EL NÚCLEO EUROESCÉPTICO AMENAZA CON DIMITIR

La unión aduanera, la piedra en el zapato de Theresa May que puede tumbar a la premier

La imposibilidad de satisfacer a todos los bandos de su partido en esta cuestión amenaza seriamente el liderazgo de la primera ministra, cuyo Gobierno tal vez no llegue intacto a junio

Foto: Una paloma alza el vuelo al paso de Theresa May durante un acto en Londres, el 23 de abril de 2018. (Reuters)
Una paloma alza el vuelo al paso de Theresa May durante un acto en Londres, el 23 de abril de 2018. (Reuters)

La pertenencia o no a la unión aduanera tras el Brexit es una cuestión que se está complicando para la 'premier' Theresa May. Hasta el punto de que puede acabar con su liderazgo antes de la próxima cumbre europea de junio. Tras la gran derrota sufrida en la Cámara de los Lores, que la semana pasada se mostró a favor de dejar al país dentro de esta área comunitaria de libre comercio, y la incapacidad de encontrar una solución para evitar una frontera dura en Irlanda, la líder tory habría sopesado la posibilidad de dejar al Reino Unido dentro de esta esfera comercial tras la salida del bloque.

Pero los ministros más euroescépticos del Gabinete han entrado en cólera y el titular de Exteriores, Boris Johnson, amenaza con dimitir si el Ejecutivo cambia de estrategia. Con la salida del carismático ministro, May perdería el apoyo de los influyentes Daily Telegraph y Spectator. Y no sería la única renuncia porque Liam Fox, responsable de comercio Exterior, seguiría los pasos de Johnson, junto con otros representantes del club de “Brexiteers”.

The Times asegura que el ministro del Brexit, David Davis, aguantaría la tormenta para garantizar la salida de la UE el 29 de marzo de 2019. Sin embargo, la web Conservative Home, con grandes contactos en el Gobierno, advierte que su puesto tampoco estaría asegurado.

La postura oficial de Downing Street sigue siendo la defensa a ultranza de un Brexit duro. Pero de puertas para dentro, en el Número 10 existe gran desasosiego. Sin mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes y con una Cámara de los Lores ampliamente pro UE, May está teniendo serias dificultades para cumplir las promesas que ha hecho al ala más euroescéptica de su partido, que es al fin y al cabo la que tiene el poder.

En este sentido, este jueves la premier se enfrenta a una importante derrota. El llamado Comité de Enlace, formado por los presidentes de una serie de influyentes comités selectos, ha forzado el debate sobre las “aduanas y fronteras”, con una moción específica sobre la unión aduanera redactada por la laborista Yvette Cooper y la tory rebelde Nicky Morgan.

La votación será simbólica y no tendrá efectos legales. Pero servirá para tomar el pulso a la cámara y conocer cómo actuarán los tories rebeldes cuando esta cuestión vuelva al parlamento el próximo mes en una votación en la que el Ejecutivo sabe que hay mucho en juego.

Un cartel republicano pide la reunificación de Irlanda, lo que
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Tratando de ganar tiempo

Consciente de las altas posibilidades de derrota, May lleva retrasando desde hace semanas la votación a la moción presentada por el laborista Chuka Umunna y la tory rebelde Anna Soubry al proyecto de ley de Aduanas. Pero finalmente se llevará a cabo tras las elecciones locales del próximo 3 de mayo, en las que los tories asumen batacazo electoral.

El influyente European Reform Group, capitaneado por el euroescéptico Jacob Rees-Mogg, querría plantear el voto como una moción de censura obligando a May a dimitir en caso de que los Comunes obliguen al Gobierno a dejar al Reino Unido dentro de la unión aduanera. Pero unas elecciones internas dentro del Partido Conservador podrían retrasar las negociaciones con Bruselas poniendo en peligro el propio Brexit, algo que los euroescépticos quieren evitar a toda costa. Con todo, muchos conservadores están dispuestos a rebelarse asegurando, entre otros motivos, que la permanencia en esta área comunitaria de libre comercio es la única opción para evitar una frontera dura entre la república de Irlanda e Irlanda del Norte.

Hasta la fecha, May ha propuesto dos soluciones para la problemática que se plantea ahora entre el norte y sur de la isla. Por un lado, plantea una “sociedad aduanera”, que permitiría al Reino Unido cobrar aranceles en nombre de Bruselas para los bienes que lleguen al país, pero son destinados a los mercados de la UE.

A los tories euroescépticos no les convence. Temen que esta opción sea “impracticable” y que el Reino Unido termine quedándose en la unión aduanera para siempre. Prefieren la segunda solución, que pasa por un acuerdo “altamente simplificado”, que utilizaría la tecnología para minimizar, pero no eliminaría por completo los controles sobre las importaciones.

Bruselas ha descartado oficialmente los dos escenarios y ha dado de plazo a May hasta la cumbre de junio para que encuentre otra solución. Claro que para entonces habrán pasado muchas cosas en Westminster.

Aparte de las votaciones sobre la unión aduanera, el próximo 30 de abril, la Cámara de los Lores, que se ha manifestado en contra del gobierno en las cinco votaciones que han tenido lugar durante la tramitación de la “Ley de retirada de la UE”, debatirá otra enmienda para que, si Westminster rechaza el acuerdo final sobre el Brexit, sean los parlamentarios y no el Ejecutivo los que tengan la facultad de decidir la hoja de ruta. En definitiva, demasiados retos para una premier sin liderazgo que, hoy por hoy, no puede asegurar ni su futuro ni el de su país dentro o fuera del bloque.

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