seducen a empresas y familias desesperadas

Italia y la hoja de ruta del crimen: cómo las mafias del mundo sacarán tajada del Covid

La crisis económica que seguirá a la sanitaria será el caldo de cultivo perfecto para que prospere el crimen. Italia nos muestra la hoja de ruta de las mafias para sacar provecho del coronavirus

Foto: Un equipo de desinfección en Nápoles, Italia. (EFE)
Un equipo de desinfección en Nápoles, Italia. (EFE)

Esta semana, una furgoneta conducida por hombres cercanos a la organización mafiosa Ndrangheta fue detenida al cruzar la frontera norte de Italia procedente de Europa del Este. En su interior, la policía encontró medio millón de euros en efectivo. La noticia, publicada por medios italianos, confirma la advertencia que filtraron en marzo los servicios secretos italianos y, desde entonces, han repetido fiscales y fuerzas del orden del país transalpino. Las mafias utilizarán su poderosa liquidez y sus estructuras opacas para expandirse, invertir y consolidar su poder en una Italia muy golpeada por la crisis del Covid-19. Un patrón que el crimen organizado intentará imitar en Europa y el mundo.

Las crisis alimentan a las mafias. Ya lo hemos visto en el pasado”, resumió el procurador de Palermo, Francesco Lo Voi, en un reciente encuentro telemático con un grupo de periodistas de la Asociación de la Prensa Extranjera.

“Hay familias enteras que trabajan en la economía sumergida y centenares de empresarios en dificultad en toda Italia que están ahora desesperados. Este es el momento en el que las mafias intentarán presentarse como benefactores, ofreciendo préstamos a tasas de interés bajas, o nulas, con el objetivo de hacerse luego con el control de empresas enteras, o para cobrar luego en votos”, explica Nicola Gratteri, fiscal de Catanzaro (sur) y considerado uno de los máximos expertos en mafias italianas, en una entrevista con El Confidencial. “Podríamos retroceder en la lucha antimafia si los Estados no actúan rápido”, avisa el experto.

El peligro, en Italia, ya está en la calle. Estos días, los clanes de la Camorra napolitana han empezado a distribuir canastas de alimentos entre los sectores más desfavorecidos. Su objetivo principal son aquellos que trabajan sin contrato en la economía sumergida, cuyos ingresos se han reducido por el confinamiento y que no saben cómo llegar a fin de mes, según denunció también el fiscal nacional antimafia, Federico Cafiero de Raho.

“Los mafiosos son rápidos, no tienen burocracia y saben que ahora es un buen momento para hacer negocios”, subrayó De Raho, en declaraciones a la prensa italiana.

Otro caso es el de las revueltas de ciudadanos de Campania y Sicilia, en el sur del país, algunos de los cuales a finales de marzo entraron en supermercados, llenaron los carros de la compra y se fueron sin pagar. El episodio provocó una gran alerta en el Gobierno italiano ante la posibilidad de que la mafia siciliana (Cosa Nostra) y la de Nápoles (la Camorra) estén detrás de estos episodios, tal como habían previsto algunos informes policiales. La sensibilidad era tal que el Ejecutivo desplegó casi de inmediato al ejército delante de algunos establecimientos afectados y para patrullar zonas deprimidas de las ciudades.

El riesgo se extiende al tejido industrial, donde es posible que “las mafias logren controlar empresas que antes no habían sido infiltradas”, apuntó Franco Gabrielli, el jefe de la policía italiana, en un reciente documento para Interpol.

Un problema de todos

También hay sospechas de que los clanes están preparándose para penetrar los mecanismos de los subsidios que el Estado italiano ha prometido para que la población haga frente al confinamiento. Y lo mismo, se teme, podría ocurrir con las posibles ayudas procedentes de la Unión Europea destinadas a los países europeos más afectados por la crisis sanitaria.

Por eso, "el problema es de todos los países, no solo de Italia", ha advertido el escritor especializado en mafia Roberto Saviano. “Hace años que las mafias invierten en las finanzas y en la construcción en Londres, Berlín, Barcelona…”, ha recordado el jueves, en un encuentro con un reducido grupo de periodistas internacionales. En el caso de España, el problema se agrava porque “todavía persiste una constante indiferencia de la política [española] a la hora de atajar el tema de la mafia”, añadió Saviano. “Sí ha habido mejorías en el sector judicial” en la última década, precisa. “Ahora hay fiscales muy preparados”.

