ASEGURAN LIQUIDEZ Y HACEN COMPRAS TÁCTICAS

Los mejores fondos de renta fija se lanzan a por deuda bancaria para aprovechar la crisis

Los fondos más reconocidos de renta fija mueven sus carteras para asegurar tener liquidez y aprovechar oportunidades con la volatilidad de los bonos y las compras del BCE

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Los gestores de renta fija que acumulan mayores éxitos en los últimos años lo tienen claro: es momento de evitar riesgos de liquidez en las carteras y aprovechar las oportunidades que dejaron las olas de ventas de marzo, cuyos efectos fueron paliados parcialmente por el Banco Central Europeo (BCE). Las primas de riesgo de todos los bonos se dispararon a mediados de marzo, para replegarse con las compras del banco central, ahora cuestionadas, aunque sin llegar a los niveles previos.

Los bruscos movimientos de marzo, y los rangos de volatilidad que aún no se han disipado, han hecho trabajar más que nunca a los gestores de renta fija. Porque estos fondos no se pueden permitir las pérdidas que acumulaban, en muchos casos, a finales del primer trimestre, por el perfil de riesgo de los inversores. Y por la rapidez de los cambios. “Llevo muchos años y nunca había visto caídas tan verticales en los precios”, confiesa Eduardo Roque, gestor de renta fija de Bestinver.

Pero hay cierto optimismo entre los gestores. “La renta fija corporativa es el tipo de activo más adecuado para la recuperación, ya que las empresas se encuentran mucho más saneadas que en crisis anteriores y es un activo de menor riesgo que la renta variable, que en este momento ofrece una alta volatilidad", afirma Ascensión Gómez, gestora responsable de renta fija en Trea AM. La gestora recuerda que en 2008, el mercado de 'high yield' cayó un 34% pero al año siguiente recuperó un 75%. Y en 2018, un año de pérdidas generalizadas en todos los activos, este segmento cayó un 3,6%, para recuperarse en 2019 un 11%.

Varios fondos aseguran en sus informes trimestrales publicados en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) haber implementado análisis complementarios a la operativa habitual para monitorizar diariamente suscripciones y reembolsos, seguir las primas de riesgo y analizar la valoración de la cartera por precios de oferta (‘bid’), por si se necesita vender. El propio supervisor hizo una auditoría exprés del mercado de renta fija en marzo a través de los fondos para evaluar el estado de la liquidez.

Los fondos también han aprovechado oportunidades por los desplomes de marzo, especialmente en deuda bancaria. Los títulos más citados son los de deuda subordinada (Tier 2), deuda anticrisis de la banca con menos riesgo que los CoCos o AT1, para los que los bancos han tratado de calmar a los inversores asegurándoles el pago de los cupones, aunque no las tienen todas consigo.

Eduardo Roque y Joaquín Álvarez llegaron a Bestinver en 2018 procedentes de Mutuactivos, con el objetivo de impulsar la inversión en renta fija en la gestora de Acciona. El Bestinver Renta, con 188 millones bajo gestión, sumó un 4,9% el año pasado en el primer ejercicio completo con la nueva estrategia, según datos de Morningstar. En 2020, acumula números rojos del 4,3%, que llegaron a ser del 7,34% en el primer trimestre.

El vehículo optó por invertir en bonos soberanos de Portugal, Irlanda o Chipre, y vendió títulos de la Comunidad de Madrid a dos años y de Italia a un año. En el sector financiero, invirtió en deuda soberana de BBVA, y en crédito corporativo apostó por EON a tres años. “Hubo ventas de pánico y problemas de liquidez”, rememora Roque, refiriéndose al peor momento de marzo, cuando se secó el mercado, no había emisiones y los gestores tenían problemas para vender bonos.

