MANTIENE LOS TIPOS DE INTERÉS

El BCE trata de frenar la crisis del Covid-19 inundando el mercado de dinero

Reunión clave del BCE ante la crisis de mercados del coronavirus. El banco central amplía el programa de compra de activos con 120.000 millones extra y lanza un TLTRO para la banca

Foto: Christine Lagarde explicando las medidas en rueda de prensa. (Efe)
Christine Lagarde explicando las medidas en rueda de prensa. (Efe)

Reunión clave del Banco Central Europeo (BCE) ante la crisis económica y de mercados desatada por el coronavirus, y que es la primera prueba de fuego para Christine Lagarde como banquera central. El resultado inmediato ha sido negativo, ya que el mercado ha profundizado en sus caídas. La autoridad monetaria ha dejado los tipos de interés sin tocar (los de referencia siguen en el 0%), pese a que el mercado evaluaba la posibilidad de un recorte en la tasa de facilidad de depósito (-0,5%), que penaliza las reservas de la banca incentivando el crédito. Lo que sí ha hecho es lanzar medidas anticrisis. Por una parte, un nuevo programa de financiación en condiciones favorables para la banca (LTRO) para compensar créditos a empresas que se vean en problemas, y relaja además las exigencias de solvencia y liquidez para el sector. Por otra, se amplía el programa de compras de activos con una cantidad adicional de 120.000 millones hasta el final de año.

Lagarde ha admitido en rueda de prensa que se han reducido las expectativas de crecimiento, ya que el coronavirus ha resultado ser "un gran shock" que tendrá un "impacto significativo en la actividad económica incluso si es temporal", por disminuir la demanda interna y externa e interrumpirse las cadenas de producción. "Los últimos indicadores sugieren un considerable empeoramiento de las perspectivas de crecimiento a corto plazo", ha asegurado.

La ex directora general del FMI aplaude las medidas adoptadas por algunos gobiernos para frontar la emergencia sanitaria, pero pide "una postura fiscal ambiciosa y coordinada en vista de las perspectivas debilitadas y contra la materialización de los riesgos a la baja". De hecho, ante una pregunta de lanzar un mensaje como el de Mario Draghi en 2012 de "haremos lo que sea necesario (what ever it takes)", la ejecutiva francesa responde: "No tengo derecho de la historia a ser la 'what ever it takes' número dos. Me gustaría que uniéramos fuerzas y que las autoridades fiscales entidan que solo superaremos esto (la crisis del Covid-19) si trabajamos juntos". De hecho, a su juicio el choque es severo pero será "temporal si todos tomamos las medidas adecuadas". "Es una crisis diferente a la de 2008 (...). La respuesta debe ser fiscal", ha sentenciado, metiendo presión al Eurogrupo del lunes.

Los tipos de interés seguirán en los niveles actuales: 0% los de operaciones principales de financiación, 0,25% los de facilidad marginal de crédito y -0,5% los de facilidad de depósito, pese a que Lagarde ha querido dejar la puerta abierta a futuros recortes al asegurar que no han llegado al punto en el que sería contraproducente ('reversal rate'). Aun así, ha sacado la artillería en forma de nuevos estímulos extraordinarios. El BCE acometerá una nueva ola de operaciones de refinanciación a largo plazo extraordinario para "proporcionar liquidez inmediata al sistema financiero de la zona euro". No obstante, el consejo del banco central recalca que "no ve signos materiales de tensiones en los mercados monetarios o escasez de liquidez en el sistema bancario".

Pese a ello, quiere protegerse de cualquier riesgo de este tipo. El coronavirus es un cisne negro sobrevenido, pero la amenaza de tensiones de liquidez es un riesgo analizado por las autoridades monetarias desde hace al menos tres años. Los LTRO se asignarán con un procedimiento de licitación con una tasa fija -la primera operación se anunciará el 16 de marzo-, igual a la de la facilidad de depósito (la oficial es del -0,5%), y proporcionarán liquidez hasta junio de 2020, cuando se lanzará el tercer programa (LTRO III), que se aplicará entre junio de 2020 y junio de 2021, con "términos más favorables" a todas las operaciones pendientes, y que respaldarán a los préstamos bancarios afectados por la crisis del coronavirus, en particular pequeñas y medianas empresas.

