Recorta sus previsiones

El FMI augura que España se perderá el repunte económico global por Cataluña

El 'procés' es uno de los puntos negros en el Foro Económico de Davos. El FMI sube tres décimas su previsión de crecimiento para las economías desarrolladas, pero baja una a España

Foto: La directora gerente del FMI, Christine Lagarde (Efe)
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde (Efe)

Hace un año, ningún analista fue capaz de anticipar que el mundo desarrollado viviría un repunte económico como el que está experimentando. Mucho menos se hubiesen esperado que España se quedaría al margen después de los esfuerzos realizados para apuntalar su sector exterior. Sin embargo, hoy el FMI augura que España se perderá este repunte que vive Europa como consecuencia de la crisis política que vive con Cataluña.

El mundo vive actualmente sus mejores trimestres desde el estallido de la crisis económica en 2008, un optimismo que ha recogido el organismo en la actualización de sus Previsiones Económicas Globales (World Economic Outlook) que ha presentado hoy coincidiendo con la inauguración del Foro Económico de Davos. Por primera vez en más de una década, los líderes globales disfrutan de un crecimiento equilibrado y bien repartido por el mundo, lo que ha llevado al FMI a elevar sus estimaciones de PIB para los dos próximos años a casi todos los países. Uno de los pocos que se cae de esta lista es España como consecuencia de los “efectos de la incertidumbre política en la confianza y la demanda”, explica en su informe.

El organismo dirigido por Christine Lagarde ha rebajado en una décima su estimación de PIB para España en 2018 respecto a su previsión de octubre. Un recorte que contrasta con las tres décimas que ha dado al conjunto de la eurozona o las cuatro décimas de Estados Unidos. De todas las economías desarrolladas, es la única que ha sufrido una rebaja en su previsión para 2018. Esto no significa que el país vaya a dejar de crecer en 2018, sino que no podrá beneficiarse de este repunte del ciclo económico para acelerar su expansión. El FMI estima que España crecerá un 2,4% para 2018, siete décimas menos que en 2017. En 2019 seguirá frenando hasta el 2,1%, ya en línea con el resto de la eurozona.

Con esta rebaja, la estimación del FMI se sitúa ya en línea con la que realizó el Gobierno el pasado mes de octubre cuando envió a la Comisión Europea la prórroga presupuestaria. Esto significa que el FMI da poco margen al Gobierno a que suba su estimación de crecimiento en los próximos meses, como había anticipado el Gobierno.

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La economía española se ha volcado en el sector exterior durante la crisis, lo que ha permitido al país sumar cinco años de superávit por cuenta corriente. Un país tan expuesto al comercio mundial debería ser uno de los ganadores en el entorno económico actual, pero España no podrá emplear todo su potencial como consecuencia de la incertidumbre política, señala el Fondo. Esto no significa que España no vaya a aprovechar el buen momento del comercio mundial, sino que el tirón del sector exterior apenas compensará el impacto interno.

De todas las economías desarrolladas, España es la única que ha sufrido una rebaja en su previsión de crecimiento para 2018

El único país desarrollado que está en una situación similar a la de España es Reino Unido, y las causas son idénticas: la incertidumbre política derivada de un proceso de separación. El FMI ha mantenido sin cambios su previsión de PIB para el país en 2018 (en el 1,5%) y ha rebajado una décima el de 2019, también al 1,5%. De esta forma, la economía británica pasará a situarse en el vagón de cola de los países desarrollados, con un crecimiento en línea con el italiano o el japonés.

¡Hay que hacer reformas!

El FMI no duda en mostrar su optimismo por el buen momento que vive la economía global. “El repunte en el crecimiento ha estado ampliamente repartido, con sorpresas notables en Europa y Asia”, señala el organismo, que ha elevado en dos décimas su previsión de crecimiento global para los dos próximos años hasta el 3,9%. Es el “repunte económico global más extendido y sincronizado desde el año 2010”, remarca el Fondo. Una buena parte de esta revisión del crecimiento responde a la rebaja de impuestos aprobada por el presidente de EEUU, Donald Trump, que podría acelerar el PIB hasta 2022 a cambio de un crecimiento menor en el medio plazo, anticipa el Fondo.

Este crecimiento se produce en un escenario de calma en los mercados, incertidumbre política contenida y equilibrio financiero, lo que permite confiar en un crecimiento sostenido durante los dos próximos ejercicios. Las previsiones son tan positivas que el FMI señala este momento como una “oportunidad única” para que los países realicen las reformas estructurales que tanto necesitan para mantener su crecimiento potencial de largo plazo.

El Fondo da un tirón de orejas a los Gobiernos por su autocomplacencia y recuerda que todavía quedan muchos retos pendientes. El envejecimiento de la población obliga a adoptar medidas para elevar la productividad en el medio y largo plazo. Por su parte, la abultada deuda pública de los países debería responderse con una política fiscal responsable y medidas que aumenten la resiliencia de la economía, señala el organismo.

El repunte en el crecimiento ha estado ampliamente repartido, con sorpresas notables en Europa y Asia

En España la crisis en Cataluña y la fragmentación política han bloqueado cualquier avance político y todas las reformas estructurales se han quedado congeladas esperando a tiempos mejores. Hasta tal punto llega la parálisis que ni siquiera se han aprobado los Presupuestos Generales del Estado para 2018. El FMI advierte que no habrá una situación económica tan buena como la actual para realizar reformas estructurales, pero la prioridad política en España está muy lejos de las reformas.

El organismo recomienda a los países desarrollados que realicen un esfuerzo para elevar la inversión pública con el fin de elevar el crecimiento potencial. También recomienda reformar el mercado laboral para aumentar la tasa de participación. Por último, pide que la consolidación fiscal no vaya en contra de la inversión en educación, sanidad y protección a las capas sociales más vulnerables, “incluidas aquellas que puedan estar afectadas negativamente por transformaciones estructurales”.

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