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El futuro después del fuego: "Muy pocas emergencias duran tanto como los incendios"
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Más de 270.000 hectáreas arrasadas

El futuro después del fuego: "Muy pocas emergencias duran tanto como los incendios"

Comunidades como Galicia, Andalucía, Aragón o Canarias ya trabajan en protocolos para recuperar el terreno quemado. Eliminar la madera muerta cuanto antes es una de las claves para que la vegetación rebrote sin daños

Foto: Así se regenera el suelo de Sierra Bermeja, Málaga. (Foto: Junta de Andalucía)
Así se regenera el suelo de Sierra Bermeja, Málaga. (Foto: Junta de Andalucía)
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Los incendios ya han arrasado a mediados de agosto cerca de 300.000 hectáreas en España. La cifra, contabilizada por el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS, por sus siglas en inglés), tendrá que filtrarse una vez se conozca con exactitud qué parte del suelo quemado, captado vía satélite por este programa de la Unión Europea, es verdaderamente terreno forestal. Sea cual sea la superficie, el proceso de recuperación será largo. "Hay muy pocas emergencias que duren tanto como los incendios", advierte el decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, Eduardo Rojas.

A diferencia de tsunamis o terremotos, los fuegos pueden extenderse durante días, semanas e incluso meses, incrementado su daño. Rojas aclara que, para conocer el alcance en lo que llevamos de año, primero habrá que analizar rigurosamente la magnitud tras extinguir por completo cada foco. Una vez hecho, cree que la cifra de hectáreas forestales que ahora ofrece el sistema europeo se reducirá "casi con toda seguridad", pues se verá qué partes pertenecen a tierras de cultivo o infraestructura urbana. En cualquier caso, tras las llamas tocará regenerar los bosques. Y el experto avisa: en estos casos, hay que actuar cuanto antes.

Foto: Un bombero en el incendio de Castrelo de Miño, en Ourense. (EFE/Brais Lorenzo)

"Es importante empezar a eliminar la madera muerta cuando se sofoca el incendio. Es la única forma de perturbar lo mínimo al entorno, porque luego la vegetación comienza a rebrotar", señala. En el año siguiente a un incendio —o incluso varios más, según el tipo de suelo— la tierra puede ir recuperando propiedades. Lo más natural es que vuelva a ser fértil o incluso recobrar su estado inicial. Aunque pueden pasar décadas. "El verdadero problema viene cuando los fuegos se dan una y otra vez en el mismo lugar, sin dar pie a la rehabilitación", apunta Rojas. Esto mismo lleva tiempo pasando, por ejemplo, en Canarias. Allí, el incendio de mayor magnitud este verano fue el del municipio de Los Realejos (Tenerife), con más de 2.700 hectáreas calcinadas en un espacio de 34 kilómetros.

Es un suceso que se repite en la isla. "Todos los años, más o menos desde 2007, se produce un aviso en un mismo punto, la zona de los altos, y hay que ir a contener las llamas", explican desde la Consejería de Transición Ecológica del Gobierno canario, que junto a los Cabildos coordina la rehabilitación del suelo en incendios de gran alcance. Este lo fue, y pasó por encima de un terreno que todavía se recuperaba de otros desastres anteriores. El fuego de Tenerife fue provocado, tal y como confirmó la Policía y confirmó el propio presidente canario. Por momentos, llegó incluso a las puertas del Parque Nacional del Teide. Fue el más grave de todos, pero no el único que asoló las islas durante el verano.

Foto: El equipo con el que trabaja el bombero Raúl Vicente, durante un incendio. (Cedida)

La diferencia respecto a otros años es que, tras la erupción del volcán de La Palma, el Gobierno de Canarias adquirió varios drones que también utilizó en esta ocasión. Sirvieron para evaluar los incendios en directo, así como para analizar el estadio posterior del suelo. De esta forma, es más sencillo conocer qué espacios han sido afectados y en qué puntos habrá que comenzar a regenerar. "Los fuegos forestales cada vez se extienden más y afectan a zonas con viviendas, provocan desalojos o causan daños personales", señalan fuentes del Ejecutivo canario. Con los primeros cálculos en la mano, el dato global europeo estima que prácticamente un tercio del terreno quemado en todo el continente —que, en este momento, supera las 660.000 ha— se ubica en suelo español.

Eso sí, aunque la cifra general pudiera parecer alarmante, y el número de incendios en la península ibérica lo es, el Colegio de Ingenieros de Montes pide contextualizarlo. "Teniendo en cuenta que las zonas con clima mediterráneo son más favorables para su propagación, y que el nuestro es de los países con más superficie dentro de este grupo, se puede entender que esto ocurra", cree Rojas. Lo que sí considera fuera de lo normal es que los veranos, la estación 'por excelencia' con más alertas por fuego, sean ahora mucho más cambiantes: "Una semana tenemos ola de calor, luego de repente llueve durante unos minutos, de pronto vienen días de frío... las alteraciones atmosféricas por el cambio climático también pueden condicionar que se generen o extiendan con más facilidad".

