Gaspart: “Tengo una botella de champán para celebrar la renovación de Messi”
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Expresidente del Barça

Gaspart: “Tengo una botella de champán para celebrar la renovación de Messi”

Fue la mano derecha de Josep Luis Núñez en el Barça durante los 22 años de la presidencia de éste. Aunque nunca tuvo la intención de ser presidente, ostentó el cargo tres años

placeholder Foto: Joan Gaspart, en su despacho en el centro de Barcelona. (David Brunat)
Joan Gaspart, en su despacho en el centro de Barcelona. (David Brunat)

Uno de los sueños de Joan Gaspart (Barcelona, 1944) era convertirse en directivo del Barcelona. Y lo logró en 1978. Eran las primeras elecciones democráticas del club y concurrió en la candidatura de Josep Luis Núñez, el presidente más longevo de la historia del club (1978-2000). Fue vicepresidente durante esos 22 años, hasta que se presentó a las elecciones del 2000. Él nunca quiso, pero lo hizo “por vanidad y por ego”. Como mandamás del Barça aguantó sólo tres años, hasta 2003. “Estaba haciendo sufrir a los socios y me marché”, asegura Gaspart.

En tiempos en los que no había directos deportivos, ‘merchandising’, ni tantos intermediarios, Gaspart era el responsable de los fichajes. Siempre encarnó uno de los roles protagonistas en las negociaciones para adquirir a las estrellas que llegaron al Barça: Maradona, Romario, Ronaldo… En esas reuniones se ganó la fama de duro negociador. “Un intermediario me dijo que prefería que le sacaran siete muelas antes que negociar de nuevo conmigo”.

Gaspart hizo de todo para el club. Tuvo que montarse en una tanqueta para llegar al avión cuando fue a Argentina a fichar a Maradona. Y se disfrazó de camarero para cerrar el fichaje de Ronaldo. “No es difícil defender algo cuando uno tiene tanta pasión”.

Pregunta: Vayamos al principio. Usted se convirtió en vicepresidente del Barcelona en 1978, en las primeras elecciones democráticas del club. ¿Cómo fue aquella campaña?

Respuesta: Había tres candidatos: Núñez, Ariño y Casaus. Desde el primer momento, estuve al lado de Núñez, que era un buen amigo mío. Ganamos muy justitos. Ariños fue segundo y Causaus tercero. Para unir al barcelonismo, Núñez le propuso a Casaus entrar en la junta como vicepresidente. Pero no aceptó. Fue un día muy feliz porque mi sueño desde que nací era ser directivo del Barça.

P: ¿Cómo nació su relación con el presidente Núñez?

R: Él era constructor, pero también tenía hoteles. Como soy hotelero comenzamos a colaborar. Son de esas amistades que se fraguan a medias entre la pasión por el Barça y los intereses profesionales.

"El Madrid tiene un presidente que no es el amo, pero casi"

P: ¿Con qué club se encontraron cuando accedieron a la directiva?

R: Todos los presidentes del Barça que ganaron las elecciones -salvo yo, que no podía hacerlo porque había estado con Núñez- siempre dicen que la casa está vacía. El socio vota a un candidato u otro porque piensan que tiene la capacidad intelectual y profesional para salir al paso de cualquier dificultad económica. Ahora han votado a Laporta porque la mayoría han pensado que su experiencia es válida para sacar al club de esta mala situación económica. En la última asamblea de compromisarios, los socios apoyamos sus propuestas. Entre ellas, pedir un préstamo especial para disponer del capital necesario para hacer frente a la crisis. El Barça es el único equipo de la Superliga que es una asociación deportiva porque el resto sólo necesitan descolgar el teléfono para que Catar, el ruso o el americano de turno se rasque el bolsillo y solucione los problemas. El Madrid también pertenece a los socios, aunque ellos tienen un presidente que no es el amo, pero casi.

P: Ha hablado de la Superliga. ¿Qué opinión le merece?

R: Muy mal informada y comunicada. Los clubes de élite le dan vida y mucho dinero a la UEFA. Por tanto, es justo que se dialogue y se busquen fórmulas para que la UEFA sea consciente de que hay unos equipos que se merecen un trato económico diferente. En la forma se equivocaron. La reacción al proyecto estuvo fuera de lugar por parte de la propia UEFA. Las aficiones también se opusieron. Y presidentes como Macron y Boris Johnson. En España tuvimos la suerte de que Sánchez no opinó de este tema.

