El Campo de Gibraltar se rebela frente al narco: “Que la gente honrada tome la calle”
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El Campo de Gibraltar se rebela frente al narco: “Que la gente honrada tome la calle”

El tejido social se moviliza y comienza a romper el silencio que ha imperado durante años. Este jueves, se concentró para recordar al último agente muerto en acto de servicio

placeholder Foto: Concentración en recuerdo del agente del SVA fallecido en acto de servicio, la tarde de este jueves en Algeciras. (AUGC)
Concentración en recuerdo del agente del SVA fallecido en acto de servicio, la tarde de este jueves en Algeciras. (AUGC)

Tras más de 30 años vinculado al movimiento asociativo y ciudadano en el Campo de Gibraltar, Francisco Mena lo tiene claro: “El miedo es libre y estoy aquí porque quiero, nadie me obliga”. No está la cosa para achantarse. Nunca lo ha hecho, ni lo hará, a pesar de que veladamente desliza que se está jugando el pellejo. “He recibido amenazas directas, indirectas, intentos de sobornos para que me callase... De todo un poco, pero yo vivo con normalidad”, comenta, antes de reconocer que “tomo mis precauciones”. Es el peaje que tiene que pagar por haberse convertido en el rostro y la voz de una población que está harta de sufrir el estigma del narcotráfico y que comienza a rebelarse después de muchos años de agachar la cabeza y guardar silencio. Un cambio de actitud “evidente” que se escenificó la tarde de este miércoles en un acto de reconocimiento de la figura de José Luis Domínguez Iborra, el agente del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) fallecido el pasado domingo durante una persecución, pero que germinó el 14 mayo de 2018.

Ese día, un niño de seis años perdía la vida tras ser arrollada la barca en la que viajaba con su padre por otra embarcación neumática tripulada por dos individuos con antecedentes que supuestamente realizaban maniobras peligrosas. Aunque la embarcación no transportaba droga, el entonces delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, afirmó que los indicios hacían pensar que se trataba de una ‘narcolancha’.

Foto: El helicóptero en el que viajaba el agente del SVA, tras ser rescatado del mar. (EFE)

Este trágico suceso ocurrido en las inmediaciones de la playa algecireña de Getares fue para Mena un antes y un después para una población que vivía de espaldas a una realidad y que fue consciente de que podía convertirse en un “daño colateral”. “A partir de ese instante nadie te podía asegurar que no iba a pasar lo mismo, que estés pasando un día en la playa con tu hijo, venga un descerebrado con una ‘goma’ y lo mate”.

“Hubo un despertar de unos ciudadanos que empiezan a entender que esta lacra te afecta, ya que hablamos de familias con hijos, que estudian en colegios y que ven en la figura del adolescente captado por los narcos a un chico que gana mucho dinero y que tiene todo a su alcance”, relata Francisco Mena para tratar de explicar el enraizamiento entre la juventud de una cultura del narcotráfico que tiene un gran “efecto llamada”.

El poder de seducción del narco entre los chicos más jóvenes es muy alto

El presidente de la Coordinadora Alternativas y portavoz de la plataforma ‘Por tu seguridad, por la de todos’ lamenta que “el movimiento asociativo ha estado muy solo en la lucha social contra el narcotráfico, denunciando las carencias que tienen las fuerzas de seguridad y el abandono histórico que ha tenido el Campo de Gibraltar”. Porque, según recalca, “hemos llegado a esta situación, no porque nos haya dejado atrás un Gobierno u otro, sino porque lo hizo el Estado”; por eso, y para evitar que esta situación se replique en el tiempo, considera que es necesario adoptar “medidas de empleo, educativas y formativas para que los jóvenes “tengan una oportunidad más allá de esta lacra”. “Que al menos puedan elegir: entre una vida honrada o pasarse al lado oscuro”.

Recuerda que la porción de personas que se dedica al tráfico de drogas en el Campo de Gibraltar “es muy pequeña”, la mayoría “tenemos un día a día normal”, por eso considera que es el momento de que “la gente honrada y trabajadora tome la calle”. Pero no como lo han hecho los que “escudándose” en la muerte de un familiar -vinculado con el crimen organizado- han acabado causando graves destrozos e incidentes; sino “en paz, con la razón y la palabra, que son nuestras armas para hacer ver que los ciudadanos tenemos que empujar a nuestros dirigentes políticos”.

