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Ganan miles de millones, pero despiden sin parar: qué ocurre en Google, Microsoft...
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RECORTES MASIVOS

Ganan miles de millones, pero despiden sin parar: qué ocurre en Google, Microsoft...

Los últimos movimientos en las 'big tech' confirman un cambio de era en Silicon Valley, que casi nunca se preocupó del dinero que gastaba. Estas compañías también aprovechan para ajustar proyectos que llevaban años sin dar rentabilidad

Foto: Foto: Reuters/Shannon Stapleton.
Foto: Reuters/Shannon Stapleton.
Las claves
placeholder Este exjefazo de Google te explica por qué cada vez es más difícil encontrar algo en el buscador

El drama de los despidos en la industria tecnológica ha sido servido por fascículos, y a veces daba la sensación de ser una conjunción de historias inconexas. Cuando fue CoinBase la que despidió, se dijo que esta empresa y otras del estilo eran víctimas de la burbuja de las criptomonedas. ¿Klarna o Gorillas? No era el momento para andar gastando quemando más combustible en compañías que todavía tenían más presente que futuro y mucho que demostrar. Cuando le tocó el turno a Twitter, era algo de Elon Musk, de su carácter volcánico y sus planes para hacer rentable una red social que casi nunca había logrado serlo. En el caso de Facebook, el señalado fue Zuckerberg y su empeño por transformar la empresa en Meta. Cuando se filtraron los planes de Amazon de despedir a 10.000 personas (finalmente serán 18.000), se entendió que todo lo que sube tiene que bajar después del eterno agosto que había supuesto la pandemia para el comercio online.

Pero todo parece haber cambiado en los últimos días debido a los anuncios de Microsoft y Google, que prescindirán de 10.000 y 12.000 empleados, respectivamente. Que estas dos empresas hayan tenido que dar este paso es la confirmación definitiva de que algo está cambiando en las entrañas de Silicon Valley, una industria a la que durante años lo que menos le importó fue el dinero que gastaba. Las preguntas no tardan en acumularse. ¿Son todos los casos iguales? ¿Qué ha sido lo que ha activado esta cascada de ajustes? ¿Realmente necesitan apretarse tanto el cinturón empresas que siguen facturando y sacando en limpio miles de millones cada trimestre? ¿Hay alguien que se haya salvado?

Menos beneficios, pero millonarios

Los recortes no dejan de sorprender, en el sentido de que estas empresas siguen ganando miles de millones de dólares, a pesar de los retrocesos. Por ejemplo, Google tuvo un beneficio de enero a septiembre de 13.956 millones de euros. Lo preocupante es que es un 26% menos de lo que ingresó el año anterior en ese mismo periodo. En los nueve primeros meses de 2022, Meta tuvo un 36% menos de ganancias netas. El lastre fue Reality Labs, que no deja de acumular números rojos. Pero, a pesar de todo, la empresa sigue siendo rentable. En su último informe trimestral, reportó 4.400 millones de beneficio. El problema es que era un 52% menos que lo que tuvieron en el mismo periodo un año antes. Microsoft, que cerró su año fiscal en septiembre, informó de un beneficio de 17.600 millones, un 14% menos que los 12 meses anteriores. La situación no es la misma que, por ejemplo, la de Uber o Spotify —que este martes anunció que despediría al 6% de sus trabajadores—, que no han generado un saldo positivo en su historia.

placeholder Foto: EFE/J. G. Magamblo.
Foto: EFE/J. G. Magamblo.

El interruptor que ha puesto en marcha todo este ajuste ha sido, simplemente, que el dinero es ahora más caro que hace unos meses. Desde la Reserva Federal hasta el Banco Central Europeo, por citar algunas de las fuerzas vivas de la economía, han tenido que dar un golpe de volante y comenzar a subir los tipos de interés para crear un cortafuegos contra una inflación que se resiste a ser controlada. Y durante años, la industria tecnológica, gracias a esos vientos de cola, fue un destino predilecto para el capital, debido a la facilidad conque se conseguían multiplicar las valoraciones de todo tipo de empresas. La pandemia, lejos de relajar esta situación, tuvo un efecto multiplicador, por el aumento de la demanda que experimentaron todas estas compañías.