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Joan Gaspart, junto a Núñez y Ronaldo en la presentación del brasileño. (EFE)

P: ¿Cómo era la Barcelona postfranquista?

R: Creo que a Franco no le gustaba el fútbol. El rey actual, en cambio, dijo cuando era pequeño que era del Atlético de Madrid. Me parece muy bien. Lo vimos saltar de alegría cuando España ganó el Mundial. Es más futbolero que su padre. Creo que el régimen no tenía equipo. Hubo influencia política en el fichaje de Di Stéfano. El favoritismo del régimen por el Madrid lo llevó al Bernabéu. Di Stéfano hubiera hecho un fantástico tándem con Kubala.

P: La primera estrella que llegó en la etapa de Núñez fue Schuster. Supongo que sería duro negociar con los alemanes…

R: El primer fichaje fue Krankl. Todos los grandes fichajes –Schuster, Maradona, Romario, Ronaldo, Simonsen…- fueron muy complicados. Los viví directamente.

P: Usted tenía fama de duro negociador.

R: Fue un honor cuando un intermediario, al acabar una negociación para fichar a un gran jugador, me dijo que prefería que le sacaran siete mulas antes de volver a negociar conmigo. Tengo tal pasión por el Barça que defendía al club más que a mí mismo. No es difícil defender algo cuando uno tiene esa pasión. Intentaba que el Barça pagara lo menos posible y cobrar lo máximo. Como cuando traspasamos a Maradona al Nápoles. Fue una negociación muy dura. No hubo acuerdo hasta que Ferlaino, el presidente del Nápoles no aceptó las condiciones del Barça. Como dice mi mujer, estas son historias para que se las cuente a mis nietos. Ahora lo importante es que Messi renueve y nos quedemos tranquilos.

"Los socios no nos merecemos que Messi se marche a otro club"

P: ¿Cree que se va a quedar?

R: Creo, espero y deseo que se quede. Tengo una botella de champán en la nevera para celebrarlo. La forma en la que anuncie su continuidad también es muy importante. Los socios no nos merecemos que Messi se marche al PSG, al Manchester City o a cualquier otro club.

P: Volvamos a Maradona. ¿Su fichaje fue la negociación más difícil en la que estuvo?

R: Yo fracasé cuando quisimos fichar a Maradona de Argentinos Juniors, en 1980. Ellos lo traspasaron a Boca y en 1982 regresé para intentar de nuevo su fichaje. Aquellas negociaciones fueron muy duras con Boca y con la AFA (Asociación del Fútbol Argentino). Ninguno quería que se marchara. Económicamente, nos pusimos de acuerdo. Además, Diego tenía mucho interés en venir. Cuando me marché del hotel de Buenos Aires, la policía me tuvo que acompañar en una tanqueta hasta la escalerilla del avión porque había muchísimas personas esperándome en la puerta del hotel.

P: ¿Cómo fue la relación entre Maradona y Udo Lattek?

R: Lattek era un gran entrenador. Ellos congeniaron. Yo era muy amigo de Udo. Tanto es así que me nombró padrino de una hija que tuvo cuando era entrenador del Barcelona. Él no tuvo grandes problemas con Maradona.

P: No sólo fue padrino de la hija de Lattek, usted también firmó la cesárea del primer hijo de Romario. ¿Tanta era la confianza que tenía con los miembros de la plantilla?

R: Las cosas han cambiado mucho. Ahora los directivos no conocen a los jugadores y viceversa. No digo que eso sea peor. En los fichajes intervienen actualmente el consejero delegado, el director deportivo, el presidente, los intermediarios… En aquella época era todo más directo. Yo iba a fichar, yo discutía, yo me peleaba con los directivos del otro club… Podía ser más duro, pero servía para comenzar la relación con el jugador que uno quería contratar. Yo iba con el equipo a la pretemporada, me entrenaba con ellos, el entrenador hacía juegos conmigo: yo hacía de liebre y les dábamos un premio a los jugadores que fueran capaces de tocarme la espalda antes de llegar al medio campo. Lógicamente, yo corría mucho menos que los jugadores. Ahora está todo mucho más profesionalizado.

