Adictos a la droga en tiempos de cuarentena: "Si no es por el whisky, me habría ido de casa"
  1. España
SE REACTIVA EL TRÁFICO TRAS EL CIERRE TOTAL

Adictos a la droga en tiempos de cuarentena: "Si no es por el whisky, me habría ido de casa"

El encierro ha incentivado la imaginación de los camellos: desde pasar cocaína en el parking del súper a dejar la bolsita debajo de una piedra y cobrar por Bizum

placeholder Foto:

- Hola, soy Luis. Ya podemos hablar.

Luis tiene 40 años, vive en el norte de Madrid y trabaja en una multinacional de los seguros. Durante la semana conduce un BMW serie 6, viste trajes de 600 euros y dirige un equipo de 16 personas que lleva varios años sobrepasando los objetivos de ventas que les plantean.

Durante el fin de semana, Luis es el marido ideal. Hace footing con su mujer, comparten clases de vuelo en avioneta y, a menudo, preparan comidas que sorprenden a sus invitados. Pero el sábado por la tarde, justo después de comer, surge un Luis distinto: "Me meto en un grupo de Whatsapp que tengo con seis amigos de la universidad y organizamos la provisión del día", dice a este periódico. ¿Qué es la provisión? "Básicamente dos gramos de cocaína por cabeza y el alquiler de un reservado en alguna discoteca, con botellas incluidas, claro".

La mayor parte de los consumidores de cocaína también abusan del alcohol, creemos que estos días lo están usando como sustitutivo

Este periódico contactó con Luis hace ocho días, en lo más profundo de la cuarentena, cuando nadie podía estar en la calle, para que contase cómo está llevando la cuarentena. Aceptó, pero después no cogió el teléfono. Hasta la mañana del lunes, cuando envió el mensaje de Whatsapp que abre el artículo. ¿Qué ha cambiado? "Que han relajado la cuarentena y ya se puede conseguir 'mandanga'. Han sido dos semanas muy difíciles, nadie se atrevía a pasar nada. Mi proveedor habitual, al que conozco hace 15 años, me dejó tirado. No se atrevía ni a que yo fuese a su casa, por miedo a que me detuviesen y acabasen llegando a él. Lo he pasado mal, con muchas broncas en casa. Yo pensaba que no lo iba a echar tanto de menos, pero claro, aunque solo sea un día a la semana, llevo haciéndolo más de 20 años. Si no es por el whisky, que he salido casi a botella diaria, me habría ido a la casa del pueblo, por si allí la cosa era más fácil... o al menos para salvar mi matrimonio", dice Luis.

"Este caso encaja con lo que nos encontramos a diario, es un perfil habitual entre los consumidores", considera Cristina Illescas, psicóloga especializada en adicciones de Proyecto Hombre. "En la mayor parte de los casos, los consumidores de cocaína y anfetamina abusan también del alcohol. Viendo el repunte en el consumo de alcohol durante la cuarentena, creemos que el alcohol está sosteniendo a muchos adictos en esta cuarentena, actuando como sustitutivo en algunos casos que no están pudiendo acceder a las sustancias".

El alcohol como dique de contención

Según los datos publicados ayer por el ministerio de Agricultura, el consumo de alcohol no solo se ha disparado durante el encierro, sino que crece a medida que se alarga la situación. Con respecto al mismo tramo de 2019, las bebidas destiladas, que registraron un incremento de ventas del 23% durante la primera semana, en la última se anotan un 70,1% de crecimiento, el mismo porcentaje en el que crece el consumo de cerveza, y solo 8 puntos por encima del de vino.

Según los datos estadísticos del Plan Nacional sobre Drogas, en torno a 300.000 españoles consumen cocaína al menos una vez al mes. De ese grupo, el 92% son considerados policonsumidores, siendo la triada alcohol, cocaína y cannabis la más habitual. Si hablamos del cannabis, ya sea en forma de hachís o de marihuana, la cifra de consumidores habituales en España se dispara por encima de los tres millones. Son ciudadanos que, a las preocupaciones propias del confinamiento, tienen que sumar otro motivo de estrés: el síndrome de abstinencia.