El asunto es que hubo un problema de cálculo. Lo que había llegado para quedarse (teletrabajo, delivery exprés...) se fue por donde había venido. Han sido muchos los que han reconocido este extremo. El primero en hacerlo fue Mark Zuckerberg en la carta en que anunció la purga de parte de su plantilla. "Al comienzo del covid todo el mundo se movió rápidamente en línea y el aumento del comercio electrónico condujo a un crecimiento descomunal del comercio online. Mucha gente predijo que esto sería una aceleración permanente que continuaría incluso después de que terminara la pandemia", resumió el CEO de Meta antes de entonar el mea culpa, que reconoció que aumentó "significativamente las inversiones".

Foto: El CEO de Meta, Mark Zuckerberg, en una imagen de archivo. Foto: Reuters.

El pasado viernes, Sundar Pichai, mandamás de Google, refrendó este extremo: "En los dos últimos años, hemos vivido periodos de crecimiento espectacular. Para igualar e impulsar ese crecimiento, contratamos [empleados] para una realidad económica distinta de la actual".

Excesos en la pandemia

Efectivamente, durante la pandemia, cometieron excesos. Especialmente en el reclutamiento de la mano de obra. Desde septiembre de 2019 a septiembre de 2022, la plantilla de las principales tecnológicas creció espectacularmente. Meta creció un 92% en personal, tras dos ejercicios récord (el 20 y el 21) en lo que se refiere a la incorporación de personal.

En ese tiempo Microsoft amplió su plantilla un 53%. Alphabet, un 57%. El caso de Amazon es más peculiar, ya que durante ese tiempo se convirtió en el segundo empleador privado del mundo, al alcanzar 1,8 millones de trabajadores. La inmensa mayoría de ellos, para almacenes y centros logísticos. Los empleados corporativos son 300.000. Pero hubo quien fue más cauto: Apple, que en ese periodo solo aumentó la contratación un 20%.

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Foto: Reuters/Susana Vera.

La manzana, curiosamente, es la única de las grandes tecnológicas que no ha anunciado recortes. Ha congelado las contrataciones en algunos departamentos. Es cierto que su negocio ha sido el menos afectado de todos y en su último año fiscal ganó la barbaridad de 100.000 millones de dólares. Es probable que los de Cupertino no den buenas noticias a los inversores el próximo 2 de febrero, cuando presentan las cuentas correspondientes a octubre, noviembre y diciembre.

Los problemas en China, que lastraron la producción de los últimos iPhone, y el estancamiento de su división de Servicios pueden traducirse en el menor crecimiento trimestral en años. Será buen momento para comprobar la resiliencia de la multinacional californiana, a la que se le atribuye una demanda menos sensible a las crisis que, por ejemplo, las de Google, Amazon o Meta, mucho más expuestos a los vaivenes del comercio online y la publicidad.

Foto: Foto: Reuters/Justin Lane.

Los ajustes de plantilla no han sido en los últimos años una tarea fácil para estas compañías. ¿Por qué? Porque el sector tecnológico viene de unos años en que ha vivido una guerra por el talento. Y uno de los factores clave para pelear por ciertos perfiles profesionales es la buena fama como empleadores, que puede ser un punto clave para convencer a un candidato para optar por una u otra compañía.

Hacer limpieza de proyectos

Un escenario de recortes generalizados en toda la industria es el marco perfecto para reorganizar divisiones y reducir equipos que arrastran un sobredimensionamiento o simplemente reasignar los recursos de negocios que no se espera que den rentabilidad en el corto plazo.

placeholder Foto: Reuters/Steve Marcus.
Foto: Reuters/Steve Marcus.

Hay varios ejemplos de esto, tanto en las grandes tecnológicas como fuera de ellas. Quizá el que mejor representa esta situación sea Alexa, el asistente inteligente de Amazon. Lanzado en 2014, era una de las grandes apuestas de Jeff Bezos, fundador de la compañía, que creía que la voz era una nueva plataforma para sacar rédito de la actividad de los usuarios. Creó una línea de altavoces relacionados y, para ayudar a su adopción generalizada, mantuvo unos precios muy reducidos. ¿Cuál fue el resultado? Que los clientes no lo utilizaron como el empresario esperaba.

