La Tierra Media que llevamos dentro: así dio forma 'El Señor de los Anillos' a varias generaciones
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La Tierra Media que llevamos dentro: así dio forma 'El Señor de los Anillos' a varias generaciones

Con motivo del 20 aniversario del estreno de las películas, recuperamos algunas de las claves históricas y generacionales del mundo creado por Tolkien

placeholder Foto: Imagen promocional de 'El Señor de los Anillos'.
Imagen promocional de 'El Señor de los Anillos'.

“Ojalá el Anillo no hubiera llegado a mi. Ojalá nada hubiera ocurrido”.

“Eso desean quienes viven estos tiempos. Pero no les toca a ellos decidir. Lo único que podemos decidir es qué hacer con el tiempo que se nos ha dado”.

Hay muchas frases inspiradoras en la trilogía de películas ‘El Señor de los Anillos’ (2001) de Peter Jackson. Pero sin duda este diálogo entre el mago Gandalf y Frodo Bolsón en la primera entrega es el que posiblemente más se haya quedado a vivir en nuestras cabezas, pues contiene el mensaje central de la obra que décadas atrás escribió J. R. R. Tolkien. ¿Cuántas veces nos hemos visto ante un problema, sobre todo aquellos sin solución aparente, y hemos pronunciado mentalmente esta locución, aunque fuera de distintas formas? El precedente más inmediato bien podría ser el año pasado, cuando la crisis sanitaria puso todo del revés. En aquellos momentos tan difíciles más de uno llegó a expresarlo en las redes, acordándose de la desesperación de Frodo al enfrentarse a la misión de destruir el Anillo Único. Se trata de un pensamiento que ha recorrido todos los tiempos y generaciones, pues en todos los grandes conflictos de la humanidad siempre da la impresión de que todo pende de un hilo, de que el destino está en manos de unos pocos, y muchas veces esos “pocos” somos nosotros mismos, los seres más comunes que conforman la intrahistoria de Unamuno, aquellos que no salen en los periódicos y son invisibles. No es un gran héroe quien derroca a las fuerzas oscuras de Sauron sino un simple ‘hobbit’, un niño a ojos de los demás, alguien que en apariencia carece de poder real pero que finalmente decanta la balanza a favor del bien.

placeholder Sauron, en un fotograma al inicio de la trilogía.
Sauron, en un fotograma al inicio de la trilogía.

Ahora que se cumplen 20 años del estreno de la primera película, que fue la responsable de que esta saga de fantasía se extendiera al gran público de masas, cabe preguntarse cuál es legado histórico, cultural y generacional que ha dejado en nosotros, no solo después de aquel 2001 que ahora parece tan lejano, sino ya mucho antes, cuando un hombre llamado John Ronald Reuel Tolkien comenzó a dibujar en su mente los lugares y personajes de la Tierra Media mientras fumaba tabaco de pipa en su casa de Oxford. Más allá de los libros y los ‘filmes’, hay que entender el mundo de la Tierra Media ideado por Tolkien como un producto cultural intergeneracional que pervive con la misma intensidad desde que se convirtiera en un ‘best-seller’. Y hoy en día más aún, pues durante estas semanas están volviendo a proyectar las películas en los cines de toda España.

"Cualquier ciudadano del mundo, esté donde esté y sea del período histórico que sea, puede extrapolar la obra de Tolkien a su propia vida”

“Hay una carta de Tolkien en la cual expresaba su deseo de crear una mitología para Inglaterra”, explica Mónica Sanz Rodríguez, experta en el escritor y presidenta de la delegación vallisoletana de la Sociedad Tolkien Española, a El Confidencial. “Según él, Reino Unido había perdido la suya propia a favor de la normanda o la nórdica. Dentro de lo que cabe, las islas británicas han sido invadidas muchas veces a lo largo de la historia, quedándose allí a vivir personas de muchas otras zonas geográficas. Él quería reconstruir la mitología británica, de ahí que buscara poemas en inglés antiguo en los que se asomase un nombre o una referencia de aquellas leyendas que pudieron ser mitos pero no lo fueron. Entonces, se topó con el poema épico de 'Crist', de Cynewulf, que en un verso menciona ‘middangeard’, un término que se usaba del siglo XI al XV y denota una tierra o un cercado delimitado en el medio, que a su vez nos remite a ‘midgard’, la tierra de los hombres en la mitología nórdica”.

