la complejidad del mundial de resistencia

El insólito error de Fernando Alonso y por qué es tan difícil pilotar esta bestia de coche

Las dantescas 6 Horas de Spa exhibieron los desafíos y exigencias de disciplinas como el WEC, que Fernando Alonso afirma le están haciendo un piloto "mejor y más completo"

Foto: Las condiciones de las pasadas 6 Horas de Spa fueron dantescas, con lluvia, nieve y granizo. (EFE)
Las condiciones de las pasadas 6 Horas de Spa fueron dantescas, con lluvia, nieve y granizo. (EFE)

"No podemos cometer esos errores de pilotaje, la próxima vez debo ir más concentrado", explicaba un encorajinado Fernando Alonso ante las cámaras tras terminar uno de sus relevos en las pasadas 6 Horas de Spa. Era algo impropio de su nivel, expresaba tácitamente. El piloto había pisado con su Toyota TS50 el ‘astroturf’ que, empapado, le escupió fuera de la pista. Eso sí, en una carrera dantesca para visualizar que los desafíos de pilotaje pueden incluso superar los que ofrecen los monoplazas de Fórmula 1.

"He mejorado mucho como piloto en lo que se refiere a este tipo de carreras, la gestión del tráfico y cómo afrontar las carreras de larga duración y el trabajo de equipo necesario en este tipo de carreras. Hay muchas cosas que no ves cuando estás metido en la burbuja de la Fórmula 1, y tienes que tocarlo con tus propias manos algún día" explicaba Alonso recientemente. Porque bajo la piel de un prototipo y un Formula 1 laten animales muy diferentes, con distinto tipos de pilotaje y exigencias. Bestias cada una a su manera.

Alonso insiste durante este año en su perfeccionamiento como piloto tras afrontar otras disciplinas, afirmación que adquiere más sentido al conocer mejor las características de este tipo de carreras y los prototipos híbridos como el Toyota. Pocas veces se visibilizó esa experiencia –y la de sus colegas– como estas recientes 6 Horas de Spa pasadas por la lluvia, nieve y unas temperaturas anormalmente bajas. Porque tener cabeza y cuatro patas no significa que todos los animales sean iguales.

Pocas veces, por no decir ninguna, se han vivido condiciones como las de Spa el pasado sábado. (Foto: Toyota Gazoo Racing)
Pocas veces, por no decir ninguna, se han vivido condiciones como las de Spa el pasado sábado. (Foto: Toyota Gazoo Racing)

Condiciones dantescas en Spa

Pocas veces, por no decir ninguna, se vivieron condiciones como las de Spa. En mayo. La temperatura ambiental llegó a los 2º C y la de la pista, ligeramente por encima. Tan bajas y en asfalto mojado afectan singularmente a la ventana de funcionamiento del neumático, que puede convertirse en un trozo de piedra. La falta de visibilidad, lluvia, nieve y granizo obligaron a neutralizar la carrera en varias ocasiones, sacando numerosas veces a los pilotos de esa ventana idónea de temperatura para neumático y frenos. Como dijera antes de arrancar Kazuki Nakajima, compañero de Alonso, sería "una carrera de supervivencia". Se quedó corto. Hasta el español hizo un trompo.

En semejantes condiciones los obligados doblajes llegan a ser un campo de minas. Cada piloto necesita el mejor ‘relevo medio’ posible, y cada segundo perdido al doblar rezagados penaliza. En las 1.000 Millas de Sebring, un Toyota adelantar hasta cien veces en una hora. Con lluvia o sin ella, por la noche o el día. Cuando se siente el aliento del cogote de tu rival las maniobras de adelantamiento han de ser inmediatas, con los riesgos correspondientes. En Sebring, un solo toque con un Aston Martin dejó fuera de juego al Toyota número 7 por la noche tras horas de intensa lucha con Alonso y sus compañeros.

Exigencias y desafíos que no existen en la Fórmula 1, por ejemplo, donde las condiciones de Spa habrían sacado al coche de seguridad a las primeras de cambio, mientras que en el Mundial de Resistencia (WEC) se espera a circunstancias más extremas de seguridad. En Spa, por ejemplo, ni los puestos de comisarios se veían entre sí en algunos momentos. Todo ello, en un contexto de pilotaje muy diferente al de la Fórmula 1.

"Un Fórmula 1 te perdona"

Para empezar, compartir coche con otros pilotos obliga a ciertos sacrificios para el estilo personal en la puesta a punto. Y de adaptación al control y manejo de un prototipo híbrido. Sin perder velocidad frente a tus compañeros, con más años de experiencia con los sistemas. El mismo Alonso daba más detalles en una reciente entrevista en 'Motorsport' sobre ese universo tan diferente al que se ha enfrentado para dominar su Toyota. "El mayor desafío es que nunca conduces con la suficiente eficiencia. Estos coches requieren un estilo muy eficiente donde tienes que ser muy suave con los frenos y regenerar mucha recuperación de energía del sistema híbrido, y tienes que ser muy preciso con el acelerador porque cualquier uso parcial o cualquier duda a la salida de una curva gastará combustible que necesitas en la recta". Así, vuelta tras vuelta en relevos de dos horas. O más, como en las 24 Horas de Le Mans. "Hay que ser muy ‘digital’, muy preciso en cómo conduces y sin la menor duda".

Alonso también compara el prototipo híbrido con el Fórmula 1. "Un F1 te perdona, hay grip, potencia y combustible que puedes usar en cada vuelta, sin problema. Pero aquí (con el Toyota) solo hay una forma de pilotar. No hay lugar para la inspiración o para cambiar cualquier cosa. Tienes que pilotar como debes pilotar. Si no lo haces, eres lento porque no recargas lo suficiente la batería".

En un año en el WEC, Fernando Alonso ha ganado dos veces en Spa y una en Sebring y Le Mans. (EFE)
En un año en el WEC, Fernando Alonso ha ganado dos veces en Spa y una en Sebring y Le Mans. (EFE)

"El coche más complejo"

Su compañero Sebastian Buemi es otro mangnífico ejemplo de talento y polivalencia. Piloto probador de Red Bull, campeón de la Fórmula E (donde también compite en la actualidad), lo explica desde otra vertiente. "El Toyota es el coche más complejo que he conducido nunca. Es mucho más complejo que un Fórmula 1, donde hay muchas cosas que no puedes hacer. Aquí tienes control de tracción, cuatro ruedas motrices, potencia, y el reglamento es mucho más abierto, así que puedes hacer muchas más cosas. Para un piloto nuevo, entrar en este coche lleva mucho tiempo para entender los pequeños detalles, así que creamos problemas a propósito para ver cómo somos capaces de reaccionar y asumirlos". El domingo, bajo la lluvia, la nieve, el granizo, y temperaturas absolutamente invernales.

Un cambio de mentalidad que Alonso hubo afrontar en pocos meses. Desde hace un año por estas fechas, cuando debutó con Toyota, han caído las 6 Horas de Spa dos veces, Sebring y las 24 Horas de Le Mans. Alonso también añadiría las 6 Horas de Silverstone, donde el equipo japonés fue descalificado por un problema con el fondo del monoplaza. Ahora toca otro universo radicalmente diferente, otro cambio de tercio: las 500 Millas de Indianápolis y el óvalo más rápido del mundo. Como diría el refrán: lo que no mata engorda.

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