El BCE ha sido clave

El BCE había decepcionado en su reunión del 12 de marzo, en pleno desplome de los mercados por la expansión descontrolada del coronavirus y las primeras restricciones que paralizaron la actividad económica. La autoridad monetaria añadió un paquete de 120.000 millones netos para 2020 a su programa de compra de activos, de 20.000 millones mensuales, pero fue insuficiente. Más aún cuando Lagarde dijo no estar para reducir ‘spreads’ (primas de riesgo). Después, tuvo que matizar sus palabras para evitar el riesgo de fragmentación financiera.

Pero no fue hasta el anuncio el 19 de marzo del programa especial de compras contra al pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés) de 750.000 millones, cuando empezaron a dar marcha atrás las primas de riesgo y se reabrió el mercado con nuevas emisiones. De calidad, eso sí, porque para el universo de bonos basura o ‘high yield’, está casi cerrado.

Los vaivenes de la renta fija permiten que haya sido “un excelente momento para hacer una cartera”, opina Roque, que señala que el fondo de Bestinver ha pasado de tener una tasa interna de retorno (TIR) media del 0,65% al 4% (cuando caen los precios, suben las rentabilidades), y la duración ha aumentado desde entornos de dos años a más de tres años, lo que implica más sensibilidad a los tipos de interés. La estrategia de renta fija llegó a esta crisis con un 30% del patrimonio en liquidez (en ‘cash’ o bonos a corto plazo), que ha reducido al 10%. Ha invertido un 20%, además de un 7% adicional procedente de la venta de cédulas hipotecarias y bonos sénior de banca. “Un 8% lo hemos invertido en bonos sénior no preferentes, Tier 2 (deuda subordinada) y AT1 (CoCos) de bancos; un 10% en grado de inversión, ya que el nuevo programa del BCE (PEPP) estará más centrado que los anteriores en la deuda corporativa; un 5% en ‘high yield’, y un 3% en híbridos corporativos”, explica Roque.

Mutuactivos ha seguido teniendo muy buenos resultados en renta fija. Los fondos Mutuafondo Bonos Convertibles y Mutuafondo Bonos Subordinados estuvieron a la cabeza el año pasado, con retornos del 14%, aunque en 2020 caen un 5% y un 10% respectivamente. No en vano, los CoCos de la banca llegaron a ceder entre un 30% y un 40% en la primera mitad de marzo. Mientras que el Mutuafondo Largo Plazo obtuvo el premio de Morningstar al mejor fondo de renta fija en 2018, con un resultado del 3,7% en 2019, y pérdidas del 2% en 2020. También destaca, con cinco estrellas Morningstar, el Mutafondo L, de renta fija a corto plazo para los inversores más conservadores, y que cae un 2% este año, más de lo que ganó el pasado.

La gestora de Mutua Madrileña infrapondera la deuda pública periférica, reduce la exposición a la inflación y apuesta por el crédito corporativo. “La escasa liquidez de los mercados está haciendo que los inversores se refugien en los activos más líquidos. Este proceso está dando lugar a una ampliación de las primas de iliquidez, mejorando el potencial de rentabilidad para aquellos inversores que tengan la capacidad de invertir con un horizonte temporal de medio plazo”, arguye Emilio Ortiz, director de Inversiones de Mutuactivos.

Su tesis es que los diferenciales ya descuentan un escenario de caída económica y el aumento de los impagos, por lo que a medio plazo el atractivo de los cupones cubre posibles pérdidas crediticias. “Además, esta vez, el crédito cuenta con un fuerte apoyo de los bancos centrales y de los gobiernos”, insiste Ortiz. En las últimas semanas, asegura, Mutuactivos ha aprovechado emisiones de empresas para comprar en el mercado primario, y también ha apostado por la deuda subordinada bancaria. En el caso del Mutuafondo LP, la duración media es de 4,3 años y la TIR, del 2,8%.

