no está claro si la permanencia GANARÍA ahora

Siete meses con el 'lobby' pro-UE que puede lograr un segundo referéndum del Brexit

¿Hay opciones de revocar el Brexit? ¿Quién está detrás de esta campaña? Con un millón de seguidores y el apoyo de cada vez más diputados, People's Vote es mucho más que un 'lobby' europeísta

Foto: Manifestantes antiBrexit durante una marcha convocada por People's Vote, en el centro de Londres. (Reuters)
Manifestantes antiBrexit durante una marcha convocada por People's Vote, en el centro de Londres. (Reuters)

Domingo 15 de abril, 12.00h. Una larga fila de gente espera impaciente a que se abran las puertas de Electric Ballroom, la emblemática sala situada en pleno corazón de Camden Town. No hay un patrón definido: jóvenes, mayores, jubilados, trajeados con mocasines, gafapastas con vaqueros rotos… No se trata de ningún concierto sino de la presentación de People's Vote (Voto del Pueblo), la campaña pro-UE que busca la convocatoria de un segundo referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en el bloque. El 'lobby' defiende que no es una segunda consulta sobre la misma cuestión, sino la primera donde el electorado podría pronunciarse sobre el acuerdo de divorcio pactado con Bruselas.

La sala, con capacidad para 1.200 personas, se llena a pesar de que a los asistentes no se les había comunicado la ubicación exacta hasta dos días antes por motivos de seguridad. Determinados sectores, e incluso algunos tabloides, no tienen reparos en llamar "enemigos del pueblo" a aquellos que quieren seguir vinculados a la UE después de que en el histórico plebiscito del 23 de junio de 2016, con una participación del 72,2%, el 51,9% del electorado apostara por el Brexit frente al 48,1% que votó por la permanencia.

Determinados sectores, e incluso algunos tabloides, no tienen reparos en llamar "enemigos del pueblo" a quienes quieren seguir vinculados a la UE

El evento consigue al día siguiente bastante repercusión en los medios, entre otras cosas, por la intervención del famoso actor Patrick Stewart, de 'Star Trek' y 'X-Men'. En cualquier caso, la celebración de otra consulta se ve como una posibilidad bastante remota.

Martes 13 de noviembre, 15 horas. Londres y Bruselas acaban de cerrar un acuerdo del Brexit a nivel técnico. Han pasado siete meses y la actividad en Millbank Tower es frenética. Se trata del edificio donde People's Vote tiene las oficinas. Está apenas a cinco minutos andando de Westminster. La campaña ha dejado de ser hace tiempo tan solo una agrupación de diferentes formaciones europeístas.

Alrededor de 70 personas trabajan ahora a tiempo completo. Sobreviven con donaciones privadas, en su mayoría pequeñas aportaciones. Aunque en agosto el multimillonario Julian Dunkerton —cofundador de la marca Superdry— aportó una jugosa suma de un millón de libras.

Siete meses con el 'lobby' pro-UE que puede lograr un segundo referéndum del Brexit

Cuentan con alrededor de 20.000 activistas, más de un millón de seguidores en redes sociales y, ante todo, el apoyo de un número cada vez más importante de diputados. Entre ellos, Jo Johnson, el primer miembro del Gabinete de Theresa May que, en su carta de renuncia, aseguró que la única alternativa que queda para evitar el caos absoluto que se vive actualmente en el Gobierno y en el propio Parlamento es volver a convocar de nuevo otro referéndum.

Precisamente, Johnson —el hermano europeísta del excéntrico y euroescéptico Boris Johnson se convierte en el gran protagonista de un acto celebrado esa misma noche en Westminster Central Hall. En esta ocasión es incluso retransmitido en directo por la BBC.

Las oficinas de People's Vote, en Millbank Tower, Londres. (C. Maza)
Las oficinas de People's Vote, en Millbank Tower, Londres. (C. Maza)

Domingo 25 de noviembre. Se celebra una cumbre europea extraordinaria clave para las negociaciones del Brexit. En ella, Reino Unido y la UE han dado luz verde al Acuerdo de Retirada —que contiene un compromiso para respetar los derechos de los comunitarios, una factura de 39.000 millones de libras y una solución temporal para evitar frontera dura en Irlanda— y la declaración política sobre las futuras relaciones. Ambos textos deben ser ahora ratificados en Westminster y, a día de hoy, existen cada vez más dudas sobre su aprobación. La posibilidad de que People's Vote consiga su propósito cada vez cobra más fuerza. Aunque Downing Street repite por activa y pasiva que no sacará de nuevo las urnas.

