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En el 'Hollywood' de la Policía Nacional: "No cojas cariño al de rojo, es el que va a morir"
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'TRUE CRIME' SIN FICCIÓN

En el 'Hollywood' de la Policía Nacional: "No cojas cariño al de rojo, es el que va a morir"

El Grupo de Infografía Forense se desplaza por toda España para recrear los casos de mayor impacto y realizar "pequeñas películas", tours fotográficos o animaciones para que sean visionadas en los juicios

Foto: Los agentes del Grupo de Infografía Forense. (Isabel Blanco)
Los agentes del Grupo de Infografía Forense. (Isabel Blanco)

"Mi labor en un juicio es darle al play, y a veces, ni eso", pero una cosa: "Si en uno de nuestros trabajos ves a alguien de rojo, no le cojas cariño, porque es el que va a morir". Jacobo Orellana bromea al otro lado del teléfono al poco de iniciar la conversación. Se le nota relajado, seguro de lo que quiere contar y la forma de hacerlo. Como cada día que entra por la puerta de su unidad en el complejo de la Policía Nacional de Canillas. Responsable del desconocido Grupo de Infografía Forense de la Comisaría General de Policía Científica, este inspector está al frente de un equipo de agentes capaces de comprimir cientos y cientos de diligencias de investigación y presentarlas de una forma sencilla, asequible, atractiva, en un formato audiovisual que se exhibirá durante el proceso. Es lo más parecido al 'Hollywood' policial. 'True crime' en su pura esencia. Expertos que se desplazan por toda España para recrear los casos más turbios y mediáticos. Directores, guionistas, cámaras, técnicos de iluminación, editores con uniforme que quieren hacer bueno el dicho de que "una imagen vale más que mil palabras".

El crimen de la llamada viuda negra de Patraix, los incidentes de la 'Madrugá' de la Semana Santa de Sevilla, el asesinato a la salida de la comunión de su hijo del narco D.A.R., alias Maradona, o uno de los zarpazos del sicariato nórdico en la Costa del Sol son algunas de las investigaciones en las que estos especialistas han participado. Su misión no es recoger pruebas, tomar declaraciones a los testigos, ni engrilletar a los sospechosos, sino algo que entraña complejidad: apoyar las conclusiones de los investigadores a través de un relato audiovisual capaz de trasladar a un jurado al instante exacto en el que un individuo se convierte en asesino o una víctima ve aproximarse a su ejecutor. "Nosotros no investigamos, ni demostramos nada. Solo presentamos de forma atractiva el trabajo de los peritos, que son quienes van a tener que defender las conclusiones en el juicio".

Una investigación policial es compleja, extensa, deslavazada, donde numerosas indagaciones se extienden por informes periciales, declaraciones y tablas de Excel con infinitos datos. Y los agentes de esta unidad tratan de ‘ordenar’ toda esta información acumulada en montones de documentos, transformarla en un relato de hechos, facilitar su rápida comprensión a un público que tiene una marcada percepción audiovisual con un relato eleborado —principalmente— con una estructura cronológica.

El inspector pone un ejemplo muy descriptivo. Les llamaron para colaborar en un asesinato que se había producido en Tenerife. Los responsables del caso habían trazado los movimientos de la víctima y el sospechoso de la muerte violenta a través de los posicionamientos de sus teléfonos móviles. Pero tenían la duda de si en la vista oral, el jurado y las partes iban a saber interpretar como ellos todas esas líneas y filas de números. Los expertos del Grupo de Infografía Forense accedieron a ese material y lo transformaron en una "planimetría animada" que reconstruía los distintos trayectos que realizaron el agresor y el fallecido hasta que se encontraron en un fatal desenlace.

Foto: Foto de archivo de la ciudad de Marbella.

