RECTA FINAL DE LA CAMPAÑA DEL 10-N

La semana negra de Sánchez enfría al PSOE y augura un Congreso de pactos imposibles

Una sucesión de tropiezos del presidente y el auge de Vox en los últimos días marcan el fin de la campaña más corta y fría de la democracia. La mayor fragmentación augura mayor dificultad

Foto: Pedro Sánchez, en Los Alcázares (Murcia). (EFE)
Pedro Sánchez, en Los Alcázares (Murcia). (EFE)

Pedro Sánchez acaba la campaña más corta y fría de la democracia pidiendo la hora. Si en abril los errores no forzados vinieron del PP —Suárez Illana hablando del aborto de los neandertales...—, esta vez ha sido Sánchez el que ha vivido una semana negra que concluyó pidiendo perdón para atajar la bola que infló al decir abiertamente que la Fiscalía dependía del Gobierno. El hecho es que hay socialistas que empiezan a asumir un resultado ligeramente por debajo de los 123 escaños de abril, mientras el PP teme que Vox ya no solo robe votos a Ciudadanos y endurece su discurso hacia la derecha. Los sondeos que manejan los partidos auguran un Congreso mucho más dividido y con pactos más complicados.

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Las campañas electorales a menudo las marcan errores puntuales, acontecimientos inesperados que se quedan en la retina de los votantes y dan munición al rival. La campaña del 10-N, sin banderolas y con un hartazgo mayúsculo en la calle, se jugaba en la última semana. El debate electoral del lunes iba a marcarlo todo. La impresión inicial fue que Santiago Abascal resultó el más beneficiado y así lo están percibiendo los partidos. Abascal estuvo buena parte del tiempo sin que nadie le replicara. El resto de candidatos no querían embarrarse con él. Fue como esos ciclistas que se escapan al principio de la etapa mientras los favoritos se miran sin que nadie salte a por él para no desgastarse. Cuando al final sí empezaron a confrontar con él, llevaba demasiada ventaja.

Santiago Abascal y Pablo Iglesias, en el debate. (EFE)
Santiago Abascal y Pablo Iglesias, en el debate. (EFE)


Abelardo Bethencourt, director general de la consultora Public, que asesora en campañas electorales, señala que el plan inicial de no debatir con Vox podía ser el correcto. "Yo hubiera recomendado a todos no meterse con Vox. Pero un político de raza, cuando va al debate y escucha que Abascal estaba poniendo en duda cosas que ya están normalizadas y sacando monstruos que estaban bajo llave, se salta las fichas que lleva preparadas y le replica".

En el debate, quedó colgando la afirmación de Sánchez de que él iba a traer a Puigdemont de Bruselas. El martes, salieron datos del paro. No fueron calamitosos, pero sí confirmaron la ralentización. De un 3,05% de aumento de la afiliación en octubre hace un año se pasó al 2,3%. El miércoles por la mañana, en RNE, Sánchez dio el titular de la campaña. Preguntado por aquello del debate de que él iba a traer a Puigdemont, respondió que al fin y al cabo la Fiscalía depende del Gobierno. De repente, de cara a Europa y al independentismo, el presidente del Gobierno en funciones afirmaba en la radio pública que la Fiscalía sigue órdenes de Moncloa.

Los sondeos prevén un Congreso más fragmentado y con pactos más complicados si Vox, como vienen indicando las encuestas, crece exponencialmente

Dos días después, y en un gesto infrecuente, Sánchez reconoció que había sido un error fruto del fervor del debate y del cansancio de la campaña, y reafirmaba la independencia del ministerio público. La rectificación llegó casi a la vez que la Comisión Europea rebajaba la previsión de crecimiento para España, del 2,3% al 1,9%. Datos de enfriamiento económico, la principal arma del PP, se unen a la tensión en Cataluña, el mayor combustible para Vox.

La impresión que se extiende entre los partidos es que si no hay una sorpresa mayúscula, el Congreso se dirige hacia un escenario mucho más complicado para pactar que el que salió el 28 de abril. Simplificando, los sondeos apuntan a que los escaños de Ciudadanos pasarían a Vox y viceversa. Además, pueden entrar nuevos grupos como la CUP y, de forma residual, Más País, Teruel Existe o el BNG. Íñigo Errejón, la gran esperanza de los socialistas para socavar a Iglesias, no ha despuntado en ningún momento en la campaña y va camino del gallinero de la Cámara.

La semana negra de Sánchez enfría al PSOE y augura un Congreso de pactos imposibles

Si ningún bloque suma, ni tripartito de derecha ni PSOE+Unidas Podemos y Errejón, solo quedaría la opción de un pacto de PSOE, Podemos y los independentistas, pero Sánchez ha descartado esa vía. Además, el cambio de roles entre Ciudadanos y Vox complica un acuerdo fuera de los bloques. Aunque Albert Rivera ahora se ofrece como llave de desbloqueo, es previsible que ya no sume con el PSOE. Y la subida de Vox complicaría cualquier tipo de gran coalición si Casado teme la reacción de Abascal.

En la última semana, el líder del PP ha endurecido su lenguaje sobre Cataluña. Y el PP y Ciudadanos se han sumado a la proposición no de ley de Vox en la Asamblea de Madrid para ilegalizar partidos independentistas. La campaña se desliza aceleradamente hacia la polarización y eso beneficia a los extremos. Solo falta por ver si hay disturbios en Barcelona en la jornada de reflexión o el día de la votación.

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