Correspondencias y alegorías

Así es cómo apareció en su cabeza la idea de lo que luego sería la Tierra Media. “En un principio, Tolkien quería relacionarla con Inglaterra, pero a medida que la obra empieza a crecer piensa que es demasiado trabajo, por lo que acaba desterrando su idea inicial y por tanto desvinculando su mundo inventado del real”, prosigue Sanz. Pero eso no quiere decir que haya lugares que sí que se correspondan con regiones asentadas en el mundo físico. Sin ir más lejos, la Comarca, “inspirada en las verdes campiñas de Oxford cuando era niño” o Gondor, que “coincide por la latitud con la zona de Rávena, en Italia”.

“Se rumorea que los 'hippies' estadounidenses llegaban a enviarle cosas no muy legales por correo a propósito de la hierba de los medianos"

Por tanto, “son más inspiraciones geográficas que correspondencias”. Otra de las claves del mundo ideado por Tolkien que resalta Sanz es que no es alegórico, a diferencia de otros autores de mundos imaginarios como C. S. Lewis, “quien alegoriza a Jesucristo en el personaje de Aslan en ‘Las Crónicas de Narnia’”. Es decir, “yo me voy al bosque más próximo de mi casa y puedo estar en Lórien”, recalca la experta. Este es otro de los rasgos que hacen tan especial la Tierra Media, ya que “cualquier ciudadano del mundo, esté donde esté y sea del período histórico que sea, puede extrapolar la obra de Tolkien a su propia vida”. O en otras palabras, “la Tierra Media está en la mente y el corazón de todo el mundo”.

La Sociedad Tolkien Española

Y precisamente a raíz de estar en la mente y corazón de todo el mundo, son muchas las asociaciones y sociedades que se han creado para estudiar, analizar y difundir la obra de Tolkien. En concreto, la española, a la que pertenece Mónica Sanz, es una de las más antiguas, habiendo sido fundada en 1991. “Partimos del ‘hándicap’ de que aquí llegaron las traducciones muy tarde”, confiesa. Pero en la actualidad, y a raíz del impulso que tuvo la Tierra Media después de su adaptación cinematográfica, son miles de españoles los que se reúnen varias veces al año para celebrar fiestas, concursos de dibujos, certámenes literarios, cónclaves de debate… “De lo más lúdico a lo más académico y sesudo”, como define Sanz, quien se hizo miembro justo un año antes de que se estrenara la primera película, en el 2000.

placeholder La Sociedad Tolkien Española, en una de sus reuniones.
La Sociedad Tolkien Española, en una de sus reuniones.

“Yo vivía en mi ciudad natal, Segovia, y estaba de vacaciones", rememora. "No tenía Internet en casa, en aquel momento eras un afortunado si tenías Internet. Por eso, fui a un cibercafé y busqué ‘Tolkien’, y lo primero que encontré fue a la Sociedad”. Acto seguido, cogió un autobús camino de Valladolid sin saber muy bien a quién se encontraría al llegar. “¿Cómo te voy a reconocer cuando llegue?”, preguntó al entonces presidente de la delegación pucelana. “Ya lo verás”, le respondió, y al salir del autocar descubrió a un chico “con una camiseta con las puertas de Moria dibujadas”. Desde entonces, han pasado 20 años y ha vivido varios de los mejores momentos de su vida con la delegación, como por ejemplo conocer al que ahora es su marido.

