China lanza el 'criptoyuan' para desafiar al reinado de EEUU y el dólar
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Pionera entre las grandes economías

China lanza el 'criptoyuan' para desafiar al reinado de EEUU y el dólar

Un 'criptoyuan' otorgaría a Pekín poder para monitorear el gasto a tiempo real, además de un dinero que no está vinculado al sistema financiero global dominado por el dólar

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Hace mil años, cuando el dinero solo eran monedas, China inventó los billetes. Ahora, el Gobierno chino está creando dinero de forma digital, en una reinvención del dinero que podría sacudir un pilar del poder norteamericano. Puede parecer que el dinero ya es virtual, ya que las tarjetas de crédito y las ‘apps’ de pago como Apple Pay en EEUU y WeChat en China eliminan la necesidad de billetes o monedas. Pero esas son solo formas de mover dinero electrónicamente. China está convirtiendo la propia moneda en curso en código informático.

Las criptomonedas como bitcoin han anunciado un futuro digital potencial para el dinero, aunque existen fuera del sistema financiero global tradicional y no son monedas de curso legal como el efectivo emitido por los gobiernos. La versión de China de una moneda digital está controlada por su banco central, que emitirá el nuevo dinero electrónico. Se espera que proporcione nuevos instrumentos amplios al Gobierno chino para que monitoree su economía y su pueblo. De forma intencionada, el yuan digital anulará uno de los mayores atractivos del bitcóin: el anonimato del usuario.

Pekín también está posicionando el yuan digital para uso internacional y diseñándolo para que esté desvinculado del sistema financiero global, donde el dólar estadounidense ha sido el rey desde la Segunda Guerra Mundial. China está abrazando la digitalización de muchas formas, incluido el dinero, en una apuesta por conseguir un mayor control centralizado a la vez que gana ventaja en tecnologías del futuro que ve disponibles. “Para proteger la soberanía y la condición de divisa oficial de nuestra moneda, tenemos que anticiparnos”, declara Mu Changchun, que está guiando el proyecto en el Banco Popular de China.

placeholder Sede del Banco Popular de China (EFE)
Sede del Banco Popular de China (EFE)

El dinero digitalizado podría reordenar los principios básicos financieros al igual que Amazon alteró la venta al por menor y Uber Technologies agitó el sistema de taxis. El hecho de que un Estado autoritario y rival de EEUU haya tomado la delantera en la introducción de una moneda digital nacional está convirtiendo lo que una vez fue un tema absurdo para los teóricos de la criptomoneda en un motivo de ansiedad para Washington.

Al preguntarles en las últimas semanas cómo pueden afectar las monedas digitales nacionales como la de China al dólar, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, han declarado que la cuestión está siendo estudiada a fondo, incluido si tiene sentido crear un dólar digital en algún momento. El dólar ya se ha enfrentado a desafíos antes –el euro, por mencionar uno–, solamente para cobrar más importancia cuando las carencias de los rivales se hacían patentes. El dólar supera de lejos a todas las divisas en uso para operaciones de cambio de divisas, con un 88% en los últimos ‘rankings’ del Banco de Pagos Internacionales. El yuan solo se utilizó en un 4% de las operaciones.

La digitalización en sí misma no convertiría al yuan en rival para el dólar en transferencias bancarias entre entidades, según analistas y economistas. Pero en su nueva encarnación, el yuan, también denominado ‘renminbi’, podría adquirir relevancia al margen del sistema financiero internacional. Ofrecería opciones para que las personas de países pobres enviaran dinero a todo el mundo. Hasta un uso internacional limitado podría suavizar la repercusión de las sanciones de EEUU, que se utilizan cada vez más contra empresas o individuos chinos.

Foto: Foto: Zigor Aldama.

Josh Lipsky, exmiembro del personal del Fondo Monetario Internacional que ahora trabaja en el centro de estudios Atlantic Council, declara: “Todo lo que amenace al dólar es una cuestión de seguridad nacional. Esto amenaza al dólar a largo plazo”. El yuan digital habita en el ciberespacio, disponible en el móvil del propietario –o en una tarjeta para los que son menos expertos en tecnología– y gastarlo no requiere expresamente conexión a internet. Aparece en una pantalla con una silueta de Mao Zedong, igual que en el billete.

