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¿Por qué la ópera más famosa es tan desconocida?
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¿Por qué la ópera más famosa es tan desconocida?

El brillo de Sabine Devieilhe y de Xabier Anduaga recupera la versión integral de 'Lakmé', de Delibes, una obra 'condenada' a la gloria universal de un dúo que nadie identifica con su autor

Foto: El tenor Xabier Anduaga y la soprano Sabine Devieilhe, durante su actuación en la ópera 'Lakmé' en versión de concierto en el Teatro Real. (EFE/Javier del Real)
El tenor Xabier Anduaga y la soprano Sabine Devieilhe, durante su actuación en la ópera 'Lakmé' en versión de concierto en el Teatro Real. (EFE/Javier del Real)

No es cuestión de convertirse en el protagonista de una crónica cultural, pero tiene sentido hacerlo cuando un melómano veterano y experimentado, como un servidor, se encuentra en la situación bastante insólita de asistir por vez primera a la ejecución de una ópera… famosísima. Famosísima, es verdad, y desconocida también, pues ocurre que la gloria de 'Lakmé' se ha restringido al recorrido viral del 'Dúo de las flores'. Puede entenderse así mejor el sobresalto de los espectadores que han asistido a las funciones de la ópera de Léo Delibes en el Teatro Real (1 y 3 de marzo).

Los primeros compases del dueto les permitieron reconocer toda suerte de campañas publicitarias —la de British Airways, por ejemplo— y toda clase de películas, desde 'El ansia' y 'La sombra del testigo' hasta el inventario de clichés que contiene la serie para adolescentes 'La casa de papel'.

placeholder El tenor Xabier Anduaga y la soprano francesa Sabine Devieilhe, durante su actuación. (EFE)
El tenor Xabier Anduaga y la soprano francesa Sabine Devieilhe, durante su actuación. (EFE)

El 'Dúo de las flores' es un hito del patrimonio universal que rara vez identifica a su autor y que casi nunca logra el derecho de escucharse en el contexto integral de la ópera. Y no por falta de razones fundacionales.

El compositor francés Léo Delibes (1836-1891) se percató de la buena reputación del orientalismo en París y trasladó a la India la historia de amor de un soldado británico y una sacerdotisa del templo de Brahma. Adquirió extraordinaria acogida el estreno en la Opéra-Comique (1883), hasta el extremo de convertirse en una obra fundamental del repertorio del teatro parisino. Se había representado 500 veces en el umbral de 1909 y se celebró la función del millar en la temporada de 1931.

Adquirió extraordinaria acogida el estreno en la Opéra-Comique (1883), hasta el extremo de convertirse en una obra fundamental

La traumática desaparición puede explicarse desde diferentes argumentos, quizá ninguno tan elocuente como la sustancial transformación del canon cultural que trajo consigo el trauma de la II Guerra Mundial. Resistieron las obras maestras del repertorio romántico, pero sucumbió la fama de muchos compositores que habían vertebrado la vida musical parisina, particularmente Meyerbeer, Jacques Offenbach, Halévy, André Messager y el propio Delibes, cuya supervivencia tanto ha dependido de un ballet universal —'Coppelia'— como lo ha hecho en el anonimato gracias al 'Dúo de las flores'.

No se escuchaba desde 1898

Se ocuparon de interpretarlo en el Teatro Real las voces cualificadas de Sabine Devieilhe y Héloïse Mas, un ejercicio de sensualidad y de buen gusto que expuso la atmósfera exquisita y delicada de la velada. Mérito y demérito del maestro británico Leo Hussain, cuya dirección musical compaginó las felices atenciones a los cantantes con los pasajes demasiado tediosos.

Formaron parte de ellos los números de ballet… sin ballet, precisamente porque la recuperación de 'Lakmé' —no se escuchaba desde… 1898— se ha concebido en versión de concierto, más o menos como si la ópera careciera de suficientes méritos dramatúrgicos para homologarse en escena. No iba a resistir la comparación con las funciones recientes de 'El ocaso de los dioses'. Ni puede decirse tampoco que Delibes pretendiera desafiar la memoria de Wagner cuando estrenó 'Lakmé' el mismo año de su muerte.

placeholder Las francesas Héloïse Mas (i) y Sabine Devieilhe, durante su actuación. (EFE)
Las francesas Héloïse Mas (i) y Sabine Devieilhe, durante su actuación. (EFE)

La exhumación madrileña de la famosísima ópera desconocida derivó su principal interés al protagonismo de los cantantes. No ya por la elocuencia vocal de Stéphane Degout —imponente barítono—, también por la coloratura y la sensibilidad de Sabine Devieilhe —la reina de la noche— y por el reencuentro del Teatro Real con el nuevo fenómeno nacional del escalafón de tenores.

Hablamos de Xabier Anduaga. Y lo hacemos impresionados por la edad del cantante —26 años— y por el vuelo internacional de su carrera

Hablamos de Xabier Anduaga. Y lo hacemos impresionados por la edad del cantante —26 años—, por el vuelo internacional de su carrera —le esperan los debuts en la Scala y en el Met— y por su cualificación de tenor lírico.

Posee un timbre atractivo. Y destaca más todavía por la pureza de la línea de canto, por la elegancia fraseo y por los matices con que afila las notas o las concede anchura. Escasean los cantantes de semejantes características. Y más aún quienes incorporan el brillo y la seguridad en los agudos.

Puestos a tener, Anduaga tiene físico y 'máscara' de tenor. El tupé con que compareció en el escenario del Teatro Real evocaba el peinado de Richard Tucker. O el de Mario Lanza. No es que se parezca vocalmente a ellos —más al segundo que al primero—, pero Anduaga pertenece a la categoría de las especies protegidas y representa a la cantera vasca en su centro de gravedad: del Orfeón Donostiarra al foco de los grandes teatros.

No es cuestión de convertirse en el protagonista de una crónica cultural, pero tiene sentido hacerlo cuando un melómano veterano y experimentado, como un servidor, se encuentra en la situación bastante insólita de asistir por vez primera a la ejecución de una ópera… famosísima. Famosísima, es verdad, y desconocida también, pues ocurre que la gloria de 'Lakmé' se ha restringido al recorrido viral del 'Dúo de las flores'. Puede entenderse así mejor el sobresalto de los espectadores que han asistido a las funciones de la ópera de Léo Delibes en el Teatro Real (1 y 3 de marzo).

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