se da como seguro que Rosell volverá a Barcelona tras su periplo madrileño, y casi con toda probabilidad a presidir la nueva fundación que ha puesto en marcha la patronal catalana, y que tendrá una cierta influencia sobre la vida política y empresarial de Cataluña.

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