Descubre Granada en un fin de semana: 11 lugares que no te puedes perder
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Descubre Granada en un fin de semana: 11 lugares que no te puedes perder

25 siglos de granadinos han legado a la ciudad su carácter multicultural, su diversidad de monumentos, obras de arte sacro y laico y muchos rincones interesantes más

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Granada, a lo largo de sus 25 siglos de historia, ha sido el orgullo de todos los que la han vivido, defendido, perdido y ganado.

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25 siglos de granadinos han legado a la ciudad, además de sus variados nombres, su carácter multicultural, su diversidad de monumentos, obras de arte sacro y laico, sus raíces y su personalísima huella visual y sonora. Iberos, romanos, árabes, judíos y cristianos han considerado suya a esta Granada que hoy encarna el ideal de la diversidad y la convivencia.

Esa misma Granada en la que Manuel de Falla y Federico García Lorca organizaron un concurso de flamenco al que asistieron boquiabiertos los más destacados intelectuales de la época. Esa misma que la generación del 27 consideró su cuartel general y para la que te proponemos 11 lugares imprescindibles que visitar en un fin de semana –al ritmo que tú prefieras–.

La Carrera del Darro

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A escasos metros de la Plaza Nueva comienza la carrera del Darro, una de las calles más antiguas de Granada, así como una de las más transitadas debido a su indiscutible belleza e importancia histórica. Recorrerla es un paseo que ningún visitante se debe perder, pues permite contemplar la imponente figura de la Alhambra en lo alto de los bosques que la rodean así como escuchar el murmullo del río Darro que transcurre paralelo a su lado izquierdo.

Las aguas del río descienden limpias y tranquilas, bajo los ancestrales puentes del Aljibillo, Chirimias, Cabrera y Espinosa que conectan la carrera con el barrio de la Churra. También se puede apreciar en su margen izquierdo los restos del puente del Cadí, del siglo XI, que comunicaba la Alhambra con el barrio del Albaicín.

Enfrente del puente de Espinosa se encuentran los baños árabes del Bañuelo, y un poco más adelante, el convento de Santa Catalina de Zafra y la casa de Castril, ejemplo de la belleza renacentista del siglo XVI, que actualmente es la sede del museo arqueológico. Frente a ellos se encuentra la iglesia de San Pedro y San Pablo, magnífica obra de estilo mudéjar. Finalmente, la carrera se abre en una plaza que conecta con el paseo de los Tristes.

La Alhambra

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La Alhambra es, sin duda, uno de los imprescindibles de Granada. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984, su nombre procede del color de sus muros (Al-Hamra en árabe) que fueron fabricados con la propia arcilla del terreno, de ahí su color rojizo.

El complejo, cuya visita requiere al menos tres horas, está situado sobre la colina de la Sabika, junto al río Darro. Está formado principalmente por los Jardines del Generalife, los Palacios Nazaríes y la Alcazaba, de construcción árabe. De factura cristiana encontramos el palacio de Carlos V y la iglesia de Santa María, construida sobre la antigua mezquita. Los Palacios Nazaríes están agrupados de forma irregular y las distintas estancias se comunican entre sí por patios o galerías.

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Los orígenes de la Alhambra datan del siglo IX, cuando comenzó a utilizarse la Alcazaba como refugio. Fue en el siglo XIII cuando el primer monarca nazarí, Mohamed I, fijó su residencia real en ella. Su sucesor, Mohamed II, terminó el recinto amurallado. En el siglo XIV, con los reinados de Yusuf y Mohamed V, la Alhambra adquirirá su apariencia monumental y preciosista que conocemos hoy. Yusuf construyó el núcleo del Palacio de Comares, con la gran torre que se proyecta sobre la ciudad. El recinto interior del Palacio albergaba el trono del sultán, situado bajo la cubierta que representa el concepto del universo de Alá. Además, este monarca enriqueció el recinto con puertas monumentales, como la de las Armas (principal entrada a la Alhambra) o la de la Justicia.

Foto: Día de los monumentos y sitios con visitas guiadas por las redes sociales debido al coronavirus

Mohamed V, reformó el palacio de Comares, añadiéndole la espectacular fachada del patio del Cuarto Dorado. También construyó el innovador Palacio de los Leones, dejando de lado el modelo de palacio existente hasta ese momento y creando un nuevo modelo de estructura cuatripartita inspirada en los modelos orientales del Islam.

El Realejo

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El Realejo es el antiguo barrio judío de Granada, o Garnata al-Yahud (Granada de los judíos), tal como se llamaba en la época musulmana. Está situado justo a los pies de la Alhambra, y sin duda, la herencia sefardí se puede apreciar en sus calles y rincones, así como en la estatua del judío erudito Yehuda Ibn Tibon, que preside la entrada al barrio desde la calle Pavaneras.

Hoy en día, se trata de un barrio muy agradable y tranquilo, que invita a pasear y descubrir sus secretos, como la corrala de Santiago, casa típica de vecinos del siglo XVI, o la placeta de la Puerta del Sol, un bonito mirador que conserva su viejo lavadero, así como descansar o disfrutar de los sabores típicos de Granada en las terrazas del Campo del Príncipe, una gran plaza en el centro del barrio con un ambiente relajado y popular.

Catedral de Granada

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Localizada en el corazón de la ciudad de Granada, la Catedral de La Encarnación de Granada empezó a construirse por deseo expreso de la Reina Isabel, en el lugar donde estuvo la Mezquita Mayor, más tarde Iglesia de Santa María de la O. Fue trazada por Enrique Egas, pero pronto fue modificada al estilo renacentista de Diego de Siloé.

