Temor por un "otoño caliente"

Grandes empresas piden a la CEOE que acepte subir los salarios por la 'paz social'

Dentro de la patronal surgen algunas voces que piden un acuerdo con los sindicatos para calmar la tensión creciente entre los trabajadores

Foto: El presidente de la CEOE, Juan Rosell, en la presentación del libro 'Hacer Europa y no la guerra'. (EFE)
El presidente de la CEOE, Juan Rosell, en la presentación del libro 'Hacer Europa y no la guerra'. (EFE)

En 2018 España vivirá su quinto año consecutivo de crecimiento económico, que ha permitido al país recuperar los niveles de renta previos a la crisis. Para lograrlo, la sociedad ha realizado fuertes sacrificios, tanto por el aumento del paro como por la devaluación salarial que ha vivido el país para purgar los excesos del pasado. Ahora, en el quinto año de la recuperación, los trabajadores ya no tienen miedo a perder su trabajo, temen más que sus condiciones laborales sigan estancadas en los niveles de crisis y no mejoren.

El fracaso de la negociación colectiva entre los sindicatos y la patronal en julio encendió la mecha. “Este otoño será de movilizaciones”, advirtió Carlos Bravo, secretario de Políticas Públicas y Protección Social de CCOO. “Estamos estudiando la convocatoria de una amplia campaña de información y movilización en defensa del salario, el empleo de calidad y la protección social”, explicaron los sindicatos entonces.

Es cierto que los sindicatos han perdido poder de convocatoria durante la crisis, pero estas advertencias son vistas con preocupación desde algunas grandes empresas. Es cierto que su poder de movilización se ha reducido, pero también es cierto que ahora los trabajadores ya no tienen tanto miedo a perder su puesto de trabajo. ¿Qué ocurriría si los asalariados responden de forma masiva a una llamada de los sindicatos?

Esta pregunta se repite cada vez más en los círculos empresariales. En uno de los últimos desayunos informales organizados por la CEOE, surgieron varias voces que pidieron un esfuerzo al sector empresarial para alcanzar un gran acuerdo salarial con los trabajadores que evite un repunte de la conflictividad laboral. Casos como el de Eulen, Aena o la estiba han alertado a las grandes empresas, que prefieren “pagar el precio de la paz social”.

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Fuentes que estuvieron en ese evento de la patronal explican que fueron directivos y empresarios de grandes empresas quienes alzaron la voz para reclamar un esfuerzo de mejora salarial antes de que estalle el conflicto. “No hubo nadie que les replicara”, explican, “lentamente va calando la idea de que la mejor solución es lograr un pacto, aunque exija un sacrificio para las empresas”.

Estamos estudiando la convocatoria de movilizaciones en defensa del salario, el empleo de calidad y la protección social

Nadie se opuso a esta demanda, pero la defensa de un gran acuerdo para renovar el pacto social todavía no ha llegado a la junta directiva de la CEOE. “El foro para discutir la posición de la CEOE no es un desayuno informal, sino la comisión ejecutiva, y ahí nadie ha pedido que la propuesta a nivel nacional incluya un mayor avance de los salarios”, explican estas mismas fuentes.

La patronal considera que su oferta en la mesa de negociación colectiva para 2017 ya era ambiciosa y exigía un importante esfuerzo a las empresas. La última propuesta, con la que se rompieron las negociaciones en julio, incluía un avance de los salarios para 2017 de entre el 1,2% y el 2%, además de un variable ligado a la productividad. Una banda salarial que hubiese permitido a los asalariados conseguir ganancias de poder adquisitivo, ya que la inflación media en el conjunto del año se situará en el entorno del 1,5%, con un recorrido a la baja en la segunda mitad del año.

Lentamente va calando la idea de que la mejor solución es lograr un pacto, aunque exija un sacrificio para las empresas

Esta oferta no fue suficiente para los sindicatos, que reclamaban un alza salarial en una horquilla entre el 1,8% y el 3%, incluyendo una cláusula de revisión ligada a la inflación. Para la patronal, esta exigencia de los sindicatos no era realista, ya que la inflación media anual estaría por debajo de la parte baja de la banda de subida salarial que exigían. Además, la indexación al IPC supondría retroalimentar las tensiones inflacionistas que se vivieron en el inicio del año. De hecho, la mayor parte de los convenios firmados a nivel sectorial y empresarial recogen subidas salariales en línea con la propuesta de la CEOE (del 1,5%) y sin cláusula de revisión por el IPC.

La heterogeneidad del mercado laboral

En la CEOE nadie duda de que las conversaciones del Acuerdo para la Negociación Colectiva de 2018 son más importantes que las de 2017. Un pacto para 2018 ayudaría a conseguir la 'paz social' que tanto ansían algunas grandes empresas. Sin embargo, no todos los sectores viven la misma situación económica, por lo que el esfuerzo que algunos piden no es igual para todos.

Hay algunos sectores en los que hay pleno empleo, o incluso es complicado encontrar profesionales cualificados, lo que automáticamente genera una inflación de salarios que deja en buena posición a los trabajadores. Para estas compañías, pedir un pacto salarial ambicioso es sencillo, ya que tendrán que cumplirlo para cubrir su demanda de mano de obra.

Sin embargo, hay otros sectores, como puede ser el de la construcción, en que la recuperación todavía es temprana y existe un elevado nivel de desempleo. En estos casos, las empresas pueden cubrir fácilmente sus vacantes sin necesidad de ofrecer una retribución elevada, por lo que prefieren continuar con la fase de moderación salarial. Esta heterogeneidad de las condiciones en el mercado laboral complica que exista una voz unánime dentro de la CEOE.

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El pasado lunes, se reunió la patronal con los sindicatos y la ministra de Empleo, Fátima Báñez, para retomar las negociaciones tras el verano. Fue el punto de partida para las conversaciones que se producirán durante las próximas semanas para intentar alcanzar un pacto salarial de cara a 2018. Por el momento, los sindicatos prefieren negociar antes que convocar movilizaciones, pero ya anunciaron que este sería un “otoño caliente”. El tono de las próximos encuentros de los agentes sociales será clave para la 'paz social'. Si las voces que piden un esfuerzo salarial se imponen en la CEOE, podrían ser unos meses mucho más tranquilos de lo esperado.

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