de la ruptura sin acuerdo al modelo noruego

Cien días para el Brexit: pros y contras de cada escenario posible

Nadie sabe qué pasará con el Brexit. La peor crisis del Parlamento británico en su historia reciente se sigue con preocupación al otro lado del Canal. Podría alterar las europeas de mayo

Foto: Manifestantes sostienen una bandera británica y otra de la UE durante una protesta ante el Parlamento británico. (Reuters)
Manifestantes sostienen una bandera británica y otra de la UE durante una protesta ante el Parlamento británico. (Reuters)

Quedan sólo 100 días para la fecha fijada para el divorcio con el bloque y nadie sabe con certeza qué va a ocurrir realmente con el Brexit. Tras posponer en el último momento la votación en Westminster del Acuerdo de Retirada cerrado con Bruselas (a fin de evitar una humillante derrota), la 'premier' Theresa May se ha comprometido a presentar el texto a sus señorías en la semana del 14 de enero, tan sólo unos días antes de que se cumpla la fecha límite del 21.

En la última cumbre europea del año, los Veintisiete dejaron claro que no había opción de abrir las negociaciones. Sin embargo, la líder 'tory' se niega a tirar la toalla y quiere conseguir más “aclaraciones” respecto al polémico "backstop", la salvaguarda para evitar frontera dura en Irlanda. La mayoría de la Cámara de los Comunes sigue, en cualquier caso, en contra del pacto.

La peor crisis del Parlamento británico en su historia reciente se sigue con preocupación al otro lado del Canal de la Mancha, donde cualquier extensión del artículo 50 podría alterar las elecciones europeas previstas para mayo. Aquí los pros y contras de cada escenario.

Brexit sin acuerdo

Si en las próximas semanas Westminster no ratifica el Acuerdo de Salida y el Gobierno no solicita extender el Artículo 50, para el 29 de marzo de 2019 el Reino Unido saldrá del bloque sin ningún tipo de pacto. El líder de la oposición, Jeremy Corbyn, acusa a Theresa May de estar “jugando cínicamente contra reloj” e “intentar forzar” a los diputados a elegir entre su pacto o salir sin acuerdo.

El Gobierno británico aprobó este martes 2.200 millones de euros más a los 3.500 millones aprobados el año pasado para planes de contingencia, que incluyen también un “ejército” de 3.500 soldados preparados para cualquier eventualidad. Por su parte, la UE publicará sus planes ante un no acuerdo este miércoles. Pero ni Londres y Bruselas quieren llegar realmente a un escenario de divorcio no negociado. Asimismo, la mayoría de la Cámara de los Comunes está en contra de un Brexit sin pacto.

El PIB británico caería un 8% de aquí a 2023, el desempleo subiría al 7,5% y el precio de la vivienda bajaría en torno al 30%

Pros: El núcleo duro euroescéptico es el único que defiende esta opción porque, desde el principio, siempre ha querido un divorcio completo para que las relaciones con la UE sean simplemente bajo la Organización Mundial del Comercio.

Contras: Sin acuerdo, tampoco habría un periodo de transición propuesto ahora hasta diciembre de 2020. Llegados a este punto, el próximo 30 de marzo: ¿qué pasaría con los permisos de aviación, la situación de los comunitarios que residen en el Reino Unido y los británicos que están repartido por el bloque? ¿Qué ocurriría con la frontera entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte, la única frontera física que existirá tras la ruptura? ¿Cuáles serían las consecuencias económicas?

Según el último análisis del Banco de Inglaterra, un Brexit sin acuerdo y sin periodo de transición provocaría una depreciación de la libra de hasta un 25% y dispararía la inflación al 6,5%. Asimismo, el PIB británico caería alrededor de un 8% sobre el nivel actual de aquí a 2023, el desempleo subiría al 7,5% y el precio de la vivienda bajaría en torno al 30%.

El acuerdo se aprueba “in extremis”

Tras prácticamente dos años de negociaciones, la 'premier' Theresa May y la UE cerraron en noviembre un Acuerdo de Retirada (vinculante) y una Declaración Política sobre futuras relaciones con el bloque (no vinculante).

