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El centro logístico de Cádiz que 'catapultaba' a Marruecos móviles robados en ferias de España
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VALORADOS EN CUATRO MILLONES

El centro logístico de Cádiz que 'catapultaba' a Marruecos móviles robados en ferias de España

La red utilizaba la operación Paso del Estrecho para cruzar los terminales sustraídos, mayoritariamente a jóvenes. El material robado, también en Europa, llegaba a tres naves del polígono de Palmones

Foto: Algunos de los 1.000 terminales que han sido localizados antes de ser enviados a Marruecos. (Guardia Civil)
Algunos de los 1.000 terminales que han sido localizados antes de ser enviados a Marruecos. (Guardia Civil)
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Dos de ellas eran invisibles. Sin ningún nombre que anunciara actividad alguna y nada que denotase lo que ocurría de puertas para adentro. La tercera aún conservaba el letrero de lo que un día fue una tienda de muebles, pero nada tenía que ver ya con ese negocio. Las tres naves, ubicadas en el polígono industrial de Palmones, en el municipio gaditano de Los Barrios, eran el punto de encuentro de un inusual tráfico de vehículos. Turismos con las bacas desbordadas por paquetes que desafiaban las elementales leyes del equilibrio y que hacían una sospechosa parada antes de incorporarse a la Operación Paso del Estrecho (OPE) camino de Marruecos. Coches que no escapaban a las miradas de un grupo de agentes de la Guardia Civil que se mimetizaban en las calles para no ser detectados. Investigadores que estaban a punto de descubrir uno de los mayores centros logísticos de móviles robados. Una red que en pocos meses ha movido terminales sustraídos en toda Europa capaces de generar un beneficio ilícito de cuatro millones de euros y sobre la que ahora ponen la lupa organismos como Europol e Interpol. Siete de sus componentes han sido detenidos, pero conforman solo una de las cabezas de la hidra. Se cree que hay más implicados en una trama que trasciende fronteras.

El teniente Juan Becerra, responsable del puesto del Instituto Armado en Los Barrios, reconoce que en su dilatada carrera pocas investigaciones le han generado tanta satisfacción. Padre de una joven para la que el teléfono móvil es su gran tesoro, no oculta su alegría por cada uno de los aproximadamente 200 terminales que han entregado hasta el momento y dice que se sienten reconfortados por el agradecimiento que reciben de cada una de las víctimas que localizan. Porque el perfil que se están encontrando es muy definido: “En un 90%, son chicas de unos 25, 27 años, a las que les sustrajeron el dispositivo durante una feria u otro tipo de evento. Casi siempre, al descuido, simulando un choque o extrayéndolo del bolso”.

Foto: Me robaron el iPhone en Madrid y me fui a Marruecos a recuperarlo
Me robaron el iPhone en Madrid y me fui a Marruecos a recuperarlo
Adrián López Irene de Pablo Luis Rodríguez

Las naves industriales de Palmones conformaban un centro logístico en el que desembocaban de móviles y material informático robado en multitud de puntos de España y países de la Unión Europea. Los números identificativos han permitido detectar terminales y ordenadores portátiles sustraídos en Países Bajos, Bélgica o Francia, y la colaboración con Europol e Interpol ha arrojado que algunos de ellos procedían de asaltos a camiones de transporte que estaban estacionados en áreas de servicio.

En estas instalaciones se ‘maquillaban’ como paso previo a su destino final: Marruecos. En el reino alauí florece un mercado donde se comercializa mucha tecnología robada en Europa, ya que —por ejemplo— los móviles pueden ser readaptados para que puedan operar a pesar de que sus propietarios los inutilicen bloqueándolos a través del código IMEI. Buena parte de este material ilegal, que se compra y vende sin mucho control por parte de las autoridades locales, se queda en suelo marroquí, aunque otra cruza fronteras y llega hasta el África subsahariana.