"Gandalf for president"

En aquella época, Tolkien era muy minoritario, no como en el presente”, asegura Sanz. “Ahora, todo el mundo sabe lo que es un ‘hobbit’, un ‘orco’ o un ‘elfo’, ha entrado de lleno en la cultura general sobre todo desde el estreno de las películas”. Pero en un inicio, la obra era mucho más contracultural. De hecho, como reconoce la experta, era un libro de cabecera de los movimientos ‘hippies’ de Estados Unidos, que en sus concentraciones masivas no dudaban en sacar pancartas en las que ponía “Gandalf for president”, entre otros mensajes. “Se rumorea que llegaban a enviarle cosas no muy legales por correo”, incide, haciendo referencia al eterno debate de si la hierba del Viejo Toby que aparece en los libros y las películas era realmente marihuana.

Foto: Imagen promocional de 'El Señor de los Anillos' en la que Gandalf fuma con mirada penetrante.

“Pero cuando Tolkien vio que había un público más erudito y literario interesado por su obra crea una sociedad cuyo primer presidente es su hijo, Christopher Tolkien. Él sabía incluso más de la Tierra Media que su padre porque pasaba mucho tiempo enfermo de pequeño y le contaba cuentos”, prosigue Sanz. Sin ir más lejos, ‘El Hobbit’, está pensado como un cuento para niños. “Christopher participó en la Segunda Guerra Mundial y le gustaba dibujar mapas junto con los personajes de la historia de su padre. ‘El Silmarillion’ no es un libro acabado, sino una colección selecta de pasajes y manuscritos que el hijo encuentra y clasifica, y cuando muere su padre recibe 42 cajas llenas de manuscritos, una barbaridad. Él también era profesor en la Universidad de Oxford y dejó su puesto para catalogar y estudiar la obra de su padre en profundidad”.

"La primera película 'millennial' de masas"

Más allá de los detalles que provocaron que la contracultura estadounidense adoptase las historias de Tolkien como una narración generacional, vale la pena reparar en el momento histórico en el que por fin el mundo de Tolkien saltó al gran público: el estreno de 'La Comunidad del Anillo' en 2001. Todos asociamos este año con uno de los sucesos más relevantes de nuestra historia reciente, a excepción de la crisis financiera de 2008 o la pandemia de coronavirus. La caída de las Torres Gemelas el 11 de septiembre nos hizo asistir al horror frente a nuestros televisores, siendo terriblemente conscientes de que el ser humano era capaz de lo peor.

"'El Señor de los Anillos' nos ofreció un refugio en un mundo fantástico para salir de la atrocidad cotidiana de nuestros malos del mundo real"

2001, el año en el que salta a la gran pantalla las aventuras de Gandalf y los 'hobbits', también es el año en el que perdimos un poco más la esperanza de que pudiera reinar el bien en este mundo. Aunque este argumento pueda resultar un poco 'naif', no le falta razón. Sobre todo para una generación de 'millennials', que en aquella época eran niños y adolescentes, y que más tarde comprendieron que la vida no iba a resultar nada fácil a pesar de haber sido criados en un período de relativa estabilidad económica, como fueron los 90. No, las historias no siempre acaban bien, no todas las veces ganan 'los buenos'. Y algunas de las historias que les contaron de pequeños, como lo de que si estudiaban mucho tendrían un buen trabajo o que si perseguían sus inquietudes podrían ser felices, cayeron por su propio peso tiempo más tarde.