¿Van a tener los británicos un segundo referéndum? ¿Existen aún opciones de revocar el Brexit? ¿Quién está realmente detrás de esta campaña pro-UE? Y ante todo, ¿es democrático convocar de nuevo las urnas o hay que respetar y atenerse al resultado de 2016?

El Confidencial ha seguido a People's Vote desde su creación y se mete en sus oficinas en la recta final de las intensas negociaciones de un Brexit que, tal y como marca el actual calendario oficial, debería ejecutarse el 29 de marzo de 2019.

En Millbank Tower, Francis Grove-White, subdirector de campaña, se muestra optimista. "La marcha que organizamos el pasado 20 de octubre, a la que acudieron 700.000 personas fue muy importante para nosotros. Es clave que los diputados sepan cómo está en ánimo en la calle", matiza. Desde People's Vote aseguran que, por primera vez, una encuesta elaborada por Populus refleja que la mayoría de aquellos que votaron por el Brexit se muestra ahora a favor de un segundo referéndum (concretamente el 52%).

En este sentido, es vital entender cómo funciona el sistema electoral británico. A diferencia de España, donde cada formación presenta una lista de candidatos, en el Reino Unido, los 650 diputados que configuran la Cámara de los Comunes tienen que ser elegidos en cada distrito. En otras palabras, para ganar o conservar su escaño dependen del apoyo de su circunscripción y no tanto del partido, por lo que el parlamentario de un distrito donde se votó mayoritariamente por la permanencia tiene más posibilidades ahora de intentar revocar el Brexit, aunque la posición oficial de su partido demande lo contrario.

El trato del diputado con el electorado es muy cercano. Una vez a la semana, abren las puertas de sus despachos para escuchar las quejas y demandas de los vecinos. "Si ven que en su distrito hay apetito para un segundo referéndum, presionarán para ello en la Cámara de los Comunes", asegura Grove-White. Las cartas de los vecinos, los anuncios en medios regionales, las marchas, la presión en redes sociales y sobre todo las encuestas son fundamentales.

Ante la cuestión de si es democrático convocar de nuevo las urnas o hay que respetar y atenerse al resultado de 2016, Simon Thomson, responsable de comunicación para medios Europeos de People's Vote, asegura que "no hay nada más democrático" que preguntar de nuevo al electorado si sigue apostando por el Brexit "una vez que se sabe ya en qué va a consistir" y se trata de una "realidad muy alejada de la que se prometió en la campaña de hace dos años".

Por otra parte, el lobby pro-UE destaca la importancia de que la Agencia Nacional contra el Crimen —lo que sería el FBI británico— haya abierto una investigación penal contra Arron Banks, el mayor donante del UKIP y la campaña euroescéptica —calificada por muchos incluso como xenófoba— Leave.EU, al considerar que existen indicios de que la financiación pudo venir de "fuentes inaceptables".

La propuesta de People's Vote es plantear a los británicos quedarse en el bloque con los términos actuales o salir con el acuerdo pactado por el Ejecutivo. Sin embargo, la posibilidad de sacar de nuevo las urnas levanta críticas no solo en Westminster, sino también en el sector académico, ampliamente pro-UE.

Philip Cunliffe, profesor titular de conflictos internacionales en la Universidad de Kent aseguró a la publicación 'The Conversation' que un segundo plebiscito "erosionaría la base misma de la democracia al sugerir que el Gobierno de la mayoría es una condición insuficiente para la legitimidad democrática, lo que socava todas las decisiones políticas en el futuro". Asimismo, advierte de las "nuevas divisiones" que plantearía en una sociedad que aún se está reponiendo del impacto que supuso el triunfo del Brexit, con enfrentamientos entre grupos de amigos e incluso entre familiares.

No está muy claro si los británicos votarían ahora por la permanencia. Las encuestas de los últimos meses no coinciden

Por otra parte, tampoco queda muy claro si los británicos votarían ahora por la permanencia. Las encuestas de los últimos meses no coinciden. La realizada esta semana por YouGove, la primera tras conocerse los detalles del borrador del Acuerdo de Retirada, asegura que el 54% apostaría por quedarse en el bloque, frente al 46% que seguiría queriendo el divorcio. Poco acertaron sin embargo las realizadas antes del voto de 2016.