La señal de un iPhone

Becerra explica a El Confidencial que las empresas eran la ‘lanzadera’, el punto en el que peregrinaban multitud de vehículos para recoger su paquete y trasportarlo al otro lado del Estrecho a cambio de una suma de dinero. Y señala que los móviles eran ocultados entre los voluminosos bultos con los que las familias cruzan la frontera por estas fechas, aprovechándose del notable incremento de viajeros que llegan a los puertos de Algeciras o Tarifa.

Durante las vigilancias de una de las naves, se observó un trasiego inusual de coches, la mayoría con matrícula marroquí

Fue en este segundo recinto portuario donde se detectó por primera vez este tráfico de productos robados. La Guardia Civil precisó que el teniente y su equipo de investigación se pusieron sobre la pista de esta organización el pasado mes de julio, después de que en los filtros fronterizos se interceptase un vehículo en el que hallaron escondidos una veintena de 'smartphones' y 40 relojes inteligentes. El coche, al igual que al menos otros dos con una carga similar oculta que se detectaron esa misma semana, iba a embarcar en el puerto tarifeño hacia Marruecos.

La pista que encauzaría las pesquisas que pondría a los agentes sobre los sospechosos la facilitó un ciudadano al que le habían sustraído un móvil iPhone y que una aplicación de localización situaba en el polígono de Palmones. Los responsables del caso, que ya sospechaban que buena parte de los móviles encontrados en el puerto habían sido robados en la zona, hilvanaron ambas líneas de trabajo y establecieron diversos dispositivos para llegar a ese terminal que decodificaría la investigación.

placeholder Se ha hallado material robado por valor de unos cuatro millones. (Guardia Civil)
Se ha hallado material robado por valor de unos cuatro millones. (Guardia Civil)

Juan Becerra aclara que la tarea no fue fácil, porque se toparon con hileras de empresas, “una pegada a otra”, y debían ser precisos a la hora de actuar para no alertar a los posibles implicados. Los agentes se mimetizaron con la zona y las vigilancias revelaron un inusual trasiego de coches, la mayoría con matrícula marroquí, en una de las naves. También furgonetas o camiones, que posteriormente se sabría que ocultaban material de contrabando entre la carga. La entrada y salida era constante”, por lo que las pesquisas se centraron en torno a ese inmueble. Cuando se tuvo la certeza de que era parte del engranaje delictivo, se intervino.

El registro de las instalaciones confirmó todas las sospechas. En su interior se encontraron 759 terminales sustraídos, además de 45 patinetes eléctricos, 180 ordenadores portátiles, diferentes dispositivos electrónicos, informáticos y fotográficos y cajas de ropa etiquetadas de primeras marcas. Todo ello debidamente empaquetado y dispuesto en palés.

Los indicios apuntan a una estructura organizada que se extiende por todo el país y Europa

Una parte, procedente de diferentes localidades españolas y extranjeras, aunque el grueso de la mercancía, revelarían las indagaciones posteriores, había sido hurtado en ferias y eventos celebrados a lo largo del país. Una circunstancia que hace barajar una doble hipótesis. Por un lado, que la organización cuenta con células de ladrones que operan a nivel nacional y remiten el botín para que tenga una rápida salida a Marruecos. Por otro, que tiene contacto estrecho con grupos independientes de ladrones que buscan convertir rápidamente en líquido la mercancía. Tanto con base en España como en el extranjero.

Esta línea de investigación se vio reforzada cuando los agentes comenzaron a localizar a los primeros propietarios de los dispositivos, ya que muchos de ellos habían sido víctimas de un hurto estando en las ferias de los municipios gaditanos de Los Barrios, Algeciras y La Línea; o en las que se celebraron en las localidades malagueñas de Vélez-Málaga, Alhaurín de la Torre o Estepona; así como en otros lugares más alejados como Gijón, Vitoria, Barcelona, Granada o Almería.