Su labor tiene algo de revelación y convencimiento, de hacer realidad lo que parece imposible, como en el caso del suicidio de un agente cuya esposa resultó herida en una pierna. Todas las informaciones iniciales apuntaban a que el hombre había disparado a su pareja y posteriormente se quitó la vida con el bebé de ambos sobre las rodillas. Pero los responsables del caso, después de ubicar a los implicados en la casa, trazar la trayectoria del proyectil y encontrar el cartucho en la balda superior de un armario, determinaron que la mujer resultó herida accidentalmente. La dificultad estaba en trasladar esas conclusiones, sobre todo porque inicialmente podía resultar increíble que una misma bala atravesara el cráneo del hombre, cruzara la puerta de la habitación, recorriera el pasillo de la vivienda e impactara en la pierna de la víctima, así que los agentes de la unidad adscrita a la Sección de Tecnología de la Imagen realizaron una reconstrucción animada, detallando una a una las pruebas recabadas, que demostraba la veracidad de la hipótesis.

Algo parecido durante la investigación de otra muerte violenta ocurrida en Alicante y que tuvo un final sorprendente: las pesquisas demostraron que el fallecido había creado, a partir de una máscara de soldadura, un artilugio para suicidarse. El hombre acopló un detonador de proyectiles casero, con un mecanismo parecido al de los bolígrafos pistola, que activó dejando caer un peso.

Orellana resume el objetivo de esta unidad fundada en 2008: "Generamos contenido audiovisual para que en las causas judiciales puedan entender las conclusiones a las que ha llegado un investigador, que cualquier persona que vea nuestro trabajo pueda comprender lo que los expertos creen que ha sucedido".

"Somos un recurso, instrumental, puro y duro". "El único grupo que hace esta labor en todo el país, por lo que nos pueden activar desde cualquier lugar" y sus 'clientes' habituales suelen ser sus compañeros de otras brigadas de Policía Científica, de Policía Judicial y "jueces y fiscales que han oído hablar de estas técnicas y las solicitan porque les parecen interesantes".

Captura de movimientos

Entre los miembros de la unidad se encuentra un licenciado en Comunicación Audiovisual, informáticos y agentes a los que "nos gusta mucho nuestro trabajo" que se han ido formando en la utilización de programas, grabación o montaje. El inspector al mando señala que tienen distintas formas de presentar un caso y que, tras una reunión en la que se produce una lluvia de ideas, decidimos "cuál puede ser la más apropiada".

La infografía plana, "como las que se ven en prensa, en las que en un 'pantallazo' tienes toda la información", es la propuesta básica. El tour virtual con perspectiva de 360 grados, en los que el espectador puede introducirse en la escena, interactuar a través del movimiento, desplazándose por las distintas habitaciones de una casa, es otra de las técnicas empleadas. Pues permite enriquecer la exposición con vínculos que contienen información relevante del caso. "Por ejemplo, en la escena de un crimen, puedes observar los testigos métricos piramidales que marcan los indicios y pruebas recabadas durante la inspección ocular. Si pinchas en uno de ellos, se desplegará la fotografía de detalle del vestigio y un archivo pdf con la explicación del proceso seguido en su recogida y su posterior destino".

Los agentes introducen en sus creaciones vínculos que despliegan información

"En un único producto enlatamos toda la investigación", apunta el inspector, que confiesa que "el plato fuerte, lo que más gusta, es la imagen en 3D". "Es muy visual porque grabamos videos e introducimos bípedos dotados de movimiento". Para ello cuentan con un escáner láser, un plató con croma y un traje de captura de movimientos, "como se hizo para rodar Avatar o El Señor de los Anillos", que permiten a los agentes interpretar a los protagonistas de la investigación. Es un trabajo complejo, explica Jacobo Orellana, que asegura que "es difícil conseguir que un personaje camine con un deambular natural y no parezca un zombi".

Ángel Mateos, uno de los miembros del equipo, cuenta que este tipo de trabajos suponen un reto creativo. "Cada vez tratas de superarte, de buscar otras opciones que mejoren el resultado final", afirma, tras lo que su superior confiesa: "Ahora queremos reproducir la técnica que emplean en el programa de reformas presentado por unos gemelos con la que se muestra el antes y el después de un proyecto".

placeholder Parte del material empleado por los agentes en sus grabaciones. (I.B.)
Parte del material empleado por los agentes en sus grabaciones. (I.B.)

