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Podemos asume que no puede controlar a Yolanda Díaz y trata de marcarle el paso
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Pugna entre Podemos y Díaz

Podemos asume que no puede controlar a Yolanda Díaz y trata de marcarle el paso

Fuerzas potencialmente aliadas de Sumar interpretan que la formación morada está adelantándose a la vicepresidenta segunda, reclamando una posición privilegiada frente al resto de actores

Foto: Yolanda Díaz, Pablo Iglesias e Ione Belarra. (EFE/Pool/Mariscal)
Yolanda Díaz, Pablo Iglesias e Ione Belarra. (EFE/Pool/Mariscal)
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Las cartas ya están sobre la mesa. Cuando Pablo Iglesias renunció a la vicepresidencia segunda y señaló a Yolanda Díaz como sucesora, la ministra de Trabajo tardó apenas dos semanas en dejar claro que no aceptaría tutelas. En menos de un mes, entre la presentación de Sumar y las últimas declaraciones de Ione Belarra, líder de Podemos, la hoja de ruta del partido morado ha quedado clara. La suya, y la que pretenden que siga la vicepresidenta segunda, a la que exigen negociar de tú a tú, como "aliados electorales", y a la que ya marcan los tiempos.

Esto choca con la estrategia que han seguido otros actores, desde Izquierda Unida hasta Compromís o Más País; fuerzas que dan por hecho que Díaz será candidata —en el caso de la coalición que lidera Alberto Garzón, su hoja de ruta es pública—, y que, una vez dé el paso de asumir esta responsabilidad, tocará sentarse a negociar entre todos, sin posiciones de privilegio para un único partido. Sin ir más lejos, Unidas Podemos ya es una coalición en la que, por el peso electoral que logró en anteriores convocatorias, goza de una posición de poder, pero que engloba también a IU, a Alianza Verde, a Galicia en Común y a En Comú Podem. Con los dos últimos, Díaz tiene hilo directo y muy buena relación. Hasta la fecha, públicamente, ninguno de estos actores, ni del resto de potenciales aliados de Sumar, ha señalado públicamente a la vicepresidenta segunda cómo proceder.

"Creemos que es un consenso del espacio que Yolanda es la mejor candidata posible para ser la presidenta del Gobierno. Estamos muy lejos ahora del debate sobre cómo se haga la coalición electoral, y lo que toca es, sobre todo, hablar de propuestas", afirman desde una de estas fuerzas. "La gente está cansada de los partidos, ahora triunfan los temas que permiten el protagonismo ciudadano", abundan desde otra futurible aliada de Díaz, que recomienda a la vicepresidenta seguir por ese camino si realmente quiere "conectar" con la gente del espacio progresista.

Foto: Entrega de los segundos reconocimientos arcoíris por el Día Internacional del Orgullo LGTBI.

Y es que la que fuera elegida por Iglesias "candidata de Unidas Podemos" sigue siendo reconocida como el mayor reclamo electoral que puede tener la izquierda a la izquierda del PSOE, también por Podemos. Pero el partido morado ya ha puesto sobre la mesa qué quiere a cambio de aceptar tenerla como cabeza de lista: una negociación directa con Díaz, por encima del resto de fuerzas llamadas a formar parte del sujeto político sobre el que la vicepresidenta segunda previsiblemente cabalgará hacia las generales que Pedro Sánchez quiere celebrar en diciembre de 2023. Este es el diagnóstico de distintas fuerzas que han expresado su apoyo a Díaz como candidata, y que ven en las posiciones de Podemos una señal de que asumen que no pueden "controlarla" ni "atarla en corto".

"Yo soy libre. Nada puede contener la marcha de mis pensamientos, y ellos son la ley que rige mi destino". Citando a Rosalía de Castro, cuando asumió la vicepresidencia del Gobierno y su rol como sucesora de Iglesias al frente de Unidas Podemos en el Ejecutivo, en marzo de 2021, Díaz ya mostró que no estaba dispuesta a poner la cara a un proyecto que no fuera propio. En los últimos meses, y en particular tras la presentación de Sumar, ha insistido en que no quiere que se repitan las mismas lógicas de partido, las peleas internas por cuotas de poder que tanto daño han hecho a la izquierda en sucesivas convocatorias electorales.

Foto: El ex secretario general de Podemos Pablo Iglesias (c); la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz (i), y la ministra de Igualdad, Irene Montero. (EFE/Mariscal)

De hecho, los tiempos que maneja son muy distintos a los que quiere marcarle Podemos. Ni está dispuesta a postularse formalmente como candidata —algo que hasta el presidente del Gobierno da por hecho que ocurrirá— ni consiente en considerar Sumar como más que una plataforma que articule su proyecto de escucha, para recopilar ideas, tomar contacto con la gente de a pie y, posteriormente, decidir si postularse. Fuentes próximas a la vicepresidenta segunda aseguran que Díaz no va a entrar en estos debates y solo quieren recordar que no está planteando un "procedimiento electoral", sino un "procedimiento ciudadano".

Sin embargo, como señalan desde distintas fuerzas llamadas a integrarse en la alianza que articule la vicepresidenta, Podemos ya está dibujando una coalición con dos actores políticos destacados, que negocian directamente entre sí. En ese escenario, sería Sumar quien debiera negociar con los sujetos políticos que estén dispuestos a englobarse bajo un paraguas común, cuando lo que Díaz propone es un escenario en el que queden a un lado estas lógicas. "Ahora mismo Sumar no es una marca electoral, sino un proceso de escucha para construir con las mejores manos y las mejores ideas el proyecto de país", remarca otra de estas fuerzas.