En pruebas en los últimos meses, más de 100.000 personas en China se han descargado una aplicación móvil del banco central que les permitía gastar pequeños donativos de dinero digital del Gobierno en comercios, incluidas tiendas chinas de Starbucks y McDonald’s. “Está bastante bien”, afirma Tao Wei, mujer joven de Pekín, tras gastar una asignación de prueba. Le llevó solo un instante pagar por el retrato de cumpleaños de su hija de dos años, apuntando su iPhone hacia un escáner. El Partido Comunista chino también ha permitido que sus miembros paguen la cuota mensual con el yuan digital.

China ha indicado que el yuan digital circulará junto a billetes y monedas durante un tiempo. Los banqueros y otros analistas dicen que Pekín pretende digitalizar todo su dinero a la larga. Pekín no lo ha abordado. El dinero digitalizado parece un posible sueño macroeconómico para el Gobierno emisor, útil para rastrear el gasto de la gente a tiempo real, agilizar la ayuda a víctimas de catástrofes o señalar actividades delictivas. Con él, Pekín obtendrá grandes poderes para endurecer el Gobierno autoritario del presidente Xi Jinping. Ya existen elementos de este tipo de control en China, ya que los pagos digitales se han convertido en algo habitual. Mu declara que el banco central limitará la forma en que supervisa a las personas, en lo que llama ‘anonimato controlable’.

placeholder Varios billetes de 100 yuanes (EFE)
Varios billetes de 100 yuanes (EFE)

El propio dinero es programable. Pekín ha probado fechas de vencimiento para animar a los usuarios a gastarlo rápidamente, para momentos en los que la economía necesite un impulso. También es rastreable, lo que añade otra herramienta a la intensa vigilancia estatal de China. El Gobierno utiliza cientos de millones de cámaras de reconocimiento facial para supervisar a su población, a veces utilizándolas para imponer multas por actividades como cruzar la calle de forma imprudente. Una moneda digital haría posible imponer y cobrar multas en cuanto se detectase una infracción.

La explosión de una acumulación de efectivo en China el año pasado muestra la preocupación de los ciudadanos por el control del banco central de cada transacción. Song Ke, profesor de Finanzas en la Universidad Renmin en Pekín, dijo en una reciente conferencia que el indicador de China de yuanes en circulación, o efectivo, aumentó un 10% en 2020.

¿Qué hay de la volatilidad? Las criptomonedas como el bitcoin son conocidas por eso. Pero el Banco Popular de China controlará de forma estricta el yuan digital para asegurarse de que no hay diferencias de valoración con los billetes y monedas. Eso implica que no tendrá sentido que los inversores especulen con el yuan digital como hacen algunos con las criptomonedas. Se diseñarán medidas contra la falsificación para que sea imposible que alguien fuera del Banco Popular de China cree nuevos yuanes digitales.

Foto: Ilustración: El Herrero.

Si bien China no ha publicado un texto final para el programa, el banco central dice que podría imponer límites al principio respecto a la cantidad de yuanes digitales que los individuos pueden tener en posesión, como forma de controlar su circulación y ofrecer a los usuarios una dosis de seguridad y privacidad. El banco central de China no utilizará la nueva tecnología como medio para tener más dinero en circulación, ya que cada yuan que se emita de forma digital básicamente invalidará un yuan que circule en forma física.

Cuando se lanzó el bitcoin en 2009, los legisladores de la mayoría de países minimizaron su importancia. China le prestó atención. Siempre en alerta excesiva ante las amenazas, el mando temía que una criptomoneda pudiera socavar el poder del Gobierno si la gente empezaba a utilizarla en serio. Zhou Xiaochuan, gobernador del banco central de China de 2002 a 2018, ha declarado que el bitcoin le sorprendió y le asustó. En 2014, lanzó un estudio formal sobre una posible moneda digital china. China no parecía una pionera de divisas. Su estricto control gubernamental del yuan, por ejemplo, iba en contra del clamoroso comercio en otras grandes monedas.

Cuando se lanzó el bitcóin en 2009, los legisladores de la mayoría de países minimizaron su importancia. China le prestó atención

Al mismo tiempo, se estaba preparando una revolución tecnológica financiera en China, con la frenética adopción de las aplicaciones AliPay y WeChat, dejando el efectivo como algo prescindible y alimentando a las ‘startups’ con formas de pago sin parar.

