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'Pax' trumpiana en Oriente Medio: turistas árabes en el muro de las lamentaciones
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Emiratos árabes unidos e Israel

'Pax' trumpiana en Oriente Medio: turistas árabes en el muro de las lamentaciones

El turismo es una pieza clave de los Acuerdos de Abraham, que han permitido normalizar las relaciones entre el estado judío y diversos países musulmanes

Foto: Una delegación israelí saluda con el codo a un emiratí (EFE/Nir Elías)
Una delegación israelí saluda con el codo a un emiratí (EFE/Nir Elías)

Kipás y kufiyyas en el Muro de las Lamentaciones. Una imagen insólita que se está empezando a dar en Jerusalén tras la firma de los Acuerdos de Abraham. Cada vez más grupos de turistas árabes, en ocasiones ataviados con sus tradicionales pañuelos rojos y vestidos blancos, se mezclan en la Ciudad Santa con judíos ultraortodoxos, siempre de negro y blanco. Es una fotografía atípica que esconde una de las piezas clave para la normalización de las relaciones diplomáticas entre Israel y los países musulmanes firmantes de los acuerdos de paz: Emiratos Árabes Unidos (EAU), Baréin, Marruecos y Sudán.

“El turismo es la mejor y más efectiva herramienta para la diplomacia pública”, afirma Ksenia Kobiakov, directora de desarrollo de nuevos mercados del Ministerio de Turismo israelí, que se muestra convencida que la apertura de los espacios aéreos y el intercambio de visitantes son vitales para el acercamiento entre los pueblos. “El turismo crea puentes entre las naciones. Cuando la gente visita nuestro país ve lo que de verdad es Israel, que no es lo que dicen los medios”, asegura Kobiakov.

Los Acuerdos de Abraham, firmados entre agosto y diciembre de 2020 con el auspicio de Estados Unidos y su presidente Donald Trump, han supuesto avances nunca vistos entre el estado judío y sus antiguos enemigos musulmanes. Aunque Israel ya mantenía una cierta cooperación silenciosa bajo cuerda con países como Baréin y EAU desde hacía años. Además de reconocer su mutua existencia como estado –algo que no es baladí para Israel— los Acuerdos han permitido acercamientos en el ámbito académico, médico, científico, militar y, por supuesto, empresarial.

“Una vez un príncipe árabe me comentó algo muy cierto: ‘No se puede mantener un árbol con una sola raíz (él se refería a la cooperación militar), es necesario que haya raíces académicas, de deporte, de cultura y, también, de turismo’”, explica Henrique Cymermann, periodista y presidente de la Cámara de Comercio Irael-EAU. Así, además de incluir cláusulas sobre cooperación económica o tecnológica, todos los tratados de los Acuerdos de Abraham mencionan el turismo como una pieza clave para el acercamiento entre los países. Sólo el documento firmado con Sudán, inmerso en una grave crisis política y un golpe de estado, obvia este ámbito.

En el caso de EAU, Baréin y Marruecos, pasar de las palabras a los hechos en cuestiones turísticas ha sido muy rápido. Israel ya ha participado en convenciones de turismo en Emiratos y el pasado octubre ambos países firmaron un acuerdo para crear un “corredor verde” entre sus territorios, facilitando el tránsito de viajeros y reconociendo sus certificados de vacunación contra el covid-19. “Pese a que todo ha estado muy parado por la pandemia, un cuarto de millón de israelíes ya han visitado EAU desde la firma de los tratados”, explica Fleur Hassan-Nahoum, teniente de alcalde de Jerusalén y cofundadora del EAU-Israel Business Council. “Esperamos que, ahora que Israel ha abierto sus puertas de nuevo al turismo, una cifra parecida de visitantes de Emiratos llegue a nuestro país cada año”, añade.

Foto: La frontera entre Argelia y Marruecos desde Oujda, Marruecos. (EFE/Jalal Morchidi)

Aunque EAU ha sido el país que más avances ha hecho con Israel en todos los ámbitos, el primero en firmar acuerdos sobre turismo fue Baréin, el 3 de diciembre de 2020. Desde entonces los dos estados han colaborado para facilitar los vuelos entre sus países y también para ofrecer a terceras naciones paquetes de turismo regional. El primer avión entre Baréin e Israel aterrizó en Tel Aviv el 30 de septiembre y el flujo de pasajeros no ha parado desde entonces, aunque con cuenta gotas a causa de la pandemia. Con todo, expertos como el analista Darren Cohen, de la compañía Max Security, consideran que el flujo de visitantes bareiníes a Israel será menor que en otros casos, ya que el país “tiene una mayoría chií, y muchos de sus ciudadanos se oponen a los lazos con Israel e incluso apoyan a Irán”.

En el caso de Marruecos, que vio aterrizar el primer avión israelí en Marrakech el 25 de julio, se espera que el número de visitantes sea mayor. “Hay muchos judíos israelíes con herencia marroquí y buenos recuerdos de Marruecos”, explica Cohen. “El turismo entre Israel y Marruecos será definitivamente un paso clave en la construcción de buenas relaciones”. El turismo es, de hecho, el primer punto que aparece en el acuerdo entre el estado judío y el reino alauí, justo después de la cláusula por la que Estados Unidos reconocía la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental, la gran contrapartida que obtuvo Marruecos de la administración Trump al firmar el tratado de paz.