"Los adictos son personas que llevan especialmente mal cualquier encierro. A nivel emocional, tienen menos recursos para hacer frente a una crisis como esta. Son enemigos absolutos del aburrimiento, necesitan estar haciendo cosas constantemente", explica Illescas, que hace un retrato de lo que pueden estar sufriendo miles de españoles en estos días: "En un caso como el de Luis, los picos de ansiedad que tiene que haber sufrido los sábados tienen que haber sido muy importantes, muy difíciles de manejar sin apoyo farmacológico. En estos casos se suelen emplear ansiolíticos para paliar el síndrome de abstinencia. Para colmo, los consumidores ahora tienen limitada la posibilidad de realizar otras actividades que les distraigan del consumo, lo que lo complica aún más".

Foto: Un fumador, con hachís y marihuana sobre la mesa. (EFE)

No obstante, la psicóloga afirma que cortar de golpe el consumo de una droga no tiene efectos nocivos para la salud, más allá de los efectos del síndrome de abstinencia, con una excepción: "El alcohol. Aunque la abstinencia de la heroína sea la que tiene más fama, es el alcohol con el que hay que tener más cuidado. Dejarlo de un día para otro puede llevar al delirium tremens e incluso la muerte. Es la única sustancia que, para dejarlo, requiere siempre atención médica".

Nuevos modos de vender

Los camellos también han tenido que adaptarse al confinamiento. Más allá de los poblados chabolistas, donde la vida nunca cambia, vender en la calle ha incrementado mucho el riesgo del negocio, con presencia de militares y agentes del orden donde uno menos se lo espera. Kevin, de nacionalidad dominicana, vende cocaína en Madrid y alrededores desde hace una década. Para diferenciarse de la competencia, ofrece un servicio similar al de Amazon Prime: acerca la sustancia a donde esté el cliente en menos de una hora. Normalmente vende el gramo a 60 euros, 50 si se trata de un cliente habitual. "Sigo funcionando, pero ahora no me muevo por menos de 3 gramos. Ahora están a 80 euros el gramo, por cierto", dice a este periódico. "He subido el precio como todos, porque salir a la calle es un riesgo. He tenido durante diez días un control de la Guardia Civil en la carretera de acceso a mi pueblo, ¿qué haces ahí? ¿Cómo quieres que me acerque a tu casa así? Pero, sobre todo, el precio sube porque nosotros no estamos recibiendo material de nuestros proveedores".

En efecto, en las últimas semanas se han hecho habituales las noticias narcotraficantes pillados in fraganti en la calle. La ausencia de otros ciudadanos expone demasiado al narco. En quince días, Policía Nacional han aprehendido diez toneladas de hachís y cuatro de cocaína en redadas practicadas en Galicia, Huelva, Asturias o Ibiza. "No está entrando nada por ningún sito y, lo poco que llega, se va a vender por mucho dinero", dice Kevin. "Después sí, bajará de nuevo de precio".

Foto: El problema en la Cañada Real se concentra en el sector 6.

¿Cómo se hacen las ventas estos días? "En la calle no, claro. Hay gente que no quiere que vaya a su casa, porque está la familia, entonces quedamos en su portal o en el parking de un supermercado o un centro comercial, que es lo más seguro. Yo saco unas bolsas de la compra del asiento trasero para meterlas en el maletero, el cliente se acerca a hacer que me ayuda, y hacemos el intercambio".

El alcohol tiene el peor síndrome de abstinencia: dejarlo de golpe puede causar la muerte en algunos casos

Marco tiene 22 años y es un estudiante de la Universidad Complutense. No consume ninguna sustancia, y alcohol solo en "fiestones y de vacaciones", pero se paga sus gastos vendiendo hachís entre sus compañeros de colegio mayor. Entre los consumidores habituales de cannabis de Madrid, acostumbrados durante los últimos años a aprovisionarse en clubes, su número de móvil ha corrido estos días como la pólvora. "Yo había comprado dos fichas -un ladrillo de hachís de entorno a un kilo de peso- para la primavera, que es cuando más vendo del año, así que cuando se suspendieron las clases me quedé con un montón por vender. Se lo intenté colocar a un amigo que tiene un club cannábico, pero nada. Pensaba que me lo iba a comer, pero mira, al final me ha salido más rentable que nunca", explica. Normalmente vende a 5 euros el gramo, correspondiente a una sustancia de baja calidad, pero las últimas entregas las está cerrando a 9: "A mí esto no me rentaría, es demasiado caro, pero el teléfono no deja de sonar".