“Se está produciendo un cambio porque ese silencio que durante muchísimo tiempo han mantenido, desde los ayuntamientos, al tejido económico y empresarial, se ha roto y parece que no van a callar más”, añade en conversación con El Confidencial, a quien confiesa que la imagen que se está dando en el exterior de la comarca “nos está perjudicando a todos”. “¿Quién va a venir a invertir aquí cuando parece que aquí paseamos con una pistola en la mano?”, se pregunta, para incidir en otro extremo de ese remolino constante en el que están atrapados los municipios de la zona y reafirmarse en que "tenemos que tomar la calle para que nos escuchen". “Madrid y Sevilla están muy lejos y nadie que no sea del Campo de Gibraltar entiende lo que está ocurriendo”.

Vivir sin miedo

La plataforma ‘Por tu seguridad, por la de todos’, que en su día presentó a las administraciones un Plan Integral para la comarca, “del que aún quedan muchos puntos por cumplir”, está compuesta por 12 asociaciones de lucha contra la droga que desempeñan su labor en distintas localidades. “Yo soy la cara visible y la voz, pero detrás de mí hay un movimiento asociativo muy fuerte compuesto por compañeros muy leales”. “Eso me da fuerzas”, dice Paco, como lo llaman sus amigos, sabedor de que es una figura incómoda para el narco y que alrededor de su existencia gravita una permanente situación de riesgo que asume con una naturalidad sorprendente.

“Que al menos puedan elegir entre una vida honrada o pasarse al lado oscuro”

“Es lo que he decidido. El miedo es libre y estoy aquí porque quiero. Nadie me obliga”, apunta, para confesar que hay lugares, los focos en los que germina y se nutre el narcotráfico, a donde no puedo ir”. Pero a pesar de que “vivo con normalidad, intento tomar mis medidas de precaución. Porque a lo largo de estos 30 años he recibido amenazas directas, veladas, intentos de sobornos para que me callase… De todo un poco”. No obstante, esto no le ha parado los pies, y si en alguna ocasión tiene que pisar ‘territorio comanche’, porque los suyo es compromiso, un convencimiento inquebrantable más allá de las consecuencias, siempre le acompaña gente de su confianza para evitar males mayores.

Foto: Munición de escopeta que impactó en uno de los furgones policiales durante los disturbios. (EC)

Aunque el rol que está ejerciendo en los últimos tiempos tiene un gran valor, Mena defiende su labor más importante es ayudar a los que sufren la consecuencia directa del narcotráfico, los que acaban atrapados en las garras de la drogadicción. “En nuestro día a día, ayudamos a jóvenes a salir del terrible mundo de la droga, apoyamos a sus familias, hacemos programas de prevención y trabajamos con los menores”. “Y nunca miramos si trafica o no. Entendemos que lo tenemos que auxiliar, transmitirle valores durante la recuperación y convencerlo de que en el tráfico de drogas no hay futuro”, señala, para informar de que “este verano tenemos dos comedores infantiles en dos barriadas muy complicadas, como son Puente Mayorga y Algeciras Sur, donde estamos ayudando a los padres para que esos niños puedan hacer tres comidas”.

Porque Paco y sus compañeros consideran que esta es otra forma de pelear contra el narco. Denunciar su rastro de dolor y familias destrozadas y ofrecer una oportunidad para quienes quieran empezar una nueva vida. Arrebatarles las presas de las garras.

Este miércoles se han concentrado en apoyo de José Luis y sus compañeros del SVA, “la cenicienta de la lucha contra el narcotráfico”, lamenta. Han asistido varios centenares de personas a un acto en el que se recordó la figura de este servidor público fallecido en accidente de helicóptero y donde se volvió a incidir en el gran mal que se ha extendido por la comarca. Una convocatoria más en el que “se nos ha puesto la piel de gallina” cuando una aeronave del Servicio de Vigilancia Aduanera ha sobrevolado la zona y los presentes han comenzado a aplaudir. Tres agentes de distintos cuerpos muertos en los últimos años. La otra cifra de una realidad enquistada.

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