Desde Buy & Hold, gestora que aplica el ‘value investing’ a la renta fija, cuyo fondo Buy & Hold Renta Fija estuvo entre los que ganaron más del 10% el año pasado, creen que muchos bonos obtendrán retornos de más del 10% en los próximos meses respecto a los mínimos de marzo. Con esa idea han rotado la cartera, que tiene su mayor exposición a la deuda bancaria, con el 30%. También destacan otros sectores castigados, como el de aerolíneas, que tienen “excelente posición de liquidez”, como Ryanair, Easyjet o IAG; fabricantes de componentes de automoción como Gestamp o Antolín; fabricantes de automóviles como Volkswagen o Ford, y energéticas como Repsol, Pemex, Tullow Oil y Nordex. La duración de la cartera es de 3,5 años y la TIR, con estas apuestas, del 7% de media.

Menos fondos en la élite

Entre los mejores fondos españoles del año pasado en renta fija, varios tenían cinco estrellas Morningstar. Es decir, estaban entre el 10% mejor de sus categorías por combinación de rentabilidad y riesgo. Pero el desplome de marzo ha cambiado la fotografía, y ninguno está ahora en este segmento que, además, se ha estrechado de 28 series de fondos a 14 entre febrero y marzo.

Entre los mejores, hay ocho estrategias, ya que en algunas de ellas hay varias series de fondos. Y solo una no es de corto plazo, la del Sabadell Bonos España, que gestiona 15 millones, cantidad reducida en una gestora con 20.000 millones. El vehículo pierde un 1,2% en 2020, tras elevar su valor liquidativo un 5,4% en 2019. El fondo ha estado operando en las semanas de más volatilidad con futuros sobre el bono español a 10 años y futuros sobre la deuda pública europea para realizar “diversas operaciones tácticas tanto direccionales como de valor relativo. Con el objetivo de aprovechar la volatilidad experimentada por la deuda pública española, la duración financiera del fondo ha oscilado entre la sobreponderación y la infraponderación”.

Entre los de corto plazo, las pérdidas son también generalizadas, incluyendo al ya citado Mutuafondo L. Asimismo, el Gesiuris Fixed Income, con 22 millones de patrimonio, pierde un 1,4% en el año. El fondo, que es de deuda a corto plazo, centró sus operaciones en el primer trimestre en pagarés de emisores como CIE Automotive, MásMóvil o Euskaltel.

El Imantia Fondepósito, con 215 millones, es un monetario que pierde un 0,3% en el ejercicio. En realidad, lleva cinco años con retornos negativos de entre el -0,2% y el -0,7%, pero su reducida volatilidad le permite tener cinco estrellas. Lo que hace es invertir principalmente en depósitos de entidades financieras. Mientras que el Renta 4 Renta Fija, fondo de deuda a corto plazo con 120 millones, no ha realizado cambios. En el año, cae un 1,6%, tras sumar un 4,5% el ejercicio anterior.

El Mediolanum Activo, con 740 millones, también es de renta fija a corto plazo, aunque con estrategia flexible. El vehículo aprovechó las volatilidades de marzo para aumentar la exposición a deuda corporativa con grado de inversión y elevar la TIR media de la cartera. En 2020, pierde un 3,3%, mientras que subió un 3,4% en 2019.

Otro vehículo de corto plazo con cinco estrellas, aunque centrado en deuda corporativa, es el Santander Eurocrédito, cuyo patrimonio es de 186 millones. El fondo acudió a emisiones de E.ON, Orange, Air Liquid o Phillips cuando se reabrió el mercado, “enfocándose sobre todo en sectores defensivos o en plazos cortos”. Así, subió la exposición a 'real estate', telecomunicaciones y energía en detrimento de automóvil e industria manufacturera.

Por último, entre los de corto plazo, también está el Ibercaja Oportunidad Renta Fija, enfocado en deuda pública. Tiene un patrimonio de 950 millones, y pierde un 1,9% este año tras ganar un 2,8% el pasado. El fondo aprovechó la recuperación parcial de finales de marzo para elevar liquidez con ventas de algunos bonos.

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