Natural de Vigo, Marco explica que no ha vuelto a su casa por el negocio: "Mi madre me compró dos billetes de tren para regresar y pasar allí la cuarentena, pero es que no he parado de hacer pedidos (ríe). Me llaman chavales, padres de familia... e incluso jubilados. Cuando quedamos, muchos creen que soy un traficante magrebí, como es habitual, y, al verme en mi moto y bien vestido, me siguen llamando", dice. En dos semanas, según sus cuentas, a las que hay que sumar la venta de marihuana, de la que es productor, ha obtenido un beneficio de más de 4.000 euros. "Y cada vez lo voy a vender más caro, porque me queda muy poco y ya me retiro hasta después del verano. Bendita cuarentena, me voy a comprar una moto mejor con ella".

placeholder La publicidad del nuevo servicio de una empresa de VTC española
La publicidad del nuevo servicio de una empresa de VTC española

Otro método que se ha puesto de moda, en el plano solidario, es el envío de droga entre consumidores. Como es ilegal salir a la calle, se han creado grupos de compra para minimizar el riesgo. Uno de ellos recauda dinero y hace una compra comunal, que después distribuirá entre los demás a través de envíos inmediatos. Una conocida plataforma de VTC ha puesto en marcha un servicio que viene que ni pintado: un cliente introduce en el maletero del coche un paquete y otro lo recoge en una dirección concreta. El conductor, "por motivos sanitarios", ni siquiera sale del coche.

Alfonso Arana, presidente de Proyecto Hombre, es consciente de que la droga ha seguido moviéndose en segundo plano. "Sí, quien quiere conseguir, consigue. Sin embargo, nos han informado de que, en algunas zonas donde el acceso a la heroína o la cocaína era más complicado, se estaban utilizando métodos imaginativos, como dejar la sustancia en un sitio determinado para que otro la recoja y luego realizar el pago a través de Bizum".

Nos están llamando personas que están descubriendo que sus cónyuges tienen un problema de adicción y no saben qué hacer

Arana afirma que estos días han sufrido un repunte en lo que llama "llamadas de primeras informaciones", llamadas de personas que nunca se habían puesto en tratamiento y que se descubren estos días con un problema de adicción. Las clasifica en tres tipos: "Por un lado están los cónyuges que se encuentran con actitudes agresivas de su pareja por una adicción que desconocían y llaman para saber cómo manejar la situación, y por otro lado tenemos a familias con hijos adolescentes, que normalmente pasaban mucho tiempo en la calle, y que estos días se han vuelto inmanejables. Las crisis de convivencia con los jóvenes son las situaciones más habituales", dice.

La psicóloga Illescas, parte del equipo que atiende a esas llamadas, aporta un matiz: "Los jóvenes y adolescentes están sufriendo mucho con el encierro, porque a esa edad la faceta social es lo más importante y no pueden llevarla a cabo, pero los que tienen problemas de adicción están evolucionando bien, porque están más protegidos. Es más, nos cuentan historias familiares bonitas, de chicos jugando a juegos de mesa con sus padres, cuando hace un mes era impensable".

La tercera categoría de llamadas, la que más preocupa a los expertos, es la de personas que han estado en tratamiento, han superado su adicción y el estrés les está empujando a recaer. "Estas personas son las que tienen más riesgo, porque no están tan protegidos como los adolescentes, y en muchas ocasiones son personas que viven solas. Tienen controlada la situación, pero el aislamiento les lleva al aburrimiento, y este al consumo. Intentamos mantener el contacto con ellos a través de Skype o por teléfono, pero es una intervención mucho menos profunda que en persona".

Coronavirus Drogas
El redactor recomienda