Las bolsas repuntan desde mínimos, sí, pero nadie tiene ni idea de lo que va a pasar
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Las bolsas repuntan desde mínimos, sí, pero nadie tiene ni idea de lo que va a pasar

Con una pandemia que causa disrupciones en todo tipo de industria, el único consenso es que los indicadores están condenados a hundirse

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La pandemia del coronavirus ha destruido las expectativas que generaban las publicaciones de beneficios empresariales y de crecimiento económico. Tanto se han nublado las perspectivas de los mercados financieros que algunos inversores afirman que es como estar conduciendo con los ojos vendados.

En tiempos normales, estos inversores consideran que las proyecciones de beneficios que dan las empresas son un factor crítico para determinar el valor de las acciones y recurren a las previsiones de indicadores como el Producto Interior Bruto para calibrar la salud de la economía.

Pero ahora, con una pandemia que causa disrupciones en industrias que van desde los viajes hasta la fabricación y la venta al por menor, el único consenso es que estos indicadores están condenados a hundirse.

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Aún así, las acciones siguen subiendo. El S&P 500 ha repuntado un 27% desde su mínimo de marzo. Los gestores de fondos atribuyen gran parte del rebote al estímulo de la Reserva Federal, pero la desconexión entre el aumento de los precios de las acciones y la falta de visibilidad de la economía hacen que el repunte bursátil tenga un tono inestable.

Muchos inversores admiten que están dudando sobre si es conveniente volver a entrar en el mercado cuando todavía hay tantos factores que no están claros, pero también reconocen que temen quedarse fuera si las acciones siguen escalando.

Existe un gran debate sobre hasta qué punto caerán los beneficios empresariales. La discrepancia entre los analistas ha crecido y la dispersión de las estimaciones de beneficios de las empresas del S&P 500 durante el próximo año fiscal completo ha alcanzado el nivel más alto en marzo desde mayo de 2009, según BofA Global Research.

Foto: Charlie Munger y Warren Buffett. (EC)

"Estamos volando a oscuras ahora mismo", dice Ted Chang, un gestor de fondos de Thornburg Investment Management, que tiene 38.000 millones de dólares en activos bajo gestión. "Lo único que se puede decir con certeza es que las estimaciones tienen que bajar, y nadie puede decir que tiene que bajar en X, Y o Z cantidad."

Mientras tanto, más de 160 compañías en el S&P 500 -como Target, Harley-Davidson o Molson Coors Beverage- han dejado de dar al mercado previsiones financieras, según Wells Fargo Securities. En una reciente conferencia telefónica para comentar los resultados empresariales, Evan Greenberg, el director ejecutivo de Chubb, afirmó que si bien la aseguradora no ofrece una previsión financiera, la crisis económica provocada por la pandemia afectará al negocio, aunque "el grado de impacto de los ingresos es simplemente desconocido".

Los inversores analizarán esta semana la presentación de resultados de compañías como Walt Disney, General Motors y Hilton Worldwide Holdings: y buscarán pistas sobre las perspectivas económicas para el resto del año en la publicación del dato de empleo de abril.

El nebuloso panorama que acecha a las perspectivas de las empresas estadounidenses es un desafío para los gestores de activos, que ya han sufrido fuertes vaivenes en lo que va de año. El S&P 500 se desplomó un 34% entre el 19 de febrero y el 23 de marzo, pero desde entonces ha repuntado con fuerza y ha reducido sus pérdidas de 2020 hasta dejarlas en un 12%.

Los analistas que siguen a las empresas del S&P 500 esperan una disminución del 18% en los beneficios de este año, según FactSet, lo que supone un fuerte revés con respecto al incremento del 9,2% que pronosticaban a principios de año. En las últimas semanas, la estimación se ha ido deteriorando, a medida que se han ido conociendo los resultados de alrededor del 55% de las compañías del índice.

Aun así, algunos inversores creen que los analistas han sido bastante lentos a la hora de recortar sus previsiones de beneficios. "Es una señal un poco preocupante para los mercados, que nos vayamos a adentrar en las última parte del año con este lento y constante goteo de noticias negativas mientras las perspectivas empeoran cada vez más", dijo Matt Forester, director de inversiones de BNY Mellon's Lockwood Advisors.

Algunos grandes bancos prevén descensos más pronunciados del beneficio. Bank of America pronostica una caída del 29% en 2020 y Goldman Sachs, una del 33%.

En BMO Capital Markets, el estratega jefe de inversiones, Brian Belski, ha cancelado su pronóstico de beneficios para 2020 del S&P 500. Asegura que los resultados de la primera mitad de este año no reflejan la verdadera condición de las compañías.

"Planeamos restablecer nuestras previsiones de beneficios para todo el ejercicio y los precios objetivos una vez que baje la polvareda", afirma.

Toda esta opacidad ha dejado a los inversores descontando expectativas para la primera mitad del año. Pero muchos han adoptado un enfoque individualizado, evaluando qué empresas tienen suficiente efectivo disponible para soportar una caída prolongada y cuáles pueden verse obligadas a cerrar.

Las cinco mayores empresas de Estados Unidos - Microsoft, Apple, Amazon.com, Alphabet y Facebook, que en conjunto constituyen alrededor del 20% del valor de mercado del S&P 500 - reportaron la semana pasada unos resultados que muestran que, en líneas generales, a Silicon Valley le está yendo bien. Mientras tanto, compañías de otras industrias, como Hertz Global Holdings, Neiman Marcus Group y Diamond Offshore Drilling, han presentado concurso de acreedores o se están preparando para solicitarlo.

"Algunos huevos se van a romper, eso está claro", advierte Anik Sen, jefe global de acciones de PineBridge Investments.

Los inversores aseguran que las grandes divergencias entre las estimaciones de beneficio de las compañías hacen especialmente difícil la valoración de sus acciones. El S&P 500 está cotizando a niveles similares de beneficios pasados y futuros, 19,4 y 20,46 veces, respectivamente. Eso contrasta con el promedio de los últimos cinco años, cuando cotizaba a 20,18 veces beneficios pasados y 16,92 veces beneficios futuros.

Las previsiones para el PIB -el valor de todos los bienes y servicios producidos en todas las economías- se han revisado fuertemente a la baja y varían mucho en función de los bancos y los economistas que emiten el pronóstico. JPMorgan Chase, por ejemplo, espera que la economía mundial se contraiga en un 4,8% y que los Estados Unidos caigan un 7,6% en 2020, mientras que Credit Suisse proyecta una disminución más modesta del 1,9% a nivel mundial y una caída del 3,3% para los Estados Unidos

La falta de datos y de precedentes históricos ha hecho que los economistas se aferren a nuevas fuentes de información, como Google Trends y la empresa de reservas de restaurantes OpenTable.

David Coombs, jefe de inversiones en activos múltiples de Rathbone Investment Management, con sede en Londres, asegura que está enfocando su estrategia de inversión en los grandes cambios que traerá el coronavirus y la potencial sucesión de confinamientos: una mayor dependencia de la tecnología y un mayor gasto público.

"No estoy prestando mucha atención a los pronósticos económicos porque en su mayor parte no son más que dedos en el aire para ver por dónde sopla el viento", concluye Coombs.

La pandemia del coronavirus ha destruido las expectativas que generaban las publicaciones de beneficios empresariales y de crecimiento económico. Tanto se han nublado las perspectivas de los mercados financieros que algunos inversores afirman que es como estar conduciendo con los ojos vendados.

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