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Joan Gaspart, junto a Albert Rivera. (EFE)

P: Tras Udo Lattek, llegó Menotti. ¿Cómo era?

R: Un tipo estupendo. A parte de ser un gran profesional, me encantaba cuando hablaba. Se ganaba a la gente así. Exponía muy bien las causas de una victoria o derrota. Un gran técnico y una gran persona. Todos los entrenadores que fichamos eran buenos porque si no el Barcelona no los hubiera contratado. Le cuento el caso de Udo Lattek.

P: Cuente, cuente.

R: Se había muerto su hijo recientemente como consecuencia de un cáncer. Él no quería venir porque decía que tenía que ir a ver a su hijo a diario al cementerio. Mi mujer fue la que lo convenció para que viniera al Barcelona.

P: ¿Cómo lo hizo?

R: Nunca lo he sabido. Mi mujer nos dijo a mí y a la esposa de Lattek que nos fuéramos a dar una vuelta por el hotel. Cuando volvimos, Udo había cambiado de parecer.

"Maradona me dijo que no tenía intención de pagarle la estancia a sus amigos"

P: ¿La salida de Maradona fue culpa de Núñez? El argentino siempre dijo que el presidente fue el responsable…

R: Maradona se fue porque él quiso. Si no, no se hubiese marchado. Diego tuvo muy mala suerte en Barcelona: una enfermedad, le dieron una patada increíble… Él tenía unos gastos enormes en la Ciudad Condal. Los argentinos son muy dados a acoger a todos los amigos y familiares. Él tenía siempre a 20 o 30 personas en su casa. Comiendo, durmiendo, cenando… Eso le pesaba mucho económicamente. Nos dio grandes tardes en Barcelona, pero en Nápoles estaban deseando que llegara. En el Barça cobraba un dineral, pero los italianos le mejoraron el sueldo. Queríamos reducir la masa salarial, él quería irse y había un equipo interesado. Él me dijo que en Nápoles no volvería a caer en el error de coger una gran casa, sino que viviría en un piso con su mujer y sus hijos. No tenía intención de seguir pagándoles la estancia a sus amigos.

P: ¿Cómo fue la negociación con el Nápoles?

R: Muy dura y muy maleducada por mi parte.

P: ¿Por qué?

R: Porque Ferlaino estaba loco por fichar a Maradona. Al final de la negociación, había una serie de cláusulas económicas en las que no nos poníamos de acuerdo. Lo hablábamos todo por teléfono. Ellos querían llevárselo ya a Nápoles. A las ocho de la tarde le dije a Ferlaino que si estaba tan interesado en ficharlo tenía que venir a Barcelona. Las diferencias económicas no las íbamos a saldar por teléfono. Le pedí que cogiera su jet y que nos veríamos en el aeropuerto. Allí cerramos el traspaso. Después le pedí disculpas. Lo hubiéramos podido arreglar por teléfono, pero fue la típica chulería de última hora. Siempre que me llaman desde Nápoles les digo que le pidan perdón de mi parte a Ferlaino.

P: ¿No hubo otros clubes interesados en Maradona?

R: No es que no hubiese, es que no tuvieron oportunidad porque el Nápoles mostró un interés brutal. Tanto Diego como su representante nos dijeron que tenían una oferta del Nápoles y nosotros negociamos.

P: Salió Maradona y también Menotti. El sustituto fue Terry Venables. ¿Cómo se gestionó su incorporación?

R: Nos reunimos con tres entrenadores: Ferguson, Bobby Robson y Venables. Fuimos Núñez y yo. Robson y Ferguson nos dijeron que no. En cambio, Venables se mostró comprometido desde el principio. En su primer año en Barcelona ganamos la Liga. Llegó con ganas de entrenar al Barça y lo hizo muy bien. Al cabo de unos años, Robson sustituyó a Cruyff. Lo que queríamos era escuchar a los tres entrenadores y luego elegiríamos. Venables cometió un error muy grave en su etapa.

P: ¿Qué error?