Pistas para el futuro

El uso del turismo y los espacios aéreos como moneda de cambio entre Israel y los firmantes de los Acuerdos de Abraham da pistas sobre los países que podrían firmar tratados parecidos en el futuro. La gran ballena blanca para la normalización de las relaciones diplomáticas con Israel es Arabia Saudí. Y allí aterrizó el pasado 27 de octubre, por primera vez en la historia, un avión israelí. Cymermann, que viajaba en el aparato, considera que ese vuelo fue uno de los “muchos signos, públicos o secretos” que demuestran el acercamiento con los saudíes: inversiones israelíes bajo otra bandera, cooperación militar, frentes comunes en política internacional… O el mismo hecho que ya se haya firmado un tratado con Baréin, que es “la puerta a Arabia Saudí” según el periodista. “Ellos nunca lo hubieran hecho sin permiso de Riad”, afirma.

Con todo, Cymermann recuerda que “en Oriente Medio no puedes dar nunca nada por hecho” y que “el acercamiento entre Arabia Saudí entre Israel no será de hoy para mañana”. Considera que la normalización entre ambos países “no se dará, probablemente, mientras el rey Salmán esté vivo”, pero que sí sucederá después, “si el heredero [Mohammed bin Salmán] no comete errores”. Uno de los principales motores para este acercamiento, coinciden los expertos, es la “amenaza iraní al mundo suní”, en palabras de Cymermann. “Los saudíes consideran que los chiíes se quieren apoderar de Medio Oriente y creen que Israel es el país más protegido contra ello”, afirma. Un claro ejemplo de la máxima “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

Foto: El presidente de EEUU, Donald Trump, camina junto al rey de Arabia Saudí, Salman Bin Abdulaziz, durante una cumbre en Riad. (Reuters)   Opinión

Otros países que se rumorea que podrían sumarse a los Acuerdos de Abraham son Qatar, Omán o Indonesia. Este último estado, que no tiene relaciones diplomáticas formales con Israel, es el país con más musulmanes del planeta y uno de los pocos territorios de mayoría islámica que ya tenía ciudadanos viajando regularmente a Jerusalén. Según datos del Ministerio de Turismo israelí, solo el 1,4% de los viajeros que visitaron el país en 2019 eran musulmanes, y muchos de ellos eran indonesios. “Esperamos que esto cambie en los próximos años”, dice Kobiakov, que confía que los actuales Acuerdos de Abraham, o nuevos tratados que vayan en la misma dirección, atraigan a cientos de miles de turistas y peregrinos musulmanes. Al fin y al cabo, Jerusalén es una de las tres ciudades más sagradas para el islam suní, después de la Meca y Medina.

La reacción palestina

La llegada de visitantes del Golfo a Jerusalén no ha sido plato de buen gusto para la población árabe local. Los Acuerdos de Abraham son vistos por muchos palestinos como una traición a su pueblo y a su causa. Ciertamente, aunque los tratados hablan de una “solución negociada” del conflicto árabe-israelí (en el caso de EAU) o de una “resolución justa, amplia y duradera” (en el caso de Baréin), en ningún documento se habla de la creación de un estado palestino o se incorporan las demandas de la población árabe en Israel, Gaza y Cisjordania.

En este sentido, el analista de Max Security, Darren Cohen, asegura que, aunque “parte de la población árabe ha dado la bienvenida a estos turistas por razones económicas, porque suponen visitantes para Jerusalén, a algunos de ellos que son más políticos les desagradan mucho y los ven como traidores a la causa palestina”. Por su parte, la teniente de alcalde de Jerusalén, Fleur Hassan-Nahoum, reconoce que los acuerdos han creado “un poco de resentimiento por la parte árabe”, pero sostiene que esta actitud es un error “porque se pueden beneficiar mucho” del turismo procedente del Golfo.

Aunque la Autoridad Nacional Palestina ha reducido su beligerancia contra los Acuerdos de Abraham desde la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, su primera reacción fue la de considerar los tratados “una puñalada en la espalda” por parte de sus hermanos árabes. El mismo Biden no era especialmente favorable a los acuerdos alcanzados por su predecesor, aunque poco a poco los ha ido abrazando. Fuentes de la Secretaría de Estado aseguraron a los periodistas el pasado mes de octubre que la administración Biden “da la bienvenida a la cooperación económica entre Israel y todos los países de la región”; aunque mantiene “un compromiso claro con la solución de los dos estados”. Los Acuerdos de Abraham, sostiene el actual gobierno norteamericano, no son un sustituto para esta opción.

Kipás y kufiyyas en el Muro de las Lamentaciones. Una imagen insólita que se está empezando a dar en Jerusalén tras la firma de los Acuerdos de Abraham. Cada vez más grupos de turistas árabes, en ocasiones ataviados con sus tradicionales pañuelos rojos y vestidos blancos, se mezclan en la Ciudad Santa con judíos ultraortodoxos, siempre de negro y blanco. Es una fotografía atípica que esconde una de las piezas clave para la normalización de las relaciones diplomáticas entre Israel y los países musulmanes firmantes de los acuerdos de paz: Emiratos Árabes Unidos (EAU), Baréin, Marruecos y Sudán.

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