Después, a mediados de 2019, Facebook declaró que perseguiría su propia criptomoneda. El entendimiento de que eso podría circular por una base de usuarios más grande que cualquier población nacional supuso el reconocimiento inmediato de que la tecnología podría derrocar a las monedas tradicionales. Mientras los reguladores de EEUU se centraron en frenar a Facebook, lográndolo en última instancia, China aceleró su prosecución de un yuan digitalizado, iniciando las pruebas en abril de 2020. De repente, los movimientos de dinero de China eran objeto de seguimiento. Los bancos centrales de EEUU y otras economías occidentales se preocuparon porque lo que Facebook había planeado con una moneda digital ahora podría ser efectuado por China, un Gobierno poderoso.

Foto: Logo de Facebook en Estados Unidos. (Reuters)

“Hay un miedo como el que se tenía a Uber”, declara un banquero central sénior europeo que ha hablado con homólogos occidentales, refiriéndose al estrés sobre los sistemas de taxis cuando la empresa de servicios de viajes llegó a las ciudades de todo el mundo. “No quieres la moneda de otro país circulando entre tus ciudadanos”, dice el banquero.

EEUU, como emisor de los dólares que necesitan los más de 21.000 bancos del mundo para operar, lleva tiempo exigiendo información sobre las grandes fluctuaciones monetarias transfronterizas. Esto proporciona a Washington la capacidad de excluir a individuos e instituciones del sistema financiero global impidiendo que los bancos hagan transacciones con ellos, una práctica denominada ‘militarización del dólar’.

Las sanciones estadounidenses a Corea del Norte e Irán por los programas nucleares limitan sus economías. Los bancos suizos abandonaron su famoso secreto bancario hace ocho años para evitar la ira de Washington en un enfrentamiento sobre impuestos. Después del golpe de Estado en Myanmar en febrero, EEUU empleó sanciones para bloquear el movimiento de los activos financieros de las principales autoridades militares a través de bancos. La base de datos del Tesoro de individuos y empresas sancionados –la lista de Personas Nacionales Especialmente Designadas y Bloqueadas– afecta virtualmente a todos los países de la tierra.

El yuan digital podría ofrecer a los sancionados por EEUU una forma de cambiar dinero sin que el país liderado por Biden se entere

A Pekín le incomoda especialmente una parte del registro de sanciones en rápida expansión: más de 250 nombres chinos, incluidos políticos a los que EEUU acusa de atrocidades contra minorías étnicas o de coartar libertades en Hong Kong. Las sanciones dejaron a Carrie Lam, principal autoridad de China en Hong Kong, con un arsenal de efectivo en su casa porque los bancos temían que aceptar sus operaciones supusiera exponerles, a ellos también, a un bloqueo estadounidense.

El yuan digital podría ofrecer a los que EEUU busca penalizar una forma de cambiar dinero sin que EEUU lo sepa. Los intercambios no tendrían que utilizar el código SWIFT, la red de mensajería que se utiliza en las transferencias de dinero entre bancos comerciales y que puede ser monitoreada por el gobierno de EEUU. La oportunidad para debilitar el poder de las sanciones estadounidenses es clave para la promoción de Pekín del yuan digital y para sus esfuerzos por internacionalizar el yuan de forma más global. En un foro el mes pasado, Mu, autoridad del banco central, dijo en repetidas ocasiones que el yuan digital pretende proteger la ‘soberanía monetaria’ de China, por ejemplo, contrarrestando el uso global del dólar.

Foto: (Reuters) Opinión

En 2019, en un simulacro de guerra en la Universidad de Harvard, legisladores veteranos de EEUU intentaron confeccionar una respuesta al desarrollo de un misil nuclear de Corea del Norte financiado clandestinamente con el yuan digital. Dado el poder de la moneda para reducir las sanciones, los participantes, varios ahora presentes en la Administración Biden, la declararon más amenazante que la ojiva. Nicholas Burns, veterano diplomático estadounidense y el favorito para ser el embajador en Pekín, le dijo al grupo: “Los chinos nos han creado un problema al arrebatarnos nuestra presión a través de sanciones”.