R: Aunque se ha dicho que fue de palabra, yo firmé un contrato con Hugo Sánchez. Lo celebramos en un restaurante mexicano; brindamos con champán. Había una cláusula, muy típica en los contratos, en la que se decía que el contrato estaba pendiente de ser ratificado por la junta directiva. Al volver a Barcelona, Terry nos dijo que el delantero tenía que ser Archibald porque Hugo no le encajaba. Yo tuve que llamarlo para decirle que no se había ratificado su contrato. Luego se fue al Madrid y fue máximo goleador del fútbol español cinco temporadas. Es cierto que el rendimiento de Archibald fue muy bueno en la primera temporada. De hecho, tras ganar la Liga, Venables me dijo: “¿Te das cuenta de que tú no entiendes de fútbol?”. La diferencia fue que Archibald rindió una temporada y Hugo triunfó en el Madrid.

"Antes del partido, el hijo de Ceausescu me dijo que no abusásemos del Steaua"

P: Venables guio al Barça a la final de Copa de Europa de 1986, que perdieron frente al Steaua de Bucarest. ¿Qué falló aquel día?

R: Esto da para una entrevista exclusiva sobre el tema. No sé qué falló. Pienso que lo celebramos antes de tiempo. Antes de empezar el partido ya habíamos ganado. Y eso en el fútbol se paga caro. La junta nos paseamos por Sevilla en coches de caballos y la gente nos ovacionaba como si hubiéramos ganado. Yo me senté al lado del hijo de Ceausescu. Era un chico muy involucrado en el club. Antes de empezar el partido me preguntó cuántos goles les íbamos a marcar. Que no abusásemos de ellos. Le dije que lo importante era que el Barça ganara. No marcamos ningún penalti. Todos, y me incluyo, celebramos la victoria antes de que se produjese.

P: El sustituto de Venables fue Luis Aragonés, el técnico durante el Motín de Hesperia. ¿Cómo recuerda aquello?

R: Luis me llamó por teléfono para preguntarme qué hacía. Él me dijo: “Voy a perder seguro porque si no salgo en la foto los jugadores me van a poner a parir; si salgo, sois ustedes los que me vais a poner a parir”. Le dije que hiciera lo que nos siriviera para ganar partidos. Y salió en la foto. Fue muy triste aquel episodio. La afición reaccionó contra los jugadores, que fueron todos pitados salvo Schuster, que no acudió. Los futbolistas se equivocaron pensando que mandaban más que los dueños del club, los socios. La mitad de esos jugadores no continuaron luego en el Barcelona.

P: En 1988 llegó Cruyff, aunque también se habló de Javier Clemente. ¿Por qué se decantaron por el holandés?

R: Johan era el candidato y Javier el amigo que aconsejaba. Nos recomendó muy bien, por cierto. Todos los jugadores vascos que fichamos fueron por recomendación suya. Yo fui a Ginebra expresamente para fichar a Cruyff. Estuvo con nosotros ocho años.

P: A aquel equipo de Cruyff llegó Stoickhov. ¿Cómo dieron con él?

R: Josep María Minguella fue el responsable. Él lo fichó personalmente porque el Barcelona no lo conocía. Apostó por él y lo fichó a título personal. Cuando el Barcelona se convenció de que Stoickhov era un jugador excepcional, se lo compramos a Minguella. Nos lo vendió por el mismo precio. Fue un gran intermediario y es un gran culé. Ahí lo demostró. Él es el padrino, el padre y la madre de Stoickhov.

"Romario con la pelota era como los dibujos animados"

P: También llegó Romario. ¿Cómo lo recuerda?

R: Una persona estupenda y de los mejores jugadores que he visto. Con la pelota en los pies era como los dibujos animados de los niños. Un fuera de serie. Yo tuve muy buena relación personal con él. Y eso lo demuestra que él delegó en un directivo, estando a miles de kilómetros, el nacimiento de su primer hijo. Estaba en Río de Janeiro jugando al fútbol playa y su mujer se puso de parto en Barcelona. Tuvieron que hacerle la cesárea y yo la firmé.

P: ¿Por qué salió de una manera tan agridulce de Barcelona?

R: Igual que salieron y entraron otros jugadores. Así es el mundo del fútbol. Hubo un momento en el que se encontró incómodo y se marchó a su tierra. Con Romario disfruté muchísimo, especialmente el día de la manita al Madrid.

P: El gran día del ‘Dream Team’ fue la final de Wembley. ¿Cómo recuerda todo aquello?

R: Yo no vi el partido. Fui a Londres, pero me puse tan nervioso que me tuve que marchar del campo al poco de empezar el partido. Volví cuando el Barcelona era campeón.