Pros: Se garantizaría un divorcio ordenado. Aparte de la gran cooperación entre ambas partes, los puntos más importantes son: una factura para Londres de alrededor de 43.000 millones de euros por los compromisos previamente adquiridos; garantías para respetar los derechos de los comunitarios que viven en el Reino Unido y los británicos que viven en el bloque; un proceso de transición hasta diciembre de 2020 (con posibilidad de extenderse); y una salvaguarda para garantizar que, en caso de que las futuras negociaciones comerciales fracasen, no habrá frontera dura entre Irlanda e Irlanda del Norte (este es precisamente el punto más polémico).

Contras: La salvaguarda irlandesa señala que si para 2020 no se ha cerrado un pacto comercial (nadie espera milagros en 21 meses), hasta que se cierre acuerdo, el Reino Unido en su totalidad debe quedar dentro de la unión aduanera e Irlanda del Norte debe estar además alineada con mercado único sólo para bienes. Asimismo, Londres no podría salir de esta salvaguarda de manera unilateral. Los "brexiteers aseguran que el país quedará “sine die” bajo la normativa europea sin tener además ya ni voz ni voto. Por su parte, los norirlandeses unionistas del DUP (socios del Gobierno en minoría) no quieren firmar nada que deje a la provincia británica con un estatus diferente al del resto del Reino Unido.

Theresa May sale del 10 de Downing Steet, en Londres. (Reuters)
Theresa May sale del 10 de Downing Steet, en Londres. (Reuters)

Segundo referéndum

Es una opción que está tomando estos días más peso. La campaña People´s Vote (Voto del Pueblo) ha dejado de ser hace tiempo tan sólo una agrupación de diferentes formaciones europeístas. Alrededor de 70 personas trabajan ahora a tiempo completo. Cuentan con alrededor de 20.000 activistas, más de un millón de seguidores en redes sociales y, ante todo, el apoyo de un número cada vez más importante de diputados y al menos cinco miembros del Ejecutivo.

Los "brexiteers" siempre se han opuesto a esta vía, pero, según 'Financial Times', algunos de ellos capitaneados por Boris Johnson han comenzado a reunirse en secreto para estar preparados ante esta posibilidad.

En paralelo, una parte de las bases del Partido Laborista han iniciado una campaña para defender una consulta, aunque miembros de la dirección temen que esa opción podría dañar sus opciones electorales, dado que una parte de sus votantes defendieron el Brexit. El líder de la oposición, Jeremy Corbyn, defiende que su prioridad es forzar elecciones anticipadas y de no conseguirlo “todas las opciones estarían encima de la mesa”.

En el referéndum de 2016, con una participación del 72.2%, el 51.89% apostó por la salida y el 48.11% por la permanencia. El Reino Unido no cuenta con Constitución escrita y no se especificó un umbral para determinar qué es lo que se debería considerar mayoría.

Pros: Sus defensores aseguran que no es un segundo referéndum sino el primero sobre el Acuerdo de Retirada que May ha cerrado con Bruselas. Dicen que respetan el resultado de 2016, pero defienden que la gente tiene derecho a cambiar de opinión porque recalcan que no ha sido hasta ahora cuando el electorado ha conocido las consecuencias de la salida. Denuncian además que la campaña del plebiscito de 2016 estuvo plagada de mentiras e irregularidades. No en vano, la Agencia Nacional contra el Crimen (lo que sería el FBI británico) ha abierto una investigación penal contra el millonario Arron Banks, el mayor donante del partido euroescéptico UKIP y la campaña Leave.EU.

Contras: Sus críticos, entre ellos la propia Theresa May, aseguran que sería un golpe para la democracia. La 'premier' señala que los británicos perderían la fe en la política. “Otro voto podría causar un daño irreparable a la integridad de nuestra política porque diría a millones de personas que confiaron en la democracia que nuestra democracia no cumple”, recalcó. Por otra parte, no hay tampoco garantías de que el resultado fuera a ser ahora muy distinto.

