Y "la burbuja estalló": Estampida de más de 200.000 millones de dólares en renta fija
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Y "la burbuja estalló": Estampida de más de 200.000 millones de dólares en renta fija

Aunque había algún negacionista, como en todas partes, la mayoría de inversores tenían claro que la renta fija vivía una burbuja de libro...

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Y "la burbuja estalló": Estampida de más de 200.000 millones de dólares en renta fija

"No es difícil identificar una burbuja, lo complicado es acertar cuándo se pinchará, porque pueden durar mucho y quizá no puedas quedarte fuera del mercado tanto tiempo", me dijeron una vez en una gran gestora de fondos internacional.

Aunque había algún negacionista, como en todas partes, la mayoría de inversores tenían claro que la renta fija vivía una burbuja de libro. Precios en máximos históricos, rendimientos negativos o casi en bonos de muchas grandes empresas (algunas con deudas considerables) y un mundo feliz sobre las quiebras de compañías, como si los impagos de deuda fueran cosa del pasado.

Pero, de pronto, como siempre y sin previo aviso, "la burbuja estalló", como advertía sin tapujos ayer Bank of America Research en su informe de flujos semanales. En solo 15 días, habrían huido más de 200.000 millones de dólares de los fondos de renta fija a nivel mundial, una auténtica barbaridad, una cifra sin precedentes. Esta imagen del informe de BofA vale más que las más de 1.000 palabras de este artículo.

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En las últimas cuatro semanas, los reembolsos en renta fija superan los 250.000 millones de dólares, "lo que supone deshacer un 44% de las entradas burbujísticas de los 12 meses anteriores", en palabras de los expertos de Bank of America. Tremendo, ¿verdad? Pero aún más alucinante lo que sucedió un solo día, el 20 de marzo, en el que se registraron salidas netas por 34.500 millones de euros, una salvajada.

Este viernes negro y el jueves previo han quedado ya el recuerdo. En concreto, como una auténtica pesadilla para los gestores de renta fija, que asistían abrumados a un "mercado absolutamente roto", en palabras de uno de ellos. "En la pantalla veías unos precios, pero intentabas vender una emisión y el precio que te ofrecían en mercado estaba 6 o 7 figuras más abajo, una locura".

Un barrido que se cebó sobre todo en los fondos de deuda corporativa, aunque no dejó títere con cabeza en otros segmentos. En los bonos de mayor calidad, los englobados como grado de inversión, habrían salido la friolera de más de 110.000 millones en estas dos últimas semanas, con récord histórico en la última, con más de 61.000 millones de dólares. Re-cord-his-tó-ri-co. Es decir, ni en lo peor de la crisis 'subprime' hubo tanto quebranto.

Un pánico que explica y al mismo tiempo acelera, como en un círculo vicioso, el castigo sin igual en rentabilidades de estos fondos. En la categoría de deuda corporativa en euros, muchos fondos han pasado a caer ya más de un 10% en lo que llevamos de 2020 y, la enorme mayoría, más de un 5%.

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En los de bonos de alto rendimiento o 'high yield' (popularmente llamados bonos basura), muchos acumulan descensos superiores al 20% en 2020 y casi todos, mayores del 10%. Aquí podéis ver el gráfico del año de la categoría renta fija de alto rendimiento global.

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El zurriagazo también ha dejado secos a los fondos de renta fija emergente, que vivieron la segunda semana con más salidas netas de su historia, con reembolsos por encima de los 17.000 millones de dólares, así como en los bonos referenciados a hipotecas, que también han vivido la semana de mayores reembolsos netos de su historia, con 6.400 millones de euros.

De hecho, en la semana del gran pinchazo, hubo fondos, como el Gam Star MBS Total Return, que se apuntaron un valor liquidativo casi un 15% menor de un día para otro, para ajustar la valoración a los precios reales que se estaban viendo en mercado y vender activos para atender los reembolsos sin penalizar a los que se quedaban. Otro gráfico elocuente:

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En España, los inversores también han deshecho posiciones como un resorte en los fondos de renta fija, según los datos provisionales publicados ayer por Inverco, la asociación del sector. De los más de 5.100 millones que habrían salido en neto este marzo de los fondos españoles, casi 2.500 millones lo habrían hecho de las categorías de renta fija y renta fija mixta. Una sacudida mucho mayor de la vivida en renta variable, donde los reembolsos han sido más suaves. Y un comportamiento acorde con las fuertes caídas de muchos fondos de perfil muy conservador.

¿Pero qué ha desencadenado estos episodios de pánico? Esta semana comentaba en mi blog en Finect la 'película de los hechos’' que reproduzco en parte aquí.

1. Necesidad de efectivo ante la parálisis económica por el coronavirus.

Las fábricas de coches cierran, las aerolíneas dejan de volar, los hoteles se vacían… Muchas empresas suspenden su actividad por el coronavirus y necesitan liquidez para afrontar determinados pagos mientras que los ingresos se han reducido a cero. Las que tienen parte de su tesorería en fondos monetarios o de muy bajo riesgo tienen que reembolsar este dinero para convertirlo en efectivo.

2. Previsión de aumento de impagos.

El mercado empieza a descontar que la parálisis económica no será solo de algunas semanas, sino de meses y se pone en precio que muchas empresas no podrán devolver lo prestado ni pagar los intereses. Unas dudas que se retroalimentan con los fuertes reembolsos que ya se están produciendo.

3. El desplome del petróleo, otra piedra en el camino.

Se calcula que muchas empresas estadounidenses del 'shale gas' podrían quebrar si el crudo se mantiene unos meses por debajo del rango de 40-45 dólares. Empiezan las cábalas sobre las entidades y fondos más expuestos a estas compañías y el 'high yield' pasa a considerarse una especie de peste que nadie quiere tener en cartera.

4. Los ETF aceleran la sangría.

Los inversores en ETF de renta fija huyen como si no hubiera un mañana para reducir el riesgo de los bonos en cartera. ¿A qué precio? Al que sea. Cuando un inversor de un ETF decide vender, la gestora del fondo tiene que ir al mercado a vender los bonos que componen el índice. Y no pueden pararse a pensar si está barato o no. Se vende al precio al que se puede vender.

5. 'Stop loss' y 'margin calls' saltan por los aires.

Las órdenes automáticas por pérdida máxima o por las condiciones en contratos apalancados empiezan a ejecutarse, lo que genera más ventas forzadas que tienen que cruzarse a cualquier precio.

La gran pregunta ahora es si hemos visto ya lo peor del pinchazo o estamos solo al principio. Si progresivamente volverá la normalidad o el mercado seguirá seco. De momento, en las últimas sesiones ha vuelto cierta tranquilidad, pero por las medidas extraordinarias de liquidez de los bancos centrales, tanto por las compras ilimitadas de la Fed en EEUU como por el nuevo plan del BCE en Europa. ¿Pero será suficiente? De momento, quizá no podemos ni imaginar lo que habría pasado sin estas medidas históricas.

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