P: Luego se bañó usted en el Támesis. ¿Se reconoce cuando ve esas imágenes?

R: Fueron las circunstancias, el momento, la pasión… Si juntas todo esto… Hicimos muy felices a los aficionados. Aquel día bebí más champán del que he bebido en mi vida y eran las cuatro de la mañana. Lo había prometido y cumplí con mi palabra, a pesar de que me dijeron que no lo hiciera porque el agua del Támesis estaba muy sucia y podía ser peligroso. Ahora no lo haría. Hay una placa en el lugar que me bañé. Fue colocada por una peña barcelonista de Londres.

placeholder Joan Gaspart, junto a Julen Lopetegui. (EFE)
Joan Gaspart, junto a Julen Lopetegui. (EFE)

P: La gente que lo vio lo tomaría por un loco…

R: Si esto lo hubiese hecho en España, el taxista me hubiera llevado a comisaría. En cambio, el taxista inglés cuando escuchó mi idea le pareció perfecto y me llevó desde el hotel al Támesis.

P: Luego el Barcelona ha sumado cuatro Copas de Europa más al palmarés. ¿En alguna ha sentido lo mismo que en la primera vez?

R: Igual. He estado en todas las finales. Los nervios que tuve en la final de 1992 no los he vuelto a tener nunca. En Sudáfrica no vi los últimos diez minutos.

P: Tras la final de 1992, el Milán los derrotó en la de 1994, en Atenas. ¿Aquella decepción fue mayor que la de 1986?

R: Fue diferente. Jugamos ante un rival muy bueno, veníamos de ganar la Liga, estábamos sobrados… El Milán tuvo más días de descanso e hicieron una pretemporada especial. Nosotros no. Aquella noche jugamos mucho peor que el rival.

P: Una semana antes, el Deportivo empató frente al Valencia y ustedes fueron campeones de Liga. Los jugadores del Valencia reconocieron que fueron primados. ¿Es eso cierto?

R: No es cierto. Ni el Barça ni ningún equipo. ¿De verdad cree que si yo pensara que los partidos se amañan me pondría tan nervioso? Tendría que ser muy gilipollas.

P: En 1996 terminó la etapa de Cruyff. ¿Se pudo gestionar mejor su salida?

R: Si no hubiera sido tan amigo de Johan, sí. Se hubiera terminado la temporada y no lo hubiéramos renovado. Yo lo apreciaba, lo quería y era amigo mío. El ‘Sport’ nos hizo una foto a Núñez y a mí entrevistándonos con Robson. Cogí un avión y me marché a Barcelona para hablar con Johan. Me equivoqué porque tenía que haberme quedado en casa y no haber ido a aquella reunión. Él se disgustó muchísimo. Por desgracia, rompimos nuestras relaciones. Luego las recuperamos.

"Gracias a Núñez las televisiones pagan más por los derechos"

P: En el 2000, Núñez dejó la presidencia. ¿Cómo logró mantenerse 22 años al frente del club?

R: Porque era un gran presidente. Tanto para el Barcelona como para el fútbol español. Si no hubiera sido por Núñez, ¿cómo iba a pagar ahora la televisión ese dineral a los equipos? Antes la televisión pagaba poquísimo a los clubes. Gracias a la negociación de Núñez, que fue el que se plantó ante TVE cuando hubo las dos jornadas de huelga en las que jugaron los juveniles, las televisiones empezaron a pagar más a los equipos.

P: ¿Cómo era la relación de Núñez y Jordi Pujol?

R: No era mala. Hubo unas elecciones en las que se presentó Sixte Cambra, que estaba muy apoyado por Convergencia. Ganamos las elecciones, pero nos quedó un mal sabor de boca por saber que había un entorno que no nos quería. Núñez tenía tres prioridades en la vida: el Barça, el Barça y el Barça. Para él no había más ideologías que el Barça, además de su familia y otras creencias.

P: ¿Quién manda más en Cataluña, el presidente del Barcelona o el de la Generalitat?

R: El de la Generalitat. Si me preguntas quién manda más en Barcelona, si el alcalde o el presidente del Barça, no lo tendría tan claro.

P: En el 2000 usted se presentó a las elecciones y ganó. He leído que usted no tuvo intención de ser candidato. Explíquemelo, por favor.