Modelo Noruega Plus

Su precursor es el exministro Nicholas Boles. Se ha reunido con cuatro miembros del Gabinete capitaneados por Michael Gove, líder de los llamados “brexiteers pragmáticos”, que buscan como sea pasar el umbral del 29 de marzo de 2019. Actualmente está trabajando en esta propuesta como representantes del Partido Laborista. Se trataría de dejar al Reino Unido dentro del Espacio Económico Europeo (EEE) como miembro de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) y además se pediría a la UE estar dentro de la unión aduanera comunitaria.

Pros: Su precursor defiende que este escenario ofrece ventajas inmediatas. “Estaríamos en el mercado único, pero fuera de la jurisdicción del Tribunal de Justicia Europeo. Estaríamos fuera de las políticas agrícolas y pesqueras comunitarias y seríamos capaces de operar como un estado costero independiente. Ya no estaríamos obligados por el impulso de la UE hacia una “unión cada vez más estrecha” y, después del acuerdo de divorcio, pagaríamos sustancialmente menos en contribuciones anuales”, escribía recientemente en el 'Financial Times'. Asimismo, Boles señala que el Reino Unido estaría cubierto por el artículo 112 del EEE que establece que “si existen serias dificultades económicas, sociales o ambientales” el país afectado puede tomar una acción unilateral respecto a la llegada de inmigrantes.

Contras: Los críticos señalan tres grandes inconvenientes. El primero, para los 'tories' y especialmente para May, controlar la inmigración era el mensaje principal que dejó el Brexit y si el Reino Unido se quedara en el EEE, tendría que aceptar la libertad de movimiento. Segundo, para solucionar el problema de la frontera de Irlanda, el país tendría que quedarse en la unión aduanera y eso impediría negociar sus propios tratados comerciales, que es una de las grandes demandas de los 'tories' "brexiteers". Y tercero, está el problema del tiempo. Llegar hasta este escenario podría llevar alrededor de cuatro años, ya que habría que salir de la UE, luego solicitar adhesión a AELC y posteriormente al EEE. Y ya por último permiso para estar en la unión aduanera. En caso de que se aceptaran todas las solicitudes, habría que cambiar muchos tratados internacionales.

Trabajadores inmigrantes en una granja de Kent, Reino Unido. (Reuters)
Trabajadores inmigrantes en una granja de Kent, Reino Unido. (Reuters)

Elecciones anticipadas

La Cámara de los Comunes podría forzar la convocatoria de elecciones generales de dos maneras. Se podría presentar una moción de no confianza contra el Gobierno, opción por la que están presionando todos los partidos de la oposición al líder laborista Jeremy Corbyn. Si en el transcurso de 14 días, sus señorías no aprueban la formación de otro Ejecutivo se sacarían las urnas. Si dos tercios de la cámara presentan moción para elecciones y es aprobada, también se convocarían comicios. Actualmente, Theresa May no cuenta con mayoría absoluta en los Comunes y depende del apoyo de los norirlandeses del DUP, que no están contentos con el acuerdo del Brexit, pero, por el de momento, han avanzado que en caso de desafío respaldarían al Ejecutivo.

Pros: Unos nuevos comicios serían la única vía de cambiar la actual aritmética de la Cámara de los Comunes donde, a día de hoy, no hay claras mayorías para ninguna opción. Por otra parte, el punto más polémico del Acuerdo de Retirada es la salvaguarda para evitar frontera dura en Irlanda y el actual Gobierno en minoría depende precisamente de los norirlandeses del DUP.

Contras: Se tendría que solicitar la ampliación del Artículo 50 y, con un nuevo Gobierno, las negociaciones del Brexit tendrían que comenzar prácticamente de cero. Además, según los sondeos no hay grandes posibilidades de que ningún partido ganara por mayoría, por lo que los conservadores acabarían dependiendo del DUP y los laboristas posiblemente de los Liberal Demócratas o los escoceses del SNP por lo que sería, de nuevo, muy complicado establecer una estrategia clara de salida.

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