El conflicto catalán polarizó el 10-N

La violencia en Cataluña marca la campaña y apunta a un nuevo bloqueo en toda España

La campaña más rara va a arrojar los resultados más inciertos en Cataluña, pero también en el resto de España, pivotando alrededor de los episodios de violencia vividos en las calles

Foto: Disturbios en la Plaza Urquinaona de Barcelona. (EFE)
Disturbios en la Plaza Urquinaona de Barcelona. (EFE)

La campaña más rara para los resultados más inciertos en Cataluña, pero también en el resto de España. La única que ha pivotado sobre la violencia. JxCAT, Quim Torra, y el resto del independentismo justifican tanto a los CDR detenidos como a los jóvenes encarcelados tras las protestas callejeras. JxCAT y ERC han negado que existiera violencia, al mismo tiempo que Cs y PP han denunciado esa misma violencia, tanto en los disturbios generalizados como en la protesta concreta contra el acto de la familia real en los Premios Princesa de Girona, esos en los que la portavoz de la Generalitat Meritxell Budó solo vio "algún mal gesto". En España, Pedro Sánchez ha prometido más dureza, mientras que Vox, directamente, aboga por prohibir los partidos independentistas (con el apoyo de Cs y PP en la Asamblea de Madrid).

Es lo que tiene la violencia, toma el centro del escenario aunque se esté negando. Y se producen hechos sorprendentes, como que el principal valedor del 'conseller' de Interior, Miquel Buch, que debería tener el monopolio de la violencia institucional, sea el PSC. "¡Gracias, Mossos d’Esquadra!", ha llegado a gritar Miquel Iceta en su mitin en Viladecans, mientras recibía los aplausos de los asistentes. La violencia en boca de todos los candidatos.

El PSC mejorará, pero las encuestas auguran que la mayoría de los diputados catalanes en el Congreso serán independentistas, encabezados por la ERC de Gabriel Rufián, que se prevé la gran ganadora de la noche en Cataluña. En España, los sondeos apuntan a que la subida del PSC no será suficiente para rescatar a Sánchez de su aventurerismo. El plan, de hace apenas unos meses, era que el PSOE aumentara sus diputados, que Podemos se viera debilitado por la irrupción de Errejón y su Más País y que Cs y PP se vieran debilitados por el ascenso de Vox. Hoy, el resultado amenaza con ser otro: el PSOE no solo no crece sino que incluso puede bajar; Errejón va a ser una anécdota que no va a debilitar tanto a Iglesias, y Vox crece y crece a lomos, otra vez, de la violencia en Cataluña hasta cerrar al PSOE la otra vía del desbloqueo, la de Ciudadanos, cuya debacle le dejaría en la irrelevancia para dar una investidura a Sánchez.

Rufián y los republicanos han dado con la violencia una de cal y otra de arena. En la defensa de los CDR detenidos, ERC ha sido muy prudente, desconfiando de unos encausados que aseguran que Torra les apoyaba. En cambio, han echado el resto con las críticas a los Mossos y defendiendo a los encarcelados en las algaradas callejeras. Si Pedro Sánchez forzó la repetición electoral para no depender de ERC, el tiro puede haberle salido por la culata y tener a unos republicanos más fuertes que nunca en la cámara baja.

Una campaña tan centrada en la violencia ha dado de todo. Laura Borràs minimizándola, excusándola o dándole coartadas. O los cargos electos en la asamblea paralela de Puigdemont abucheando a Buch en el Palau de Congresos al mismo tiempo que alcaldes del PDeCAT de toda la vida se levantaban y se iban ofendidos.

Por tanto, campaña rara y resultados inesperados. Con todo, el resto de candidatos hablando de Cataluña. Pedro Sánchez, para prometer mano dura incluso más allá de lo que permite la ley, incluso pasando por encima de la Fiscalía. Cataluña fue el tema clave del único debate electoral de los candidatos. Y las peticiones a Torra de que rechazase la violencia una constante. Albert Rivera demandando un 155 preventivo al principio y el cese de Torra al final.

Fuera de la norma

Pero esto está fuera de la norma. La violencia en Cataluña nunca había sido objeto de debate en campaña electoral. Pero, en este marco, no es raro que algunas encuestas le den a la CUP cuatro diputados, tres por Barcelona y uno por Girona.

Los buenos resultados que se esperan para la CUP no son fruto de que los cuatro primeros miembros de la lista se colasen en el Congreso y grabaran vídeos en un hemiciclo vacío presumiendo de su osadía. El vídeo importante para la CUP fueron las semanas antes de las elecciones, en medio de los disturbios: horas y horas de conexiones en directo con hogueras y barricadas en las calles de Barcelona en todas las cadenas. "Vamos a 'hackear' el Congreso", anunció la número uno por la cámara baja, Mireia Vehí. Pero las elecciones ya las habían 'hackeado' antes con la complicidad del resto de partidos: unos clamando por el 155 desde Madrid, otro minimizando unos altercados que han costado millones en daños y que han dejado un centenar de heridos.

Sombra antisistema

Todos los partidos se han visto contaminados por el clima alternativo y anticapitalista. Pero ninguno como JxCAT, que incluso ha puesto a encabezar la lista por el Senado a Roger Español, cuyo único mérito político fue perder un ojo en las cargas del 1-O. Español es cercano a la CUP pero Puigdemont le ficha porque cree que este es el camino, aunque eso supone un insulto, otro más, a la vieja guardia del PDeCAT.

Por tanto, es muy difícil saber qué ocurrirá en Cataluña y cuál serán las consecuencias. Hay muchas sombras que amenazan la presidencia de Torra —una posible y futura inhabilitación—, sus supuestos vínculos con los CDR… En Cataluña, las generales pueden ir seguidas de otras elecciones, una nuevas catalanas si ERC no consigue aprobar los Presupuestos.

Cataluña

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