Italia, como muchos de los países afectados por las restricciones de movimiento, ha visto una caída significativa en los principales delitos entre el 1 y el 22 de marzo, el periodo analizado por el Ministerio de Interior italiano. Algo que los investigadores han interpretado también como un paso de las mafias hacia un alza en el uso de internet para perpetrar sus delitos. Ya se ha detectado, por ejemplo, un aumento del uso de la llamada 'dark web' (internet profunda) para “los tráficos de droga, armas y seres humanos”, ha advertido Gabrielli, el jefe de la policía.

Mutaciones criminales

No obstante, la penetración mafiosa en el tejido socioeconómico (ciudadanos y empresas) no es lo único que inquieta a los investigadores italianos y europeos. También alertan sobre cómo la pandemia puede hacer mutar el tráfico de drogas de los clanes mafiosos italianos, entre los cuales está la Ndrangheta, una multinacional del crimen que goza de confianza entre los cárteles latinoamericanos, con filiales en todo el mundo y cuyo principal negocio es la cocaína.

De hecho, la crisis del Covid-19 ya ha dado señales de que el mercado de las drogas está en una fase de cambios. Según datos del organismo antidroga italiano, obtenidos por El Confidencial, en los primeros tres meses del año ha habido una marcada caída en las incautaciones de heroína y drogas sintéticas, mientras que las de cocaína han crecido un 127%.

La crisis del Covid-19 ya ha dado señales de que el mercado de las drogas está en una fase de cambios

Una explicación es, según el fiscal Gratteri, que la Ndrangheta “tiene toneladas de cocaína en depósitos en Latinoamérica, España e Italia”, por lo que en la inmediatez es difícil que sufra desabastecimiento de esta droga. El fiscal de Catanzaro cita al respecto una reciente incautación de 540 kilogramos de cocaína que llevó al arresto del hijo de un capo mafioso de la Ndrangheta. La droga estaba bajo tierra, en bolsas de plástico que llevaban etiquetas de un operador de telefonía muy conocido en Italia y del equipo de fútbol Real Madrid, de acuerdo con la información divulgada por la policía italiana.

Acopio de drogas

Aunque sin señalar grupos criminales específicos, la alerta también ha sido lanzada por la Oficina de la Policía Europea (Europol), en un informe del pasado 27 de marzo. “Es probable que [la crisis del coronavirus] provoque perturbaciones en los canales de oferta ilegales”, escribió la agencia. “Los primeros datos apuntan a un acopio de determinadas drogas por parte de los consumidores y a problemas de falta de precursores y químicos esenciales que se utilizan en la producción de droga en la UE, lo que tendrá un impacto en la producción y en los precios”, agregó, al avisar también sobre posibles “incidentes de violencia entre distribuidores rivales”.

Una posible explicación de esta realidad remite a las sustancias químicas necesarias para producir los diferentes tipos de droga. “Los precursores para producir la cocaína son más fáciles de encontrar y de uso común, mientras que al parecer incluso los narcos mexicanos están teniendo dificultades para obtener los químicos usados para las drogas sintéticas, que compraban en China”, dice Antonio Nicaso, profesor experto en mafias y autor de varios libros sobre el tema. “Esto es lo que podría provocar un aumento de la demanda y precios más altos para estas drogas”, añade.

Con todo, los investigadores italianos, aseguran, ya se han puesto manos a la obra. El jueves pasado, el Ministerio de Interior dio luz verde a la creación de una unidad especial —integrada por cuatro cuerpos policiales— cuya tarea será hacer frente a los efectos de la crisis del Covid-19 sobre las mafias. Sus prioridades serán precisamente estudiar cómo reprimir los intentos de infiltrarse en el tejido legal de la economía y comprender las nuevas dinámicas del narcotráfico, ha hecho saber la policía.

El objetivo es involucrar a las fuerzas del orden de los países europeos —una reunión con la policía francesa ya se llevó a cabo el miércoles—, así como a funcionarios de Europol e Interpol. “Investigamos lo que está pasando ahora para entender también qué pasará después”, explica Antonio Rizzi, jefe de esta unidad.

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