A medida que la publicidad del yuan digital cobra impulso, una animación en inglés difundida ‘online’ por el canal de noticias estatal CGNT muestra a un hombre con una camisa de la bandera de EEUU noqueado por una moneda dorada que retrata al yuan digital. “Este es uno de los pilares fundamentales del movimiento de China hacia una posición de mercado global y una mayor participación en el establecimiento del marco de la economía global”, dice el narrador.

Al principio, el yuan digital no cambiará de forma significativa la forma en la que el dinero circula en el sistema financiero de China. Bajo la dirección del banco central, los seis bancos comerciales principales –todos estatales– distribuirán yuanes digitales a bancos más pequeños y a las aplicaciones operadoras AliPay y WeChat, que se espera que gestionen las interacciones entre emisor y receptor.

El yuan digital elimina la forma en la que los bancos y las aplicaciones financieras se benefician de las tasas

A diferencia de las transacciones electrónicas actuales, el yuan digital está diseñado para moverse desde un punto A hasta un punto B de forma instantánea, eliminando al menos en la teoría una forma en la que los bancos y las aplicaciones financieras se benefician de las tasas y breves retrasos integrados en dichas transferencias. El único intermediario necesario es el banco central. Mu ha declarado que el yuan digital, debido a que está respaldado por el Estado, reducirá los riesgos para el sistema financiero que presentan las plataformas de pago dominantes en China que son empresas privadas.

Cuando el público televisivo global dirija su atención a patinadores y trineos de carreras en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín el próximo febrero, se espera que las autoridades entreguen yuanes digitales a los deportistas para que los gasten cuando estén bajo los focos, una señal de ambiciones que van más allá de las orillas de China.

Pekín se ha unido a una iniciativa para desarrollar protocolos para el uso transfronterizo de monedas digitales, colaborando con el Banco de Pagos Internacionales y los bancos centrales de Hong Kong, Tailandia y Emiratos Árabes Unidos. Los avances digitales de China llaman la atención sobre la necesidad que tiene EEUU de modernizar sus propias infraestructuras financieras, según Kevin Warsh, exgobernador de la Fed que ahora trabaja en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. “Si esperamos 5 o 10 años, puede que acabemos con decisiones políticas muy negativas”, indica.

Foto: EC.

Más de 60 países se encuentran en alguna etapa de estudio o desarrollo de una moneda digital, según el grupo de análisis CBDC Tracker. Las monedas digitales reservan parte de su mayor potencial para los 1.700 millones de personas en todo el mundo que el Banco Mundial calcula que no tienen una cuenta bancaria. Las Bahamas ya han emitido una moneda digital para atender a las poblaciones marginadas en términos financieros. Algunos bancos centrales alegan que tales monedas serían de ayuda para las familias de trabajadores migrantes que realizan pequeñas transferencias de fondos que resultan enrevesadas y caras.

El banquero central sénior europeo señala que las transferencias de dinero entre personas internacionales pueden tardar días y se preocupa por que la velocidad y la efectividad puedan finalmente convertir al yuan digital en la moneda preferida para las remesas a medida que los países amplíen sus lazos financieros con China.

China, con un modelo operativo, está ofreciendo una forma disponible de gestionar dinero digital. El año pasado, el presidente Xi ordenó a su país aprovechar la oportunidad de establecer normas internacionales para las monedas digitales, así como Pekín ha buscado influenciar y dominar una serie de estándares de tecnología avanzada como en las telecomunicaciones 5G, en los coches autónomos y en el reconocimiento facial.

Cuando se le preguntó en una reciente aparición en el Senado si el dólar podría digitalizarse para ayudar a EEUU a defender su supremacía, Powell declaró que estudiar esa pregunta es un “proyecto de una prioridad muy alta”.

“No tenemos que ser los primeros”, dijo. “Tenemos que hacerlo bien”.

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'.

Hace mil años, cuando el dinero solo eran monedas, China inventó los billetes. Ahora, el Gobierno chino está creando dinero de forma digital, en una reinvención del dinero que podría sacudir un pilar del poder norteamericano. Puede parecer que el dinero ya es virtual, ya que las tarjetas de crédito y las ‘apps’ de pago como Apple Pay en EEUU y WeChat en China eliminan la necesidad de billetes o monedas. Pero esas son solo formas de mover dinero electrónicamente. China está convirtiendo la propia moneda en curso en código informático.

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