Se empezó a edificar a principios de siglo XVI, resultando una obra maestra del Renacimiento español, elogiada por escritores e historiadores.

Exteriormente, la Catedral de Granada tiene una estructura gótica, siendo su fachada principal trazada por Alonso Cano. El interior del templo es renacentista sobre planta gótica, con capillas laterales y capilla mayor, obra maestra de Siloé. El tesoro de la catedral se guarda en la que antes fuera Sala Capitular, hoy guardiana de ornamentos y alhajas de gran valor.

Capilla Real

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La Capilla de los Reyes Católicos fue concebida como lugar de enterramiento íntimamente vinculado a la Catedral, pero sin fundirse con su arquitectura.

Está construida con una sola nave, presbiterio ochavado precedido de gradas, crucero de escaso desarrollo y coro algo a sus pies, para las funciones de panteón. Como capilla funeraria ninguna, en España, le aventaja en tamaño. En ella se puede apreciar tanto su sencillez como su riqueza gracias a la generosa dotación de la reina.

Foto: El actor Rodolfo Sancho interpreta el persona de Fernando El Católico en la serie "Isabel". (RTVE)

La Capilla Real alberga los restos mortales de don Fernando de Aragón y doña Isabel de Castilla (que en un principio estuvieron descansando en el convento de San Francisco de la Alhambra), así como los de doña Juana I, don Felipe y del infante Miguel.

Bajo las tumbas hay una pequeña cripta de marcada austeridad, en ella están depositados los féretros reales, de plomo, identificados por la inicial de cada nombre sobre la cubierta.

La Alcaicería

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Foto: EFE / Miguel Ángel Molina

La Alcaicería de Granada era el antiguo zoco árabe, un entramado de calles estrechas que funcionaba como mercado donde se fabricaba y vendía la seda con múltiples fondas donde se alojaban los comerciantes que la visitaban. Se extendía desde Plaza Nueva hasta la plaza Bib-Rambla, en el núcleo de la medina islámica, y sus casas-muro la protegían a modo de ciudadela.

Hoy se puede encontrar en ella numerosas tiendas de recuerdos y artesanía granadina, como la popular loza de Fajalauza o la incrustación de madera o taracea.

El Albaicín

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El barrio del Albaicín, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1984, fue el germen de la actual ciudad de Granada y conserva aún toda la magia de su pasado árabe.

En la etapa islámica, el actual Albaicín era un conjunto de diferentes núcleos urbanos independientes y no fue hasta la era moderna cuando alcanzó su actual concepción unitaria.

El Albaicín fue en su origen un núcleo que se extendía al nordeste de la Alcazaba Cadima (vieja). Existen varias versiones sobre el origen del topónimo Albaicín. La más aceptada es la que hace referencia a un vocablo árabe que designa al barrio de los halconeros. No fue hasta finales del siglo XV y principios del XVI cuando comienza a utilizarse el nombre indistintamente para referirse al pequeño arrabal original y a todo el conjunto urbanístico situado frente a la Alhambra.

Pasear por el Albaicín es pasear por la historia de Granada. Sus construcciones, sus plazas y la propia estructura de sus calles permiten al visitante observador reconocer las diferentes transformaciones culturales y sociales de la ciudad.

Mirador de San Nicolás

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Probablemente el mirador más emblemático de Granada, desde el que se observa una de las vistas más completas de la majestuosa Alhambra, con Sierra Nevada como telón de fondo. De izquierda a derecha, se pueden apreciar: el Generalife, la torre del palacio del Partal, el peinador de la Reina, la torre de Comares, los Palacios Nazaríes, la iglesia de Santa María de la Alhambra, el palacio de Carlos V, la Alcazaba; y finalmente, dentro de esta última, la torre de la Vela.

Foto: Mirador de Fuente Dé en Cantabria (iStock)

Más abajo, se ven las torres Bermejas y una espléndida vista de la ciudad, así como el recorrido del río Darro.

En el mismo barrio del Albaicín también se encuentran otros miradores como Los Caravajales y San Cristóbal.

Teterías

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En torno al Albaicín y las calles del Centro de la capital, se dan cita unos establecimientos en los que es posible “saborear” las raíces moriscas por partida doble. Son las teterías andalusíes, concentradas en las calles Calderería Nueva y Calderería Vieja, el escenario idóneo para probar un aromático té moruno acompañado de uno deliciosos pastelillos árabes.

Sacromonte

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La lógica no tiene cabida en el Sacromonte, con sus casas cueva excavadas en la legendaria montaña sagrada, el Monte Sacro del Valparaíso. Es más bien el misterio lo que define esta zona de Granada que tantos versos ha inspirado, cuna del cante y el baile flamenco, repleta de jardines lunares de pitas y chumberas.

Cuentan las crónicas que los primeros en asentarse en este barrio fueron los gitanos que llegaron con las tropas cristianas de los Reyes Católicos, para los que trabajaban como artesanos del metal. Su arte se mezcló con lo andalusí y así nació la genuina zambra, el ancestral baile flamenco con una coreografía basada en la boda gitana que aún hoy se puede contemplar y disfrutar en los numerosos tablaos flamencos existentes en el barrio.

De tapas por Granada

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Granada es la capital de la tapa. En nuestra ciudad, por lo general se ofrecen de forma gratuita por cada consumición, prepárate para darle gusto al paladar.

En este mapa de Turismo del Ayuntamiento de Granada podrás encontrar las distintas zonas donde tomarte unas cañas y unas buenas tapas.

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