Es decir, salir al rescate de la banca antes de que se vea el problema de esta crisis en la morosidad. Por esta vía, el BCE quiere que no se frene el crédito para la inversión empresarial. El tipo de estas operaciones será de hasta 25 puntos básicos por debajo del promedio del tipo de facilidad de depósito (no superior al -0,75%). De hecho, la rama supervisora presidida por Andrea Enria ha emitido un comunicado en el que anuncia la relajación de los requisitos de solvencia y liquidez de la banca, así como la facilidad de uso de instrumentos híbridos como la deuda anticrisis para cubrir la exigencia de capital de máxima calidad. El LTRO III aumenta la asignación posible desde el 30% del último programa al 50% de los préstamos elegibles y dará una opción de reembolso anticipado después de un año a partir de septiembre de 2021

La otra medida extraordinaria del BCE consiste en una dotación temporal para la compra de activos de 120.000 millones netos extra hasta final de año, con "fuerte contribución del sector privado". Es decir, aumentará la compra de bonos corporativos. Este programa se añade al existente de 20.000 millones netos mensuales, con lo que "apoyará las condiciones de financiación favorables para la economía real en tiempos de mayor incertidumbre", asegura el consejo. El comunicado señala además que las compras se ejecutarán durante el tiempo que sea necesario para "reforzar el impacto acomodaticio" de sus políticas y finalizará "poco antes" de que empiece a elevar los tipos.

No obstante, también ha dejado claro que la reinversión de los pagos del capital de los bonos vencidos que están en el programa se distinarán a la reinversión en activos más allá del inicio de normalización de tipos de interés. Lagarde comparece en rueda de prensa, como es habitual, a las 14:30, y una hora después el BCE publicará detalles sobre los términos de las nuevas operaciones. El BCE tiene como mandato controlar la inflación cerca del 2%, pero como ha admitido Lagarde, las previsiones han empeorado con el desplome del precio del petróleo. La presidenta también recuerda que el reciente proteccionismo ha contribuido a reducir el dinamismo económico.

Reunión histórica

Se trataba de una cita equiparable a la que afrontó Mario Draghi en 2012 con la crisis de deuda que ponía en jaque el proyecto del euro, y que superó con el célebre "haremos lo que sea necesario" en un discurso pronunciado en un encuentro de banqueros centrales en Londres.

Las bolsas cotizan este jueves con fuertes caídas, que alcanzaban el 6% antes del comunicado del BCE, pero que se han ampliado hasta entornos del -10%. "Los mercados tardan en analizar lo que hacemos", se ha defendido Lagarde. Hay dos componentes negativos de la reunión que explican las caídas, según Andrew Bosomworth, gestor de Pimco. Mantener los tipos, especialmente los de depósito en el -0,5%, "refleja implícitamente que el consejo reconoce la efectividad limitada de los recortes de tipos sobre los niveles actuales". Además, el experto opina sobre el nuevo paquete de compra de activos que "la reacción inicial en los mercados crediticios fue negativa, ya que los diferenciales se ampliaron aún más, lo que subraya tanto las altas expectativas puestas en el BCE como la fragilidad del entorno actual del mercado".

El desplome se produce después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara este miércoles por la tarde, con los mercados europeos ya cerrados, que el Covid-19 ya es una pandemia mundial, lo que hundió Wall Street hasta cerrar con descensos de entre el 4,7% y el 5,9% en sus principales índices, números rojos que se transmiten a lo largo del viejo continente este jueves y que repite Wall Street. La banca y las empresas más ligadas a la conexión global por dedicarse al turismo o viajes o por sus cadenas de producción lideran las caídas. Los decensos se han profundizado tras el comunicado, mientras que el euro se ha dado la vuelta de cotizar con leves subidas a hacerlo con pequeñas caídas. El 'bund' sigue en territorio negativo, aunque rebota su rentabilidad hasta el -0,74%.

Otros bancos centrales ya habían actuado ante esta crisis. La Reserva Federal (Fed) recortó 50 puntos básicos los tipos de interés el 3 de marzo en una reunión extraordinaria. El descenso de dos escalones no se producía desde 2008, en plena tormenta financiera tras la quiebra de Lehman Brothers. Lo mismo hizo esta semana el Banco de Inglaterra. Sin embargo, el BCE aún no había movido ficha, y había esperado hasta la reunión ordinaria programada para este jueves para decidir qué hacer. El BCE ha llegado a la cita con los estímulos a pleno pulmón, lo que reduce la capacidad de actuación: los tipos de interés de referencia están en el 0%, los de facilidad de depósito, que penalizan las reservas de los bancos, en el -0,5%, el programa de compras se retomó aún con Mario Draghi.

Los mercados ya descontaban nuevas medidas del BCE, ya que pese a la falta de actuación respecto a sus pares, los discursos sí han ido en esta dirección La propia Lagarde aseguró este miércoles que hay riesgo de vivir otra crisis como la de 2008, por lo que pidió en una conferencia con los líderes europeos actuar y evitar "la complacencia".

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