Caso abierto

Con la información obtenida en la primera intervención, los agentes llegaron a las otras dos naves industriales del mismo polígono, en las que se localizaron nuevos móviles sustraídos. El teniente aclara que las personas investigadas no pudieron aportar ninguna documentación o albarán de los terminales y detalla que estos habían sido reacondicionados. Se han hallado más de 1.000, de los que aproximadamente la mitad ya tiene identificado a su dueño. En torno a 200 han sido ya devueltos, aunque se espera que esta cifra crezca notablemente en los próximos días porque el goteo de personas que se están desplazando a las instalaciones de la Guardia Civil va en aumento.

placeholder Un agente, junto a una parte del material recuperado en la operación. (Guardia Civil)
Un agente, junto a una parte del material recuperado en la operación. (Guardia Civil)

Juan Becerra explica que la operación Shipping se ha saldado con siete detenidos —un español y seis marroquíes—, a los que se acusa de pertenencia a banda criminal y receptación, y que quedaron en libertad tras ser puestos a disposición judicial. Cuatro de ellos eran ‘guarderos’ que custodiaban y manipulaban la mercancía para su posterior envío. Todos coincidieron en declarar que desconocían que los terminales y el resto de material electrónico eran robados, a pesar de que eran readaptados para su posterior envío y que carecían de documentación alguna. Tampoco supieron ofrecer muchas explicaciones sobre por qué se enviaba el material oculto a Marruecos y se empleaba una flota de vehículos particulares para transportarlo. Los otros tres investigados son personas que habían subarrendado las naves para poner en marcha este singular centro logístico del hurto.

El teniente al frente del caso está seguro de que detrás de esta operación vendrán “una tercera y una cuarta fase”, porque existe el convencimiento de que hay más ramificaciones. A través de los órganos de cooperación internacional se ha contactado con las autoridades marroquíes para que hagan indagaciones en la previsible parte de la trama que opera en su territorio. También se han establecido contactos con Interpol y Europol para conocer la procedencia ilícita de otros objetos recuperados y robados en otros países, así como para establecer los posibles nexos entre organizaciones delictivas.

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La operación atisba un entramado mayor, que movía cuatro millones de euros en mercancía robada, capaz de hacerse con un portátil valorado en 1.300 euros de una conocida tienda de Málaga o desmontar en 80 piezas una moto de 125 cc y pasarla por la frontera como si fuesen piezas de un mecano. Una red que mueve todo lo que pueda dejar dinero, como demuestra que en las naves se hallase material pirotécnico con un peso neto de materia explosiva de 1.007 kilogramos. Como es fácil imaginar, sin las especificaciones ni autorizaciones reglamentarias. “Este explosivo suponía un grave riesgo para la seguridad de los edificios y trabajadores de los alrededores”, por lo que los arrestados también incurrieron en un delito de depósito ilegal de sustancias explosivas.

Dos de ellas eran invisibles. Sin ningún nombre que anunciara actividad alguna y nada que denotase lo que ocurría de puertas para adentro. La tercera aún conservaba el letrero de lo que un día fue una tienda de muebles, pero nada tenía que ver ya con ese negocio. Las tres naves, ubicadas en el polígono industrial de Palmones, en el municipio gaditano de Los Barrios, eran el punto de encuentro de un inusual tráfico de vehículos. Turismos con las bacas desbordadas por paquetes que desafiaban las elementales leyes del equilibrio y que hacían una sospechosa parada antes de incorporarse a la Operación Paso del Estrecho (OPE) camino de Marruecos. Coches que no escapaban a las miradas de un grupo de agentes de la Guardia Civil que se mimetizaban en las calles para no ser detectados. Investigadores que estaban a punto de descubrir uno de los mayores centros logísticos de móviles robados. Una red que en pocos meses ha movido terminales sustraídos en toda Europa capaces de generar un beneficio ilícito de cuatro millones de euros y sobre la que ahora ponen la lupa organismos como Europol e Interpol. Siete de sus componentes han sido detenidos, pero conforman solo una de las cabezas de la hidra. Se cree que hay más implicados en una trama que trasciende fronteras.

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