Nueva embestida contra May: la oposición plantea una moción de censura por el Brexit
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LONDRES ACELERA LOS PLANES PARA UN "NO DEAL"

Nueva embestida contra May: la oposición plantea una moción de censura por el Brexit

May fija la ratificación del acuerdo del Brexit para la tercera semana de enero y Corbyn plantea una moción de censura por su negativa a convocar de inmediato la votación en el Parlamento

placeholder Foto: Un manifestante a favor de la Unión Europea (UE) defiende la campaña "People's Vote". (EFE)
Un manifestante a favor de la Unión Europea (UE) defiende la campaña "People's Vote". (EFE)

Nueva ofensiva contra Theresa May. El líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, anuncia que planteará una moción de censura contra la primera ministra por su rechazo a convocar de inmediato una votación en el Parlamento sobre el acuerdo del Brexit. Tras haber aplazado 'sine die' la votación prevista para el 11 de diciembre, la 'premier' por fin fijó este lunes una fecha para que Westminster ratifique el pacto: la semana que comienza el 14 de enero -el debate sobre el acuerdo pactado con Bruselas se retomará la semana del 7, después del receso navideño-.

Para el líder del Partido Laborista, "es inaceptable" que la primera ministra suspendiera la votación del acuerdo prevista para el 11 de diciembre -May evitó así una derrota segura- y que ahora se niegue a celebrarla esta semana. En una intervención en la Cámara de los Comunes, Corbyn argumentó que "la única vía" para forzar una votación esta misma semana es presentar "de inmediato" una moción de censura a título personal contra la 'premier'. Si fuese aprobada no provocaría la caída del Gobierno, así que la jugada de Corbyn se interpreta como una estrategia dirigida a erosionar aún más la autoridad de May, quien la semana pasada sobrevivió a una moción de confianza -200 votos a su favor y 117 en contra, un porcentaje que evidencia la guerra civil 'tory'-

El presidente de los Comunes, John Bercow, afirmó que "tenía en cuenta" la declaración de Corbyn, pero no precisó cómo podrá tramitarse: al no ser una moción de censura convencional, el Gobierno debe conceder tiempo para que sea debatida y votada, algo que no está claro que suceda en este caso.

placeholder La 'premier' Theresa May en Salzburgo, Austria. (Reuters)
La 'premier' Theresa May en Salzburgo, Austria. (Reuters)

La 'premier' compareció ante los Comunes para informar sobre el último Consejo Europeo mientras en Londres crece la presión para que se convoque un nuevo referéndum del Brexit. Varias figuras políticas de peso -como los ex primeros ministros John Major y Tony Blair- han defendido en los últimos días la convocatoria de una segunda consulta para romper el punto muerto.

En su búsqueda de apoyos de cara a la votación del acuerdo, May aseguró a los diputados que "las negociaciones continúan" y que es posible conseguir “más clarificaciones” de Bruselas sobre el “backstop” irlandés, el punto más polémico del pacto para la Cámara de los Comunes. Los líderes comunitarios descartaron en la última cumbre renegociar el pacto, aunque aceptaron introducir "clarificaciones" sobre la salvaguarda diseñada para evitar una frontera física entre Irlanda e Irlanda del Norte.

El "backstop" irlandés generado un rechazo frontal entre los 'tories' más euroescépticos. Para ellos supone seguir atados a Bruselas, porque prevé que el Reino Unido permanezca en la unión aduanera y que Belfast esté alineada con normas del mercado único hasta que establezcan una nueva relación comercial.

Foto: La emblemática calle Shambles, uno de los puntos medievales mejor conservados de Europa. (E. Blanco)

Los planes para un Brexit sin acuerdo

El folletín del Brexit comenzó esta semana con la noticia de que el Gobierno británico anunciará “en breve” una partida extra de 2.000 millones de libras para costear los preparativos para un escenario de Brexit sin acuerdo. El Gabinete de Theresa May discutirá este asunto en su reunión habitual de los martes, según anunció un portavoz de Downing Street, que confirmó que May “ha realizado los preparativos” para la salida del Reino Unido de la UE sin pacto.

La primera ministra también reiteró su oposición a celebrar otro referéndum porque “causaría un daño irreparable a la integridad de nuestra política”. Ante la falta de avances en las negociaciones cuando quedan solo tres meses para la ruptura (fijada para el 29 de marzo), la 'premier' insistió en que una nueva consulta “causaría más división” en el país y “diría a millones (de personas) que nuestra democracia no cumple”.

Varios ministros del Gobierno han sugerido que la Cámara de los Comunes debería votar sobre distintas opciones para salir adelante, si previamente rechaza el tratado propuesto por la 'premier'. Entre estas opciones destacan la ruptura sin acuerdo, la negociación de un pacto distinto al logrado por May o convocar un nuevo plebiscito sobre el Brexit. Según la BBC, el ex primer ministro David Cameron está asesorando a la actual jefa de Gobierno sobre las diferentes opciones si Westminster rechaza el acuerdo.

Foto: Manifestantes antiBrexit durante una marcha convocada por People's Vote, en el centro de Londres. (Reuters)

Para la UE, la opción de un segundo referéndum es “un debate interno” en el que Bruselas “no tiene absolutamente nada que decir”, según el portavoz del Ejecutivo comunitario, Margaritis Schinas. La Comisión Europea destaca también que “no hay previstas más reuniones” con Londres, lo que enteoría tumba las esperanzas de May de conseguir “mayores garantías jurídicas” sobre el carácter temporal del “backstop irlandés”.

Las voces para que se convoque una nueva consulta han aumentado en las últimas semanas ahora que es evidente que la mayoría de los diputados se opone tanto al acuerdo pactado con Bruselas como a la opción de un Brexit sin pacto, una opción que solo apoyan los “brexiteers” más radicales y para la que Bruselas también ha iniciado los preparativos.

Ahora mismo, la mayoría de la Cámara de los Comunes está en contra de salir de la UE sin acuerdo ni periodo de transición. Si finalmente Reino Unido abandona la Unión sin pacto, Londres negociaría un retraso de un año en la salida para prepararse ante un escenario que estaría regulado bajo los términos de la Organización Mundial de Comercio. Las posibilidades de que Bruselas acepte semejante solicitud son muy escasas. El comercio bajo las reglas de la OMC es inusual en las economías avanzadas y provocaría una daño significativo a muchas industrias británicas.

La Confederación de la Industria Británica (CBI, en inglés) dio la voz de alarma el jueves, al subrayar que las empresas están hartas de un “caos” y una “incertidumbre" que amenaza los negocios y el empleo. Por ello, la patronal instó a la clase política a "ofrecer la certeza de que no habrá un Brexit sin acuerdo".

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