En cualquier caso, People's Vote sabe que las próximas semanas son decisivas. Su primer objetivo es presionar a los diputados para que rechacen el Acuerdo de Retirada y la Declaración Política cuando se presente en la Cámara de los Comunes, previsiblemente a principios de diciembre. No todos los parlamentarios que están dispuestos a votar en contra apoyan ahora la idea de un segundo plebiscito, pero la campaña pro-UE espera que el respaldo aumente si se rechaza los dos textos porque no hay mayoría en Westminster para permitir seguir adelante con un divorcio sin pacto.

A día de hoy, las cosas estarían de la siguiente manera: los que votarían en contra del acuerdo y están también a favor de People's Vote son los nacionalistas escoceses del SNP, los Liberal Demócratas, los galeses del Plaid Cymru y el Partido Verde. Respecto a los dos partidos mayoritarios, ahora mismo hay entre 8 y 10 'tories' y entre 60-70 laboristas que apuestan por un segundo referéndum.

La 'tory' Anna Soubry y el laborista Chuka Umunna son los que han apoyado desde el principio la iniciativa desde The All-Party Parliamentary Group on EU Relations, grupo compuesto por diputados pro-UE de diferentes formaciones.

El actor Tony Robinson y Gina Miller durante una marcha organizada por People's Vote en el centro de Londres. (Reuters)
El actor Tony Robinson y Gina Miller durante una marcha organizada por People's Vote en el centro de Londres. (Reuters)

Las caras en Westminster son reconocibles, pero ¿quién está realmente detrás de People's Vote? La campaña la forman oficialmente nueve grupos: Open Britain, the European Movement UK, Britain for Europe, Scientists for EU, Healthier In, Our Future Our Choice, For Our Future’s Sake, Wales For Europe & InFacts. Pero bajo el mismo paraguas también están vinculadas decenas de pequeños grupos locales e incluso de nuevas formaciones políticas pro-UE como Renew.

En un principio, Open Britain era quien lideraba la estrategia. Y no solo porque se formó a partir de Britain Stronger In Europe —la campaña oficial por la permanencia en el referéndum de 2016— sino porque también está respaldado por el influyente laborista Peter Mandelson, figura clave en los Ejecutivos de Tony Blair y Gordon Brown.

En su propio círculo le conocen como "El príncipe de las tinieblas", en Westminster lo comparan con Maquiavelo y en la Prensa lo bautizaron en su día como el "ministro siniestro". Egocéntrico, sibilino, oscuro. Inteligente, sin escrúpulos y sobre todo brillante negociador. Así que el hecho de que a principios de este año se ofreciera en secreto para ayudar a Bruselas con las negociaciones del Brexit no cayó con especial agrado Downing Street.

No es el único que en estos meses ha estado moviendo los hilos al otro lado del Canal. Tony Blair, John Major y hasta hace poco Nick Clegg —que en octubre fichó por Facebook para dirigir su comunicación global— han estado muy activos detrás de bastidores para que Bruselas facilitara las cosas en caso de que se consiga convocar un segundo referéndum. Este mes se ha unido a la petición otro ex primer ministro: Gordon Brown.

Para tener una campaña de seis o siete semanas antes de una eventual consulta que no coincidiera con el 29 de marzo de 2019 se debería extender el artículo 50, una decisión que los Veintisiete tienen que tomar por unanimidad. Aunque en People's Vote aseguran que "tienen garantías" para que esto no suponga un problema.

Por su parte, European Movement UK —uno de los grupos pro-UE más antiguos del Reino Unido que contó incluso con Winston Churchill fue presidente honorario— también tiene bastante influencia en Westminster. Está presidido por Stephen Dorrell —miembro del Gabinete en el Gobierno de John Major—, y cuenta con Ken Clarke —en su día también ministro con Major— y el reputado 'tory' Lord Heseltine como figuras clave detrás de escena.

Los grupos focalizados especialmente en los jóvenes también tienen un papel clave. Según los sondeos que maneja People's Vote, solo por cuestión demográfica, 2019 sería el año en el que el Reino Unido sería pro-UE. Para entonces se estima que alrededor de 1,5 jóvenes habrían cumplido los 18 años respecto al referéndum de 2016 y alrededor de 1,3 millones de personas mayores habrían fallecido. En el plebiscito de hace dos años, la mayoría de los jóvenes votaron por la permanencia y la mayoría de las personas mayores de 65 años apostaron por el Brexit.

