¿Hacia la recesión? Los bonos y el VIX cotizan otra crisis con el coronavirus
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LA MACRO CURVA INVERTIDA

¿Hacia la recesión? Los bonos y el VIX cotizan otra crisis con el coronavirus

Los títulos de deuda a largo plazo marcan mínimos históricos en Estados Unidos, mientras hay ventas de los títulos de corto. El de 30 años cotiza cerca de la letra a un mes

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(Reuters)

La propagación del coronavirus, con nuevos casos en Europa —incluyendo España—, ha activado el mecanismo habitual de miedo en los mercados (‘risk off’, en la jerga). Esto es, ola de ventas en renta variable y compras en activos considerados refugio como los bonos a largo plazo de los emisores más fiables, de Alemania a Estados Unidos.

Los índices de renta variable sufren, con caídas de dos dígitos en una semana tanto en el Ibex 35 como, al otro lado del Atlántico, en Wall Street, donde el retroceso de dos dígitos se produce desde máximos históricos. Los sectores más amenazados, como las aerolíneas, son los que más sufren ante el coronavirus, mientras que el índice del miedo VIX, que recoge la volatilidad de la bolsa norteamericana, tocó los 44 puntos, máximos desde finales de 2009. En unos mercados apoyados por la liquidez de los bancos centrales, esta volatilidad no suele ser habitual.

La otra cara de la moneda es el comportamiento del mercado de renta fija. El caso de Estados Unidos es paradigmático, con una nueva distorsión. De forma estructural, los estímulos de los bancos centrales ya distorsionan los precios y rentabilidades —que mantienen relación inversa— de los bonos, a lo que se suma cualquier proyección pesimista sobre la economía. Así ocurrió con la guerra comercial, con inversión de la curva —algo que ha precedido a las últimas seis recesiones en USA—, y ahora en mayor medida con el virus.

El retorno del bono a 30 años estadounidense marcó este jueves mínimos históricos por debajo del 1,8%, mientras que el de 10 años cayó por debajo del 1,3%. Las compras netas de estos títulos contrastan con las ventas netas en los títulos de corto plazo, con la letra a un mes por encima del 1,5%. El diferencial se ha estrechado a mínimos desde 2007 y 2008, cuando de hecho se invirtió, antes de la Gran Crisis Financiera.

Foto: Un 'trader', en la Bolsa de Nueva York. (Reuters)

En Europa, el ‘bund’ alemán a 10 años ha llegado al -0,56%, el nivel más bajo desde octubre. Tanto en renta variable —aliviando pérdidas— como en renta fija —recuperación de las rentabilidades— hubo cierta relajación al final de la jornada. Aun así, los inversores se han quedado con la seguridad de la deuda germana, y las primas de riesgo se han expandido a lo largo de Europa. La española se disparó un 14% hasta los 85 puntos, volviendo a quedar, eso sí, por debajo de la portuguesa, que aumentó un 22%.

El mercado de la renta fija está estrechamente vinculado a las expectativas sobre la política monetaria. En la eurozona, el Banco Central Europeo (BCE) tiene poco margen para bajar los tipos, por lo que en los últimos meses tanto Mario Draghi como su sucesora Christine Lagarde han intensificado los llamamientos a la política fiscal. En EEUU, en cambio, la Reserva Federal todavía tiene pólvora con la que disparar, por lo que los mercados apuestan fuerte por recortes: según la operadora de futuros CME Group, si hace un mes los futuros descontaban una probabilidad de rebajas del 7,88%, ahora esta probabilidad se ha disparado hasta un 76,39%.

[Así presiona la epidemia a los bancos centrales]

Los bancos de inversión ya han comenzado a recortar drásticamente sus previsiones macro, lo que mete presión a inversiones y bancos centrales, que podrían volver a tener que redoblar sus estímulos.Este jueves, Bank of America recortó en dos décimas el crecimiento de la economía española, dejando el avance del PIB en un 1,4% para 2020. En el caso de Alemania, de hecho, llegó a rebajarla desde un 0,5% hasta un 0,1%. Los analistas de la firma estadounidense prevén, además, que Italia entre en recesión.

También Goldman Sachs, en medio de la oleada de ‘profit warnings’ de las grandes cotizadas, rebajó sus perspectivas para las compañías del S&P 500, llegando a adelantar que los beneficios de las empresas de EEUU no crecerán en 2020.

Aunque los mercados descuenten un grave impacto económico, los asesores recomiendan no perder la cabeza y pensar en el largo plazo. La mayoría de ellos apunta a que vender tras las caídas podría incurrir en pérdidas considerables si luego el mercado vuelve a subir, como ya sucedió el pasado agosto y a finales de 2018. Ambos momentos en los que el mercado de los bonos apuntaba a una recesión a corto plazo.

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