Otra de las opciones muy solicitadas, sobre todo, por los investigadores de Homicidios y Crimen Organizado, son las "recreaciones audiovisuales". Se asemejan a pequeñas películas, un 'true crime', una especie de docudrama basado en los hechos constatados durante la instrucción. "A veces se hacen con el implicado, si está dispuesto a colaborar, pero en otras son los compañeros los que hacen de actores", detalla el inspector, quien describe situaciones propias de un rodaje profesional: "Cortamos calles para grabar, con todo el mundo mirando mientras damos las instrucciones y gritamos '¡Acción!'".

Posiblemente este sea el formato más imaginativo, donde intentan volcar lo que aprenden viendo películas o series de televisión. En la cinta sobre el crimen del traficante conocido como Maradona, ocurrido en Marbella el 12 de mayo de 2018, "se nos ocurrió poner una cámara encima del hombro del autor y captar su punto de vista antes de acercarse a un vehículo y comenzar a disparar". "Después, grabamos el contraplano en el que la víctima, dentro del coche, era tiroteada".

Foto: Traslado de dos detenidos en esta investigación. (Policía Nacional)

La combinación de 'actores' con imágenes de las cámaras de seguridad fue la técnica elegida para recrear un brutal ajuste de cuentas ocurrido en agosto de 2018 en la localidad de Estepona y en la que un encapuchado en bicicleta acribillaba a un individuo a la salida de su casa. Los videos reconstruyen el recorrido del autor, cómo esperó detrás de unos contenedores a que salga su víctima y se aproximó para descerrajarle varios disparos a corta distancia. Posteriormente, huye hasta un punto en el que abandona la bicicleta y prosiguió su fuga en un turismo. La investigación posterior concluiría que detrás de esta muerte estaba el clan de sicarios de Amir Faten Mekky, un peligroso delincuente nórdico vinculado a 19 asesinatos.

Creatividad y objetividad

Teniendo en cuenta que la visión de una secuencia puede ser distinta según el plano empleado o la gestualidad de uno de los protagonistas, cabe preguntarse: ¿Pueden estas recreaciones condicionar la percepción de los hechos? Orellana afirma que es un debate muy interesante y es consciente que algo tan simple como el lugar donde se coloca la cámara puede ser importante a la hora de trasladar el relato, por eso asegura que siempre tienen en cuenta esta circunstancia para "garantizar la objetividad". En el grupo les gusta innovar y probar nuevos métodos y herramientas, pero recalcan que todos sus trabajos se realizan con esta premisa. "No nos permitimos hacer 'Pulp Fiction', no metemos cámaras en los maleteros. Intentamos que el plano sea los más neutro posible".

placeholder Miembros del grupo en las instalaciones de la Comisaría General de Policía Científica. (I.B.)
Miembros del grupo en las instalaciones de la Comisaría General de Policía Científica. (I.B.)

El jefe del Grupo de Infografía Forense, a colación de este debate, recuerda una anécdota muy curiosa. "Hasta hace unos años, los personajes que introducíamos en los videos se parecían a los investigados", que fuesen realistas, "pero la Fiscalía puso pegas porque consideraba que se podía condicionar al jurado. Y en parte tenía razón, porque no era lógico que se estuviese juzgando a alguien por haber matado a su esposa y que en la pantalla se viese a un personaje animado con un parecido físico acabando con la vida de una mujer".

"Nos hizo un favor", sostiene el experto, que señala que "lo que hacemos ahora es utilizar un bípedo, como un 'dummie' o uno de los maniquís de madera que venden en Ikea, a los que les aplicamos una escala de colores para diferenciarlo". "Solo destacamos rasgos importantes para la explicación: si es hombre o mujer; la altura, en caso de que sea determinante… Pero son anónimos, no son identificables, porque la única intención de las imágenes debe ser mostrar la acción que se produce en ese momento", añade, para avisar: "No cojas cariño al de rojo, es el que va a morir".

