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Sánchez exhibe su mayoría con los socios de investidura, pero recurre al PP en Defensa
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DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN

Sánchez exhibe su mayoría con los socios de investidura, pero recurre al PP en Defensa

El PSOE finaliza el curso político aprobando sus leyes, y más cohesionado con Unidas Podemos y ERC, aunque empieza a asumir que deberá pactar con Feijóo en cuestiones clave, como el incremento del gasto militar

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE/Kiko Huesca)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE/Kiko Huesca)

Pedro Sánchez llegaba al debate sobre el estado de la nación en una situación delicada. La creciente inflación, el varapalo en las últimas encuestas o el choque permanente con los socios minoritarios de la coalición habían dejado tocado el liderazgo del presidente del Gobierno que, una vez más, supo recomponerse y salir reforzado del último gran examen parlamentario antes del descanso estival.

El Ejecutivo cumplió y logró sacar adelante tres proyectos legislativos clave, con los que pretendía poner el broche en el presente curso político pese al rechazo de la oposición: la ley de memoria, la segunda prórroga del decreto anticrisis por la guerra de Ucrania y la reforma del Consejo General del Poder Judicial para renovar el Tribunal Constitucional, además del flamante real decreto para mejorar las condiciones de los sanitarios. Pero no solo. La intensa semana parlamentaria terminó con el PSOE sacando adelante la totalidad de sus 15 propuestas de resolución (más de un tercio del total aprobadas, 41 de 138) restaurando puentes con ERC y Unidas Podemos... y apoyándose en el PP en cuestiones en las que no tiene el calor de sus socios parlamentarios. De hecho, hasta logró la abstención del PP en el decreto anticrisis, que no era necesaria, pero sí es simbólica.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (EFE/Mariscal)

Aunque las propuestas de resolución no tienen valor vinculante —cada una supone una declaración política por la que el Congreso reclama al Gobierno que actúe en diversos frentes—, tanto su aprobación como la negociación previa dan buena cuenta de la foto política del momento. El PSOE sabe que no puede contar con sus socios a la hora de cumplir con el compromiso de incremento del gasto militar comprometido en la última cumbre de la OTAN, y que es un terreno en el que necesitan a Alberto Núñez Feijóo. El PP no pierde la oportunidad para evidenciar la "debilidad" del Ejecutivo y la "división" interna en materia de política exterior, incluso en un contexto bélico, pero, por "sentido de Estado", no cerrará la puerta al Gobierno en todo lo relativo a la seguridad y la defensa nacional.

De hecho, el PSOE no incluyó una iniciativa sobre gasto militar en ninguna de sus propuestas de resolución, a sabiendas de que se trata de una cuestión que ha generado tensiones importantes con Unidas Podemos que, incluso, sugirió sacar de los presupuestos el incremento en esta partida al no contar con su visto bueno en el Consejo de Ministros. Pero el PP sí llevó a la Cámara Baja una detallada iniciativa en la que, entre otras cuestiones, subrayaba la necesidad de incrementar el gasto en defensa hasta el 2% del PIB —con el objetivo de lograrlo en 2029—. El texto del partido conservador también compromete el apoyo de la Cámara a la ampliación del contingente militar destinado en la Base Naval de Rota, es decir, el aumento de cuatro a seis destructores estadounidenses.

Foto: El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños.  (EFE/Emilio Naranjo)

Hace solo dos semanas, la decisión del socio mayoritario en el Gobierno de gastar 1.000 millones más en materia de defensa ya disparó las alarmas en Unidas Podemos, que hasta reclamó la reunión de la comisión que supervisa el estado de salud de la coalición, aunque el PSOE desoyó su exigencia. Es, por tanto, la única cuestión por la que los socialistas han levantado raudos el teléfono para contactar con Génova, a pesar de que las relaciones entre Feijóo y Sánchez quedaron prácticamente rotas por la fallida negociación para renovar el Consejo General del Poder Judicial. También por el malestar en las filas populares por el "ninguneo" al que, a su juicio, les somete el Gobierno, que no ha aceptado ninguno de los pactos de Estado ofrecidos por el jefe de la oposición.

