Al rango del 1% al 1,25%

La Fed lanza su primer recorte extraordinario desde 2008 por el COVID-19

Powell ha admitido que "es posible que haya aún más coordinación formal según avanzamos", aunque también ha matizado que, de momento, están contentos con su política

Foto: Jerome Powell, presidente de la Fed (reuters)
Jerome Powell, presidente de la Fed (reuters)

A dos semanas de su reunión ordinaria, la Reserva Federal de Estados Unidos ha anunciado una rebaja de medio punto porcentual de los tipos de interés. Esta es la primera vez que el banco central del país estadounidense baja los tipos de interés por sorpresa desde la crisis del 2008. Tras la noticia, Wall Street mostraba dudas, con las bolsas debatiéndose entre las subidas y las bajadas; pero según el presidente de la institución ha empezado a hablar, los mercados se han decantado por las caídas.

"Los fundamentales de la economía de EEUU continúan fuertes", ha explicado el escrito mandado a las 10:00 horas EST. "Sin embargo, el coronavirus supone riesgos en evolución sobre la actividad económica". Asimismo, "debido a los riesgos para los objetivos de estabilidad de los precios y máximo empleo", el Comité ha decidido por unanimidad realizar este recorte hasta el rango del 1% al 1,25% ha sido unánime.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha dado una rueda de prensa tras lanzar el comunicado. Ya en la reunión de finales de enero, la Fed había dicho que estaba monitorizando la evolución de la epidemia pero que era demasiado pronto para abordarla. ¿Qué ha cambiado ahora? Powell ha admitido ante los periodistas que lo que "ha cambiado ha sido que en las últimas semanas, hemos visto una expansión más amplia del virus, que ha empezado a expandirse por EEUU". "A nosotros lo que nos importa no es la epidemiología, sino que el riesgo para la economía: vimos riesgos para las perspectivas de la economía y decidimos actuar".

Esto sucede horas después de reunirse con todos los bancos centrales y ministros de Finanzas del G7 telemáticamente para tomar medidas conjuntas frente al coronavirus. Tras esta reunión se lanzó un comunicado conjunto de todas las partes diciendo que para amortiguar el impacto de la enfermedad “se usarán todas las herramientas políticas apropiadas para lograr un crecimiento fuerte y sostenible y salvaguardar contra los riesgos que plantea", entre otras cosas, el documento mencionaba "medidas fiscales".

En la rueda de prensa, Powell también ha sido preguntado al respecto de si esto es parte de una medida conjunta con el resto de bancos centrales del mundo. "El sentido del G7 —[juntando] siete países, con distintas políticas, distintas situaciones, distintos mandatos, muchos de los cuales se solapan— es juntarnos como grupo y decir a alto nivel, 'esto es lo que vamos a hacer'", ha reiterado. "En este contexto, veréis decisiones, habéis visto nuestra acción", ha añadido el presidente de la Fed. "Creo que depende de los países de forma individual, de sus políticas fiscales de forma individual y de sus bancos centrales de forma individual hacer lo que hagan".

Dicho esto, Powell ha admitido que "es posible que haya aún más coordinación formal según avanzamos". Sin embargo, también ha querido matizar que "mirando hacia delante, diría que nos gusta nuestra actual política, creemos que es apropiada para apoyar nuestros dos objetivos". "Pero, como he dicho en el comunicado, estamos preparados para usar nuestras herramientas y actuar como sea apropiado, dependiendo del flujo de eventos".

Una respuesta que el presidente ha vuelto a finar tras volver a surgir la pregunta durante la rueda de prensa. "Estamos en conversaciones activas con los bancos centrales de todo el mundo de forma continua y, como podréis adivinar, este contacto regular con los líderes de los bancos centrales de todo el mundo continuará", ha zanjado Powell. "Los bancos centrales están haciendo lo que tiene sentido dentro de su contexto institucional particular, pero estamos hablando los unos con los otros de forma continuada: nuestra decisión de hoy representa lo que creemos que es la política adecuada para nosotros en términos de nuestro contexto institucional particular, pero vamos a estar hablando los unos con los otros de forma regular".

Asimismo, el líder de política monetaria en EEUU ha querido aclarar que "lo que se ha visto hoy en el comunicado del G7 refleja la coordinación a alto nivel en forma de compromiso con todas las herramientas disponibles, incluyendo la política sanitaria, la política fiscal y la política monetaria según sea apropiado". "En términos de política fiscal, no entra dentro de nuestro papel darle consejos a los reguladores fiscales, pero como habéis visto en el comunicado del G7, [la política monetaria] sería apropiada también".

Sobre por qué la Fed ha decidido tomar esta decisión ahora y no esperar a su reunión ordinaria, Powell ha argumentado que "siempre vamos a tomar decisiones de política monetaria en los momentos en los que consideremos que mejor sirven a nuestros mandatos, es tan simple como eso".