Foto: Incendio en Zaragoza. (EFE/Javier Cebollada)

Pero, de entre todas las autonomías, la que siempre es noticia por incendios es Galicia. En estos momentos la Consellería de Medio Rural tiene desplegados técnicos que examinan el terreno quemado. Pertenecen al equipo del Centro de Investigación Forestal de Lourizán, dedicado a la investigación sectorial. Una de sus especialistas, Cristina Fernández, admite que este año comenzaron a trabajar antes de tiempo en la examinación de los montes. "Normalmente a finales de agosto empezamos a valorar el estado del suelo, pero este verano está siendo particular. Llevamos desde julio con labores de regeneración", comenta.

Su trabajo consiste en medir tras los incendios cuál es la capacidad de erosión del suelo, aunque "siempre hay factores, como las lluvias, que no podemos prever". Una vez encuentran qué zonas del terreno poseen una vegetación propensa a autoregenerarse, y cuáles necesitan de una actuación más inmediata, comienza el trabajo. "Las formas más tradicionales de asegurar el terreno son las laderas o barreras, con la idea de que limiten el movimiento del suelo y eviten sedimentos. Pero no son tan efectivas", expone Fernández. En cambio, recurren a una técnica muy sencilla, a la par que eficaz: recubrir la superficie quemada más sensible con una cubierta. De esta forma, limitan posibles erosiones tras las lluvias. "Es como tapar una herida con una venda".

Foto: Incendio en el Cerro de San Miguel de Granada. (EFE/ Pepe Torres)

Reconoce que las adversidades climáticas podrían augurar más veranos como este en los próximos años, y reivindica el trabajo sectorial como forma de mitigar el daño:"No solo investigar: hay que estar sobre el terreno, y recopilar datos y estudios rigurosos que puedan aplicarse in situ con conocimiento real de la situación". En Europa, esta es ya la peor temporada de incendios del siglo. En comunidades como Aragón, donde no son tan habituales como puede ocurrir en Galicia, Andalucía o Extremadura, este año está siendo especialmente sangrante. "No creemos que este haya sido un verano normal en lo que a incendios se refiere. Y no hablo solo de nuestra comunidad, sino de todo el país", consideraron desde el Departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Javier Lambán.

Creen que la situación de incendios es más intensa, en la suya y otras comunidades, y están reforzando sus cuadrillas terrestres con un operativo de más de 1.200 efectivos, de los cuales 330 son agentes destinados a la protección de la naturaleza y la conservación del terreno. La comunidad ha triplicado el presupuesto asignado hace una década para este fin —ahora, dicen, cuentan con una partida de 34 millones—, y están preparando un nuevo Plan Forestal que ponga el acento en la conservación de los montes, antes y después de los incendios, aseguran desde el Gobierno aragonés. En Andalucía cuentan con uno de los equipos de prevención de incendios más potentes del país: el Infoca. Pero los protocolos de actuación son homologables a otras zonas de España: un sistema de mandos que organiza los recursos, unidades de análisis para anticipar el recurrido de las llamas...

Para garantizar daños mínimos al terreno tras incendios forestales, explican desde la recién renovada Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía que "lo primero es ejecutar obras de emergencia". "Empezamos controlando la erosión para evitar que futuras lluvias en otoño o invierno arrastren la tierra", exponen. Para reforestar, en cambio, habrá que esperar "unos dos o tres años" para ver cómo se regenera de por sí la naturaleza, y qué acciones habrá que acometer. "En la restauración de Sierra Bermeja, incendiada en 2021, se tramitó una obra de emergencia con un presupuesto de 4,6 millones de euros", asegura la Junta.

Un problema dentro y fuera de España

Más allá de estas comunidades, España está repleta de regiones que han sido —o siguen siendo— foco de incendios durante el verano. En la Comunidad Valenciana preocupan los de Bejís (Castellón) o Vall d'Ebo (Alicante). A fecha del viernes, este último quedó prácticamente estabilizado, aunque calcinó unas 13.000 hectáreas, mientras que el primero superaba las 19.000 ha arrasadas. Castilla y León y Extremadura vuelven a ser puntos calientes en el mapa de fuegos habituales durante el verano, y en Cataluña se sintieron las llamas, sobre todo, en el mes de julio. En Castilla La-Mancha, el incendio más reciente es el de Moropeche, en una pedanía de Yeste (Albacete).

Pero el de los fuegos es un problema que sigue afectando en buena parte del globo, no solo en España. En Argelia ya van 37 muertos (13 de ellos, menores) por incendios forestales, y en otras zonas del norte de África, Oriente Medio o Asia las temperaturas están suscitando nuevos fuegos. También en Europa, donde además de España, se vigila la situación en más países que atraviesan situaciones complicadas, como Portugal, Francia o Rumanía.

Los incendios ya han arrasado a mediados de agosto cerca de 300.000 hectáreas en España. La cifra, contabilizada por el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS, por sus siglas en inglés), tendrá que filtrarse una vez se conozca con exactitud qué parte del suelo quemado, captado vía satélite por este programa de la Unión Europea, es verdaderamente terreno forestal. Sea cual sea la superficie, el proceso de recuperación será largo. "Hay muy pocas emergencias que duren tanto como los incendios", advierte el decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, Eduardo Rojas.

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