Sin embargo, la propuesta de resolución en materia de seguridad y defensa del PP concitó el entendimiento entre los dos grandes partidos. El PSOE aceptó casi la integridad de los nueve puntos que concentran las peticiones del Congreso al Ejecutivo, y solo enmendó la redacción de tres apartados. Fuentes populares se congratulan, además, por la circunstancia de que Sánchez, al apoyar su propuesta de resolución militar, ha apoyado también "la política exterior de Feijóo" y "rectifica", además, su política exterior sobre el Sáhara y Marruecos. El PP buscaba fracturar la coalición con algunas de sus propuestas de resolución y, de hecho, PSOE y Unidas Podemos votaron por separado la iniciativa. Eso sí, en todas las propuestas del PSOE, en las 15, logró el aval de su socio.

Foto: El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Kiko Huesca)

No ha sido el único acuerdo que han alcanzado las dos grandes fuerzas políticas. En una iniciativa sobre la Unión Europea presentada por el PSOE y apoyada por el PP, el Gobierno ha dejado por escrito su compromiso para coordinar con la Cámara Baja la preparación de la presidencia española en la UE y, además, el reconocimiento expreso a la concesión a Ucrania del estatus de candidato a formar parte de la Unión.

Aunque se han opuesto rotundamente a la tramitación de la ley de memoriael pacto del PSOE con Bildu ha monopolizado el discurso del PP durante toda la semana— y al "asalto", como lo califican en el PP, del Poder Judicial, Feijóo sí ha facilitado la aprobación del decreto anticrisis del Gobierno con una abstención, justificada en la "rectificación" de Sánchez con la rebaja del IVA de la luz o la inclusión de ayudas dirigidas a los hogares más vulnerables. Eso sí, Génova ya se ha pronunciado decididamente en contra de los dos impuestos extraordinarios que gravarán la banca y las eléctricas, al entender que terminarán repercutiendo en el bolsillo del consumidor. Defienden, en todo caso, que sin reformas estructurales el plan del Gobierno para frenar la inflación está condenado al "fracaso".

Sánchez vuelve a seducir a Podemos y a ERC

En otro orden de cosas, Sánchez ha logrado que Unidas Podemos pase de reclamar una reunión urgente al más alto nivel, para calmar las aguas, a que celebre sus dos nuevos impuestos, a la banca y a las energéticas, y a que trate de capitalizar el éxito de estas medidas.

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Mención especial merece su nuevo acercamiento a ERC. Del distanciamiento por el rechazo de Esquerra a la reforma laboral, que salió adelante por la mínima, y de la voladura de los puentes entre el Gobierno y ERC por el espionaje de Pegasus, pasando por el profundo enfado de Sánchez con Gabriel Rufián, el martes, los republicanos han pasado a apoyar tres de las cuatro propuestas legislativas de Sánchez. Se han abstenido, además, ante una ley de memoria que no satisfacía muchas de sus reclamaciones, y a pesar de la férrea oposición de dirigentes históricos de la talla de Joan Tardà, predecesor de Rufián como portavoz.

Con la promesa del Gobierno de que aprobarán el anteproyecto de ley de secretos oficiales en julio (exigida por ERC tras Pegasus), y con la reunión entre Sánchez y Pere Aragonès prevista para este viernes, mientras los socios de Esquerra en el Govern catalán aprovechan el debate para cargar contra el partido de Rufián, todo apunta a que el jefe del Ejecutivo ha logrado recuperar al que fuera su socio prioritario. Quedan poco más de dos meses para que el borrador de los nuevos presupuestos llegue a la Cámara, y Sánchez necesitará de ERC si quiere profundizar en su enésimo giro, esta vez a la izquierda.

Pedro Sánchez llegaba al debate sobre el estado de la nación en una situación delicada. La creciente inflación, el varapalo en las últimas encuestas o el choque permanente con los socios minoritarios de la coalición habían dejado tocado el liderazgo del presidente del Gobierno que, una vez más, supo recomponerse y salir reforzado del último gran examen parlamentario antes del descanso estival.

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