Indicadores sólidos

Los ojos de los economistas y analistas llevan desde la semana pasada puestos sobre las perspectivas de crecimiento y la postura de los bancos centrales ante estas. El último en sacar la tijera fue la OCDE, que lo redujo un 0,5% alegando que “amenaza con asestar un golpe a la economía mundial”. En caso del país norteamericano Goldman Sachs rebajó drásticamente sus previsiones para el primer trimestre un 0,2%.

En la rueda de prensa, Powell ha querido recalcar que los indicadores siguen siendo sólidos, tanto en empleo como en gasto de hogares —"los cuales han sido los motores clave del crecimiento en el último año"—. Sin embargo, la Fed "ha empezado a ver efectos sobre las industrias de viajes y turismo" y empezado a "oír preocupaciones desde sectores que dependen de las cadenas de suministro". Ante esto, ha zanjado que "la magnitud y la persistencia de los efectos sobre la economía continúan siendo inciertos y que la situación continúa siendo fluida".

Esto se vio reflejado en los mercados que, durante la semana pasado tuvieron fuertes retrocesos que no se recuerdan desde la crisis de 2008. Wall Street vivió caídas superiores al 12% en esas cinco sesiones mientras las empresas multiplicaban los 'profit warnings' debido a que sus cadenas de producción quedaban paralizadas, al igual que ocurrió en Europa.

Las críticas

En la rueda de prensa, Powell también ha tenido que abordar la posibilidad de que un recorte de tipos no sea lo que necesite ahora mismo la economía. Un periodista le ha preguntado por las dudas que pueden surgir acerca de si la política monetaria sea útil en cuanto a los 'shocks' sufridos por el lado de la oferta de la cadena de suministro y no de la demanda. Powell ha asegurado que la respuesta a la expansión del coronavirus "también vendrá por parte de las autoridades fiscales, si estas deciden que es apropiado hacerlo". "También vendrá por parte de otros actores públicos y privados, negocios, escuelas, gobiernos locales y nacionales", ha defendido. "Tenemos claro que un recorte de los tipos no reducirá el ritmo de infecciones, que no solucionará los problemas en las cadenas de suministro — eso lo entendemos, no creemos que tengamos todas las respuestas".

Sin embargo, Powell ha querido explicar que la decisión de la Fed "sí podrá proporcionar un impulso significativo a la economía". "Siendo más específicos, apoyará condiciones financieras acomodadas y evitará la restricción de las condiciones financieras que pueden lastrar la actividad, y ayudará así a impulsar la confianza de los hogares y las empresas". "Es por eso que estás viendo a los bancos centrales de todo el mundo respondiendo como ellos lo ven apropiado en su contexto institucional particular".

De hecho, ha sido Australia la que ha dado el pistoletazo de salida a la respuesta de política monetaria cuando ha recortado los tipos este martes, justificándose también en la expansión del coronavirus para llevar el precio de su dinero a un récord mínimo del 0,5%. El actual presidente de EEUU, Donald Trump, ha vuelto a presionar a la Fed para que baje los tipos de interés, utilizando para ello el ejemplo de Australia: "otros países están haciendo lo mismo o incluso más". "Nuestra Reserva Federal nos tiene pagando tipos más altos que el resto de los países, cuando deberíamos estar pagando menos". "Es duro para nuestros exportadores y pone a EEUU en desventaja competitiva, cuando debería ser al revés". "La Reserva Federal, liderada por Jerome Powell, se lleva equivocando desde el principio. ¡Qué triste!", ha zanjado el mandatario.

Este tipo de ataques al banco central —en teoría una entidad independiente al Gobierno aunque la propia Administración nomina a su líder— han sido habituales por parte de Trump durante su mandato, especialmente el año pasado, cuando la guerra comercial estaba en plena vigencia. A principios de este año, con las bolsas en máximos y despejadas las incertidumbres geopolíticas, el republicano, que en unos meses se enfrenta a los comicios de EEUU, había mantenido cierto silencio. Ahora que la economía vuelve a verse amenazada, Trump vuelve a la carga.

Powell ha sido preguntado al respeto en la rueda de prensa de este martes. "Creo que es importante que la gente entienda que siempre vamos a tomar decisiones basándonos en nuestro mejor juicio, basándonos en lo que hemos aprendido en nuestro diálogo con las empresas, instituciones sin ánimo de lucro e instituciones académicas, así como el mejor análisis e investigación: tomamos nuestras decisiones teniendo en cuenta los intereses de los estadounidenses para cumplir con los mandatos que nos ha dado el Congreso".

"Nunca vamos a considerar ninguna cuestión política de ningún tipo", ha zanjado Powell. "No haremos eso y es muy importante que el público lo entienda".

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