Richard Brooks, de 26 años, es uno de los cofundadores de For Our Future’s Sake. "Todo empezó en un pub hablando con amigos. Estábamos todos muy frustrados tras el triunfo del Brexit y decidimos que teníamos que hacer algo", asegura. Dentro de People's Vote, su objetivo principal ahora mismo "son los diputados que representan a distritos universitarios como Bristol o Manchester". "Contamos con el apoyo del Sindicato de Estudiantes Universitarios y del British Youth Council, las dos principales organizaciones que representan a los jóvenes británicos. Nos dan ánimos porque el ritmo es trepidante. No paramos de viajar por todo país organizando todos los actos posibles y trabajando con periódicos locales", matiza.

Por su parte, Hugo Lucas, de 23 años, es uno de los responsables de Our Future, Our Choice. "Ahora estamos moviendo el siguiente mensaje: para 2050, el Brexit habrá hecho perder a los jóvenes un total de 108.000 libras", matiza.

En el espacio que tienen reservado en las oficinas de Millbank Tower, este grupo tiene colgadas varias fotografías de Jo Johnson. “Es nuestro héroe", asegura uno de los activistas. Entre todos ellos destaca desde verano la presencia de Cathleen Clarne, de 22 años, que también forma parte de Momentum. El hecho de que en People's Vote estén trabajando ahora representantes de la organización que logró poner, contra todo pronóstico, a Jeremy Corbyn —defensor de Hugo Chávez y la nacionalización— como líder del Partido Laborista es muy significativo.

Las relaciones entre People's Vote y Momentum no han sido especialmente estrechas. Los fieles a Corbyn no querían verse vinculados con la campaña pro-UE por sus contactos con Peter Mandelson y Tony Blair, que no son particularmente admiradores del nuevo líder laborista. Sin embargo, en el congreso anual que el partido celebró el pasado mes de septiembre, los afiliados votaron a favor de convocar una segunda consulta, si no se consigue forzar unas elecciones generales, la prioridad absoluta para Corbyn.

La directiva está completamente dividida. En una entrevista publicada el viernes 9 de noviembre en 'Der Spielgel', el veterano político aseguró que el Brexit no se podía parar y esta semana ha vuelto a destacar que un segundo plebiscito "es una opción para un futuro, pero no para ahora". Pero tanto el portavoz del Brexit en la oposición, Keir Starmer, como la portavoz de Exteriores, Emily Thornberry, insisten en que si no hay elecciones todas las opciones deben estar sobre la mesa.

El hecho de que John McDonnell, portavoz de Economía y mano derecha de Corbyn, haya dicho por primera vez esta semana que un segundo referéndum es más probable que unos comicios es un cambio de rumbo relevante. Al igual que el líder, tampoco veía una segunda consulta pero en las últimas semanas ha mantenido diferentes reuniones con Roland Rudd —importante activista pro-UE y hermano además de Amber Rudd, actual ministra de Trabajo y Pensiones— que le habrían hecho cambiar de opinión.

'Off the record' muchos diputados laboristas aseguran que si realmente Corbyn apoyara People's Vote habría una mayoría en el Parlamento para celebrar un nuevo plebiscito. El problema es que al líder de la oposición le tocó hacer en su día campaña por la permanencia, pero su euroescepticismo es 'vox populi'.

Ahora, sin embargo, se le plantea un dilema. El 41% de los miembros de Momentum apuesta ahora por People's Vote y sería complejo para él no atender las demandas de aquellos que le han puesto donde hoy está. "Corbyn se ha pasado toda la vida diciendo que había que escuchar a las bases por lo que ahora no puede darnos la espalada. Y se que no lo hará. Es una persona especial que tras los mítines se queda hablando con la gente, así que ahora tiene que escucharnos", asegura Clarne.

Seguidores de la campaña Stronger In reaccionan tras conocerse los resultados del referéndum del Brexit, en Londres. (Reuters)
Seguidores de la campaña Stronger In reaccionan tras conocerse los resultados del referéndum del Brexit, en Londres. (Reuters)

La campaña pro-UE cobra más fuerza que nunca

En definitiva, la campaña pro-UE ha tomado más fuerza que nunca. Aunque no es la única que aboga por un segundo plebiscito. Cuando en abril se presentó oficialmente People's Vote, llamó poderosamente la atención que entre sus integrantes no figurara Best for Britain, el 'lobby' pro-UE financiado por George Soros.