Rax King, periodista y escritora estadounidense, publicó hace unos meses un artículo muy interesante en 'Mel Magazine' a propósito de esta idea. En él, asegura que 'La Comunidad del Anillo' fue posiblemente "la primera película 'millennial' de masas", salvando las distancias con otras sagas de fantasía como 'Harry Potter' o 'Star Wars' (esta en concreto comenzó mucho antes de que llegara el público 'millennial' a los cines). "Cuando éramos niños, nos estábamos volviendo poco a poco más conscientes de quiénes eran los malos, no solo en las películas, sino también en el mundo que nos rodeaba", asegura. "Las películas de 'El Señor de los Anillos' nos ofrecieron un refugio en un mundo fantástico para salir de la atrocidad cotidiana de nuestros malos del mundo real", en clara referencia al 11-S y al ascenso a la presidencia de Bush.

placeholder Reparto de 'La Comunidad del Anillo' junto a su director, Peter Jackson. (Filmaffinity)
Reparto de 'La Comunidad del Anillo' junto a su director, Peter Jackson. (Filmaffinity)

"'La Comunidad del Anillo' marcó el comienzo del fin del optimismo 'boomer'", prosigue King. "Desastres como el 11 de septiembre ya habían empezado a sacudir ese bienestar, y cuando salió 'El Retorno del Rey' en 2003 la guerra de Irak y Afganistán ya llevaba tres años". Por otro lado, "la burbuja inmobiliaria estaba comenzando a inflarse y a punto de estallar". En resumidas cuentas, "fue un momento de tensión al ver tantas cosas terribles que estában empezando a suceder o peor aún, a acumularse". Y ahora, después de un año de pandemia, parece que todos nuestros malos presagios se han cumplido.

"Las obras de Tolkien siempre son más leídas y comentadas en épocas de crisis y de guerras"

Según la escritora estadounidense, los 'millennials' contemplan ahora las películas de Peter Jackson con un halo de ironía, como aceptando que la creencia de que los buenos puedan ganar sobre los malos no es más que vana e ilusoria, y que nosotros, como 'hobbits' humildes que van de la mano de héroes más nobles y fieros (Aragorn, Legolas, Gimli y compañía) no tenemos nada que hacer contra esas mismas fuerzas que han convertido el mundo en un auténtico apocalipsis, algunas incluso naturales como puede ser el caso del virus, pero otros bastante reales como los especuladores financieros o los políticos que siembran odio entre la población. "La trilogía trata de preocupaciones apocalípticas", concluye King. "En aquel entonces, nos lo pasábamos genial viendo una película que trataba de preocupaciones que eran inimaginablemente más grandes que las nuestras, pero ahora ya no se ven tan enormes, ¿no es cierto?".

Una historia de esperanza

"Las obras de Tolkien siempre son más leídas y comentadas en épocas de crisis y de guerras", concluye Mónica Sanz, por su parte, algo que contrasta con la opinión tan negativa de la escritora estadounidense. "Es una obra que principalmente trata de la esperanza, y de que nunca hay suficiente, sobre momentos catastróficos en los que las cosas parecen ir fatal pero que siempre pueden darse la vuelta y salir bien. Una de las frases que más me gustan de los libros es que 'las manos pequeñas siempre pueden hacer mucho'", y en este punto la experta recuerda la escena final de la trilogía cinematográfica, cuando Frodo rechaza arrojar el Anillo al fuego y se lo queda. "Pero la historia da un giro, que muchas veces obedece al más puro azar, y justo cuando ya por fin no hay nada que hacer y todo está perdido, la acción se revuelve y finalmente el relato acaba bien".

placeholder Un retrato de Gandalf de Fernando López Ayelo para la Sociedad Tolkien Española.
Un retrato de Gandalf de Fernando López Ayelo para la Sociedad Tolkien Española.

Es por ello que, volviendo a la imborrable frase de Gandalf del principio del artículo, no podemos elegir la dificultad de los tiempos que nos ha tocado vivir, sino solamente "decidir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado" y a pesar de que los problemas puedan parecer mastodónticos y fuera de nuestro alcance, tal vez algún día el destino de todos penda de la voluntad de un ser pequeño que hasta hace nada vivía dentro de un agujero y era invisible para el resto del mundo, y quizá, solo en ese instante, el bien se imponga frente al mal, dando a luz así al progreso histórico que ansiamos y necesitamos.

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