La Fiscalía recomendó que los personajes no se parecieran a los acusados para no condicionar

"Doy libertad creativa, siempre y cuando se garantice la objetividad". "No me meto en la técnica" e incluso "animo a salir de la zona de confort para manejar distintos tipos de lenguaje audiovisual". Eso sí, Jacobo Orellana recalca una y otra vez que "las explicaciones sobre lo que se está viendo las tiene que dar el investigador, no nosotros". Porque trabajan con la información que se les facilita. "Aquí no vale decir 'le dio un golpe'. ¿Un golpe? No. ¿Qué le hizo? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Con qué mano? ¿Con un bate de béisbol? ¿Con una llave inglesa?".

El dilema de la victimización

La posibilidad de que la recreación de un asesinato, los instantes previos a una violación o dar vida a una hipótesis de suicidio pueda generar un daño en las víctimas o sus familiares es algo que también se plantean los agentes de la unidad, aunque consideran que la labor que hacen es un eslabón más en la maquinaria policial y judicial que tiene como fin esclarecer la verdad.

placeholder Realización de una animación en 3D. (I.B.)
Realización de una animación en 3D. (I.B.)

No solo no representa un dilema moral, sino que la experiencia les ha demostrado que su trabajo puede ayudar a evitar la doble victimización. El caso que se los demostró fue el del pederasta de Ciudad Lineal, uno de los que más les ha sobrecogido. Cuando fueron llamados para participar en la operación Candy, "no teníamos claro para qué". Habían sido requeridos expresamente por el Ministerio Público y en el trayecto hacia la casa en el que fueron retenidas y abusadas las niñas "íbamos pensando": "¿Cómo vamos a reconstruir la agresión sexual a un menor?". No es que le surgieran dudas técnicas, era una cuestión personal.

"Pero lo que quería la Fiscalía era que hiciésemos un tour virtual de la vivienda para evitar el trago de hacer regresar a las víctimas a ese sitio y que lo pudiesen reconocer desde la distancia". "Ya en sede judicial, con sus padres, los psicólogos, el fiscal y el abogado de la defensa, estuvieron viendo las imágenes y pudieron explicar lo que les ocurrió sin el impacto de pisar de nuevo esa casa". Era una posibilidad que ofrecía su trabajo que nunca se habían planteado y consideraron muy acertada.

Foto:  Nazarenos de La Esperanza de Triana ante el descontrol tras sufrir una estampida durante su recorrido. (EFE)

Aunque la pandemia del coronavirus ha limitado notablemente los desplazamientos, y ha obligado a explotar los recursos de las fuentes abiertas, la unidad va al punto en el que son requeridos. Realizan una media anual de 60 trabajos en distintos formatos, pero reconocen que los casos mediáticos concentran buena parte de su atención. Investigaciones que adquieren una mayor trascendencia por las circunstancias que las rodean o cobran protagonismo por su desenlace.

En la primera categoría podrían situarse los incidentes de la Madrugá de la Semana Santa de Sevilla de 2017, donde "nos pidieron que mostráramos de una forma sencilla el gran trabajo que habían hecho los compañeros que investigaron lo ocurrido". Las pesquisas determinaron que "una única reyerta provoca una estampida que inicia una ola como en un campo de fútbol y que recorre la ciudad en cuatro minutos", pero había que contarlo con detenimiento. La grabación dura aproximadamente media hora, "pero en los instantes iniciales se explica perfectamente lo ocurrido"; el resto, va diseccionando los hechos cámara por cámara a través de un minutaje que recoge lo sucedido en cada una de las calles.

Dentro de la segunda tipología encajaría uno de los trabajos más recientes del grupo. Fue para los agentes de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (Ucrif) que habían desmantelado una organización de tráfico de personas que eran transportadas hacinadas en camiones. "Querían demostrar que en la zona de carga de un modelo de vehículo concreto podían entrar 77 personas", como descubrieron durante la investigación, así que realizaron un particular Tetris con avatares "de 1,70 metros de altura y 65 kilos de corpulencia". Y en poco más de dos minutos mostraron que eso que parecía inaudito era posible porque había pasado.