En febrero, el rotativo euroescéptico 'The Telegraph' publicó un explosivo reportaje sobre cómo el multimillonario judío de origen húngaro, más conocido por ser el hombre al que se le atribuye causar la salida de la libra del sistema monetario europeo, ya estaba moviendo los hilos para que en última instancia el acuerdo de divorcio fuera rechazado en Westminster con el objetivo de crear una crisis institucional de tal calibre que al Ejecutivo no le quedara más remedio que detener el Brexit.

La campaña de Best for Britain a favor de un segundo referéndum se presentó oficialmente el 8 de junio. Para entonces, Soros ya había donado 800.000 libras al grupo. Desde Best for Britain aseguran que el millonario es responsable solo del 20% de sus donaciones. En poco más de un año, el 'lobby' ha recibido más de 2,3 millones de libras.

En el acto de presentación, estuvo el laborista Lord Malloch-Brown y Eloise Todd, directora ejecutiva del grupo. Hasta diciembre de 2016, esta última trabajó en Bruselas como directora global de One, la ONG contra la pobreza del cantante de U2, Bono. Estuvo en el Parlamento Europeo durante siete años después de graduarse en el Colegio de Europa en Brujas. Conocía a Soros por proyectos de desarrollo internacional y muchos aseguran que fue gracias a ella que el millonario acabó decantándose por este grupo y no otros más conocidos en un primer momento como Open Britain. Aunque no falta controversia: "Definitivamente Soros se equivocó a la hora de elegir", asegura a El Confidencial de manera anónima una persona vinculada al círculo pro-UE.

Gina Miller —la empresaria y filántropa que derrotó al Gobierno de Theresa May en los tribunales obligándole a pedir autorización del Parlamento para activar formalmente el artículo 50—, encabezó en un primer momento el cartel de Best for Britain. Pero se retiró el día después de las elecciones generales de junio de 2017 —donde May perdió la mayoría absoluta— asegurando que el grupo se había centrado más en "derribar a los conservadores" que al Brexit. Desde Best For Britain aseguran que "prefieren ir por libre" y aunque no forman parte de People's Vote colaboran con ellos en diferentes iniciativas, por ejemplo, las convocatorias de las marchas en Londres.

Sin embargo, según ha podido saber El Confidencial, independientemente de parar la salida del bloque, Best for Britain está interesado en formar un nuevo partido político. "Si no consiguen revertir el Brexit, se lanzaría justo el 30 de marzo de 2019 (día después de que se materialice la salida de la UE). Si hay elecciones, sería antes", asegura a este diario de manera anónima una persona del 'lobby' pro-UE.

En este sentido, estarían trabajando conjuntamente con el filántropo multimillonario Simon Franks. Hubo una filtración sobre este proyecto publicada el pasado mes de abril por 'The Observer' donde salió incluso uno de los nombres que se barajaban: Project One Movement. Pero según ha podido saber este diario, el reportaje "hizo mucho daño" porque no querían que se supiese ningún detalle.

Su objetivo sería acabar con el bipartidismo, no conseguir que el Reino Unido vuelva a la UE. De hecho, hay muchas personas metidas en este proyecto que en su día votaron por el Brexit. Pero tal y como funciona el sistema electoral británico, los nuevos partidos tienen muy complicado conseguir escaño. El Confidencial se puso en repetidas ocasiones en contacto con Best for Britain para tratar todas estas cuestiones, pero no consiguió respuesta.

Paralelamente, hay muchos rumores que apuntan a que rebeldes pro-UE conservadores, laboristas y liberales demócratas estarían tramando otro posible nuevo partido político que tendría a David Miliband como líder. El que fuera ministro de Exteriores se trasladó a Nueva York en 2013 para dirigir la ONG humanitaria The International Rescue Committee (IRC). Pero las especulaciones sobre su futuro se han incrementado este mes de noviembre ante la posibilidad de que regrese a Londres el próximo año. Sus amigos personales insisten en que la vuelta sería porque su esposa, Louise Shackelton, quiere reanudar su carrera como músico con la London Symphony Orchestra. Pero algunos centristas aún ven a Miliband como el "mesías sobre el agua" que en algún momento regresará para salvar al Laborismo o crear una nueva formación.

En definitiva, Westminster vive estos días uno de los periodos más intensos de su historia reciente. Pero ahora el debate no se centra tan sólo en el futuro del Reino Unido sino el de toda la UE.

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