R: Por vanidad y por ego. Yo quería seguir ligado al Barça. Núñez nos dejó casi sin avisar y busqué a alguien que pensara que yo podía seguir ayudando. Lo máximo que quería era ser directivo del club. Luis Bassat, mi contrincante, lo entendió y aceptó. Incluso lo llegué a condecorar con mi insignia. Sin embargo, su entorno opinó que había que terminar con la etapa de Núñez. Entonces me dijo que no podía meterme en la junta; que lo máximo que podía hacer era nombrarme embajador. Le dije que iba a ganarle. Y gané. Pero empecé con mal pie porque el mismo día que gané me quitaron a Figo.

P: ¿Por qué sostiene que fue una traición?

R: Fue más que una traición. No voy a volverlo a explicar porque ya lo he hecho demasiadas veces. Me fui desesperado en agosto a buscar algún sustituto. Aunque me enfadé con él, reconozco que Figo era un extraordinario jugador.

"Florentino es un 10 como empresario; como presidente del Madrid, un cabrón"

P: ¿Perdonó a Florentino tras aquello?

R: Deportivamente no. Él me pidió disculpas, pero no lo perdoné. Es una persona encantadora y siempre se ha portado bien conmigo. Éramos dos matrimonios que cenábamos en muchas ocasiones. Como empresario es un 10; como presidente del Madrid, un cabrón. Me quitó a mi mejor jugador de una forma muy incorrecta. Fue una jugada que pagué muy cara porque me desmontó el equipo.

P: Cuando usted se marchó, en 2003, el club estaba en una mala situación económica. ¿Cómo se explica que un empresario de éxito como usted no le fuera bien gestionando un club?

R: Porque no era la persona idónea. Por eso me fui. 100.000 socios sacaron el pañuelo y me pidieron que me fuera. Capté el mensaje. Además, yo no estaba a gusto. Yo era coherente y, como era muy culé, entendí que tenía que irme. Luego entró Laporta y con mis jugadores: Puyol, Valdés, Xavi, Messi… lo ganó todo. No se encontró un solar, deportivamente hablando. Supieron redondearle el equipo con Deco, Ronaldinho… Me sentí feliz porque hubiera sido muy triste que el Barça hubiera tenido que pasar un calvario por mi gestión.

placeholder Gaspart, junto a Josep Luis Núñez. (El Confidencial)
Gaspart, junto a Josep Luis Núñez. (El Confidencial)

P: ¿El Barça está ahora peor que en 2003?

R: El Barça tiene ahora un problema. Igual que todos los grandes de Europa, pero con una diferencia: el dueño del club no es un árabe, chino o ruso. Ellos se rascan el bolsillo y salvan la situación económica.

P: Usted dijo que ha sido el peor presidente de la historia del Barcelona. ¿Lo sigue pensando tras la etapa de Bartomeu?

R: No es un problema del peor. Yo estuve tres años y no ganamos nada. El equipo estaba más cerca de bajar a Segunda que de ganar el campeonato. Además, 100.000 socios pidieron mi salida. Yo me marché y reconozco que lo hice muy mal. Sin embargo, los socios del Barça no me recriminan nada. Es más, me saludan con cariño y reconocen mi barcelonismo. Yo estaba haciéndoles sufrir y por eso me marché.

P: Usted fue empresario hostelero de éxito. ¿Qué puede hacer España para diversificar su actividad económica y no depender en exclusiva del turismo?

R: Nada, apostar por el turismo. El turismo puede seguir siendo el motor de la economía española. No hay que hacer nada diferente a lo que hemos hecho en los últimos años. Gracias al turismo, la economía se ha mantenido en su más alto nivel.

P: ¿Las únicas salidas a las crisis en España son el ladrillo y la hostelería?

R: En el ladrillo no me meto porque no entiendo. Al turismo no hay que renunciar. El país tiene los mejores hoteles de Europa, playas maravillosas, ciudades estupendas, grandes capitales… La masificación del turismo es fácil corregirla procurando que la convivencia entre los turistas y los residentes en España sea confortable.

P: Por último, ¿cuál es el mejor Barça que ha visto?

R: Se lo digo de carrerilla: Kubala, Olivella, Gracia, Segarra, Gensana, Tejada, Evaristo… Usted no había nacido.

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