Belarra, por su parte, hacía extensible a su proyecto la lógica que tradicionalmente han seguido y ya están siguiendo de cara a las municipales y autonómicas, en las que Díaz no participará (en principio). "Vamos a trabajar para que en cada lugar tengamos candidaturas más fuertes, más amplias", "hemos tratado de llegar a acuerdos con fuerzas hermanas", aseguraba el martes en RNE, asentando sus posiciones.

Foto: El diputado de Unidas Podemos, Enrique Santiago. (EFE/Mariscal)

Pero los partidos llamados a participar en la iniciativa de Díaz resaltan que, desde los primeros compases, era evidente que a Podemos no le gustaba que Díaz "volara sola", y de ahí se explica este movimiento. Como también se explicaría la destitución de Enrique Santiago, hasta hace un par de semanas secretario de Estado para la Agenda 2030 (hoy reemplazado por Lilith Verstrynge, secretaria de Organización de Podemos).

Santiago, líder del PCE (dentro de IU), ha sido uno de los dirigentes políticos que más énfasis han puesto en reclamar a los partidos un paso atrás, para dejar que Díaz diseñe su propuesta libre de ataduras. Desde Podemos, explicaron su destitución recordando la catástrofe electoral de Andalucía, de la que culpan, en gran parte, a cómo IU y la propia vicepresidenta enfocaron las negociaciones para sellar una candidatura conjunta. Otra lectura de este cese es que Podemos está fortaleciéndose para reivindicar, desde el Gobierno, la posición que cree merecer en el nuevo espacio político.

"Me sorprende que llamen tanto a la unidad de la izquierda, que en Madrid propusieran un acuerdo a Más Madrid y ahora marquen distancia", señala un dirigente de una de estas fuerzas (que no es Más Madrid). "Han visto que han perdido el control, y quieren controlar su parte", apunta.

Foto: Pablo Iglesias, en una imagen de archivo. (EFE/Martín)

En esta línea, distintas formaciones sostienen que su hoja de ruta, y la línea de actuación que entienden que debería haber seguido Podemos, es dejar que Díaz marque sus tiempos, para después sentarse a negociar, ver de qué forma plantea encajar las piezas de este puzle.

Públicamente, IU ya ha anunciado que seguirá este camino. La otra fuerza con implantación estatal dentro de la coalición Unidas Podemos ya ha dejado claro que aboga por articular, bajo el liderazgo de Díaz, "un proceso popular" en el que converjan "las diferentes izquierdas". Lo reclamó Garzón en su informe ante la Coordinadora Federal de IU, el 2 de julio, y el máximo órgano ejecutivo de IU ya plasmó por escrito esta hoja de ruta. En el mismo informe, además, el coordinador federal de la coalición de izquierdas enfatizó que el "protagonismo no debe ser de los partidos políticos preestablecidos", sino "de la ciudadanía, del espacio popular, de los barrios, de los centros de trabajo".

Foto: Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, durante el debate sobre el estado de la nación. (EFE/Kiko Huesca)

Además, los distintos actores consultados tampoco olvidan que los movimientos de Podemos no se entienden sin tener en cuenta que la coalición Unidas Podemos es de tipo electoral, no orgánico; Unidas Podemos es una alianza entre distintas fuerzas que gobierna, que tiene grupo propio en el Congreso, pero que engloba a distintos actores independientes. Tendrán que sentarse a negociar cómo reconfigurar sus piezas de cara a las generales, pero antes deberán hacer lo propio con las autonómicas y municipales (Cataluña y Galicia están fuera de estas convocatorias), previstas para mayo de 2023.

Anticipándose a estas citas, y reivindicando que la vicepresidenta segunda no tiene poder orgánico alguno que la respalde, ni podría haber construido un perfil político como el que goza de no formar parte de un Gobierno que peleó Iglesias, en Podemos se quejan de los desplantes de Díaz a sus dirigentes. Le afean que no les haya tenido en cuenta al tomar algunas de sus decisiones, y hasta de sus puestas en escena.

De momento, suelen hacerlo fuera de cámara, porque son conscientes del enorme desgaste que les suponen las batallas internas. Belarra, en sus intervenciones mediáticas de lunes y martes, recalcaba este punto; deben alejarse "del debate en torno a la vida interna", porque esto "aleja a la gente". El recuerdo de la debacle en Andalucía está muy fresco aún, pero distintas fuerzas llamadas a participar en Sumar destacan que todavía no se ha asumido esta lección.

Las cartas ya están sobre la mesa. Cuando Pablo Iglesias renunció a la vicepresidencia segunda y señaló a Yolanda Díaz como sucesora, la ministra de Trabajo tardó apenas dos semanas en dejar claro que no aceptaría tutelas. En menos de un mes, entre la presentación de Sumar y las últimas declaraciones de Ione Belarra, líder de Podemos, la hoja de ruta del partido morado ha quedado clara. La suya, y la que pretenden que siga la vicepresidenta segunda, a la que exigen negociar de tú a tú, como "aliados electorales", y a la que ya marcan los tiempos.

Yolanda Díaz Ione Belarra
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