La duración del video que se va a exhibir es una variable a tener en cuenta. Sabedores de que la capacidad de atención del ser humano es limitada, tratan de presentar una relación de hechos exhaustiva, pero comprimida. Al igual que en alguna ocasión han tenido que convencer a un juez de que no se podía grabar una escena de noche porque no se iba a ver nada, "muchas veces tenemos que decir al solicitante dónde cortar, porque no puedes aguantar un primer plano diez segundos", afirma Orellana, que incide: "Cuando necesitas captar la atención de un jurado, no hay que malgastar el tiempo".

"No somos CSI"

Si hay algo que remarcan una y otra vez los distintos especialistas de la Policía Científica es que "no somos CSI". La serie proyecta unos recursos y habilidades técnicas que son ficción y que pueden llevar a engaño. "La gente cree que puedes coger un fotograma de una grabación en la que se ve un coche en el infinito y acercar la imagen hasta que veas nítidamente al conductor o el número de matrícula. Eso es imposible", avisa.

Esta creencia errónea se pone de manifiesto constantemente en otra de las tareas de esta unidad: el análisis forense de videos. Su trabajo en este campo consiste en intentar realzar la calidad de las grabaciones, pero como dice su jefe, "donde no hay mata, no hay patata". O lo que es lo mismo, "si la imagen es mala, poco se puede hacer". Uno de los últimos casos en los que esto ocurrió fue en el supuesto crimen homófobo de Samuel. Los agentes trataron de mejorar sin éxito la resolución de los archivos del sistema de videovigilancia.

placeholder Uno de los componentes del grupo repasa una grabación. (I. B.)
Uno de los componentes del grupo repasa una grabación. (I. B.)

En otras ocasiones, sin embargo, las limitaciones técnicas son suplantadas con pericia e ingenio. Así es como casi logran identificar a un falsificador de documentos. Este individuo se publicitaba en un canal de Telegram en el que, sin mostrar el rostro, y como si fuese un escaparate, subía videos en los que enseñaba su 'trabajo'. Los responsables del caso pidieron ayuda a sus compañeros del Grupo de Infografía Forense, quienes lograron "aislar" un frame en el que se veía con nitidez uno de sus dedos, realizaron un zoom, mejoraron la calidad de la imagen y los expertos den huellas dactilares consiguieron determinar algunos puntos característicos. No los suficientes, pero abrió una nueva línea de trabajo que explotar en un futuro.

Mateos, que previamente estaba en Informática Forense, señala que una de las cosas que más le gusta de su departamento es que pueden innovar, probar métodos nuevos, ser imaginativos para insuflar vida a las investigaciones de sus compañeros. "No se trata de ganar un Goya, sino que los que van a ver las imágenes entiendan qué ocurrió", manifiesta Jacobo Orellana, que sentencia: "Si lo conseguimos: Grupo de Infografía Forense, 1; Resto del mundo, 0".

"Mi labor en un juicio es darle al play, y a veces, ni eso", pero una cosa: "Si en uno de nuestros trabajos ves a alguien de rojo, no le cojas cariño, porque es el que va a morir". Jacobo Orellana bromea al otro lado del teléfono al poco de iniciar la conversación. Se le nota relajado, seguro de lo que quiere contar y la forma de hacerlo. Como cada día que entra por la puerta de su unidad en el complejo de la Policía Nacional de Canillas. Responsable del desconocido Grupo de Infografía Forense de la Comisaría General de Policía Científica, este inspector está al frente de un equipo de agentes capaces de comprimir cientos y cientos de diligencias de investigación y presentarlas de una forma sencilla, asequible, atractiva, en un formato audiovisual que se exhibirá durante el proceso. Es lo más parecido al 'Hollywood' policial. 'True crime' en su pura esencia. Expertos que se desplazan por toda España para recrear los casos más turbios y mediáticos. Directores, guionistas, cámaras, técnicos de iluminación, editores con uniforme que quieren hacer bueno el dicho de que "una imagen vale más que mil palabras".

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