al francés le cambia el carácter

El colmillo de Zidane en los fichajes del Real Madrid y el aviso a los descartes

El entrenador está más volcado en la planificación de las bajas y los fichajes. Le ha cambiado el carácter. Está menos simpático y se muestra más desconfiado

Foto: Zidane, a gritos, durante el partido entre el Real Madrid y el Villarreal en el Bernabéu. (Efe)
Zidane, a gritos, durante el partido entre el Real Madrid y el Villarreal en el Bernabéu. (Efe)

Este Zinédine Zidane tiene más colmillo y es menos simpático dentro del vestuario. El francés quiere influir en los objetivos y ser inflexible con los descartes. Presionar para conseguir los jugadores que desea y empujar para que salgan los que no le sirven. No se va a quedar de brazos cruzados ni en las entradas ni en las salidas. Son las medidas del Zidane más activo, decidido y combativo que tiene la responsabilidad de planificar con tiempo un proyecto nuevo y diferente. No está para perder el tiempo y sí para conseguir dar forma a esa idea futbolística que le ronda en la cabeza de un equipo más regular y fiable. Nada es sencillo por la complejidad de los fichajes y las bajas, pero a Zidane le ha cambiado el carácter.

Zidane tiene la sartén por el mango en el tema de las bajas y sus medidas para presionar ya no las oculta con sus decisiones en el once, los que están en el banquillo o directamente los que deja en la grada. Los fichajes dependen más de que el club propietario se abra a negociar y se alcance un acuerdo. Pero este Zidane más experimentado también entra en el juego de otros entrenadores, que consiste en llamar a los jugadores que le gustan y ponerles el caramelo de jugar en el Real Madrid. Su capacidad de persuasión es uno de los factores claves para conseguir que Eden Hazard, Paul Pogba, Eriksen, Luka Jovic y otros objetivos se decanten por vestir la camiseta del Real Madrid.

En los fichajes no se quiere quedar atrás e influye como lo puede hacer Pep Guardiola, Simeone, Klopp y en su día manejaba con maestría la llamada de Mourinho. Un contacto de Zidane debería surtir efecto. Aunque no siempre es efectivo y la prueba de ello es que Mabppé no acabó viniendo al Real Madrid. Zidane lo intentó, lo tenía y Florentino Pérez lo frenó por las elevadas cifras de la operación, la intromisión del Paris Saint Germain y las imposiciones del jugador. Mbappé no quería ser suplente en un Madrid que tenía a la ‘BBC’ –Bale, Benzema y Cristiano Ronaldo–.

Más desconfiado

Las bajas las da Zidane y Florentino las ejecuta con la fórmula que acabe encontrando el club. Traspaso o cesión. A ZZ le da igual. Ya mira a corto plazo. Los que no se quieran marchar y se agarren a su contrato se enfrentan a la mano dura de un entrenador que lanza un potente aviso. Ha dejado a Bale fuera de la convocatoria en el partido contra el Villarreal y empieza a señalar a los que pueden perder el sitio si llegan sus fichajes. Peligran Marcos Llorente, Ceballos y hasta Modric e, incluso, Isco. Para tomar este tipo de decisiones tiene que sentirse muy fuerte en el cargo o estar bien respaldado por Florentino Pérez. A ninguno de los anteriores técnicos se le hubiera ocurrido tomar las medidas que se propone ZZ.

La segunda parte de Zinedine Zidane en el banquillo del Real Madrid es diferente. Tiene menos paciencia, ha dado su primera gran bronca por la mala imagen y la derrota en Vallecas y se ha vuelto más desconfiado. Su espantada se justificó, desde el club, como el miedo o no atreverse a dar la baja a algunos de los jugadores que fueron importantes en las consecución de las tres Champions que ganó de forma consecutiva. Se dijo que le iba a temblar el pulso para echar a algunas de los primeros espadas. Sin Cristiano Ronaldo y el daño deportivo que ha provocado su salida y Bale con el cartel de transferible se pone la plantilla patas arriba.

A falta de dos partidos para que se acabe esta agónica temporada no hay otro plan que tratar de ir por delante del mercado de fichajes. Adelantarse, en la medida de lo posible, y tener principios de acuerdo con los fichajes y avisar a los que van a causar baja. El primero en anunciar debería ser Eden Hazard. A los jugadores que están en la lista negra les conviene no echarle un pulso a Zidane y sí colaborar porque el técnico va muy en serio. Habla de cambios y tiene claro quién no le es útil para el siguiente proyecto. Las bajas las quiere dar con la mayor normalidad que se puede afrontar el despido de un jugador. Los fichajes llevarán su tiempo, pero Zidane ya los está cocinando. Florentino sigue en su trinchera y le queda por delante semanas de negociaciones duras y mucha estrategia.

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