El bono español, en mínimos históricos: ¿quién gana y quién pierde?
  1. Mercados
COMPRAR AHORA IMPLICA UN GRAN RIESGO

El bono español, en mínimos históricos: ¿quién gana y quién pierde?

El bono a 10 años se ha situado por debajo del 1% por primera vez en la historia. Un motivo de alegría para los inversores y el Estado... pero que implica un alto riesgo

Foto: Evolución del interés del bono español a diez años en 2016. (Bloomberg)
Evolución del interés del bono español a diez años en 2016. (Bloomberg)

Esta semana pasará a la historia financiera porque el bono español a 10 años ha marcado su rentabilidad mínima de todos los tiempos por debajo del 1% (ha llegado hasta el 0,91%) y la prima de riesgo roza los 100 puntos básicos; hay que tener en cuenta que el bono alemán con el que se compara el nuestro tiene rentabilidad negativa. Muy lejos quedan ya aquellos días de junio de 2012 en que la prima superó los 600 puntos básicos. Detrás de este movimiento se encuentra, principalmente, las compras masivas del BCEque tienen manipulado el mercado, así como la ausencia de amenazas serias como el rescate bancario de aquel año.

Pero esta situación no es tan idílica como pueda parecer. No todo el mundo sale ganando y, además, la situación actual entraña también grandes riesgos para los inversores.

Los ganadores

1. El Estado

La consecuencia más obvia de la caída del tipo de interés de la deuda pública es que al Estado le sale más barato financiarse. Según cálculos deCarlos Sánchez, por cada punto básico (un 0,01%) que cae el diferencial con Alemania,el ahorro para el Tesoro (si se tiene en cuenta el conjunto de las emisiones) es de unos 23 millones de euros. Estamos hablando de un ahorro muy importante para un país que tiene unas necesidades de financiación de unos 231.000 millones este año y que debe reconducir cuanto antes el "descontrol" del déficit público denunciado por la Airef (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal). Por consiguiente, no es extraño que esta semana el Tesoro esté aprovechando la coyuntura para lanzar grandes emisiones de deuda, que en algunos plazos -tres años- incluso tienen tipos negativos: es decir, el Estado cobra intereses en vez de pagarlos por pedir prestado dinero.

2. Los que tienen fondos de renta fija

A pesar de las recomendaciones en contra de la mayoría de los gurús, los que hayan mantenido posiciones en deuda pública o en fondos que invierten en ella han ganado dinero gracias a este movimiento: los precios de los bonos se mueven a la inversa que su rentabilidad, de forma que la caída del rendimiento a mínimos implica una subida de precios con el consiguiente beneficio para el inversor. De hecho, esta categoría de fondos es casi la única que tiene renabilidad positiva, es decir, en la que los partícipes ganan este año, frente a las pérdidas de los mixtos y de los que invierten en bolsa.

3. La bolsa

En teoría, las valoraciones bursátiles se calculan tomando el tipo de interés de los activos sin riesgo, es decir, de la deuda pública. Cuanto más barata sea su rentabilidad (más alto su precio), las valoraciones potenciales de la bolsa son más elevadasy, en consecuencia, tiene mayor potencial alcista. Ahora bien, muchos analistas consideran que las valoraciones bursátiles calculadas de esta forma -que son estratosféricas con estos niveles del bono- no se pueden tomar en serio porque la deuda está distorsionada por la intervención del BCE en el mercado.De momento, el Ibex ha sido capaz de recuperar casi todo lo perdido tras el Brexit (el voto favorable a la salida de Gran Bretaña de la UE) y las elecciones del 26-J, aunque mantiene una pérdida del en 2016.

Los perdedores

1. Los ahorradores conservadores

Los que ya estuvieran invertidos se han beneficiado del momento, pero los que estén fuera y quieran colocar sus ahorros en deuda pública confiando en su seguridad, lo tienen muy complicado: están comprando en máximos deprecio, es decir, muy caro. Por tanto, el riesgo de perder es mucho mayor que el de ganar, puesto que el recorrido a la baja de una rentabilidad inferior al 1% es muy limitado,en teoría. Claro que, hasta ahora, esa tesis se ha demostrado incorrecta y muchos bonos de países más solventes que España ya han entrado en negativo, por lo que también podría hacerlo el nuestro. En un mundo nuevo como el de los tipos oficiales en cero y en el que los bancos centrales vana seguir comprando títulos en mercado, todo es posible.

En todo caso, el riesgo es elevado, y no sólo por un eventual fin de las compras del BCE, sino porque los grandes inversorespueden decidir mover su dinero de la deuda pública europea hacia activos de riesgo como la bolsa o los países emergentes, algo quevaticinan muchos gurús como Michael A. Gayed, ganador del premio Dow en 2014). El problema es que los inversores conservadores no tienen alternativas sin riesgo que ofrezcanalgo de rentabilidad, dado que los depósitos dan el 0%e incluso hasta cobran dinero en algunos países. Y si se trata de un inversor a vencimiento que sólo busca cobrar el cupón anualmente, no parece demasiado sexy comprar un activo a 10 años para cobrar menos del 1% en cada ejercicio (y hacerlo a un plazo menor supone cobrar menos aún o incluso tener que pagar, puesto que algunos bonos a plazos más cortos tienen ya tipos negativos).

2. Los planes de pensiones

El argumento anterior es todavía más importante en el caso de estos productos de ahorro para la jubilación, que en su inmensa mayoría invierten en deuda pública. Ahora mismo se han beneficiado de este movimiento del bono, al igual que los fondos de inversión, pero tanto el dinero de los bonos que van venciendo como las nuevas aportaciones de los partícipes tendrán que invertirse con estos precios en máximos. Lo cual implica un importante riesgo, que es mayor en unos productos con un horizonte de largo plazo, puesto que en algún momento el BCE dejará de comprar bonos. Y esto en unos vehículos que ya de por sí ofrecen en Españaunas rentabilidades muy bajas o incluso negativas.

3. La reducción del déficit

A priori, parece contradictorio con que el principal beneficiado de un bono por debajo del 1%sea el Estado. Pero muchos economistas alertan de que la rebaja del déficit público que producirán los menores costes de financiación puede posponer de nuevo medidas estructurales como un recorte del gasto público o una subida de impuestos, necesarias a su juicio para que las cuentas públicas españolas sean sostenibles una vez que la deuda pública vuelva a niveles más 'normales'. Máxime cuando el PP va a tener que pactar con partidos que se oponen a estas medidas de ajuste, como el PSOE.

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