La división que se ocupaba de Alexa era, a finales de 2022, una enorme máquina de quemar dinero. 10.000 millones de pérdidas solo en 2022. Este departamento es el que más despidos ha concentrado. El gigante del comercio electrónico también ha bajado las pulsaciones de otros proyectos, como la expansión de tiendas físicas. Aunque sigue manteniendo sus supermercados, ha cerrado muchas librerías físicas y las tiendas de cuatro estrellas, los locales que solo vendían productos con dicha calificación. Otra víctima ha sido Scout, su robot repartidor, que fue cancelado el pasado otoño.

Foto: Probablemente, Sony siga siendo la única empresa que ha dado en el clavo. (M. McLoughlin)

Otro buen ejemplo es el de Microsoft, afectada, entre otras cosas, por el enfriamiento del mercado de PC; que tras sufrir una enorme explosión en 2020 y 2021, lleva meses acumulando constantes caídas. Esto le ha servido a Satya Nadellla, CEO de la compañía, para poner orden en uno de sus negocios más confusos, el de la realidad aumentada, virtual y mixta. Los equipos detrás de proyectos como HoloLens, AltSpaceVR (compañía adquirida hace cinco años) o MRTK (encargada de desarrollar un conjunto de herramientas de realidad mixta) han sido eliminados en su totalidad. La decisión no deja de ser llamativa porque es una de las áreas que Meta ha mantenido a salvo y Apple, que lanzará su propio visor este año, sigue contratando. Además de estas unidades, administrativos y recursos humanos han sido perfiles ampliamente afectados por el ajuste de Microsoft.

Otros ejemplos de esta tendencia de aparcar proyectos ineficientes es el caso de Unity, responsable de uno de los motores gráficos más utilizados del mundo, que ha dejado por ahora sus ambiciones de crear un sistema para retransmisiones deportivas. Spotify, por ejemplo, ha paralizado la producción de podcasts propios.

Foto: El CEO de Spotify, Daniel Ek. (Getty/Michael Loccisano)

Lugares donde no se puede recortar

Las palabras de Nadella también sirven para entender cómo, en algunos casos, el margen para ejecutar recortes es limitado. "Mientras eliminamos puestos en algunas áreas, continuaremos contratando en áreas estratégicas clave”. A lo que se refiere el directivo como área estratégica clave es a la inteligencia artificial. No en vano, ayer formalizó una inversión de 10.000 millones de dólares en Chat GPT, la inteligencia artificial de moda, que pretende integrar en varios de sus productos y servicios.

Esta situación es similar a lo que ha ocurrido en Google, que también ha cancelado proyectos que llevaba tiempo sin rentabilizar, como Stadia o su división de Chromebooks. Según The Information, los recortes han afectado a multitud de departamentos, desde Chrome hasta Android, pasando por el Departamento de Search. También Cloud, su negocio de servicios en la nube, ha visto mermados sus recursos, debido a la dificultad de mantener el ritmo de nuevos clientes y contratos de los últimos años.

placeholder Foto: EFE.
Foto: EFE.

Las fuentes consultadas por dicho medio indican que los despidos han afectado a perfiles sénior y con una buena valoración interna. Sin embargo, Google Brain, su laboratorio de inteligencia artificial, apenas ha sufrido las consecuencias, al considerarse una línea prioritaria. No en vano, se espera que los de Mountain View vayan desvelando este año nuevas herramientas y funcionalidades para competir con Chat GPT y otros sistemas similares que pueden poner en jaque su reinado en las búsquedas.

El drama de los despidos en la industria tecnológica ha sido servido por fascículos, y a veces daba la sensación de ser una conjunción de historias inconexas. Cuando fue CoinBase la que despidió, se dijo que esta empresa y otras del estilo eran víctimas de la burbuja de las criptomonedas. ¿Klarna o Gorillas? No era el momento para andar gastando quemando más combustible en compañías que todavía tenían más presente que futuro y mucho que demostrar. Cuando le tocó el turno a Twitter, era algo de Elon Musk, de su carácter volcánico y sus planes para hacer rentable una red social que casi nunca había logrado serlo. En el caso de Facebook, el señalado fue Zuckerberg y su empeño por transformar la empresa en Meta. Cuando se filtraron los planes de Amazon de despedir a 10.000 personas (finalmente serán 18.000), se entendió que todo lo que sube tiene que bajar después del eterno agosto que había supuesto la pandemia para el comercio online.

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